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14 - 15.10.2010
RESUMEN
- AUDIENCIAS DEL SANTO PADRE
-
NOVENA CONGREGACIÓN GENERAL (VIERNES, 15 DE OCTUBRE DE 2010 - POR
LA TARDE)
-
SEGUNDA CONGREGACIÓN GENERAL (LUNES 11 DE OCTUBRE DE 2010, POR LA
TARDE) - CONTINUACIÓN
- CONCIERTO EN HONOR DEL SANTO PADRE
AUDIENCIAS DEL SANTO PADRE
El Santo Padre Benedicto XVI ha recibido en Audiencia:
- durante el intervalo dela Primera Congregación General del lunes
11 de octubre de 2010, los Cardenales y Patriarcas de Oriente Medio:
S. B. Em. Card. Nasrallah Pierre SFEIR, Patriarca de Antioquía de
los Maronitas, Obispo de Joubbé, Sarba y Jounieh de los Maronitas
(LÍBANO); S. B. Em. Card. Ignace Moussa I DAOUD, Patriarca emérito
de Antioquía de los Sirios, Prefecto emérito de la Congregación para
las Iglesias Orientales (SIRIA); S. B. Em. Card. Emmanuel III DELLY,
Patriarca de Babilonia de los Caldeos (IRAQ); S. B. Ignace Youssif
III YOUNAN, Patriarca de Antioquía de los Sirios (LÍBANO); S. B.
Gregorios III LAHAM, B.S., Patriarca de Antioquía de los
Greco-Melquitas, Arzobispo de Damasco de los Greco-Melquitas (SIRIA)
S. B. Nerses Bedros XIX TARMOUNI, Patriarca de Cilicia de los
Armenios, Arzobispo de Beirut de los Armenios (LÍBANO); S. B. Fouad
TWAL, Patriarca de Jerusalén de los Latinos (JERUSALÉN); S. B.
Michel SABBAH, Patriarca emérito de Jerusalén de los Latinos
(JERUSALÉN).
- durante el intervalo de la Tercera Congregación General del martes
12 de octubre de 2010, los Miembros de los Círculos Menores Anglicus
A y B, Arabicus A y B.
- tras la conclusión de la Quinta Congregación del miércoles 13 de
octubre de 2010, el Rabino David ROSEN, Consejero del Gran Rabinado
de Israel, Director del "Department for Interreligious Affairs of
the American Jewish Committee and Heilbrunn Institute for
International Interreligious Understanding" (ISRAEL).
- tras la conclusión de la Séptima Congregación General del jueves
14 de octubre de 2010, el Sr. Muhammad AL-SAMMAK, Consejero político
del Muftí de la República (LÍBANO) y el Ayatollah Seyed Mostafa
MOHAGHEGH AHMADABADI, Profesor en la Facultad de Derecho de la
Universidad "Shahid Beheshti", Teheran; Miembro de la Academia Iraní
de las Ciencias (IRÁN).
- durante el intervalo de la Octava Congregación General del viernes
14 de octubre de 2010, los Delegados Fraternos de los Círculos
Menores Gallicus A, B, C y D.
[00182-04.05] [NNNNN] [Texto original: italiano]
NOVENA CONGREGACIÓN GENERAL (VIERNES, 15 DE OCTUBRE DE 2010 - POR LA
TARDE)
- INTERVENCIONES EN EL AULA (CONTINUACIÓN)
A las 16:30 de hoy, viernes 15 de octubre de 2010, con la oración
Adsumus, ha comenzado la Novena Congregación General, para la
continuación de las intervenciones en el aula sobre el tema sinodal:
La Iglesia católica en Oriente Medio:comunión y testimonio. "La
multitud de los creyentes no tenía sino un solo corazón y una sola
alma" (Hch 4, 32).
Presidente Delegado de turno S. Em. R. Card. Leonardo SANDRI,
Prefecto de la Congregación para las Iglesias Orientales (CIUDAD DEL
VATICANO).
Luego de las intervenciones sobre el tema sinodal siguió un tiempo
para las intervenciones libres de los Padre Sinodales, ante la
presencia del Santo Padre.
En esta Congregación General, que concluyó a las 19:00 con la
oración del Angelus Domini, estaban presentes 160 Padres.
INTERVENCIONES EN EL AULA (CONTINUACIÓN)
Han intervenido los siguientes Padres:
-
S. Em. R. Card. William Joseph LEVADA, Prefecto de la Congregación
para la Doctrina de la Fe (CIUDAD DEL VATICANO)
-
S. E. R. Mons. Krikor-Okosdinos COUSSA, Obispo de Alejandría de
los Armenios (REPÚBLICA ÁRABE DE EGIPTO)
-
S. E. R. Mons. Yasser AYYASH, Arzobispo de Petra y Filadelfia en
Arabia de los Greco-Melquitas (JORDANIA)
-
S. E. R. Mons. Mansour HOBEIKA, Obispo de Zahleh de los Maronitas
(LÍBANO)
-
Corep. Yusuf SAĞ, Exarca Patriarcal de Antioquía de los Sirios
(TURQUÍA)
-
S. E. R. Mons. Angelo AMATO, S.D.B., Arzobispo titular de Sila,
Prefecto de la Congregación de las Causas de los Santos (CIUDAD DEL
VATICANO)
-
Rev.do Mons. Mikaël MOURADIAN, Vicario Patriarcal para el
Instituto del Clero Patriarcal de Bzommar (LÍBANO)
-
S. E. R. Mons. Joseph SOUEIF, Arzobispo de Chipre de los Maronitas
(CHIPRE)
-
S. E. R. Mons. Cyril VASIL', S.I., Arzobispo titular de Tolemaida
de Libia, Secretario de la Congregación para las Iglesias Orientales
(CIUDAD DEL VATICANO)
-
S. E. R. Mons. Joseph ABSI, S.M.S.P., Arzobispo titular de Tarso
de los Greco-Melquitas, Obispo auxiliar y Protosincelo de Damasco de
los Greco-Melquitas (SIRIA)
-
S. E. R. Mons. Georges BAKAR, Obispo auxiliar y Protosincelo de
Antioquía de los Greco-Melquitas para Egipto y Sudán, Arzobispo
titular de Pelusio de los Greco-Melquitas (REPÚBLICA ÁRABE DE
EGIPTO)
-
S. E. R. Mons. Simon ATALLAH, O.A.M., Obispo de Baalbek - Deir
El-Ahmar de los Maronitas (LÍBANO)
-
S. E. R. Mons. Jacques ISHAQ, Arzobispo titular de Nisibi de los
Caldeos, Obispo de Curia de Babilonia de los Caldeos (IRAQ)
-
S. E. R. Mons. Jean-Clément JEANBART, Arzobispo de Alepo de los
Greco-Melquitas (SIRIA)
-
S. E. R. Mons. Michel ABRASS, B.A., Arzobispo titular de Myra de
los Greco-Melquitas, Obispo de Curia del Patriarcado de Antioquía de
los Greco-Melquitas (SIRIA)
-
S. E. R. Mons. Kurt KOCH, Arzobispo-Obispo emérito de Basilea,
Presidente del Pontificio Consejo para la Promoción de la Unidad de
los Cristianos (CIUDAD DEL VATICANO)
-
S. E. R. Mons. Emmanuel DABBAGHIAN, Arzobispo de Babilonia de los
Armenios (IRAQ)
-
S. E. R. Mons. Athanase Matti Shaba MATOKA, Arzobispo de Babilonia
de los Sirios (IRAQ)
-
S. E. R. Mons. Denys Antoine CHAHDA, Arzobispo
de Alepo de los Sirios (SIRIA)
Damos a continuación los resúmenes de las intervenciones:
- S. Em. R. Card. William Joseph LEVADA, Prefecto de la Congregación
para la Doctrina de la Fe (CIUDAD DEL VATICANO)
Mi intervención se centrará en la noción de la Tradición viva de la
Iglesia como nos enseña la Constitución sobre la Revelación Divina
Dei Verbum, del Concilio Vaticano II, y en la comprensión del papel
del Papa en la Tradición Apostólica, con referencia al nº 78 del
Instrumentum laboris.
