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MENSAJE DEL SANTO PADRE JUAN PABLO II
CON OCASI
ÓN DEL XVII CENTENARIO DE SAN BENITO

 

Al venerado hermano
GERVASIO GESTORI
Obispo de San Benedetto del Tronto-Ripatransone-Montalto


1. La comunidad diocesana confiada a su cuidado pastoral, venerado hermano, se dispone a conmemorar solemnemente el XVII centenario del martirio de su patrono, san Benito, de quien toma el nombre la ciudad. En esta ocasión me alegra enviarle a usted y a los fieles de la diócesis mi afectuoso saludo, expresando mi viva satisfacción por cuanto se pretende realizar con el fin de renovar la atención y la devoción a este santo mártir. La diligente conservación de sus reliquias ha contribuido a mantener viva su memoria en el pueblo cristiano, reforzando al mismo tiempo la fe de las generaciones que se han sucedido allí. Por tanto, es muy justo y necesario elevar un himno de alabanza y acción de gracias al Señor, el cual, a través de la intercesión de san Benito, ha protegido el camino secular de esa ciudad y de sus habitantes.

La historia cristiana, desde sus orígenes, es rica en santos mártires. A menudo son personas humildes y sencillas, que con valentía llegaron a afrontar una muerte cruenta, con tal de  no  faltar a su amor a Cristo. En esto  consiste  el valor del martirio, que no es desprecio de la existencia, sino supremo y luminoso acto de amor  a Jesús, único Salvador de la humanidad.

2. Estoy seguro de que tan feliz celebración será ocasión oportuna para que toda la comunidad sanbenedictina tome renovada conciencia de sus raíces cristianas y testimonie con mayor convicción el Evangelio en el actual momento histórico. Sé que, a lo largo de su historia, ha debido afrontar varias dificultades. Las carestías, las pestes, las enfermedades y las tensiones civiles han amenazado a veces incluso su supervivencia. Pero, en todo trance difícil, los fieles se han dirigido siempre a san Benito, obteniendo su poderosa intercesión.

Ahora, en una época radicalmente cambiada, esa misma comunidad siente la necesidad de redescubrir el indómito ardor apostólico de su santo patrono para seguir caminando fielmente tras sus huellas. Esto le ayudará a conservar y valorar sus tradiciones religiosas, alimentando la esperanza y la confianza en el Señor en toda circunstancia,  como han hecho siempre los marineros y los pescadores, que forman gran parte  del  entramado  social de la población de San Benedetto del Tronto.

3. Ojalá que el intrépido testimonio del santo patrono, que en un contexto de paganismo generalizado supo posponer todo al amor a Cristo, estimule a las familias a comprender cada vez más su vocación y a formar las nuevas generaciones, a menudo distraídas por reclamos y sugestiones discordantes con el Evangelio, para que no se desvíen del camino real de la perfección cristiana.

Que los jóvenes miren al santo mártir Benito, tomando de su ejemplo el impulso a entregarse a ideales elevados y exigentes, capaces de dar sentido pleno a su existencia. Que la juventud no tenga miedo de hacer opciones comprometidas, venciendo la tentación del conformismo, la fascinación de las meras apariencias y la sugestión de libertades prometedoras pero ilusorias. Por el contrario, que tienda a lo que cuenta verdaderamente, y san Benito prestará su apoyo celestial a cuantos quieren seguirlo valientemente por el camino del ideal cristiano.

Venerado hermano, le deseo de corazón a usted y a toda la comunidad sanbenedictina que experimenten, gracias a la intercesión del santo patrono, la alegría de una nueva primavera espiritual.

Con estos deseos, le envío de corazón a usted y a toda la comunidad de San Benedetto del Tronto la bendición apostólica.

Castelgandolfo, 10 de agosto de 2004

 

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