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ORACIONES COMPUESTAS POR EL SANTO PADRE PÍO XII
LA ORACIÓN DE LAS FUERZAS ARMADAS DE LA REPÚBLICA ARGENTINA*
¡Oh soberano Señor, Dios de los Ejércitos, ante cuyo solio altísimo los
escuadrones de los Ángeles cantan perpetuamente un himno de gloria! Nosotros,
los soldados argentinos, —que en el cielo, en la tierra y en el mar hacemos
buena guardia en las fronteras de la nación, velamos a fin de que no sea
alterado el imperio de la ley y de la justicia y aseguramos el orden y la paz,
que son indispensables para que la Patria viva tranquila, trabaje confiada y
prospere sin interrupción—, venimos hoy a tu augusta presencia para implorar
tu protección y ofrecerte nuestros servicios.
Como soldados cristianos te
pedimos la fortaleza invicta, la fidelidad inquebrantable y el espíritu de
sacrificio llevado, si fuera necesario, hasta el heroísmo.
Que la vida de
guarnición no nos arrastre al ocio, a la molicie y a la relajación de
costumbres, que las fatigas militares, la requerida disciplina no nos depriman
ni nos desalienten en este ejercicio de las armas, que tantos parecidos tiene
con el que impone a diario la ascética cristiana; que el prestigio natural que
nos rodea no nos ensoberbezca sino que nos sirva para recordarnos el buen
ejemplo que debemos dar a todos; que los atractivos y los halagos del mundo, las
propagandas falaces, ni nos seduzcan ni nos desvíen del camino recto de
servidores de la Patria, del bien y de la paz, y que el constante recuerdo de
que militamos bajo las banderas de una nación de historial limpio y de íntegra
tradición católica nos impulse continuamente a una vida cada vez más intachable
y a una adhesión cada vez más perfecta a la Iglesia de Cristo y a sus salvadoras
enseñanzas.
Esté con nosotros el glorioso arcángel San Miguel, Príncipe de la
milicia celestial; estén en nuestra compañía los santos soldados que,
principalmente en los primeros siglos del Cristianismo, decoraron con su sangre
la fe que profesaban. Y Tú, oh Madre santísima, que bajo la advocación de
Nuestra Señora de Loreto guías con tus manos dulcísimas por el azul del cielo a
nuestros centauros del aire; Tú, que con el nombre amabilísimo de Nuestra Señora
del Carmen sostienes sobre las ondas vacilantes a nuestros lobos de mar; Tú, que
desde tu Santuario de Nuestra Señora de Luján nos recuerdas que eres Madre de
todos; recibe nuestras pobres súplicas, fortifica nuestros sinceros propósitos y
dígnate presentarlos, para que los bendiga, a tu divino Hijo, Jesucristo Señor
nuestro, que con el Padre y el Espíritu Santo vive y reina por los siglos de los
siglos. Amen!
Die 27 Ianuarii 1958
Ssmus Dominus Noster Pius Div. Prov. Pp.
XII benigne tribuere dignatus est partialem trium annorum Indulgentiam, a
christifidelibus, Reipublicae Argentinae militibus, saltem contritis lucrandam,
quoties supra relatam orationem devote recitaverint. Contrariis quibuslibet non
obstantibus.
N. Card. CANALI, Paenitentiarius Maior
L. S.
S. Luzio, Regens
*Discorsi e Radiomessaggi di Sua Santità Pio XII, XIX,
Diciannovesimo
anno di Pontificato, 2 marzo 1957-1° marzo 1958, pp. 906-907
Tipografia Poliglotta Vaticana
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