En el nº 8 de la Dei Verbum, el Concilio enseña que “esta Tradición,
que deriva de los Apóstoles, progresa en la Iglesia con la
asistencia del Espíritu Santo: puesto que va creciendo en la
comprensión de las cosas y de las palabras transmitidas”. Como nos
recuerda el Beato John Henry Newman, beatificado en Inglaterra el
mes pasado, esta tradición viva conoce una verdadera evolución de la
doctrina para poder responder a las nuevas cuestiones surgidas a lo
largo de los dos milenios de historia de la Iglesia, como la
Comunión de los discípulos del Señor. El Cardenal Newman, mediante
su estudio sobre los Padres de la época Patrística y los primeros
Concilios Ecuménicos, encontró precisamente la Tradición viva que le
llevó a abrazar la plenitud de la fe en la Iglesia Católica.
No han faltado ejemplos de esta evolución en nuestras discusiones
durante este Sínodo: pensemos en la Declaración Nostra Aetate, que
proporciona una base nueva para las relaciones actuales con Judíos y
Musulmanes. Pensemos también en la discusiones del Sínodo referentes
a la libertad religiosa y la libertad de conciencia, que tienen su
punto de partida en la Declaración Conciliar Dignitatis humanae. El
Papa Benedicto XVI ha dado su propia contribución a esta evolución
constante mediante sus intervenciones en favor de la interacción
entre fe y razón en el debate político y público, argumentando con
convicción que los modernos estados seculares o “laicos” necesitan
la importante voz de la religión para asegurar sus límites éticos.
En su plena aplicación de las enseñanzas del Vaticano II ha
insistido en la necesidad de continuar con la Tradición como
condición de una comprensión verdadera y fiel de las enseñanzas del
Concilio y, por tanto, de la evolución de la doctrina.
Estas observaciones pueden ser útiles cuando examinamos la enseñanza
de la Iglesia sobre el Romano Pontífice, Obispo de Roma. Esta
doctrina ha seguido una trayectoria evolutiva única desde que Jesús
proclamó: “Y yo a mi vez te digo que tú eres Pedro y sobre esta
piedra edificaré mi Iglesia” (Mt 16, 18). Varios Padres Sinodales
han hecho referencia a la cita de la Encíclica de 1995 Et unum sint,
a propósito de la cual el Instrumentum laboris afirma que el Papa
Juan Pablo II admitió “la responsabilidad de encontrar una forma de
ejercitar el primado de modo tal que, sin renunciar de ningún modo a
lo que es esencial a su misión, se abra a una nueva situación
teniendo presente la doble tradición canónica latina y oriental”
(cfr. n. 78).
Posteriormente, la Congregación para la Doctrina de la Fe impulsó la
realización de un simposio teológico para estudiar con mayor detalle
esos aspectos del papado que son esenciales para la fe de la
Iglesia. Además de publicar las actas de este simposio, la
Congregación publicó también en 1998 un documento sobre este
argumento titulado “El primado de Pedro en el Misterio de la
Iglesia”.
Recientemente, nuestra Congregación ha estado considerando convocar
unas Comisiones Doctrinales de los Sínodos y las Conferencias
Episcopales de las Iglesias Orientales y las Iglesias Orientales sui
iuris para discutir asuntos doctrinales de interés mutuo. En este
contexto, desearía prever un estudio y un intercambio de opiniones
útiles sobre cómo el ministerio del Sucesor de Pedro, con sus
características doctrinales esenciales, podría ser ejercitado de
modo distinto según las diferentes necesidades de tiempo y lugar.
Este es un capítulo de la eclesiología que necesita ser estudiado y
completado con mayor profundidad.
Estas reflexiones teológicas, sin embargo, no sustituyen el
testimonio vital que los católicos de Oriente Medio dan a sus
hermanos ortodoxos y musulmanes sobre cómo se desarrolla la doctrina
de la Iglesia en la Tradición Apostólica viva, guiada por el don de
Cristo del Espíritu Santo en el Magisterio de la Iglesia en todas
las épocas.
Este Magisterio incluye, necesariamente, el papel del Papa como
cabeza del colegio apostólico de los obispos, junto al mandato de
Cristo de confirmar a sus hermanos en la unidad de la fe (cfr. Lc
22,32) para que “todos sean uno” (Jn 17,21).
[00166-04.16] [IN106] [Texto original: inglés]
- S. E. R. Mons. Krikor-Okosdinos COUSSA, Obispo de Alejandría de
los Armenios (REPÚBLICA ÁRABE DE EGIPTO)
Oración
“ nos gloriamos hasta en las tribulaciones, sabiendo que la
tribulación engendra la paciencia; la paciencia, virtud probada; la
virtud probada, esperanza y la esperanza no falla, porque el amor de
Dios ha sido derramado en nuestros corazones por el Espíritu Santo
que nos ha sido dado” (Rm 5, 2-5).
Santo Padre,
Beatitudes y Eminencia,
Hermanos sacerdotes, monjes, hermanas y laicos,
en mi intervención trataré los números 120 a 123, que hablan de la
esperanza.
Ser “con la alegría de la esperanza, constantes en la tribulación,
perseverantes en la oración” (Rm 12,12).
En la alegría de la esperanza, la paciencia en la tribulación y la
asiduidad en la oración, compartimos las experiencias y la reflexión
sobre nuestro compromiso en el interior de nuestras
Iglesias a nivel patrimonial, cultural, histórico, teológico,
litúrgico y espiritual de una manera distinta, compromiso que deriva
de nuestras tradiciones litúrgicas puesto que estamos invitados a
hacer de esta variedad un medio para enriquecer nuestras distintas
sociedades y para fortalecer la unidad de la Iglesia de Cristo y
testimoniar la fe, la esperanza y la salvación.
En esta región del mundo ha caminado Abraham, nuestro padre en la fe
y con él toda su descendencia. Es en Abraham que todo cristiano está
llamado a responder a la llamada de Dios y a abandonarse a Él para
apuntar a la vida verdadera.
En esta tierra, Dios ha llevado a cabo el diseño de su Amor, nos ha
enviado a su único Hijo, Jesús el Nazareno, para salvar al mundo y
agrupar a los hombres dispersos.
En Cristo se han cumplido todas las promesas divinas, se ha vencido
la muerte y confirmado nuestra esperanza.
Desde Oriente se han elevado las luces del Evangelio.
Desde Oriente se han elevado el renacimiento de la Evangelización y
de la misión.
Gracias a esta misión hemos aprendido a construir nuestras iglesias
y conventos, nuestras casas, nuestras escuelas y nuestras
instituciones, por encima de los hombres, del sol y del viento.
No vivimos en grutas o en subterráneos aislados para que todo
hombre, sea cual sea su religión o cultura, vea claramente lo que
hacemos. Nuestras ventanas son grandes y están hechas con un cristal
transparente “y la luz brilla en las tinieblas” (Jn 1,5).Nuestro
testimonio y nuestra comunión se hacen a través de esta labor sobre
la tierra, donde la Providencia divina ha querido que nosotros
vivamos llevando a cabo nuestra vocación, nuestra fe y nuestra
misión.
Esta región ha estado sujeta al peligro más grande al que podemos
enfrentarnos. Ella oscila entre la guerra y la paz y en ella podemos
buscar una nueva forma de relaciones internacionales más respetuosas
de los derechos del hombre, de los pueblos y de su libertad.
La convivialidad la eleva sobre todas las divergencias para que se
reencuentren los unos con los otros, con los musulmanes y los
judíos.
A veces nos sentimos amenazados por el miedo, la desesperación y la
persecución, y nos olvidamos que nuestra presencia cristiana está
vinculada a la dimensión de nuestra fe y su profundidad. El desafío
fundamental para nosotros es nuestra propia realización como
testigos del Redemptoris hominis en nuestra vida, mediante nuestras
palabras y nuestras obras ante nuestros hermanos no cristianos.
A pesar de ello, nos preguntamos: ¿qué sentido tiene este Oriente si
todos estamos ausentes? Mi intervención es un mensaje de esperanza
dirigido a los cristianos, para que vean en Oriente la fuente de la
esperanza de Cristo que ha nacido, ha sido crucificado y ha
resucitado.
