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07 - 04.10.2005
RESUMEN
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TERCERA CONGREGACIÓN GENERAL (MARTES, 4 DE OCTUBRE DE 2005 -
(POR LA MAÑANA)
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CUARTA CONGREGACIÓN GENERAL (MARTES, 4 DE OCTUBRE 2005 - POR LA
TARDE)
♦ AVISOS
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TERCERA CONGREGACIÓN GENERAL (MARTES, 4 DE OCTUBRE DE 2005 - POR
LA MAÑANA)
Publicamos a continuación el resumen de la exposición de un padre
sinodal que ha tomado la palabra en la Tercera Congregación de esta
mañana, y ha llegado después del cierre de la redacción del Boletín.
- S.E.R. Mons. Roberto CAMILLERI AZZOPARDI, O.F.M., Obispo de
Comayagua (HONDURAS)
La escasez de los sacerdotes, ministros de la Eucaristía afecta la
frecuencia de su recepción en los fieles de buena voluntad.
Realidad y posibles soluciones al problema.
1. Se da escasez de sacerdotes en muchas naciones del tercer mundo.
2. Los grandes sacrificios que hacen los pocos sacerdotes en estas
tierras para celebrar la Eucaristía en todas las comunidades de sus
respectivas parroquias. Unas palabras de aprecio y agradecimiento
del obispo hacia estos sacerdotes en los países de misión.
3. Los grandes sacrificios que hacen los feligreses, caminando
largas distancias, para participar en la Eucaristía.
4. Se considera que debe existir una mejor distribución del clero,
es decir, las diócesis con muchas vocaciones sacerdotales deben de
ayudar a las diócesis necesitadas de personal sacerdotal.
5. Se busca un mecanismo en la Iglesia para informar a las diócesis
con abundancia de sacerdotes acerca de las necesidades de las
Iglesias Particulares y pedirles brindar la ayuda que necesitan,
compartiendo con ellas este don de Dios.
6. Se transmite a diario por la radio en cada diócesis la
celebración de la Santa Misa, cantada y con homilía.(Hay 23 radios
emisoras católicas en Honduras y una estación de T.V. con cobertura
nacional).
Muchísimas personas sintonizan la celebración porque tienen una gran
devoción a la Eucaristía. No pudiendo estar presentes físicamente,
se conforman con recibir con amor la "comunión espiritual".
7. Urge por lo tanto. orar más por el aumento de la vocaciones al
sacerdocio y dar una prioridad en los planes pastorales a la
pastoral juvenil y aquella vocacional para que no falten sacerdotes,
ministros de la Eucaristía, para que nuestra gente tenga "vida y
vida en abundancia."
La Pastoral de la Niñez contribuye al éxito de la pastoral juvenil y
asegura que más jóvenes se acercan a la Misa dominical.
1. El "Instrumentum Laboris" en el no.7 dice que "hay un declino en
la fe y en la asistencia a la Misa Dominical principalmente por los
Jóvenes".
2. Una de tantas posibles soluciones a este problema es atender,
formar y acompañar al niño, antes y después de su Primera Comunión
hasta la recepción del sacramento de la Confirmación, con catequesis
semanal y asistencia activa en la Misa dominical.
3. La niñez es el momento propicio para el comienzo de la relación
personal amorosa con el Señor Jesucristo vivo y velar para que se
esta relación siga fortaleciendose hasta la etapa de juventud y
durante toda la vida.
4. Si queremos conquistar para el Señor el corazón del joven,
primero es indispensable haber conquistado su corazón cuando era
niño. El acompañamiento espiritual desde la niñez hasta que llegue a
la etapa de la juventud es una misión a largo plazo, es un cultivo
de varios anos.
[00072-04.06] [IN045] [Texto original: español]
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CUARTA CONGREGACIÓN GENERAL (MARTES, 4 DE OCTUBRE 2005 - POR LA
TARDE)
● VOTACIÓN PARA LA COMISIÓN PARA EL MENSAJE
● INTERVENCIONES EN EL AULA (CONTINUACIÓN)
A las. 16.30 horas de hoy martes 4 de octubre de 2005, memoria de
San Francisco de Asís, con la oración del Adsumus, tuvo lugar la
Cuarta Congregación General, para la continuación de las
intervenciones de los Padres Sinodales en el Aula sobre el tema
sinodal La Eucaristía: fuente y cumbre de la vida y de la misión de
la Iglesia.
