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CARTA DEL SANTO PADRE JUAN PABLO II
AL OBISPO DE DROMORE CON MOTIVO DEL 150 ANIVERSARIO
DE LA CATEDRAL DE NEWRY

 

Al Venerable hermano
Francis Gerald Brooks
Obispo de Dromore, Irlanda

Cuando la Iglesia que está en Dromore celebra el 150 aniversario de la catedral diocesana de Newry, deseo asegurar a usted y a todos los fieles que estoy espiritualmente unido en esta hora de acción de gracias.

Me gozo en reflexionar con vosotros sobre las gracias innumerables que Dios ha dado a su pueblo en esa casa de oración y culto. Es fuente de gozo especial el comprobar que sus palabras vivificantes se han predicado constantemente en esa catedral, por mandato y en nombre de Nuestro Señor Jesucristo. Y ésta proclamación ha alcanzado la cumbre en la renovación del Santo Sacrificio de la Misa, ofrecida incontables veces por los vivos y los difuntos. Por la palabra y el sacramento, el Pueblo de Dios se ha convertido en edificio espiritual para gloria de la Santísima Trinidad.

Aquí generaciones de cristianos han sido iniciadas en la fe de Cristo y encargadas de dar testimonio del Evangelio con la palabra y el ejemplo. Aquí ha tenido lugar la conversión de corazones a través de la acción salvífica del Redentor, se ha santificado el amor humano y se ha transmitido el sacerdocio ministerial. En una palabra, Cristo ha continuado viviendo con la comunidad de su pueblo, haciéndose sabiduría, rectitud, santificación y redención (cf. 1 Cor 1, 30), para cada generación.

Tengo plena esperanza de que la celebración jubilosa de este aniversario infunda en todos los fieles nueva conciencia de su dignidad y misión cristianas, y haga brotar resoluciones llenas de vitalidad. Pido al Espíritu Santo que les haga cada vez más conscientes de su adopción divina en Cristo Jesús como hijos de Dios, y de su llamamiento a vida nueva y santa. Al mismo tiempo ruego a los sacerdotes, religiosos y laicos que en sus tareas peculiares respondan a las exigencias de su vocación que es la de permanecer íntimamente unidos con Cristo en su actividad redentora. Mi predecesor Pío XII explicó con claridad suma la importante misión del pueblo cristiano en la colaboración con Cristo Redentor, y yo repito sus enseñanzas: "Nuestro Salvador quiere ser ayudado por los miembros de su Cuerpo Místico en el desarrollo de su misión redentora. Lo cual no proviene de necesidad o insuficiencia por parte suya, sino más bien porque El mismo así lo dispuso para mayor honra de su Esposa inmaculada. Porque al morir en la cruz, concedió a su Iglesia el inmenso tesoro de la redención, sin que Ella pusiese nada de su parte; en cambio, cuando se trata de la distribución de este tesoro, no sólo comunica a su Esposa sin mancha la obra de santificación, sino que quiere que en alguna manera provenga de Ella" (Mystici corporis 19; AAS, 1943, pág. 213). Con tal consciencia sobre su misión, estoy convencido de que el pueblo católico se entregará con nuevo ardor, santidad de vida y celo, a la causa del Evangelio de salvación y al servicio de la humanidad. La obra salvífica v evangelizadora debe llevarse a cabo a través de su Cuerpo, la Iglesia, hasta que El vuelva de nuevo en gloria.

Encomendando toda la comunidad eclesial de Dromore a la intercesión de María Madre de Dios e invocando sobre vosotros la protección de vuestros Santos Patronos San Patricio y San Colman, os envío una bendición apostólica especial y abrazo a todos en el amor del Redentor.

Vaticano, 25 de abril de 1979

IOANNES PAULUS PP. II

 

© Copyright 1979 - Libreria Editrice Vaticana

 

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