El arma del Cristianismo no se construye en las fábricas y no sale
de la tierra para tomar una forma, una dimensión o un color
cualquiera.
El arma del Cristianismo es la caridad. Consiste en construir
puentes entre el hombre y su hermano para que no haya ni cercano ni
lejano. Y si el hombre puede descubrir esta arma, se descubre a sí
mismo y conoce, entonces, su posición. Y cuando la conoce la ama, y
cuando la ama, se entrega y cuando se entrega, se afianza y cuando
se afianza, se estabiliza y cuando se estabiliza, está exento de
todo vicio y de toda calamidad.
Nuestra esperanza es vivir en paz. Tendamos entonces nuestras manos
a los musulmanes y a los judíos con una esperanza cristiana y una
vida nueva. Digamos a los judíos: dejen de matar a los inocentes y
no olviden lo que dice el Talmud: en cada hombre veo a Dios.
Tendamos la mano a nuestros hermanos musulmanes en la esperanza de
una convivialidad que permita construir una sola nación, una sola
sociedad regida por la caridad, la fraternidad, la comprensión y el
diálogo.
La Iglesia anuncia la caridad y combate la iniquidad y el fanatismo.
Propaga la educación y no trabaja para ella misma, sino para la
Gloria de Dios, el Supremo y confirma la esperanza.
Deseamos, gracias a este Sínodo, poder llegar a realizar el deseo de
no detener el trabajo en favor de la esperanza buscada, y esto a
pesar de las pruebas y dificultades que nos rodean, porque el
testimonio y la comunión maduran sólo en las calamidades y las
vicisitudes cuyo fruto es la caridad.
[00167-04.07] [IN107] [Texto original: árabe]
- S. E. R. Mons. Yasser AYYASH, Arzobispo de Petra y Filadelfia en
Arabia de los Greco-Melquitas (JORDANIA)
Antes que nada, dirigimos nuestros más sinceros agradecimientos a su
Santidad el Papa Benedicto XVI que nos ha reunido en este sínodo
especial sobre la Iglesia Católica de Oriente Medio: comunión y
testimonio; es una bendición especial para la Iglesia Católica y
para los cristianos de Oriente Medio. Los Padres de la Iglesia se
reúnen para estudiar, orar y realizar las esperanzas de los fieles.
Con mi intervención, quisiera llamar su atención sobre algunas
cuestiones pertinentes sobre la Iglesia católica y los cristianos en
general en Jordania. A pesar de la coyuntura actual en los países de
Oriente Medio y en particular de Palestina, Jordania, bajo la guía
de Su Majestad el Rey Abdallah II Bin Al Hussain, goza de paz,
serenidad, estabilidad y de moderación. Estas realidades nos ayudan
a asumir nuestro verdadero testimonio en Cristo. En Jordania
recordamos las dos visitas históricas del Papa Juan pablo II y del
Papa Benedicto XVI, y la calurosa bienvenida que les fue reservada a
Sus Santidades en Jordania y Tierra Santa. Le agradecemos al Papa
Benedicto XVI por su caridad y su atención especial a la Iglesia de
Oriente Medio, que invita a los fieles a testimoniar más su fe en
sus propias países, y a permanecer en Tierra Santa, tierra de amor y
paz.
Nuestro testimonio cristiano se manifiesta a través de:
1. Escuelas, hospitales y asociaciones caritativas que prestan un
servicio con caridad, sin discriminación alguna, de igual a igual
tanto a cristianos como a musulmanes, en ámbito educativo, ético y
científico.
2. Celebramos nuestras oraciones y nuestros ritos completos en
nuestras iglesias y parroquias sin dificultad alguna. También en el
pleno respeto de la ley, podemos adquirir y construir iglesias,
escuelas y otros establecimientos.
3. Desde hace más de cuarenta años, los cristianos celebran la
Pascua de acuerdo al calendario oriental y Navidad según el
calendario occidental, juntos, católicos y no católicos.
4. Se enseña catequesis en las escuelas cristianas y en algunas
escuelas privadas, pero no en las escuelas oficiales, a pesar de los
múltiples intentos para lograrlo. Existe más de un programa
educativo. Yo quisiera un programa educativo unificado para los
fieles de la Iglesia Católica y preferiblemente para todos los
cristianos.
5.Los cristianos participan activamente en la vida práctica en
ámbitos diferentes. Su papel es eficaz, sólido y está reconocido.
6. La emigración sigue siendo un grave problema con repercusiones
negativas y también positivas. La emigración puede ser interna o
dirigida hacia los países de la diáspora, sin olvidar a los
inmigrantes que llegan a Jordania para trabajar a causa de las
guerras recurrentes. La Iglesia local ha ofrecido el ministerio
pastoral y humanitario de acuerdo a sus capacidades. Las razones
para emigrar son siempre las mismas: políticas, de seguridad,
económicas, la búsqueda de un futuro mejor...la “persecución
religiosa” es una causa raramente mencionada.
7. No hay un diálogo Islamo-cristiano oficial a nivel nacional. A
este respecto, se lleva a cabo, con regularidad, un encuentro entre
Jordania y la Santa Sede. Esperamos que el Consejo de las Iglesias
de Oriente Medio pueda superar la dura prueba a la cual se enfrenta,
al servicio del testimonio y de la unidad cristiana.
8. Hay muchos casos de apostasía hacia la religión islámica. Las
causas son diferentes y en ningún caso están relacionadas con la fe.
Son raros los casos de apostasía hacia la religión cristiana.
9.Una mayor cooperación mutua, unificación de los esfuerzos comunes
y verdadera caridad, nos darán el valor y la fuerza para que nuestro
testimonio dé fruto, gloria a Dios y arraigue al cristiano a su
tierra y a su fe. Gracias.
[00168-04.05] [IN108] [Texto original: árabe]
- S. E. R. Mons. Mansour HOBEIKA, Obispo de Zahleh de los Maronitas
(LÍBANO)
Querría centrar mi intervención en algunas cuestiones puramente
prácticas, en vista de unas soluciones prácticas, como desearían
nuestros fieles:
-Desde que los cristianos están emigrando masivamente muy a su pesar
de Oriente Medio, su problema ya no es simplemente el del ejercicio
de ciertos derechos, sino el de gozar del derecho a vivir en su
tierra natal. El objetivo del sínodo debería ser en primer lugar el
de ayudarles a conservar este derecho. Habría que interceder a su
favor ante las grandes potencias en nombre de los derechos del
hombre, y ante los países en los que viven en nombre del Islam.
-Nuestros jóvenes suelen ser los más obligados a viajar al
extranjero para ganarse la vida. La Iglesia de Líbano, que ya ha
hecho mucho, tiene que seguir movilizándose para aligerar, aunque
sea poco, la gravedad de esta crisis. La solución sería la de dar a
los jóvenes unas parcelas de tierras en forma de arrendamiento
enfitéutico de 99 años. En estas tierras lotizadas así, los jóvenes
podrían construir tanto casas como fábricas o cualquier otro
proyecto comercial.
-Líbano está considerado como la escuela de Oriente Medio, la
universidad de Oriente Medio y el hospital de Oriente Medio. Este
sector privado, administrado mayoritariamente por la Iglesia, cuesta
siempre muy caro.
La Iglesia, especialmente interesada en estimular los nacimientos,
podría comprometerse con sus instituciones a aligerar las tasas
escolares del tercer o cuarto hijo de una misma familia, creando con
este fin un fondo de ayuda; o también pidiendo al Estado con más
insistencia que incluya en los presupuestos oficiales, total o
parcialmente, el coste de la enseñanza privada.
Por otra parte, en lo que se refiere a los hospitales, habría que
encontrar para las familias unas pólizas de seguros a bajo coste en
las compañías de seguros homologadas o directamente administradas
por la Iglesia.
-En cuanto a las oportunidades de trabajo para los jóvenes,
condición sine qua non para que se queden en Líbano, sería
indispensable que se movilizara la diáspora cristiana de origen
libanés en todo el mundo y que se animara a invertir en Líbano para
crear empleo.
Ciertas decisiones equivocadas en política han causado oleadas de
emigración que habrían podido ser evitadas. Para que estos errores
graves no se repitan, las autoridades eclesiásticas podrían
desempeñar juntos un papel de mayor importancia para impedir estas
tomas de posición indebidamente arriesgadas.
