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MENSAJE DEL SANTO PADRE JUAN PABLO II,
FIRMADO POR EL CARDENAL ANGELO SODANO,
A LOS PARTICIPANTES EN EL "MEETING" DE RÍMINI

 

A su Excelencia reverendísima
Mons. MARIANO DE NICOL
Ò
Obispo de Rímini
 

Excelencia reverendísima: 

El Santo Padre desea enviarle, también este año, a usted, a los organizadores y a cuantos participan en el "Meeting" para la amistad entre los pueblos, su cordial saludo.

1. El tema elegido para la edición de 2003 es una expresión tomada del salmo 33:  "¿Hay alguien que ame la vida y desee días de prosperidad?". Se trata de una pregunta que induce a reflexionar.
El hombre pasa largos períodos de su existencia casi insensible a la llamada de la verdadera felicidad, llamada que, sin embargo, alberga en su conciencia; está como "distraído" a causa de las múltiples relaciones con la realidad, y al parecer su oído interior no sabe reaccionar.

Vienen a la memoria las palabras de Isaías:  "No hay quien invoque tu nombre, quien se despierte para asirse a ti. Pues encubriste tu rostro de nosotros, y nos dejaste a merced de nuestras culpas" (Is 64, 6). El profeta pone de manifiesto la raíz del malestar suscitado por la pregunta del salmo, y prosigue:  "Me he hecho encontradizo de quienes no preguntaban por mí; me he dejado hallar de quienes no me buscaban. Dije:  "Aquí estoy, aquí estoy " a gente que no invocaba mi nombre" (Is 65, 1).

Estas palabras del profeta Isaías son, tal vez, el mejor contrapunto al tema del "Meeting":  Dios interviene, sacude al hombre encerrado en sí mismo, ofuscado por su misma iniquidad; se le presenta, tratando repetidamente de atraer su atención. La insistencia de Dios, que se manifiesta  con  amor a un hijo cuya vida va a la  deriva, constituye un misterio conmovedor de misericordia y de gratuidad.

2. El mundo que la humanidad ha construido, sobre todo en los siglos más cercanos a nosotros, tiende con frecuencia a oscurecer en las personas el deseo natural de felicidad, aumentando la "distracción" en la que ya corren el riesgo de caer a causa de su debilidad intrínseca. La sociedad actual privilegia un tipo de deseo controlable según leyes psicológicas y sociológicas y, por tanto, a menudo utilizable con fines de lucro o de gestión del consenso. Una pluralidad de deseos ha sustituido el anhelo que Dios ha puesto en la persona como estímulo, para que lo busque a él y sólo en él encuentre plena realización y paz. Los deseos parciales, orientados con poderosos medios capaces de influir en las conciencias, se transforman en fuerzas centrífugas, que impulsan al ser humano cada vez más lejos de sí mismo y hacen que se sienta insatisfecho y, a veces, incluso violento.

El "Meeting" de Rímini 2003 vuelve a proponer un tema de perenne actualidad:  la criatura humana, que está animada por este deseo de plenitud infinita, no se puede reducir jamás a un medio para lograr una finalidad, cualquiera que esta sea. La huella de Dios, que en ella toma la forma de añoranza de la felicidad, le impide por su misma naturaleza ser instrumentalizada.

3. Así pues, el malestar ante la pregunta del salmo 33 se debe a que el hombre a menudo no encuentra la fuerza para decir:  "¡Yo! Yo soy un hombre que ama la vida y desea días de prosperidad". El tema del "Meeting" recuerda la necesidad de su rescate:  debe recuperar la energía y la valentía para ponerse delante de Dios y responder al "Heme aquí, heme aquí" del Señor, diciendo -aunque sea con voz débil, eco de esa misma llamada-:  "Heme aquí, también yo estoy aquí. Te invoco, ahora que me has encontrado".

Esta respuesta al Dios que grita hasta vencer nuestra sordera describe la toma de conciencia, llena de emoción, a la que la persona llega en el centro más íntimo de sí misma. Esto sucede precisamente en el momento en que la llamada de Dios logra disipar las nubes que envolvían la conciencia. Sólo esta respuesta:  "Heme aquí", devuelve al hombre su rostro verdadero, y constituye el inicio de su rescate.

Pero la persona debe ser sostenida por una educación adecuada, que tienda, como fin propio, a favorecer en ella el despertar de la conciencia de su destino, suscitando en su corazón las energías necesarias para conseguirlo. Por eso, la educación no se dirige nunca a la masa, sino a cada persona en su fisonomía única e irrepetible. Esto presupone un amor sincero a la libertad del hombre y un compromiso incansable con su defensa.

4. Con el tema de este año, el "Meeting" recuerda además a los pueblos de Europa, que parecen vacilar bajo el peso de su historia, dónde hunden sus raíces. Al proponer de nuevo la pregunta del salmo, la manifestación de Rímini evoca con fuerza la gran figura de san Benito en el acto de acoger a quien solicitaba entrar en el monasterio (cf. Regla, Prólogo 15).

Su Regla ha representado, además de un camino de perfección cristiana, un inigualable instrumento de civilización, de unidad y de libertad. Durante siglos a menudo marcados por la confusión y la violencia, permitió edificar baluartes, gracias a los cuales hombres y mujeres de épocas diversas llegaron a la plena realización de su dignidad. El futuro se construye recomenzando desde los orígenes de Europa y aprovechando el tesoro de las experiencias pasadas, en gran parte marcadas por el encuentro con Cristo.

Su Santidad, a la vez que desea que el "Meeting" sea ocasión de auténtico crecimiento cultural y espiritual, asegura su oración y envía de corazón una especial bendición apostólica a cuantos participen en las diferentes manifestaciones programadas.

También yo expreso mi deseo de pleno éxito para esa noble iniciativa, y de buen grado me confirmo afectísimo en el Señor.


Card. Angelo SODANO
Secretario de Estado

 

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