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MENSAJE DEL SUMO PONTÍFICE JUAN XXIII
AL IX CONGRESO NACIONAL ITALIANO
DEL CENTRO TURÍSTICO JUVENIL
A Nuestro Amado Hijo el Señor Cardenal Carlo Confaloneri.
Nos complacemos en dirigir un paternal saludo lleno de bendiciones a Nuestros
queridos hijos del Centro Turístico Juvenil que celebra el IX Congreso Nacional
en Bérgamo.
Con viva satisfacción nos complacemos en resaltar la provechosa actividad, el
desarrollo y nobles aspiraciones a que tiende el benemérito Centro en la
formación de la juventud en el complejo y amplio campo del turismo.
No escapa a un examen atento la responsabilidad de cuantos
trabajan en este importante y difícil terreno, en el cual, al mismo tiempo que
elementos valiosos y educativos se manifiestan también no leves peligros. Por
consiguiente, es digno de aplauso y de aliento el propósito de revalorizar
semejante actividad con profundo sentido cristiano, como medio útil de
apostolado para educar y formar rectamente a los jóvenes. Pues si son
conscientes de la inapreciable función educativa, cultural y espiritual del
turismo sano en sus variados aspectos, podrán conseguir con una preparación
adecuada y un guía seguro la luz y ayuda para descubrir en las bellezas
naturales y artísticas la misteriosa llamada de Dios y recibir de ellas el
estímulo para dar testimonio de su fe y del anhelo de reavivar en las relaciones
mutuas la llama de la caridad fraterna. En fin, no dejarán de sentirse animados
a seguir en el correr de los años y en las tareas propias de cada uno, de manera
que enriquezcan su espíritu y vigoricen su voluntad en útil virtuosas empresas.
Esta es la hermosa vida de la juventud que manifiesta en toda
su conducta y entusiasmo la fascinación irresistible del Cristianismo.
Con esta serena visión ante los ojos, auguramos siempre que el
impulso sea cada vez más eficaz en tan generosa empresa en favor de las almas de
los queridos jóvenes y para que se perfeccione la actividad turística,
considerada en la síntesis armoniosa sus valores en el orden técnico, moral y
sobrenatural. Y expresamos nuestra viva confianza de que nuevos frutos
saludables coronarán la constante dedicación de los Dirigentes y sus
colaboradores y la cooperación activa de los asociados.
Acrecentamos nuestros votos con una fervorosa plegaria al Señor
y con suplicantes invocaciones a celestial Reina, para que con su patrocinio
muestre camino seguro, como se dice en el Ave, maris Stella, el dulce
himno litúrgico, tan familiar para todos: Iter para tutum.
A Vos, Señor Cardenal, que presidís las reuniones de Bérgamo, a
los miembros y obras del Centro Turístico Juvenil, a los ponentes y
participantes en el Congreso, en prenda de los abundantes favores divinos,
impartimos de corazón Nuestra propiciatoria y reconfortante Bendición
Apostólica.
Del Vaticano, 26 de diciembre de 1959.
IOANNES XXIII PP.
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