Estas medidas, por modestas que sean, contribuirán sin duda a
reforzar la presencia cristiana en Líbano y otras partes, a aumentar
la resiliencia de las familias en las coyunturas económicas
difíciles y a animar a los jóvenes a que se casen y formen una
familia.
[00169-04.04] [IN109] [Texto original: francés]
- Corep. Yusuf SAĞ, Exarca Patriarcal de Antioquía de los Sirios
(TURQUÍA)
Me honra, en calidad de Vicario General de los Siro-Católicos de
Turquía, presentarles la realidad de la situación de nuestra Iglesia
y de los hijos de nuestra confesión, que incluyen más de 1.500
personas en la ciudad de Estambul, que agrupa a sus hijos
procedentes de la ciudad de Mardin, sede patriarcal hasta finales de
la primera guerra mundial, y de Diarbakar, Edesa y Iskenderun y las
montañas de Tur Abdin y de Antioquía.
A este número hay que añadir no menos de trescientas personas,
repartidas en distintas regiones, proveniente de Iraq, de los
tiempos de la guerra de Iraq-Irán en 1980. Hasta hoy llegan y parten
hacia los países de la diáspora. Y siendo nuestros hijos los nuevos
llegados de la ciudad de Estambul, en búsqueda de bienestar y
seguridad, hemos conseguido tener, con el apoyo de la Iglesia
latina, una iglesia y una sede en el convento de los Jesuitas, tras
haber llegado al acuerdo con el estado turco de tenerla por un
periodo de 99 años. De este modo podemos llevar a cabo la labor
religiosa y pastoral hacia nuestros hijos, mediante las actividades
en el centro de catequesis, las distintas confraternidades y la
comisión pastoral para la caridad que atiende a los necesitados y,
sobre todo, a los desplazados iraquíes.
Además, seguimos ocupándonos de nuestras iglesias y de sus bienes en
Mardin, antes sede patriarcal, aunque con extrema dificultad porque
podemos disponer de sus entradas sólo para las necesidades de
reestructuración y reparación y esto, a causa del exigüidad de estas
entradas y del hecho que están bloqueadas en las cajas del estado,
no es de gran ayuda.
Últimamente hemos recuperado la iglesia de la ciudad de Iskenderun,
inaugurada por nuestro patriarca tras el martirio del obispo de la
ciudad, Mons. Padovese.
Colaboramos, por el bien de todos, en la ciudad de Estambul con
todas las confesiones católicas: latinos, armenios católicos,
caldeos, siguiendo las indicaciones de la Conferencia Episcopal
Católica de la cual soy el Presidente de la Comisión para el Diálogo
Interreligioso y Ecuménico. Y nuestra relación con el patriarcado de
Fanar y las confesiones de los armenios ortodoxos y los sirios
ortodoxos ha llevado al Patriarca Ecuménico Bartolomé a concederme
la Cruz del Buen Pastor como signo de reconocimiento e incentivo por
nuestra fructuosa colaboración.
Pedimos sus oraciones para la estabilidad de nuestra misión y para
su progreso.
[00170-04.06] [IN110] [Texto original: árabe]
- S. E. R. Mons. Angelo AMATO, S.D.B., Arzobispo titular de Sila,
Prefecto de la Congregación de las Causas de los Santos (CIUDAD DEL
VATICANO)
Jesús ha invitado a todos y a cada uno de sus discípulos a la
santidad de la vida: “Sean perfectos como perfecto es el Padre que
está en el cielo” (Mt 5,48). El apóstol Pablo instaba a los
cristianos a que fueran, en Cristo, “santos e inmaculados en la
caridad” (cf. Ef 1,4). El Concilio Ecuménico Vaticano II ha
recordado la vocación universal de los fieles a la santidad: “En la
Iglesia, todos, lo mismo quienes pertenecen a la Jerarquía que los
apacentados por ella, están llamados a la santidad, según aquello
del Apóstol: «Porque ésta es la voluntad de Dios, vuestra
santificación» (1 Ts 4, 3)” (LG 39). La santidad de los fieles es el
don del Espíritu Santo, caridad divina trinitaria, a la Iglesia,
una, santa, católica, apostólica. Desde el inicio del cristianismo
los santos, confesores y mártires, han sido numerosos en las
Iglesias orientales.
En el último año, las dos últimas beatificaciones en Oriente Medio
tuvieron lugar en Nazaret y Kfifan en Líbano. En Nazaret, el 21 de
noviembre de 2009, fue beatificada sor Marie-Alphonsine Danil
Ghattas, nativa de Jerusalén y fundadora de la Congregación,
enteramente árabe, de las Hermanas del Rosario, apostólicamente
activa en muchos países de Oriente Medio. En Kfifan, al norte de
Beirut, el pasado 27 de junio, tuvo lugar la beatificación de fray
Estefan Nehme, religioso profeso de la Orden Libanesa Maronita, que
contó con la participación de más de cien mil fieles.
Además de ser testigos de la fe y de la comunión en la Iglesia, los
beatos y los santos tienen una triple función. Antes que nada, son
los autores de una auténtica inculturación del Evangelio: con su
existencia, ellos demuestran que es posible ser perfectos discípulos
de Cristo en su tierra y en su cultura . En segundo lugar, son
testigos de un diálogo interreligioso victorioso: en efecto, su vida
se caracterizó por el ejercicio heroico de la caridad, el verdadero
lenguaje universal de la humanidad, comprendido y valorado por
todos, incluso por los no cristianos. En tercer lugar, ellos son
misioneros creíbles del Evangelio de Jesucristo, que ellos viven en
armonía entre palabra y acción.
[00171-04.04] [IN111] [Texto original: italiano]
- Rev.do Mons. Mikaël MOURADIAN, Vicario Patriarcal para el
Instituto del Clero Patriarcal de Bzommar (LÍBANO)
Es verdad que Oriente Medio es Tierra Santa y tierra de santos, como
lo han demostrado las canonizaciones y beatificaciones que tuvieron
lugar en los últimos años, Mar Charbel, Naamat Allah al Hardini,
Rafka, Abouna Yaacoub, Ignace Maloyan, Al Akh Stephan ... Pero esto
no nos debe cerrar los ojos ante la verdad de que en Oriente Medio
se vive también una crisis de vocación.
La prueba más elocuente es una estadística hecha durante una sesión
de formación para religiosos, en la cual participaron 129 religiosos
y religiosas. Ellos respondieron a la siguiente pregunta: ¿Cuáles
son las causas de la caída de las vocaciones religiosas, las
consecuencias a corto, medio y largo plazo y las soluciones
posibles? Aquí está el resumen de las respuestas.
1.- Principales causas: el descenso de la natalidad en las familias
cristianas. Los problemas materiales y morales a los que se enfrenta
la familia. La crisis de los valores. La dificultad para asumir un
compromiso a largo plazo. La emancipación femenina. La crisis de la
fe. El contra-testimonio por parte de algunos consagrados y
consagradas.
2.- Soluciones posibles: apoyar a la familia. Educar en los valores
verdaderos. Que los consagrados y consagradas den testimonio
auténtico de su fidelidad a Cristo y a su consagración. Asegurar un
buen discernimiento de las vocaciones. Dar prioridad a la calidad
sobre la cantidad. Velar por un apropiado acompañamiento espiritual
de las vocaciones. Ofrecer una formación inicial y permanente
adecuada.
Analizando las respuesta, se constata que estos 129 religiosos y
religiosas entre las causas de la caída de las vocaciones religiosas
y también entre las soluciones posibles, ponen en primer lugar a la
familia. Porque la familia es el núcleo de la sociedad. En la
familia la persona recibe su primera educación humana y religiosa.
Es en las familias creyentes y practicantes donde nacen también las
vocaciones. “La Iglesia, consciente de que el matrimonio y la
familia constituyen uno de los bienes más preciosos de la humanidad,
quiere hacer sentir su voz y ofrecer su ayuda a todo aquel que,
conociendo ya el valor del matrimonio y de la familia, trata de
vivirlo fielmente; a todo aquel que, en medio de la incertidumbre o
de la ansiedad, busca la verdad y a todo aquel que se ve
injustamente impedido para vivir con libertad el propio proyecto
familiar” (Familiaris Consortio nº 1).
