Excelencia reverendísima:
El Santo Padre desea enviarle, también este año, a usted, a los organizadores y
a cuantos participan en el "Meeting" para la amistad entre los pueblos,
su cordial saludo.
1. El tema elegido para la edición de 2003 es una expresión tomada del salmo
33: "¿Hay alguien que ame la vida y desee días de prosperidad?". Se trata de
una pregunta que induce a reflexionar.
El hombre pasa largos períodos de su
existencia casi insensible a la llamada de la verdadera felicidad, llamada que,
sin embargo, alberga en su conciencia; está como "distraído" a causa de las
múltiples relaciones con la realidad, y al parecer su oído interior no sabe
reaccionar.
Vienen a la memoria las palabras de Isaías: "No hay quien invoque tu nombre,
quien se despierte para asirse a ti. Pues encubriste tu rostro de nosotros, y
nos dejaste a merced de nuestras culpas" (Is 64, 6). El profeta pone de
manifiesto la raíz del malestar suscitado por la pregunta del salmo, y
prosigue: "Me he hecho encontradizo de quienes no preguntaban por mí; me he
dejado hallar de quienes no me buscaban. Dije: "Aquí estoy, aquí estoy " a
gente que no invocaba mi nombre" (Is 65, 1).
Estas palabras del profeta Isaías son, tal vez, el mejor contrapunto al tema del
"Meeting": Dios interviene, sacude al hombre encerrado en sí mismo, ofuscado
por su misma iniquidad; se le presenta, tratando repetidamente de atraer su
atención. La insistencia de Dios, que se manifiesta con amor a un hijo cuya
vida va a la deriva, constituye un misterio conmovedor de misericordia y de
gratuidad.
2. El mundo que la humanidad ha construido, sobre todo en los siglos más
cercanos a nosotros, tiende con frecuencia a oscurecer en las personas el deseo
natural de felicidad, aumentando la "distracción" en la que ya corren el riesgo
de caer a causa de su debilidad intrínseca. La sociedad actual privilegia un
tipo de deseo controlable según leyes psicológicas y sociológicas y, por tanto,
a menudo utilizable con fines de lucro o de gestión del consenso. Una pluralidad
de deseos ha sustituido el anhelo que Dios ha puesto en la persona como
estímulo, para que lo busque a él y sólo en él encuentre plena realización y
paz. Los deseos parciales, orientados con poderosos medios capaces de influir en
las conciencias, se transforman en fuerzas centrífugas, que impulsan al ser
humano cada vez más lejos de sí mismo y hacen que se sienta insatisfecho y, a
veces, incluso violento.
El "Meeting" de Rímini 2003 vuelve a proponer un tema de perenne actualidad: la
criatura humana, que está animada por este deseo de plenitud infinita, no se
puede reducir jamás a un medio para lograr una finalidad, cualquiera que esta
sea. La huella de Dios, que en ella toma la forma de añoranza de la felicidad,
le impide por su misma naturaleza ser instrumentalizada.
3. Así pues, el malestar ante la pregunta del salmo 33 se debe a que el hombre a
menudo no encuentra la fuerza para decir: "¡Yo! Yo soy un hombre que ama la
vida y desea días de prosperidad". El tema del "Meeting" recuerda la necesidad
de su rescate: debe recuperar la energía y la valentía para ponerse delante de
Dios y responder al "Heme aquí, heme aquí" del Señor, diciendo -aunque sea con
voz débil, eco de esa misma llamada-: "Heme aquí, también yo estoy aquí. Te
invoco, ahora que me has encontrado".
Esta respuesta al Dios que grita hasta vencer nuestra sordera describe la toma
de conciencia, llena de emoción, a la que la persona llega en el centro más
íntimo de sí misma. Esto sucede precisamente en el momento en que la llamada de
Dios logra disipar las nubes que envolvían la conciencia. Sólo esta respuesta:
"Heme aquí", devuelve al hombre su rostro verdadero, y constituye el inicio de
su rescate.
Pero la persona debe ser sostenida por una educación adecuada, que tienda, como
fin propio, a favorecer en ella el despertar de la conciencia de su destino,
suscitando en su corazón las energías necesarias para conseguirlo. Por eso, la
educación no se dirige nunca a la masa, sino a cada persona en su fisonomía
única e irrepetible. Esto presupone un amor sincero a la libertad del hombre y
un compromiso incansable con su defensa.
4. Con el tema de este año, el "Meeting" recuerda además a los pueblos de
Europa, que parecen vacilar bajo el peso de su historia, dónde hunden sus
raíces. Al proponer de nuevo la pregunta del salmo, la manifestación de Rímini
evoca con fuerza la gran figura de san Benito en el acto de acoger a quien
solicitaba entrar en el monasterio (cf. Regla, Prólogo 15).
Su Regla ha representado, además de un camino de perfección cristiana, un
inigualable instrumento de civilización, de unidad y de libertad. Durante siglos
a menudo marcados por la confusión y la violencia, permitió edificar baluartes,
gracias a los cuales hombres y mujeres de épocas diversas llegaron a la plena
realización de su dignidad. El futuro se construye recomenzando desde los
orígenes de Europa y aprovechando el tesoro de las experiencias pasadas, en gran
parte marcadas por el encuentro con Cristo.
Su Santidad, a la vez que desea que el "Meeting" sea ocasión de auténtico
crecimiento cultural y espiritual, asegura su oración y envía de corazón una
especial bendición apostólica a cuantos participen en las diferentes
manifestaciones programadas.
También yo expreso mi deseo de pleno éxito para esa noble iniciativa, y de buen
grado me confirmo afectísimo en el Señor.
Card. Angelo SODANO
Secretario de Estado