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DISCURSO DEL PAPA JUAN XXIII
A LOS PARTICIPANTES EN LA XVI SEMANA BÍBLICA
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Miércoles 21 de septiembre de 1960

 

Los numerosos grupos que acuden a esta Audiencia renuevan, como de costumbre, gratísimas alegrías para nuestro corazón, y a cada uno quisiéramos reservar las expresiones de la más afectuosa acogida, tanto a los profesores de pedagogía como a los queridos hijos e hijas de toda procedencia y de los diferentes grados de cultura y apostolado.

Séanos permitido, además, dirigir una palabra especialmente significativa a los participantes en la XVI Semana Bíblica, promovida por la Asociación Bíblica Italiana.

Queridos hijos: nos es grato subrayar ante todo el profundo y venturoso significado que adquiere la feliz coincidencia de hoy. El encontraros aquí reunidos con numerosos fieles quiere ser un auspicio de fecundo apostolado, una prenda de irradiación de vuestros trabajos en beneficio de todos los fieles.

Dedicáis parte de vuestro tiempo al estudio, la enseñanza y, digámoslo también, la orientación de la vida hacia lo que merece ser considerado y profundizado en sumo grado, es decir, al Sagrado Libro en sus profundas correspondencias y armonías entre el Antiguo y Nuevo Testamento. Pero este objeto de estudio no daría a vuestra vida sacerdotal y a las almas aquellos frutos que la Iglesia espera, si se concentrase en un puro trabajo exegético sin abrirse a las exigencias de la vida pastoral para .utilidad de los fieles, que tienen hambre y sed de la palabra de Dios, y esperan de ella luz, consuelo y consejo.

Al cumplirse el primer cincuentenario del Pontificio Instituto Bíblico —bajo cuyo activo patrocinio se desarrollan vuestros encuentros— tenemos ocasión de decir que lo que se pide sobre todo al Instituto es "formar no sólo especialistas en materias bíblicas y profanas, sino estudiosos ardientes de celo sacerdotal, almas de profetas y de apóstoles" (17 de febrero de 1960; AAS. LII, 1960, pág. 155).

Esto puede y debe decirse también de vuestros estudios en general. Por esto nos ha alegrado ver que el tema elegido este año para la XVI Semana Bíblica "La Escatología en el Antiguo y Nuevo Testamento", está lleno de vivo y variado interés y ofrece alimento cierto a los distintos campos de la teología, de la predicación y de la pastoral.

Asimismo nos sirve de consuelo saber que la Asociación Bíblica Italiana agrupa a un buen número de sacerdotes entregados a las más selectas y delicadas formas de apostolado: a la enseñanza en los Seminarios, a la preparación de los futuros sacerdotes; a la formación de escogidos núcleos del laicado católico más sensible y preparado; a la dirección espiritual, publicación y divulgación de obras, que propagan cada vez más copiosamente el conocimiento del Divino Libro entre el pueblo cristiano. Sobre todo el actual florecimiento de estudios bíblicos, y especialmente la difusión de nuevas ediciones de la Sagrada Escritura, adaptadas a las exigencias y al grado de cultura de las diferentes clases de fieles abre esperanzas a un nuevo robustecimiento de la vida cristiana, alimentada en las mismas fuentes de la Revelación. Por consiguiente, no podemos por menos de estimular todo esfuerzo que tienda a inclinar las almas a la Biblia, fuente viva de doctrina espiritual.

Este es nuestro anhelo, este nuestro programa, que hemos querido trazar con contornos precisos el día de la primera visita a nuestra Catedral Archibasílica Lateranense: "Si todas las solicitudes del ministerio pastoral nos son queridas y comprendemos su urgencia —decíamos entonces—, sobre todo creemos deber fomentar por todos los medios y con una acción constante el entusiasmo por toda manifestación del Divino Libro... ¿Acaso no es éste, queridos, hijos, el primer deber del sacerdocio católico, a saber, comunicar la gran doctrina de ambos Testamentos y hacer que penetre en las almas y en la vida? Jesús, el Divino Redentor, Jesús el Pastor, guía a su grey con la celestial doctrina, y todo lo enciende con el fuego de esta doctrina. ¿Qué fueron principalmente los Padres de la Iglesia primitiva sino lectores e intérpretes de la Sagrada Escritura a la faz de todo el mundo?" (23 de noviembre de 1958; AAS, L, 1958, págs. 916-917).

Que éste sea, pues, vuestro empeño, queridos hijos, y vuestra santa ambición. Estamos seguros de que vuestro trabajo científico y apostólico continuará con energía renovada después de los encuentros de la Semana Bíblica, así como estamos también ciertos de que sabrá distinguirse especialmente por su absoluta fidelidad a las directrices de la Sede Apostólica come están contenidas en los documentos y discursos de nuestros Predecesores; evitando toda singularidad, todo juicio aventurado que da pretexto para desviaciones doctrinales peligrosas, antes bien, procurando más bien profundizar en el sagrado depósito de la fe, tal y como los explican con inolvidable fidelidad la Tradición patrística y escolástica.

Os reiteramos la expresión de nuestra complacencia por haber venido hoy aquí, en Gastelgandolfo, con los animadores de vuestra Asociación y con los profesores de la "Semana". Y nos es muy grato desean a vuestra actividad las mayores satisfacciones, en tanto pedimos al Señor que ilumine vuestra mente y caliente vuestro corazón profundizando cada vez con mayor fruto el tesoro escondido en su Palabra revelada

Por último, queremos añadir a nuestros votos uno copiosa y propiciadora Bendición Apostólica, que hacemos extensiva a todos los que os son queridos, especialmente a vuestras familias, a vuestros alumnos a las almas a las que prodigáis vuestros desvelos.


*  Discorsi, messaggi, colloqui, vol. II, págs. 480-482.

 

 
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