The Holy See
back up
Search
riga

MENSAJE DE SU SANTIDAD JUAN XXIII
A SACERDOTES EXCOMBATIENTES DE DIECISÉIS
NACIONES REUNIDOS EN EL MONASTERIO DE MONTECASSINO
*

 

Queridos hijos:

Hemos sabida que, invitados por la Asociación de Sacerdotes excombatientes franceses, habéis querido venir en gran número de vuestras diversas patrias a orar en común por vuestros camaradas que sucumbieron en tan gran número en sangrientos combates.

No os extrañaréis que aquel que representa en la tierra a Cristo, «Príncipe de la Paz» (Is 9,5), haya querido estar presente entre vosotros en esta circunstancia y que haya escogido a un miembro eminente del Sacro Colegio, el Cardenal Pablo Marella, para llevaros de su parte un mensaje paternal.

¡Qué significativo y lleno de promesas es este emocionante encuentro animado por un común deseo de paz y fraternidad! ¡Qué elocuente testimonio de vuestra deliberada voluntad de superar las divisiones del pasado para lograr una verdadera y definitiva reconciliación!

En medio de las pruebas que la guerra os  impuso habéis sabido manifestar, a veces heroicamente, vuestro espíritu de abnegación y de sacrificio; que también sepáis ahora realizar idéntico esfuerzo para facilitar la unión entre los pueblos que aspiran a verse libres de la pesadilla de la guerra. Reunidos en un santuario célebre, todo lleno de la santa paz benedictina, a la sombra de ese lugar ilustre santificado por la presencia de San Benito —a quien se ha con razón "padre de Europa" (Homilía en el XIV Centenario de la muerte de San Benito, 18 de septiembre de 1947, Discursos y Radiomensajes de Su Santidad Pío XII, 238)— que sepáis renovar en vosotros el amor a la concordia y una firme resolución de procurarla sin descanso.

Por nuestra parte, de todo corazón elevamos a Dios nuestra humilde oración suplicándole que despierte en el corazón de todos los hombres esta sed de la verdadera paz, que sólo Él puede dar: paz en las almas, paz en las familias, paz en la sociedad, paz entre las naciones por el respeto a la justicia.

Invitándoos a uniros a esta oración, invocamos sobre vosotros, queridos hijos, sobre vuestros compañeros y sobre vuestros diferentes países, la paz prometida a los hombres de buena voluntad (Lc 2,14) y a todos os otorgamos, en prenda de nuestra benevolencia paternal, una especial Bendición Apostólica.

Del Vaticano, 14 de mayo de 1960.

IOANNES XXIII PP

 


*  Discorsi, messaggi, colloqui, vol. II, págs. 836-837.

 

 

top