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09 - 14.10.2010
RESUMEN
-SALUDO DEL PRESIDENTE DE LA REPÚBLICA ITALIANA A UNA DELEGACIÓN DE
PADRES SINODALES EN VISITA AL QUIRINAL
SALUDO DEL PRESIDENTE DE LA REPÚBLICA ITALIANA A UNA DELEGACIÓN DE
PADRES SINODALES EN VISITA AL QUIRINAL
Publicamos a continuación la transcripción integral del saludo
espontáneo pronunciado por el Jefe de Estado italiano, Excmo. Sr.
Giorgio Napolitano, durante la visita al Quirinal de una delegación
de la Asamblea Especial para Oriente Medio del Sínodo de los Obispos,
ayer 13 de octubre de 2010.
Eminencia Mons. Sandri, Monseñores Beatitudines,
Agradezco profundamente su visita y el testimonio que nos dan de un
evento muy significativo: podemos decir, sin exagerar, un evento de
alcance histórico, como es el Sínodo de Oriente Medio. Han venido a
este Palacio en el cual los Presidentes de la República son los que
han llegado por último: estamos aquí, mis predecesores y yo, desde
hace sólo sesenta años, mientras que durante tres siglos fue
residencia de los Papas.
Deseo también decirles inmediatamente que agradezco su “bello
italiano”. He oído al Patriarca Naguib: no habría sido capaz de
dialogar con Ustedes en latín, porque está muy lejano el tiempo de
mis estudios. Esta conversión del latín al italiano es algo que,
como Presidente de la República, aprecio profundamente.
Vuestro compromiso, si entiendo bien, es un compromiso de renovación,
de relanzamiento y de valorización de la presencia católica y, más
ampliamente, de las comunidades cristianas en Oriente Medio. Y es un
compromiso del cual - estoy convencido - pueden obtener un gran
beneficio e impulso las causas del pluralismo religioso, del diálogo
y de la paz en esta región atormentada. Naturalmente, sin confundir
las responsabilidades de la política con la responsabilidad de las
Iglesias, creo que hay algo profundamente común, aún en la
distinción, entre el compromiso de las autoridades políticas como
las italianas, y el vuestro, sobre todo para la paz.
Durante el último año o poco más, he estado en varios países de la
región: en Jerusalén para un encuentro, ya sea con las autoridades
israelíes, ya sea con los representantes palestinos, pues estamos
siempre profundamente dominados por el afán de hallar una solución
de paz que, desde hace mucho tiempo, se espera entre Israel y las
poblaciones y representantes palestinos. Italia siempre ha obrado -
y ésta es una constante de la política exterior italiana, más allá
de los sucesivos gobiernos - en un espíritu de amistad con Israel y,
al mismo tiempo, en un espíritu de amistad auténtica con los países
árabes, para la superación de este conflicto y para que se alcance,
finalmente, la convivencia pacífica, en el respeto mutuo, del Estado
de Israel y de un Estado Palestino independiente, estable y próspero.No
sabemos si verdaderamente se están abriendo en esta fase nuevas vías
- lo deseamos vivamente -; para ello trabaja nuestro gobierno,
representado aquí por la subsecretaria Sra. Craxi, que justamente en
el ámbito del Ministerio de Asuntos Exteriores se dedica con
especial pasión a la consecución de este gran objetivo. Deseamos que
así sea, y que todos podamos dar, de verdad, nuestra contribución
para que al fin se salga de una situación que no sólo es de gran
sufrimiento, en especial para la población palestina, sino que
repercute gravemente en todo el cuadro regional de Oriente Medio o -
como se dice ahora - del gran Oriente Medio.
Sabemos que en el momento en que esté resuelta - y resuelta con
justicia - la cuestión del conflicto palestino-israelí, se podrán
superar de verdad otras preocupantes tensiones en toda la región.
Ustedes han hablado, justamente, de forma más general de derechos
humanos: antes se decía “derechos del hombre”, con una traducción
discutible, porque los derechos humanos son derechos de la persona -
del hombre como de la mujer - y ésta es una de las dimensiones
fundamentales del compromiso de la Unión Europea. Creo que es un
compromiso que debemos mantener siempre en primer plano, también
cuando estamos agobiados por la crisis económica y, por lo tanto, se
discute mucho de economía, se ven cifras y diagramas y se hacen
previsiones. Pero no podemos olvidarnos nunca que la Unión Europea
y, antes la Comunidad Europea, ha nacido como comunidad de valores,
y entre estos valores los derechos humanos son un fundamento
esencial que, repito, debería guiar siempre la acción de la Unión
Europea, aún cuando la atención está tan focalizada en otras
problemáticas.
En el último año he estado también en Líbano y Siria, y ciertamente
en estos dos países hay condiciones mejores para la actuación de los
católicos y los cristianos: hay más pluralismo, más respeto y creo
que son, en verdad, un ejemplo que debería extenderse a otras
realidades estatales de esta parte del mundo. Además la Unión
Europea, en el desarrollo de sus propias relaciones con estos países,
nunca debería descuidar el planteamiento enérgico del problema de la
libertad de culto y, en general, de la libertad religiosa, del
pluralismo religioso. Justamente en Damasco me reuní con los
representantes de todas las confesiones - no sé si alguno de Ustedes
estaba presente - y recuerdo que estaban también los representantes
de la comunidad musulmana y de la comunidad judía. Creo
efectivamente que este gran filón del diálogo entre las religiones
monoteístas, que la Iglesia persigue con mucha convicción - el
Pontífice actual lo hace en primera persona - es verdaderamente una
de las vías fundamentales para asegurar lo que alguien ha llamado,
pienso de forma apropiada, la reconciliación entre las
civilizaciones.
En el fondo, para enfrentarse a desafíos tan complejos, tan arduos
en esta fase histórica que afectan incluso a problemas de
supervivencia del planeta y, por lo tanto, de nuestro destino común,
hay que perseguir activamente la reconciliación posible entre las
civilizaciones, pues es el mayor recurso del que disponemos para
nutrir nuestra esperanza y para conseguir nuestros ideales, nuestros
objetivos.
[00110-04.06] [NNNNN] [Texto original: italiano]
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