Presidente Delegado de turno S. Em. R. Sr. Cardenal Juan SANDOVAL
ÍÑIGUEZ, Arzobispo de Guadalajara (México).
En esta Congregación General que concluyó a las 19.00 horas con la
oración del Angelus Domini estuvieron presentes 242 Padres.
● VOTACIÓN PARA LA COMISIÓN PARA EL MENSAJE
En la apertura de la Cuarta Congregación General tuvo lugar la
segunda votación en forma electrónica para la elección de los
miembros de la Comisión para el Mensaje.
● INTERVENCIONES EN EL AULA (CONTINUACIÓN)
En esta Cuarta Congregación General intervinieron los siguientes
Padres:
- S. Em. R. Mons. Franc RODÉ, C.M., Arzobispo Emérito de Ljubljana,
Prefecto de la Congregación para los Institutos de vida consacrada y
las Sociedades de vida apostólica (Ljubljana, CIUDAD DEL VATICANO)
- S. Em. R. Card. Jorge Mario BERGOGLIO, S.I., Arzobispo de Buenos
Aires, Vice Presidente de la Conferencia Episcopal (ARGENTINA)
- S. Em. R. Mons. Rimantas NORVILA, Obispo de Vilkaviškis (LITUANIA)
- Revmo. P. Lino MELA, O.S.I., Superior General de los Oblatos de
San José (Josefinos de Asti)
- S. Em. R. Mons. Gregorio Nicanor PEÑA RODRÍGUEZ, Obispo de Nuestra
Señora de la Altagracia en Higüey (REPÚBLICA DOMINICANA)
- S. Em. R. Mons. Jan Paweł LENGA, M.I.C., Arzobispo de Karaganda (KAZAJISTÁN)
- S. Em. R. Mons. Nicolás COTUGNO FANIZZI, S.D.B., Arzobispo de
Montevideo (URUGUAY)
- S. Em. R. Mons. Lorenzo VOLTOLINI ESTI, Obispo titular de
Bisuldino, Obispo auxiliar de Portoviejo (ECUADOR)
- S. Em. R. Mons. Maria Callist SOOSA PAKIAM, Arzobispo de
Trivandrum dei Latini (INDIA)
- S. Em. R. Mons. John Atcherley DEW, Arzobispo de Wellington (NUEVA
ZELANDA)
Damos a continuación los resúmenes de las siguientes intervenciones:
- S. Em. R. Mons. Franc RODÉ, C.M., Arzobispo Emérito de Ljubljana,
Prefecto de la Congregación para los Institutos de vida consacrada y
las Sociedades de vida apostólica (Ljubljana, CIUDAD DEL VATICANO)
El Instrumentum Laboris del Sínodo invita a “explicitar la relación
esponsal de la Eucaristía y de la Nueva Alianza como modelo de las
vocaciones del cristiano: matrimonio, virginidad, sacerdocio". La
vida consagrada es por propia naturaleza una expresión peculiar y
paradigmática de la Iglesia Esposa que acoge y hace fecundo el don
de su Esposo y tiene una relación privilegiada con la Eucaristía. En
la celebración de este gran sacramento Jesús continúa acogiendo la
consagración del Padre; en Ella su vida de virginidad, de obediencia
y de pobreza expresa perennemente su filial y total adhesión a un
proyecto de amor y de vida sin límites. La Eucaristía es, de este
modo, el lugar privilegiado donde las personas consagradas aprenden
a seguir a Cristo en el espacio existencial determinado por los
consejos evangélicos de castidad, pobreza y obediencia; ahí
encuentran la fuerza para hacer de su existencia un anuncio
profético de vida en medio de un mundo marcado por destrucciones y
muerte. Con los votos religiosos, los consagrados se comprometen a
vivir los consejos evangélicos y confieren una radicalidad total a
su respuesta de amor. “La virginidad ensancha el corazón en la
medida del amor de Cristo y les hace capaces de amar como Él ha
amado. La pobreza les hace libres de la esclavitud de las cosas y
necesidades artificiales a las que empuja la sociedad de consumo, y
les hace descubrir a Cristo, único tesoro por el que verdaderamente
vale la pena vivir. La obediencia pone la vida enteramente en sus
manos para que la realice según el diseño de Dios y haga una obra
maestra.”
