CARTA DE SU SANTIDAD JUAN PABLO II AL
ARZOBISPO DE BELGRADO
Al venerado hermano Mons. FRANC PERKO Arzobispo
de Belgrado Presidente de la Conferencia episcopal de Yugoslavia
Con profundo dolor estoy siguiendo todos los días la
trágica situación humanitaria, que se va agravando, en las diversas regiones
de Yugoslavia y sobre todo en Kosovo. Con especial afecto me siento
particularmente cercano a los pastores y a los fieles de las comunidades
católicas, así como a todos los hombres de buena voluntad que se esfuerzan por
ayudar a los que más sufren en estos momentos, por verse privados del afecto de
sus seres queridos, alejados a la fuerza de sus casas e injustamente obligados a
vivir lejos de su tierra.
Al mismo tiempo, deseo asegurarle a usted, venerado
hermano, y a todos los obispos de Yugoslavia, que esta Sede apostólica
proseguirá sus esfuerzos en favor de la paz, para que se ahorren ulteriores
sufrimientos a esas poblaciones, y en particular a las de Kosovo, tan
trágicamente probadas.
Por último, será preciso recordar a todos los
responsables de la vida nacional e internacional que siempre es posible el
camino del diálogo y que ese camino siempre puede llevar a encontrar soluciones
honrosas para los interlocutores, respetando a los hombres y mujeres de una
misma tierra, que todos son hijos del mismo Padre que está en el cielo.
En esta hora trágica ésa es la oración de toda la
Iglesia, que está más cercana que nunca a vosotros, pidiendo unánimemente al
Señor que haga brillar sobre vuestra tierra querida la estrella de la paz, para
que se respeten los derechos de toda criatura de Dios.
Con estos sentimientos, le envío a usted, venerado
hermano, así como a todos los obispos de Yugoslavia, mi bendición apostólica.
Vaticano, 19 de abril de 1999
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