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DISCURSO DEL SANTO PADRE PÍO XII
CON MOTIVO DE LA BENDICIÓN DE LA PRIMERA PIEDRA
DE LA NUEVA SEDE DEL PONTIFICIO COLEGIO ESPAÑOL DE ROMA
*

Jueves 15 de marzo de 1956

 

Bienvenidos, a la presencia del Padre común, los dignos representantes de la «Junta Nacional del homenaje al Papa»; homenaje que, como es bien sabido, consiste en la construcción, aquí en Roma, de una más digna y más amplia sede para el Pontificio Colegio Español y en la oferta de este Colegio nuevo a Nuestra humilde persona.

Bienvenidos, sobre todo, por la oportunidad que Nos ofrecéis de poder daros las más rendidas gracias a vosotros; y, en vosotros, a toda la generosa nación española que, cuando se trata del Papa, se diría que no sabe poner límites a su esplendidez. Pero tenemos el mayor interés en haceros presente que Nuestra. gratitud no reconoce corno único motivo el don que Nos ofrecéis; Nuestra gratitud va mucho más allá, puesto que arranca primero y principalmente de la consideración del gran bien que este Colegio hará a toda España, dándole muchos sacerdotes excelentemente formados; y el bien de España, como el de la Cristiandad toda, el Papa lo considera como suyo propio y por eso siente en el deber de dar las gracias.

Ninguna indicación creemos necesaria en el caso presente, pues la empresa está, en tan buenas manos que toda ilustración resultaría ociosa. Y Nos estarnos cierto de que sabréis hacer un Colegio amplio y capaz, lejos de toda ostentación y todo exceso, pero apropiado en todos sus detalles al fin que se propone, de modo que se tenga en cuenta que ha de ser primero una casa de formación de los espíritus, luego un centro de estudios superiores bien dotado, y finalmente un hogar incluso de formación humana, de donde los jóvenes levitas puedan salir con una preparación integral digna de esta Roma, cabeza y centro de la Iglesia y digna de esa España que los espera con ansia, para hacer de ellos sus guías y sus pastores.

Id, pues, amadísimos Señores Cardenales, que con tanto honor vestís la púrpura romana; id, venerable Hermano en el Episcopado y estimados hijos todos; id y decid al buen pueblo católico español que el Santo Padre le agradece una vez más su generosidad y espera con ansia ver realizados tan magníficos planes, que luego han de redundar en tanto bien para toda la Iglesia en España, y si Nuestra Bendición puede servir de acicate para suscitar nuevas colaboraciones y para animar todavía más a los que ya la han ofrecido, Nos la otorgamos con toda la amplitud, con todo el afecto que siempre reservamos para la nobilísima nación española en Nuestro corazón de Padre, y con todo el  interés que se merece una idea tan hermosa y de tanta gloria de Dios. Que el bendito Patriarca San José, especial patrón del Colegio, tome ya desde ahora bajo su protección este proyecto y no le abandone hasta el día en que todos podamos ver una imagen suya coronando el pináculo más alto de toda la construcción y derramando desde allí sus abundantes bendiciones.


* Discorsi e Radiomessaggi, vol. XVIII, págs 25-26.

 

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