(RdC 22). Por eso, “por su naturaleza la Eucaristía ocupa el centro
de la vida consagrada, personal y comunitaria."(VC 95). En esta
escuela las personas consagradas aprenden la fuerza de amor y de
oblación de la esponsalidad que está en los fundamentos de su vida
casta; son conducidos por un camino de despojo y total entrega a la
humanidad que es la exigencia fundamental de su pobreza; reciben
como don el misterio de vida que es la obediencia a la voluntad del
Padre, que los hace hijos y capaces de acoger todas las medidas
humanas que expresan esta voluntad.
[00071-04.05] [IN059] [Texto original: italiano]
- S. Em. R. Card. Jorge Mario BERGOGLIO, S.I., Arzobispo de Buenos
Aires, Vice Presidente de la Conferencia Episcopal (ARGENTINA)
Una frase del Instrumentum Laboris (nº 2) dice que “es necesario
verificar si la ley de la oración corresponde a la ley de la fe, es
decir, preguntarse en qué cree y cómo vive el Pueblo de Dios para
que la Eucaristía pueda ser cada vez más la fuente y la cumbre de la
vida y de la misión de la Iglesia”: una intuición muy rica que va a
buscar a Cristo en sus beneficiarios y testigos más pequeños en el
santo pueblo fiel de Dios, ese pueblo que -en su totalidad- es
“infallibile in credendo”.
1) Nuestro pueblo fiel cree en la Eucaristía como pueblo sacerdotal
(cfr. Christi fideles laici, 1, 14). Es una participación
cualitativamente constante (cfr. Id. 1, 17).
2) Nuestro pueblo fiel cree en la Eucaristía como pueblo eucarístico
en María. Vincula el cariño a la Eucaristía y el cariño a la Virgen
nuestra Madre y Señora (cfr. Redemptoris Mater, III, 44). En la
escuela de María, mujer eucarística, podemos releer
contemplativamente los pasajes en que Juan Pablo II ve a nuestra
Señora como mujer eucarística y mirarla no sola sino “en compañía”
(Hech. 1;14) del pueblo de Dios. Seguimos aquí aquella regla de la
tradición según la cual, con distintos matices “lo que se dice de
María se dice del alma de cada cristiano y de la Iglesia entera”
(cfr. Ecclesia de Eucharistia, 57).
Nuestro pueblo fiel tiene la verdadera “actitud eucarística” de la
acción de gracias y la alabanza. Recordando a María nuestro pueblo
fiel agradece el ser recordado por ella y es este memorial de amor
verdaderamente eucarístico. Al respecto repito lo que Juan Pablo II
afirmaba en el nº 58 de Ecclesia de Eucharistia: “La Eucaristía se
nos ha dado para que nuestra vida sea, como la de María, toda ella
un magnificat”.
[00054-04.02] [IN060] [Texto original: español]
- S. Em. R. Mons. Rimantas NORVILA, Obispo de Vilkaviškis (LITUANIA)
El Instrumentum Laboris Nº 22 nos recuerda el pensamiento della
exhortación apostólica postsinodal Reconciliatio et Penitentia: “El
Sacramento della Reconciliación establece los vínculos de comunión
interrumpidos por el pecado mortal” (Reconciliatio et Penitentia 2).
Pensando en estos vínculos de comunicación, en primer lugar
dirigimos nuestra atención a las relaciones de los fieles con
Nuestro Señor Jesucristo y asimismo a las relaciones tanto con las
comunidades eclesiales como con la Iglesia Católica entera. Si a los
católicos les faltan las ganas o la posibilidad de la reconciliación
sacramental, les es también imposible vivir la unión más profunda
con Cristo y con la Iglesia, que es favorecida por la Eucaristía. De
esta manera el cristiano llega a un estado en el que no logra
valorar la Eucaristía como fuente de gracia y, poco a poco, también
pierde los lazos con la comunidad parroquial y la cercanía a toda la
Iglesia. Al mismo tiempo, sin la práctica de la Reconciliación
generalmente aumenta el subjetivismo, se vuelve más difícil de
evaluar el comportamiento personal y la religiosidad.
