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CARTA DEL SANTO PADRE JUAN PABLO II
A LOS OBISPOS DIOCESANOS DE AMRICA LATINA
SOBRE LAS CONCLUSIONES DE LA IV CONFERENCIA GENERAL
DEL EPISCOPADO LATINOAMERICANO

 

A los Obispos diocesanos de Amrica Latina

Con motivo del V Centenario de la evangelizacin de Amrica, yo haba convocado la IV Conferencia General del Episcopado Latinoamericano, con el fin de estudiar, a la luz de Cristo el mismo ayer, hoy y siempre (Heb 13,8), los grandes temas de la Nueva Evangelizacin, la Promocin humana y la Cultura cristiana.

La Divina Providencia me dio el consuelo de poder inaugurar personalmente dicha Asamblea en Santo Domingo, el 12 de octubre pasado. El 28 del mismo mes terminaron los trabajos de la Conferencia y los Presidentes de la misma me hicieron llegar las Conclusiones, que haban elaborado los Obispos presentes.

Con sumo agrado he podido comprobar la profunda solicitud pastoral con la que mis Hermanos en el Episcopado han examinado los temas que les haba propuesto, para contribuir al desarrollo de la vida de la Iglesia en Amrica Latina, mirando al presente y al futuro.

Los textos conclusivos de dicha Conferencia, cuya difusin he autorizado, podrn orientar ahora la accin pastoral de cada Obispo diocesano de Amrica Latina. Cada Pastor diocesano, junto con los presbteros, sus cooperadores (Lumen gentium, 28), y con los dems miembros de la Iglesia particular que le ha sido confiada, har el necesario discernimiento, para ver lo que sea ms til y urgente en la situacin particular de su dicesis.

Un amplio consenso de los Obispos de las Iglesias particulares existentes en un mismo Pas podr tambin conducir a frmulas o planes pastorales comunes, siempre respetuosos de la identidad de cada dicesis y de la autoridad pastoral que corresponde al Obispo, que es el centro visible de unidad y, al mismo tiempo, su vnculo jerrquico con el Sucesor de Pedro y con la Iglesia Universal (cf. Lumen gentium, 23).

Como es evidente, las Conclusiones de la Conferencia de Santo Domingo debern ser analizadas a la luz del Magisterio de la Iglesia Universal y debern ser actuadas en fidelidad a la disciplina cannica vigente.

Por mi parte, confo en que la solicitud pastoral de los Obispos de Amrica Latina lleve a todas las Iglesias particulares del Continente a un renovado compromiso para la Nueva Evangelizacin, la Promocin humana y la Cultura cristiana.

Que Jesucristo, Nuestro Seor, Evangelizador y Salvador, sea hoy, como ayer y como siempre, el centro de la vida de la Iglesia.

Que la Virgen Santsima, la cual estuvo siempre al lado de su Divino Hijo, acompae a los Pastores y fieles en su peregrinacin hacia el Seor.

Vaticano, 10 de noviembre de 1992, memoria de San Len Magno, Papa y Doctor de la Iglesia.

IOANNES PAULUS PP. II

 

Copyright 1992 - Libreria Editrice Vaticana

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