Quien dice “pastoral de la vocaciones “ dice también “Pastoral
familiar”. Creo que el Instrumentum laboris no da a la familia el
lugar que merece, y por esto sugiero que en el “Mensaje” se tenga en
cuenta.
[00172-04.03] [IN112] [Texto original: francés]
- S. E. R. Mons. Joseph SOUEIF, Arzobispo de Chipre de los Maronitas
(CHIPRE)
El Sínodo para Oriente Medio es un espacio para renovar dentro de la
Iglesia la experiencia de la comunión y del testimonio “para que el
mundo crea” (Jn 17,21). La comunión, de hecho, es el punto de
partida de la existencia de la comunidad de los fieles y se refuerza
y desarrolla en el encuentro personal con el Señor Jesús, en su
Palabra y en la Eucaristía: y de aquí se pasa al testimonio de vida,
en la colaboración, elección estratégica hoy. Con sinceridad,
humildad, responsabilidad y amor queremos leer los elementos
negativos que impiden la comunión; el ecumenismo será la metodología
pastoral de primera importancia y con el amor de Cristo se llega al
diálogo de vida, respetando el diálogo teológico que es obra del
Espíritu.
Hace falta creer en la fuerza de la presencia en Oriente Medio:
presencia cualitativa, dinámica, misionera y diaconal, que fue
siempre así y permanecerá siempre así en Oriente y en Occidente.
Hace falta creer que sólo Dios es el Señor de la historia y de los
tiempos; estemos atentos a su plan.
Existen desafíos: situación política, conflictos, problemáticas de
libertad religiosa y libertad de conciencia; la iglesia es garante
de la libertad, por eso su presencia es un valor no sólo para los
cristianos, sino para todos, en particular para aquellos que creen
en los valores humanos y espirituales y que se encuentran directa o
indirectamente con la actitud de la Iglesia. Por lo tanto, la
presencia de los cristianos es verdaderamente un signo, y debe ser
apoyada por la iglesia universal y la comunidad internacional para
afrontar con la mayoría popular los sistemas socio-religiosos que
van en contra de los valores humanos, los valores de la libertad,
los valores del diálogo y del encuentro entre las distintas
culturas. Hoy día se vive un verdadero conflicto de culturas,
conflicto de mentalidades, conflicto de enfoques y de visiones,
también dentro de la misma religión, donde el cristianismo tiene
tanto que decir y que hacer, ofreciendo una cierta respuesta.
Emprendamos iniciativas juntos para elaborar proyectos educativos,
sociales, que ayuden a cambiar la mentalidad, a educar y aceptar las
diferencias; los derechos del hombre. La zona se espera por parte de
los cristianos una contribución evidente para construir la cultura
del perdón y la paz. Nuestra ausencia es una pérdida para nosotros y
para todos; la emigración debe ser expansión misionera,
transmitiendo la espiritualidad oriental mediante la liturgia que
tiene una importancia muy grande en la vida de los fieles y,
también, mediante actitudes religiosas y humanas que hacen de
nuestras familias levadura y sal dentro de las grandes sociedades
secularizadas. La emigración de los cristianos en la zona es un
signo profético de un testimonio del que nadie sabrá cuáles serán
sus frutos. La historia nos enseña que las primeras comunidades
cristianas sirias llegaron a la India y a China, dentro de las
condiciones sociales y humanas, y que llevaron la fe. Pedimos a
nuestros hermanos que refuercen los actos de solidaridad; y a
nosotros mismos, que realicemos proyectos pastorales, espirituales y
sociales que manifiesten la comunión y restauren la confianza de
nuestro pueblo.
La experiencia de Chipre, de mi diócesis, muestra que las religiones
pueden vivir juntas a pesar de las heridas. Nosotros, maronitas,
vivimos en las isla desde hace 1.200 años y nuestra historia
recuerda a los santos y mártires. Con nuestros conciudadanos
buscamos la paz en la justicia y el amor fundado sobre la verdad y
la libertad. Queremos que todas las iglesias y mezquitas se abran a
todos y que sean un espacio de encuentro y de perdón, un lugar de
purificación de la memoria. Nosotros, maronitas, queremos volver a
nuestras ciudades, a pesar de las dificultades. Queremos testimoniar
en la isla que hace de puente entre Oriente y Occidente, los valores
del diálogo y la convivencia, para construir la cultura de la paz y
el amor.
[00173-04.06] [IN113] [Texto original: italiano]
- S. E. R. Mons. Cyril VASIL', S.I., Arzobispo titular de Tolemaida
de Libia, Secretario de la Congregación para las Iglesias Orientales
(CIUDAD DEL VATICANO)
De acuerdo con el Cardenal Prefecto de la Congregación para las
Iglesias Orientales Su Eminencia Leonardo Sandri, quisiera presentar
ante esta asamblea, algunas consideraciones sobre ciertos aspectos
de la vida de las Iglesias de Oriente Medio, desde ese observatorio
especial que es nuestra congregación. El Santo Padre Benedicto XVI,
en su visita histórica para el 90º aniversario de la fundación de la
Congregación, el 9 de junio de 2007, señaló algunos temas que
deberían ser privilegiados debido a su importancia y urgencia:
espíritu sinodal, formación, migración y ecumenismo.
El espíritu sinodal tiene que ver, de manera especial, con el
mecanismo de elección de los candidatos para el episcopado. Los
controles sobre la idoneidad de los candidatos deberían ser llevados
a cabo por los obispos y por el sínodo, de una manera más adecuada a
la que se suele usar en el presente, con el fin de facilitar y
acelerar el proceso de aprobación Pontificia.
La formaciónEn primer lugar se debe evaluar constantemente el estado
actual de las instituciones formativas y académicas con respecto al
nivel de formación cultural y espiritual que ofrecen. Las
dificultades que los estudiantes encuentran durante los estudios
superiores fuera del contexto oriental, por ejemplo en Roma, no
pueden ser ignoradas y es inútil esconderlas. Debemos preguntarnos
si finalmente ha llegado el momento de abrir un primer ciclo de
estudios teológicos orientales aquí en Roma, en una facultad
teológica oriental.
El fenómeno de las migraciones
Nuestra Congregación trabaja en la organización de circunscripciones
eclesiásticas orientales fuera de los territorios tradicionales. En
cuanto a los fieles que emigran de Oriente Medio, a veces se reclama
una extensión “planetaria” de la jurisdicción de los Patriarcas,
como si ello fuera un derecho y una solución universal ante los
problemas de la pastoral de los migrantes. Debería ser recordado que
entre el reclamado derecho universal y la detallada y justificada
presencia hay una gran diferencia.
Ecumenismo
El Concilio Vaticano II recuerda a los orientales la misión
específica que les ha sido confiada (...) de fomentar la unidad
entre todos los cristianos, especialmente orientales...con...exacta
fidelidad a las antiguas tradiciones orientales.
Sin embargo, para no detenernos ante las cuestiones más simples y
visibles, como las del estilo del hábito clerical, debemos fomentar
un mayor conocimiento y observancia de los elementos más teológicos
y pastorales. ¿Cuál es la situación de nuestras iglesias en la
administración conjunta de los tres sacramentos de la iniciación
cristiana, de la comunión eucarística para los niños, del bautismo
por inmersión - solo para mencionar algunos aspectos-, requeridos
por la actual ley canónica y por la anteriormente mencionada
Instrucción para la Congregación de las Iglesias Orientales, para la
aplicación de las prescripciones litúrgicas de la CCEO?
[00174-04.04] [IN114] [Texto original: italiano]
- S. E. R. Mons. Joseph ABSI, S.M.S.P., Arzobispo titular de Tarso
de los Greco-Melquitas, Obispo auxiliar y Protosincelo de Damasco de
los Greco-Melquitas (SIRIA)
Desde la creación de las conferencias episcopales de los países de
Oriente Medio y la creación del Consejo de Patriarcas católicos de
Oriente Medio, observamos que el acuerdo, la ayuda mutua y la
cooperación se han desarrollado entre las Iglesias orientales
católicas.