La merma de la práctica de este sacramento es muy evidente en el
mundo entero. En muchísimas iglesias de los diversos continentes no
podemos comparar la práctica de la confesión personal con, por
ejemplo, la misma práctica de los años cincuenta o sesenta, o aún el
pasado aún más lejano. Sin entrar en la reflexión sobre las causas
de tal decadencia, nos proponemos acentuar las consecuencias de tal
tendencia y las esperanzas, conectadas con la práctica de la
Reconciliación. La vida de muchos sacerdotes y especialmente de
muchísimas hermanas o de hermanos consagrados muestra los frutos
abundantes del uso frecuente de este sacramento. Todo esto ha
llevado a las mencionadas personas a la cercanía con la Eucaristía.
Asimismo tenemos numerosos ejemplos del pasado, como por ejemplo el
cura de Ars o de muchísimos otros.
Junto a la dimensión de la práctica de la Penitencia, con frecuencia
crecen las tendencias opuestas a la fe cristiana. La necesidad
religiosa, la experiencia de vida religiosa tenida en el pasado,
generalmente impulsan a la búsqueda de caminos más amplios y
distintas propuestas no se dejan esperar. Como todos vemos, en las
sociedades actuales, especialmente en las occidentales, se
encuentran hoy muy difundidos el esoterismo, la magia, el ocultismo,
las tendencia de la New Age. Todo esto en su conjunto acompaña a la
persona para que cree nuevas relaciones comunitarias, sociales, las
que la alejan cada vez más de la Iglesia, del pensamiento católico y
debilitan la fe. Más aún, observamos deformaciones de la conciencia,
cambios que influyen en la personalidad.
En vez, para la formación positiva del conocimiento y de la toma
conciencia católicos, uno de los mejores instrumentos, diría aún
más, privilegiado, es la Reconciliación y la dirección espiritual.
Por lo tanto de diversas maneras se le debe dar importancia a la
necesidad del sacramento de la Reconciliación. Diría que los signos
de los tiempos nos inspiran a volver a descubrir con nueva luz el
don de este sacramento, hoy, lamentablemente, no suficientemente
valorado.
Veo la necesidad de recordar una vez más la necesidad de renovar en
la práctica religiosa de los laicos, como así también de los
sacerdotes, de los miembros de la vida consagrada, y también de los
obispos, la práctica de la dirección espiritual, de la Penitencia.
Incitar especialmente a los presbíteros para que se sacrifiquen en
el deber de formar las nuevas actitudes referidas a la confesión
personal. Esto nos ayudará a todos para acercarnos a Jesús
Eucaristía, ayudará a crear un vínculo más profundo con la Iglesia.
La Penitencia conduce más cerca de Cristo, mientras que la falta de
Penitencia aleja de Dios.
[00055-04.03[IN065] [Texto original: italiano]
- Revmo. P. Lino MELA, O.S.I., Superior General de los Oblatos de
San José (Josefinos de Asti)
“La Eucaristía es el corazón de la comunión eclesial” (IL 12).
“Ahora bien, el espacio donde naturalmente se desarrolla la vida
eclesial es la parroquia. Ella, debidamente renovada y animada,
debería ser el lugar idóneo para la formación y para el culto
eucarístico (...) Debería aprovechar la experiencia y la cooperación
de los movimientos y de las nuevas comunidades que, bajo el impulso
del Espíritu Santo han sabido valorizar, según los propios carismas,
los elementos de la iniciación cristiana” (IL 13).
Existen grupos y movimientos que, con carismas diferentes, viven y
actúan en la Iglesia. La misma vida religiosa es expresión de esta
riqueza de dones del Espíritu. Todos extraen su fuerza espiritual de
la Eucaristía.
Pueden haber caminos diferenciados de catequesis y de maduración en
la fe. No obstante, la celebración Eucarística, a través de la cual
Cristo renueva su oferta de salvación a todos, sea también visible
-en especial el domingo, Pascua de la semana, el punto de referencia
de la Comunidad cristiana.
