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DISCURSO DEL PAPA JUAN PABLO II
A LOS PEREGRINOS QUE PARTICIPARON
EN LA CANONIZACIÓN


Lunes 20 de mayo de 2002

 

Amadísimos hermanos y hermanas: 

1. La luz y la alegría de Pentecostés, que ayer caracterizaron la solemne proclamación de cinco nuevos santos, se prolonga y, en cierto sentido, se profundiza en este encuentro festivo, en el que reflexionamos sobre la acción del Espíritu en su existencia, para aprender a estar, también nosotros, abiertos a la gracia del Señor.

En verdad, la santidad es fruto del Espíritu Santo, que actúa en el hombre, transformándolo en una nueva criatura y comunicándole la vida misma de Dios. A todos renuevo mi cordial bienvenida.

2. Saludo, ante todo, a los peregrinos provenientes de Piamonte, que, junto con los queridos capuchinos, se alegran por la canonización de Ignacio de Santhià. El amor a Cristo, el deseo de perfección y la voluntad de servir a los hermanos impulsó a este paisano vuestro a dejar un ministerio eclesial ya bien encaminado para abrazar la pobreza y la austeridad de la Orden capuchina.

Las crónicas lo recuerdan siempre diligente y disponible para acoger a las numerosas personas que se dirigían a él. Escuchaba sus problemas y dificultades, y para ellas se hacía diariamente ministro del perdón de Dios, hasta el punto de que fue llamado "padre de los pecadores y de los desesperados".

3. Me alegra también saludaros a vosotros, queridos religiosos de la Orden franciscana de Frailes Menores y al grupo de fieles que aquí representan la noble tierra de Calabria. Estáis de fiesta por la canonización de fray Humilde de Bisignano. La acción del Espíritu Santo reveló gradualmente a fray Humilde la fascinación de la opción de vida evangélica según el estilo de san Francisco de Asís, configurándolo cada vez más, a través de un incesante camino de purificación y de ascesis, con Cristo casto, pobre y obediente.

Humilde de nombre y de hecho, se presenta a todos los creyentes como modelo de fidelidad heroica al Amor, vivida en la humildad de una vida escondida y en el abandono a la voluntad santísima de Dios.

4. Saludo ahora con afecto a los peregrinos españoles venidos para la solemne canonización de Alonso de Orozco, fraile agustino, manchego universal. Las ricas cualidades que lo distinguen nos hacen destacar en él la figura de un hombre de letras y piedad, de servicio y caridad, de cultura y abnegación.

Entre los elogios que se le han dedicado quisiera evidenciar el de "imagen viva del Evangelio", porque este es el objetivo al que los cristianos están llamados:  ser imitadores de Jesús, siguiéndole cada uno desde su vocación particular. Y san Alonso de Orozco lo hizo como religioso agustino. Que la vida y las enseñanzas de este nuevo santo sean para todos de ayuda y estímulo para seguir a Jesucristo.

5. Saludo con afecto a los peregrinos brasileños que han venido a Roma para participar en la solemne ceremonia de canonización de santa Paulina del Corazón Agonizante de Jesús, fundadora de la congregación de las Hermanitas de la Inmaculada Concepción. Su testimonio cristiano, impulsándola a realizar gestos heroicos de renuncia y de abnegación por el bien de las almas, sobre todo por los pobres y los enfermos, fue como una pequeña semilla plantada por el Sembrador divino que hoy, como árbol frondoso, se extiende por la tierra generosa de Brasil.

Este fue el carisma que legó la madre Paulina a su Congregación, hecho de disponibilidad a servir, en la Iglesia, a los más necesitados y a los que están en situación de mayor injusticia, con sencillez, humildad y vida interior. De ahí nace su ejemplo de fe, para buscar y aceptar siempre la voluntad de Dios en todo; y de caridad, hilo conductor que unió todas las etapas de la existencia de la madre Paulina, con la entrega total de sí misma a los hermanos, especialmente a los más necesitados.

6. Saludo ahora a los peregrinos que han venido a Roma, especialmente de Liguria, para la canonización de Benedicta Cambiagio Frassinello, y en particular a las Religiosas Benedictinas de la Providencia, fundadas por ella. La nueva santa se esforzó durante toda su vida por cumplir fielmente la voluntad de Dios, mirando siempre a Cristo crucificado, ejemplo de obediencia perfecta al Padre celestial.

En la dura escuela de la cruz, tanto en la experiencia matrimonial como en la vida religiosa, Benedicta testimonió la Providencia amorosa de Dios, que provee a las necesidades de sus hijos. A vosotras, queridas Religiosas Benedictinas de la Providencia, y a cuantos como vosotras se inspiran en la espiritualidad y en el ejemplo de la nueva santa, deseo que caminéis generosamente siguiendo sus huellas. Así, podréis testimoniar a las generaciones jóvenes la belleza de la vida consagrada totalmente al Señor y a los hermanos.

7. Amadísimos hermanos y hermanas, juntamente con toda la Iglesia, demos gracias al Señor por estos cinco nuevos santos. Son nuestros amigos y protectores, intercesores y modelos de vida. Invoquémoslos con la oración, profundicemos su conocimiento e imitemos las virtudes que los convirtieron en maestros de humanidad y de ascesis evangélica.

La Virgen María, a la que en este mes de mayo suplicamos con amor y devoción más intensos, os asista y proteja siempre. Os acompañe también mi bendición, que con afecto imparto a cada uno de vosotros, aquí presentes, y extiendo de buen grado a todos vuestros seres queridos.

 

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