A pesar de esto, nuestras Iglesias tienen aún necesidad de abrirse
unas a otras. La competición entre Iglesias Orientales católicas o
en el interior de una misma Iglesia es fuente de debilitamiento y de
falso testimonio. Pensamos sobre todo en el desdoblamiento entre
instituciones y acciones.
Para reforzar su comunión y su testimonio, nuestras Iglesias están
invitadas a reflexionar sobre las siguientes estrategias:
Adoptar, en todos los niveles, una educación que permita favorecer
la apertura, la solidaridad y la acción común.
Hacer que los cristianos de Oriente tomen conciencia de que están
todos en el mismo barco y que afrontan la misma suerte. No se pueden
desinteresar los unos de los otros. Son necesarios el acuerdo y el
encuentro mutuos. Para lograr este objetivo es bueno que todas las
conferencias episcopales de diferentes países se reúnan
periódicamente.Permitir que se extienda el biritualismo, de manera
tal que no haya más ninguna parroquia sin servicio, cualquiera sea
la Iglesia a la cual ésta pertenezca.
Advertimos que quienes redactan el texto emplean, casi siempre,
expresiones imperativas tales como: “es necesario”, “es esencial”,
“es evidente”, “es importante”, “es cierto”, “es necesario”, “se
debe”. Quisiéramos que al final del sínodo, todo lo que es
necesario, esencial, evidente, importante, cierto y obligatorio sea
transformado en acción. No abandonemos el sínodo sin haber tomado
medidas que permitan realizar estos imperativos. Convirtamos los
imperativos en estrategias claras y definidas y formemos comisiones
para perseguir su realización por medio de tácticas adecuadas.
[00175-04.03] [IN115] [Texto original: francés]
- S. E. R. Mons. Georges BAKAR, Obispo auxiliar y Protosincelo de
Antioquía de los Greco-Melquitas para Egipto y Sudán, Arzobispo
titular de Pelusio de los Greco-Melquitas (REPÚBLICA ÁRABE DE
EGIPTO)
La educación basada en la libertad es una cuestión capital para una
coexistencia armoniosa en una sociedad compuesta por una pluralidad
de religiones.
Esta vida común de los individuos y de las comunidades exige
sabiduría y perseverancia.
Esto no será jamás una realidad en tanto en cuanto el ser humano,
cuando disfruta de su libertad, no respeta la libertad del otro.
Tenemos que aceptar que nuestra libertad y la libertad de nuestro
prójimo deben ir a la par.
La formación de las generaciones futuras debe centrarse, por lo
tanto, en el respeto de las creencias y la fe de los otros, sin
olvidar el respeto de las exigencia justas de su conciencia. Esto es
esencial para que el diálogo sea constructivo y el trabajo eficaz.
Nuestro esfuerzo será, entonces, comunitario, obrando juntos en todo
lo que nos une, como los principios morales y los valores humanos.
A nivel de los principios y valores humanos que nos son comunes
recordamos, entre otros, la importancia de ser responsables los unos
de los otros. Insistimos sobre la calidad de esta responsabilidad
individual y comunitaria, que tiende a la realización auténtica de
la gran familia humana.
Partiendo de aquí, admitimos la necesidad de un nuevo discurso
religioso, humano, así como de formación en nuestras instituciones
educativas, incitando a la apertura al otro.
Todas las religiones obran en vista de la realización del hombre; su
objetivo es guiarlo por el buen camino de la virtud y los nobles
principios éticos.
En nuestra vida cristiana, una sola recomendación ordena nuestras
relaciones: el amor recíproco. Nosotros hemos recibido del Señor su
mandamiento nuevo: “Que os améis los unos a los otros, como yo os he
amado” (Jn 13,34).
En nuestro país trabajamos para formar a las nuevas generaciones a
través de nuestras escuelas católicas, cuyo número asciende a 168,
repartidas a lo largo y ancho de Egipto. Hay que subrayar que estas
instituciones educativas están abiertas tanto a los cristianos como
a los musulmanes. Estas escuelas trabajan siendo conscientes de que
el Cristianismo como el Islam dan equilibrio al hombre en su fe y su
relación con Dios, en la medida en que cada uno esté abierto al
otro.
[00176-04.04] [IN116] [Texto original: francés]
- S. E. R. Mons. Simon ATALLAH, O.A.M., Obispo de Baalbek - Deir
El-Ahmar de los Maronitas (LÍBANO)
El problema de la unidad de los cristianos, este testamento de
Nuestro Señor Jesucristo, ha evolucionado mucho a través de los
siglos. En efecto, la unidad de la Iglesia ha conocido múltiples
crisis, unas doctrinales, otras eclesiológicas, con unas
interferencias políticas y unas consideraciones humanas.
El siglo XX fue, por el contrario y afortunadamente, el del
ecumenismo por excelencia. En efecto, los grandes Pastores de las
Iglesias, el Papa Juan XXIII y el patriarca Atenágoras, se
reencontraron y los obstáculos fueron abatidos. Las gestas de amor,
paz y fraternidad borraron todos los odios de los pasados siglos.
Las excomuniones fueron anuladas por una parte y por otra. El
Vaticano II y los movimientos, como la Obra de María por la unidad
de los cristianos, llamados Focolares, y otros, han jugado un papel
decisivo en la evolución positiva del movimiento de la unidad,
deseado por el Señor.
El siglo XXI, inaugurado solemnemente por Juan pablo II celebrando
en el año 2000 el jubileo de la Redención del género humano
¿continuará las felices experiencias ecuménicas del siglo XX o
volverá a los laberintos oscuros del siglo XIX o, aún antes, de los
siglos XI y XVI?
La oración por la unidad de los cristianos debería reflejar una
mentalidad y una visión. Estas dos últimas deberían producir una
acciones ecuménicas concretas, como:
1- El regreso a las exigencias de nuestra vocación, que nos
permitirá liberarnos de todos los complejos y sentimientos de ser
una minoría y, por consiguiente, del miedo. En efecto, por nuestra
vocación no podemos sucumbir a la tentación de los sentimientos de
minoría. En nuestro mundo medio-oriental, nosotros, los cristianos,
no podemos hablar de minorías y de mayorías. Cristo no nos ha dicho
que somos una minoría. Él nos ha dicho: sois la levadura de la masa.
Desde esta perspectiva, nosotros, cristianos, con Cristo, somos
mayoría.
2- El compromiso para dar una educación de cultura ecuménica a todos
nuestros fieles, sobre todo a nuestros jóvenes, en las parroquias,
en los noviciados de los Institutos de vida monástica, en las
facultades y los Centros de formación cristiana, etc.
Conclusión: Esta educación al Ecumenismo abre una gran puerta al
diálogo interreligioso; son dos proyectos cuya realización
construiría la paz entre los pueblos.
[00177-04.03] [IN117] [Texto original: francés]
- S. E. R. Mons. Jacques ISHAQ, Arzobispo titular de Nisibi de los
Caldeos, Obispo de Curia de Babilonia de los Caldeos (IRAQ)
El objetivo de las instituciones culturales y de las Universidades
católicas es la formación de los testigos de Jesucristo, cosa que
hacen admirablemente en Oriente Medio decenas de facultades de
Teología, seminarios e instituciones de Ciencias religiosas de
catequesis.
Voy a dar como ejemplo la Facultad de Teología y Filosofía “Babel
College” que es la única Facultad de Teología y Filosofía afiliada a
la Universidad Urbaniana de Iraq, que comprende la Facultad de
Filosofía y Teología y dos instituciones de Ciencias religiosas para
preparar a los catequistas.
A esta facultad asisten seminaristas de todas las Iglesias en Iraq,
por ejemplo, de la Iglesia caldea, sirio-católica y ortodoxa, la
Iglesia asiria de Oriente, Iglesia armenia católica y ortodoxa, los
novicios de diferentes congregaciones religiosas: caldeos, sirios,
redentoristas, dominicos, carmelitas, etc.
Los frutos del Babel College para las Iglesias de Iraq durante los
años 1991-2010 son los siguientes:
-391 estudiantes han obtenido el diploma de Teología y Filosofía;
entre ellos, 126 estudiantes han obtenido el título de graduado en
Teología de la Universidad Urbaniana de Roma.