En ésta se dan todos los componentes del pueblo de Dios, que
obtienen la “cumbre” a la cual todos tienden y la “fuente” la cual
todos están llamados a alcanzar.
[00056-04.03] [IN063] [Texto original: italiano]
- S. Em. R. Mons. Gregorio Nicanor PEÑA RODRÍGUEZ, Obispo de Nuestra
Señora de la Altagracia en Higüey (REPÚBLICA DOMINICANA)
La Eucaristía es la comida sacramental en la que Cristo actualiza su
presencia y su entrega en medio de la comunidad cristiana.
Con el signo del pan y del vino que se ofrece en el altar, la
comunidad cristiana entra en comunión con el Cuerpo y la Sangre de
Cristo y participa así de la fuerza salvadora de su muerte Pascual.
La Eucaristía es el Sacramento que más directamente hace presente en
nuestra historia el acontecimiento central de la Salvación: el
misterio de la Muerte y Resurrección de Cristo, celebra así el
encuentro entre Dios y el hombre en Cristo, en la nueva Alianza que
Él selló para siempre en la cruz.
La Eucaristía es el Sacramento que más profundamente afecta la
comunidad eclesial. El sacramento eucarístico va construyendo la
misma Iglesia, comprometiéndola en la urgente tarea de salvación de
toda la humanidad. Es el Sacramento de la Eucaristía en el cual se
significa y se realiza la unidad de la Iglesia (unitatis
redintegratio).
Ninguna comunidad cristiana se edifica si no tiene por raíz y centro
la Eucaristía. Es una urgente necesidad que la celebración del
Sacrificio Eucarístico sea centro y culminación de toda la vida de
la comunidad. En nuestras comunidad la celebraciones eucarísticas se
han revitalizado a raíz de la celebración del Año de la Eucaristía.
Se han potenciado los valores positivos de la misma y se ha
redescubierto su centralidad para la vida de la comunidad y para su
misión en el mundo. El proceso de maduración sobre la Eucaristía ha
sido una experiencia vivida gozosamente por nuestros fieles durante
todo el año y esperamos que esta realidad perdure para siempre.
[00057-04.05] [IN066] [Texto original: español]
- S. Em. R. Mons. Jan Paweł LENGA, M.I.C., Arzobispo de Karaganda
(KAZAJISTÁN)
Me refiero a los números 27 y 34 del Instrumentum Laboris. No puedo
olvidar esas escenas conmovedoras de la época en que la Iglesia
sufrió persecución, cuando en habitaciones muy pequeñas, repletas de
fieles que asistían a la Santa Misa, niños, ancianos y enfermos se
arrodillaban para recibir el cuerpo del Señor con reverencia
edificante. Entre las innovaciones litúrgicas aportadas en el mundo
occidental, dos se destacan especialmente, oscureciendo de alguna
manera el aspecto visible de la Eucaristía en lo que atañe a su
centralismo y su índole sagrada; se trata precisamente del cambio de
lugar del tabernáculo, que antes ocupaba una posición central, y la
distribución de la comunión en la mano. Cuando se cambia de su lugar
central al Señor eucarístico, “ el Cordero inmolado y vivo”, y
cuando se distribuye la comunión en la mano, aumenta innegablemente
el riesgo de la dispersión de los fragmentos, de las profanaciones y
de la equiparación práctica del pan eucarístico con el pan
ordinario, se crean condiciones desfavorables para un crecimiento
profundo de la fe y la devoción. La comunión en la mano se está
difundiendo y hasta se está imponiendo como algo más cómodo, como
una suerte de moda. Que no sean en primer lugar los especialistas
académicos sino el alma pura de los niños y de la gente sencilla
quienes nos podrían enseñar cómo tratar al Señor eucarístico.
