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SANTA MISA EN LA FESTIVIDAD DE SAN ESTANISLAO

HOMILÍA DE SU SANTIDAD JUAN PABLO II

Gruta de Lourdes de los jardines vaticanos
Viernes 8 de mayo de 1981

 

Señor obispo de Czestochowa,
hermanos en el sacerdocio,
hermanas y hermanos religiosos,
queridos connacionales y peregrinos:

Vencemos gracias a quien nos ha amado. San Estanislao de Szczepanów consiguió la victoria gracias a Cristo. Gracias a quien le amó. Fue una victoria "bajo la espada", como dice la liturgia, "vivit victor sub gladio", la victoria bajo la espada, y aquella espada le dio el golpe mortal. Padeció la muerte como mártir. En el día de hoy, según la antigua tradición litúrgica de la Iglesia en Polonia, celebramos la memoria de aquella victoria que el obispo de Cracovia Estanislao consiguió bajo la espada gracias a Aquel que le amó.

Y a través de aquella victoria mediante la muerte, él alcanzó la victoria, la misma que Cristo consiguió a través de la cruz y la resurrección. Celebramos el aniversario de San Estanislao en el período pascual, cuando la victoria de Cristo a través de la cruz y la resurrección, la victoria sobre la muerte, anima de manera particular nuestra fe y nuestra liturgia. San Estanislao, desde hace nueve siglos, es para nosotros, era para nuestros antepasados, el signo de esta esperanza de victoria que el hombre consigue mediante la muerte de Cristo y su resurrección. Es el signo de la esperanza de victoria que el hombre consigue gracias a Aquel que nos ha amado. Nos indica, ha indicado a nuestros antepasados, y nos indica también a nosotros, el camino para conseguir tal victoria. Precisamente por esto San Estanislao se ha convertido en un patrono especial de Polonia, desde hace siglos.

El primado lo ha definido "patrono del orden moral": él es patrono del orden moral en la patria. Creo que es un patrono muy actual. Lo ha sido siempre, pero parece ser particularmente actual en nuestros tiempos. En efecto, si en estos tiempos difíciles debemos conseguir la victoria, podemos conseguirla sólo a precio de consolidar el orden moral, a precio de esa renovación que comienza en la conciencia del hombre, que se funda en la dignidad del hombre, en la dignidad del hombre relacionada con su trabajo; en la dignidad de cada hombre y en los derechos que se derivan de ella.

San Estanislao, patrono del orden moral después de nueve siglos ya, tiene mucho que decir a la Polonia contemporánea. A la Polonia del año del Señor 1981. Celebramos su festividad litúrgica el 8 de mayo. Cracovia la celebra el domingo siguiente con la gran procesión llevando la reliquia de la cabeza de San Estanislao, en la que, aún hoy, son bien visibles los signos de la espada bajo la cual consiguió la victoria y bajo la cual vive: "vivit victor sub gladio". Vive en la historia, vive de generación en generación.

Aquella procesión, en la que en los siglos ha participado toda la nación y la Iglesia, y en la que antiguamente participaban los Reyes de Polonia, es un signo particular de esta victoria, y es una particular invitación a esta victoria; hay que celebrarla de año en año; yo diría de día en día, de generación en generación. Durante la celebración en Cracovia los participantes cantan, así como vosotros habéis cantado hoy: "San Estanislao, patrono nuestro, protector de toda la patria, ruega por nosotros". Deseo, queridos connacionales, que esta nuestra común Eucaristía en la jornada del 8 de mayo que me es concedido celebrar aquí, en la Sede Apostólica, junto con vosotros, se encuadre en toda la liturgia de hoy y del domingo, así como deseo también que se introduzca la invocación: "San Estanislao, patrono nuestro, protector de toda la patria, ayúdanos, enséñanos a vencer, enséñanos a conseguir la victoria día a día. Patrono del orden moral en la patria, muéstranos cómo debemos conseguirlo, realizando la obra de la indispensable renovación, que comienza en el hombre, en cada hombre, que concierne a toda la sociedad y a todas las dimensiones de su vida: espiritual, cultural, social y económica, espiritual y cultural, espiritual y material. Enséñanos esto. Enséñanos y ayúdanos, tú que eres, junto con la Reina de Polonia de Jasna Góra y con San Adalberto, patrono de la patria. Ayúdanos a conseguir esta victoria en nuestra generación. Amén.

 

© Copyright 1981 - Libreria Editrice Vaticana

 

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