-344 estudiantes han obtenido el diploma de Ciencias religiosas, a
cuyos cursos han asistido durante tres años. Así Babel College, ha
dado 735 operadores para trabajar en el campo del Señor en Iraq,
algunos de ellos fuera de Iraq.
[00184-04.03] [IN118] [Texto original: francés]
- S. E. R. Mons. Jean-Clément JEANBART, Arzobispo de Alepo de los
Greco-Melquitas (SIRIA)
La emigración es un fenómeno universal que tiene razones y
consecuencias distintas en cada sociedad. Los extraordinarios medios
de comunicación hacen que los hombres se encuentren cada vez más en
sus ideas, permitiendo la difusión de una cultura de libertad de
expresión que, actualmente, se impone cada vez más en las sociedades
más modernas, para desarrollar una cultura de la libertad de las
elecciones personales, de aceptación del otro en su diferencia y del
pluralismo.
Desde el punto de vista práctico, propongo la actuación de los seis
puntos siguientes:
1- difundir el optimismo entre los fieles en lo que concierne a su
futuro en sus países. Nuestros países no están desprovistos de
bienes y de valores;
2 - aprender a vivir en amistad con nuestros hermanos musulmanes y
ayudarles a abrirse respecto a nosotros, mediante un diálogo bien
articulado y diversificado, utilizando los medios a disposición;
3 - comprometerse en la vida pública, política, cultural y social de
nuestros países, lo que nos permitirá ayudar a nuestros fieles a
restablecer el apego a su país y sus conciudadanos;
4 - ofrecer a nuestros jóvenes, con nuestros discursos, el mínimo
indispensable para permitirles que vivan de forma decorosa y de
radicarse en sus países formando una familia;
5 - se necesitaría aceptar poner los bienes de que disponemos a su
servicio; es además necesario unir nuestros esfuerzos con las
distintas comunidades locales y comprometernos para encontrar los
fondos necesarios allí donde podamos encontrarlos;
6- sería útil instituir un centro de estudios y de investigación
para dicho fin, y trabajar para profundizar sobre nuestras
reflexiones sobre la vida, en vistas de trazar un camino y de
individualizar las estrategias útiles y productivas que permitan
afrontar el flagelo de la emigración atenuando los males que son
consecuencia de ésta.
[00181-04.03] [IN119] [Texto original: francés]
- S. E. R. Mons. Michel ABRASS, B.A., Arzobispo titular de Myra de
los Greco-Melquitas, Obispo de Curia del Patriarcado de Antioquía de
los Greco-Melquitas (SIRIA)
En cuanto a nuestros problemas en Líbano, estos son muchos y
complejos. Dejando a un lado los problemas políticos, nos
conformaremos con señalar tres problemas, a saber: la formación de
los seminaristas, los Tribunales eclesiásticos y la laicidad
positiva.
En cuanto a la formación de los seminaristas, lo primero es el
problema de la elección; inútil andar con rodeos, la mayoría elige
actualmente la “carrera” eclesiástica y no la vocación, y todo para
conseguir un puesto social elevado, o por motivos económicos.
Los tribunales confesionales son de dos tipos diferentes; algunos
son Tribunales de Estado, mientras otros son una derivación del
poder de cada una de las comunidades que designa a sus miembros.
Cuando se aplicaba la teoría de la personalidad de las leyes,
estaban los tribunales suníes que aplicaban la “Shari’a” de Abou
Hanifa, que constituía el “Corpus Juris” del Imperio Otomano, al que
se añadían otras leyes votadas por el Parlamento o promulgadas por
“Irada Sannia”, ya fuera por Rescripto o Edicto imperial. Este
primer fenómeno evolucionó seguidamente, sobre todo después del
“Edicto de Gülkhané”, promulgado en 1836. De este “Derecho” los
tribunales de Estado se hicieron entonces sus “celantes aplicadores”
Los problemas de elección del “régimen” aplicable a Líbano afectan
hoy gravemente a los laicos; en efecto, numerosos laicos se
preguntan qué será de su vida si ellos se presentan como cristianos,
sin perjudicar su posición de una dosis de laicidad, que depende del
grado de emancipación de su interlocutor no cristiano, con
frecuencia, en Oriente Medio, de religión mahometana.
Estos cristianos necesitan una “cierta laicidad positiva”.
¿Dónde la encontrarán?
Actualmente, nuestros “fieles laicos” reniegan de sí mismos; se
trata de darles una legitimidad y los únicos que tienen el poder de
dársela son los eclesiásticos, con tal que haya sido adquirida por
su estatuto.
Pensamos que sería necesario autorizar a los cristianos que lo
desean, a adoptar un estatuto laico con tal que no traicionen los
dogmas y la enseñanza de las Iglesias, teniendo en cuenta que se
está en una tierra no solamente cristiana.
[00183-04.04] [IN120] [Texto original: francés]
- S. E. R. Mons. Kurt KOCH, Arzobispo-Obispo emérito de Basilea,
Presidente del Pontificio Consejo para la Promoción de la Unidad de
los Cristianos (CIUDAD DEL VATICANO)
Comunión y testimonio: en el título del Sínodo de los Obispos están
presentes dos conceptos claves del ecumenismo cristiano, al que han
hecho referencia dos aniversarios celebrados durante este año.
En Escocia, en Edimburgo, donde el pasado septiembre nuestro Santo
Padre, el Papa Benedicto XVI, estuvo de visita, tuvo lugar hace cien
años la primera Conferencia Mundial sobre la Misión. Su objetivo
principal era tomar conciencia de un escándalo para así poner un
remedio al mismo: el escándalo presente en el hecho que varias
Iglesias y Comunidades cristianas se hacían la competencia en la
misión, dañando de este modo la credibilidad del anuncio del
Evangelio de Jesucristo, sobre todo en los continentes más lejanos.
Desde ese momento, ecumenismo y misión se han convertido en hermanas
gemelas, que se llaman y se apoyan la una a la otra. Este binomio
corresponde también a la voluntad misma de Jesús, que ha orado para
la unidad “para que el mundo crea que tú mes has enviado” (Jn 17,
21). A los ojos de Jesús, la auténtica unidad ecuménica no es un fin
en sí misma, sino que se pone al servicio del anuncio creíble del
único Evangelio de Jesucristo en el mundo actual. Nuestro testimonio
debe, por lo tanto, poseer un diapasón ecuménico para que su melodía
no sea cacofónica, sino sinfónica. Y este diapasón debe ser
perceptible en la maduración cotidiana, renovada de lo que es
esencial, es decir, en la única fe que obra en el amor y mediante el
amor.
Hace cincuenta años se instituyó el Secretariado, hoy Consejo
Pontificio, para la Promoción de la Unidad de los Cristianos. Éste
tiene aún la tarea de servir al objetivo ecuménico de una unidad
visible en la fe, en los sacramentos y en el ministerio eclesial. He
aquí que vuelve al primer plano el segundo concepto clave, a saber:
la comunión, radicada en el misterio trinitario de Dios, como
subraya Juan en su primera Epístola con esta palabras
significativas: “lo que hemos visto y oído, os lo anunciamos, para
que también vosotros estéis en comunión con nosotros. Y nosotros
estamos en comunión con el Padre y con su Hijo Jesucristo”(1Jn 1,
3). El punto de partida decisivo de toda comunión es el encuentro
con Jesucristo como Hijo de Dios encarnado. De este encuentro mana
la comunión entre los hombres, fundada sobre la comunión con el Dios
Trino. La comunión eclesial se basa, por lo tanto, en la comunión
trinitaria: la Iglesia es icono de la Trinidad.
De cuanto dicho hasta ahora emerge el vínculo entre las dos
realidades, entre la comunión y el testimonio: nuestro testimonio
tiene como contenido el misterio de Dios, que se ha revelado a
nosotros en su Logos, así como Él es y vive en sí mismo. Pero este
testimonio puede ser creíble en el mundo actual solo si la comunión
de vida y la búsqueda apasionada de una más amplia comunión se
convierten, ellas mismas, en iconos visibles del misterio divino o,
como dice Pablo, “cartas de recomendación”: “Vosotros sois nuestra
carta, escrita en vuestros corazones, conocida y leída por todos los
hombres” (2 Cor 3,2). El ecumenismo puede ser, por lo tanto,
entendido como proceso en el cual la vida eclesial crece hacia la
comunión: ello significa que la comunión de vida en la propia
Iglesia se convierte en testimonio concreto e se irradia en la más
amplia comunión ecuménica.