Quisiera entonces hacer humildemente las siguientes propuestas
concretas: que la Santa Sede establezca una norma universal
motivada, según la cual la forma oficial de recibir la comunión sea
en la boca y de rodillas, mientras la comunión en la mano estaría
reservada al clero. Que los obispos de los lugares donde ha sido
introducida la comunión en la mano procuren, con prudencia pastoral,
conducir nuevamente los fieles al rito oficial de la comunión,
válido para todas las iglesias locales. Quisiera finalizar con las
palabras del gran Papa Juan Pablo II: “Al dar a la Eucaristía el
relieve que merece, y poniendo todo esmero en no infravalorar
ninguna de sus dimensiones o exigencias, somos realmente conscientes
de la magnitud de este don. No hay peligro de exagerar en la
consideración de este Misterio” (Carta encíclica Ecclesia de
Eucharistia, n. 61)
[00066-04.05] [INO67] [Texto original: italiano]
- S. Em. R. Mons. Nicolás COTUGNO FANIZZI, S.D.B., Arzobispo de
Montevideo (URUGUAY)
La relación de la Eucaristía con la Iglesia y de la Iglesia con la
Eucaristía, hay que verla desde la naturaleza de ambos. Su elemento
común es el MISTERIO.
Gusta el enfoque del Instrumentus Laboris (IL 12) donde se afirma:
“El Concilio ha preferido entre las diversas imágenes de la Iglesia,
una que expresa toda su realidad: MISTERIO”. El mismo Concilio ha
tenido la acertada pedagogía de decir qué entiende por misterio:
“Una realidad divina, trascendente y salvífica, que se manifiesta y
revela de algún modo visible” (Relatio, p. 18).
La matriz del misterio es el misterio de Dios Uno y Trino. Esto
determina la naturaleza mistagógica del tratamiento de la Eucaristía
en todos sus aspectos.
LA MISTAGOGIA EUCARÍSTICA
“Los Padres de la Iglesia llaman MISTAGOGIA la acción del misterio
al cual la liturgia conduce siempre más profundamente” (IL 31). De
la consulta a las comunidades cristianas de todo el mundo, “se
recomienda que los signos y símbolos que expresan la fe en la
presencia real sean objeto de una adecuada mistagogia y catequesis
litúrgicas” (IL 40); “muchos aconsejan HOMILÍAS MISTAGÓGICAS que
permitan introducir a los fieles en los misterios sagrados que se
están celebrando” (IL 47). Deberíamos, pues, aspirar a hacer de cada
parroquia, “casa y escuela de iniciación y vivencia eucarística”.
Benedicto XVI, siendo aún cardenal, en la conferencia a la CAL, en
enero de este año, sobre la Eucaristía, afirmaba: “La celebración
eucarística es el lugar en que, hoy, adviene la teofanía y se revela
el misterio”.
De este modo, el dinamismo sacramental de la Eucaristía, nos ubica
en las entrañas del dinamismo de la historia.
Por eso, o nos abocamos a recuperar o descubrir la centralidad de la
Eucaristía los domingos, o desapareceremos de la realidad de la
historia.
[00067-04.03] [IN070] [Texto original: español]
- S. Em. R. Mons. Lorenzo VOLTOLINI ESTI, Obispo titular de
Bisuldino, Obispo auxiliar de Portoviejo (ECUADOR)
Relación Eucaristía - Penitencia (N. 22 ss)
Los Ambrosianos, (tal vez el único Rito Occidental no Romano que
sigue vivo en Italia), que no están presentes en este sínodo de
manera oficial, cosa que lamento, quizás puedan enseñarnos algo
precisamente sobre la relación entre Eucaristía y Penitencia.
San Ambrosio nos dejó el testimonio, posiblemente el más antiguo, de
la celebración de la Eucaristía cotidiana (y no sólo dominical). Y
la praxis iniciada en Milán se extendió también a otras regiones del
norte de Italia, a Roma y a otras iglesias occidentales.
Pues bien, los Ambrosianos introdujeron en su praxis pastoral una
excepción a la misa cotidiana: el Ayuno Eucarístico.
¿De qué se trata?
En este caso, el Ayuno Eucarístico no se refiere a la abstinencia de
la comida una hora antes de recibir la comunión sacramental, sino a
todo un día a-Eucarístico.
A imitación de lo que ya hacemos durante el Triduo Pascual, cuando
el Viernes y el Sábado Santos no celebramos Misa, los Ambrosianos,
durante los Viernes de la Cuaresma no celebran la Eucaristía para
dar lugar a la celebración comunitaria de la penitencia y a las
confesiones individuales.
