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CARTA DE SU SANTIDAD JUAN XXIII
AL PADRE ANSELMO ALBAREDA
EN EL XXV ANIVERSARIO DE SU PREFECTURA
EN LA BIBLIOTECA APOSTÓLICA VATICANA
*

 

A nuestro querido hijo
Anselmo Albareda, Abad O. S. B.,
Prefecto de la Biblioteca Apostólica:

Al cumplirse los cinco lustros desde que fuiste nombrado prefecto de la Biblioteca Apostólica por nuestro predecesor, de feliz memoria, Pío XI, deseamos, querido hijo, testimoniarte de todo corazón nuestra gratitud.

Siguiendo las normas y costumbres de aquellos que te precedieron en la parcela de esta actividad, Juan Mercati y Eugenio Tisserant, adscritos después al Sacro Colegio Cardenalicio, no perdonaste medio para procurar una cuidada vigilancia, el honor e incremento de la Biblioteca mediante una diligencia, práctica y experiencia del cometido, cual era de esperar en ti. Pues has desplegado todo tu celo en el gobierno de aquélla, en su ampliación y ornato, en proveerla de nuevas obras, pero, sobre todo, en promover generosamente la continuación de las ediciones de las obras de los autores para que de ellas surja y se difunda más y más la luz de la cultura cristiana. Nos, que, hace ya tiempo, acostumbrábamos a frecuentar esta Biblioteca en trabajos de investigación histórica y que, por ello, casi a diario, usamos de la misma, nos sentimos gratamente sorprendidos cuando la visitamos recientemente tanto por el recuerdo de tiempos pasados como por las mejoras que se han introducido en ella para una mejor y mayor facilidad de obtención de datos y conocimientos.

Con toda razón, pues, puedes estar orgulloso de tu solicitud, que merece la más pura de las satisfacciones.

¿Qué mayor regalo que el de habitar "los templo serenos de los sabios", lejos del ruidoso y complicado mundo y poder librar del tesoro de tantas y tantas artes y disciplinas una multiforme sabiduría más preciosa que el oro?

Para que puedas proseguir por mucho tiempo aún, con renovado esfuerzo y virtud plena, tu trabajo, convierte tu pecho en biblioteca por la meditación y lectura asidua de Cristo (Cfr. San Jerónimo, Epist. LX, Migne P.L. XXII, 535); camina con pie firme hacia las supremas metas cultivando la virtud y la regla de tu Padre y legislador San Benito que ilustraste con un tan piadoso estudio.

Con estos votos otorgamos de todo corazón a ti, querido hijo, y a cuantos te auxilian en los trabajos de la Biblioteca Vaticana, la Bendición Apostólica.

Del Vaticano, a 12 de junio de 1961.

JUAN PP. XXIII

 


* AAS 53 (1961) 489-490.

 

 

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