El Ayuno Eucarístico (abstinencia de la comida) posibilita una mejor
preparación para la Comunión Sacramental.
El Ayuno Eucarístico, de la abstinencia de celebrar la Misa durante
los Viernes de Cuaresma, debería ayudar los fieles a sentir hambre
del Alimento Eucarístico, y a los sacerdotes les daría la
posibilidad de ponerse a disposición de los fieles para el
Sacramento de la Reconciliación, estableciéndose así entre los dos
Sacramentos una relación de igualdad en lo que a dignidad y
necesidad se refiere.
Además, muchos fieles no se confiesan, y no sólo porque no creen en
la eficacia de la Confesión o han perdido el sentido del pecado,
sino porque, simplemente, los sacerdotes no tienen tiempo para
confesar (agobiados por otras ocupaciones) o porque estando solos en
la parroquia y no pueden celebrar la Eucaristía y la Penitencia al
mismo tiempo.
Mi propuesta es sugerir, o al menos permitir a las diócesis o las
Conferencias Nacionales que soliciten instituir, preferiblemente
durante la Cuaresma, tal vez el Viernes, el día de Ayuno
Eucarístico, no como día de ausencia eucarística, sino de
preparación y espera eucarística.
Esto no tendría que ser considerado como una interrupción de la
práctica de la celebración eucarística diaria, sino como una manera
de valorar el Misterio Pascual de Jesucristo, igualmente celebrado
en la Penitencia y la Eucaristía, en la totalidad y en la
complementariedad de ambos sacramentos.
[00068-04.06] [INO71] [Texto original: italiano]
- S. Em. R. Mons. Maria Callist SOOSA PAKIAM, Arzobispo de
Trivandrum dei Latini (INDIA)
Mi exposición se refiere al Nº 8 del Instrumentum Laboris que
solicita una mayor veneración hacia el misterio de la Eucaristía. El
documento pone en evidencia, justamente, la necesidad de contar con
lugares y personas que ayuden a experimentar personalmente qué es el
Sacramento. Ahora bien, ¿dónde podemos encontrar estos lugares y
estas personas? Deseo compartir aquí mis experiencias sobre las
auténticas devociones eucarísticas de personas de mi Arquidiócesis.
Hay una vivaz comunidad de trescientos mil católicos en la
Arquidiócesis de Trivandrum. En su mayor parte son pescadores y
analfabetos. Podríamos preguntarnos: “de Nazaret puede llegar a
salir algo bueno?”.Y bien, estas son las personas que me enseñan qué
es el Santísimo Sacramento.
Me detengo en tres aspectos que se pueden encontrar en la vida de
estas personas. Ellos son: la devoción Eucarística, la Dignidad
Eucarística y el Sacrificio Eucarístico.
Casi todos los miembros de nuestras parroquias participan
activamente de la Misa dominical. La adoración cotidiana del
Santísimo Sacramento se puede ver cada día en la mayor parte de
nuestras iglesias. Un cierto número de pescadores visita en diversos
momentos al Santísimo Sacramento, antes de partir para la pesca y
también a su regreso. Para mí ésta es una elocuente manifestación de
su fe viva y de la “devoción” llena de entusiasmo que sienten por la
Eucaristía. En el año de la Eucaristía estas personas continúan
promoviendo entre ellas una “cultura eucarística”.
La Santa Eucaristía es el Sacramento que reconoce la fundamental
“dignidad” de toda persona humana. Grandes misioneros como San
Francisco Javier han enseñado a estas personas justamente esto. En
aquella época, esta gente se encontraba oprimida, explotada y
marginada bajo el pesado yugo del sistema de las castas. En la
privación de la dignidad, fue precisamente el mensaje cristiano de
amor, unidad e igualdad realizado en la Eucaristía aquello que les
dio el valor para abrazar la fe.
La Eucaristía es “sacrificio” y es una invitación para que cada uno
se despoje de sí mismo. A través de pequeñas comunidades de base
cristianas, ellos desarrollan un cierto número de actividades y
comparten con los otros las cosas que poseen. Ésta es la forma más
profunda del despojarse de sí eucarístico, acentuada por los otros
alrededor de nosotros. Recientemente, el honorable presidente de la
India, al hablar a los miembros de la Asamblea Legislativa de
Kerala, reconoció este modelo del despojarse de sí espiritual de las
personas de nuestra Arquidiócesis. Ha sido el sacrificio de estas
personas, al transferirse a un lugar para ellas desconocido, lo que
abrió el camino para un Centro Internacional Espacial para la
nación.
Concluyendo, quiero dar testimonio del valioso tesoro que San
Francisco Javier nos ha dejado en la persona de Jesucristo a través
de la Eucaristía. Hoy muchos hacen “sacrificio” por nosotros. Pero
dejemos que sea una manifestación de auténtica “devoción”
Eucarística la que promueva la “dignidad” de la persona humana.
Desde el momento en que “el reino de Dios no es comida ni bebida,
sino justicia y paz y gozo en el Espíritu Santo” (Rm 14,17)
[00069-04.02] [INO72] [Texto original: inglés]
- S. Em. R. Mons. John Atcherley DEW, Arzobispo de Wellington (NUEVA
ZELANDA)
El párrafo 5 del Instrumentum Laboris llama la atención sobre el
escándalo del hambre en un mundo de abundancia. Existe además el
problema de quienes están hambrientos del alimento de la Eucaristía.
Como obispos tenemos el deber pastoral, y la obligación ante de
Dios, de examinar y discutir las dificultades que afligen a tanta
gente. Nuestras iglesias se verían enriquecidas si pudiéramos
invitar a los católicos comprometidos, y actualmente excluidos de la
Eucaristía, a regresar a la mesa del Señor. Están aquellos cuyo
primer matrimonio acabó tristemente .Nunca abandonaron la Iglesia
pero actualmente están excluídos de la Eucaristía. Hay católicos
casados con personas bautizadas en otras fedes cristianas. Los
reconocemos como una sola cosa en Cristo en el sacramento del
matrimonio pero no para recibir la Eucaristía.
Este sínodo debe tener un enfoque pastoral. Debemos encontrar las
formas para incluir a todos los que tienen hambre del Pan de Vida.
Es preciso afrontar el escándalo de cuantos tienen hambre del
alimento eucarístico de la misma manera en que es preciso afrontar
el escándalo del hambre física.
[00070-04.04] [INO73] [Texto original: inglés]
Luego se presentaron las intervenciones libres
♦ AVISOS
● BRIEFING PARA LOS GRUPOS LINGÜÍSTICOS
● POOL PARA EL AULA DEL SÍNODO
● BRIEFING PARA LOS GRUPOS LINGÜÍSTICOS
El segundo briefing para los grupos lingüísticos tendrá lugar el
miércoles 5 de octubre de 2005 a las 13.10 (en los lugares de los
briefing y con los responsables de prensa indicados en el Boletín nº
2).
Se recuerda a los operadores audiovisuales (cámaras y técnicos) que
tienen que dirigirse al Pontificio Consejo para las Comunicaciones
Sociales para conseguir el permiso de acceso (muy restringido)
● POOL PARA EL AULA DEL SÍNODO
El tercer “pool” para el Aula del Sínodo estará formado para la
oración de apertura de la Quinta Congregación General del miércoles
por la mañana, 5 de octubre de 2005.
En la Oficina de Información y Acreditación de la Oficina de Prensa
de la Santa Sede (en la entrada, a la derecha) se encuentran a
disposición de los redactores las listas de inscripción al pool.
Se recuerda a los operadores audiovisuales (cámaras y técnicos) y
fotógrafos que tienen que dirigirse al Pontificio Consejo para las
Comunicaciones Sociales para la participación al pool en el Aula del
Sínodo.
Se recuerda a los participantes del pool que tienen que estar a las
8.30 en el Sector de Prensa, instalado frente a la entrada del Aula
Pablo VI, desde donde serán llamados para acceder al Aula del
Sínodo, acompañados por un oficial de la Oficina de Prensa de la
Santa Sede y del Pontificio Consejo para las Comunicaciones
Sociales.
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