La comunión y el testimonio solicitan también en este Sínodo una
declinación ecuménica, que esperamos sobre todo de las Iglesias
Orientales en Oriente Medio. Éstas, de hecho, están llamadas de
forma especial a respirar con dos pulmones. Deseo, por lo tanto,
concluir con esta invitación llena de esperanza: ¡ayúdennos a todos
y a la Iglesia universal a respirar así, ecuménicamente!
[00178-04.06] [IN121] [Texto original: italiano]
- S. E. R. Mons. Emmanuel DABBAGHIAN, Arzobispo de Babilonia de los
Armenios (IRAQ)
Les pido que consideren los problemas de Oriente Medio como “signos
de los tiempos”queridos y permitidos por el Señor. El Señor dijo:
ninguno de los pájaros caerá a la tierra sin la voluntad de su Padre
Celestial. Y aún los cabellos de su cabeza están todos contados y
ustedes valen más que muchos pájaros.
San Pablo afirma que el Buen Dios hace girar todo a favor de
aquellos que lo aman.
A continuación algunos ejemplos de los signos de los tiempos.
1) Hemos escuchado los problemas de Tierra Santa, la emigración, el
conflicto árabe-israelí, la injusticia, el no respeto de los seres
humanos...pero todo ello es permitido por el Señor debido a razones
más profundas. Porque Tierra Santa es un país de peregrinación y es
allí que el Señor se hizo carne y habitó entre nosotros (Jn. 1,14).
El Señor quiere ser visitado, amado, consultado; porque la
peregrinación es una respuesta a las necesidades espirituales del
hombre, así como el Vaticano, que no tiene habitantes, está siempre
poblado de pelegrinos. Con mayor razón Tierra Santa, que posee ese
santuario único y divino, está superpoblada de peregrinos. Propongo
entonces a los reverendos Padres sinodales que le pidan a todos los
obispos del mundo entero (orientales y occidentales) a través del
Santo Padre, que tiene la autoridad y el carisma de hacerse cargo,
que aquellos que puedan organicen cada uno un peregrinaje anual,
fijando una fecha fija para que todos los días del año estén
completos y Tierra Santa esté poblada de peregrinos que, después de
enriquecerse con las gracia del Señor se conviertan, a su vez, como
la “samaritana”, en testigos de Cristo. Notaremos entonces que la
afluencia de peregrinos a Tierra Santa convencerá a los habitantes
que han emigrado a regresar a su patria.
2. Sigue siendo un signo de los tiempos la emigración de una parte
de nuestros fieles a Europa o América para reavivar su fe.
Sigue siendo un signo de los tiempos la emigración de millones de
personas al Golfo y que solicitan nuestra ayuda espiritual. Para
concluir, recordemos lo que el Resucitado nos dice: hagan discípulos
en todas las naciones (sunís, chiís y judíos) y pueblen su Iglesia.
Agradezco al Señor porque la multitud de Padres sinodales tienen un
solo corazón, una sola alma, y porque siendo los sucesores de los
apóstoles, seguramente cambiarán el mundo, a pesar de las
innumerables dificultades. Gracias.
[00179-04.03] [IN122] [Texto original: francés]
- S. E. R. Mons. Athanase Matti Shaba MATOKA, Arzobispo de Babilonia
de los Sirios (IRAQ)
Iraq, país de Mesopotamia, país de civilizaciones, donde nació
Abrahán, donde se encuentra Ur, Babel y Nínive, país de santas
escrituras, país de fe y de mártires... Desde que el cristianismo se
difundió en los siglos pasados, a pesar de la oposición de los
Persas, la sangre de los mártires ha corrido y se ha cubierto con el
aflujo islámico. Hoy, y desde la Revolución de Abd el Karim Kassem,
Iraq no cesa de vivir una situación de inestabilidad, de pruebas y
de guerras, la última de las cuales la ocupación de Estados Unidos.
Los cristianos han sufrido los sacrificios y las pruebas con los
mártires en las guerras y en toda clase de pruebas diversas.
Después del año 2003, los cristianos son víctimas de una situación
sangrienta que ha provocado una gran emigración fuera de Iraq...No
existen estadísticas ciertas, pero los indicadores subrayan que la
mitad de los cristianos ha abandonado Iraq y que, ciertamente, no
permanecen más de 400.000 cristianos de los 800.000 que allí vivían.
La invasión de Iraq por Estados Unidos y sus aliados ha causado a
Iraq en general, y a los cristianos en particular, destrucción y
ruina en todos los niveles. Se han destruido Iglesias, han sido
asesinados obispos, sacerdotes y laicos, algunos han sido agredidos.
Médicos y hombres de negocios han sido raptados, otros han sido
amenazados, tiendas y casas han sido saqueadas....
Quizás la brutalidad con la que el cristianismo ha sido atacado, ha
disminuido un poco en los dos últimos años, pero continúa el miedo a
lo desconocido, la inseguridad y la inestabilidad, así como el
persistir de la emigración, lo que suscita la siguiente cuestión:
¿cuál es el futuro de la existencia cristiana en este país, si esta
situación perdura, considerando que la autoridad civil es débil? Las
discordias son continuas entre los diversos componentes religiosos y
políticos, además de las injerencias exteriores de potencias
externas, y sobre todo de países vecinos.
Han pasado siete años en Iraq y el cristianismo sufre una hemorragia
continua ¿Dónde está la conciencia mundial? Todos permanecen
espectadores ante lo que sucede en Iraq, sobre todo a los
cristianos.
Queremos realizar una llamada de alarma. Planteamos la cuestión a
las grandes potencias: ¿qué hay de verdad sobre lo que se cuenta de
un plan para vaciar Oriente Medio de cristianos, por lo que Iraq
será una víctima?
Creo que el Sínodo debe estudiar con atención este problema y que
debe ver lo que se puede hacer por escrito para poner remedio a la
situación que reina en Oriente Medio.
[00187-04.05] [IN123] [Texto original: árabe]
- S. E. R. Mons. Denys Antoine CHAHDA, Arzobispo de Alepo de los
Sirios (SIRIA)
La sociedad en la que vivimos, en este siglo de la globalización
total, es una sociedad mayoritariamente materialista, que pasa por
alto a Dios y a todo lo que es espiritual, inculcando en los hombres
que pueden hallar la felicidad en el dinero, el poder y el placer de
todo tipo.
La Iglesia universal en todos sus componentes - y, por lo tanto, las
Iglesias de Oriente Medio-, está afectada por este espíritu del
mundo. Ha perdido un poco de su poder para atraer a los hombres. Por
este motivo quiero atraer la atención de los Padres Sinodales para
que insistan sobre todo en el espíritu renovador de todos los
bautizados:
1 - La renovación de la Iglesia y de nuestras Iglesias en el
Espíritu.
Una vuelta de todos los bautizados al Señor por medio de un
alejamiento del espíritu del mundo y de un celo en el anuncio de la
Buena Nueva en el amor y el respeto de los que no comparten nuestra
fe. Estamos invitados todos sin excepción a seguir el ejemplo de
Juan Bautista: “Voz del que clama en el desierto: Preparad el camino
del Señor, enderezad sus sendas” (Mt 3,3). Estamos invitados a ser
verdaderos misioneros que se nutren de la Palabra de Dios.
2 - La Unidad de todas las Iglesias.
Cristo pide a todos los bautizados estar unidos como Él y su Padre
son Uno. Había pedido esta unidad a sus discípulos para que sean “Un
signo que atrae a los hombres a reconocer a Su Padre y a tener fe en
él”. Ha querido que su unidad sea “un signo para las naciones,
“signum inter gentes”, una luz que atraer a los hombres hacia Su
Padre y que los invita a creer en Él. Pues la división en el seno de
la Iglesia es una infidelidad a su Fundador y un escándalo para los
no creyentes en Jesús.
Pienso que lo que nos separa de nuestros Hermanos Ortodoxos es
nuestra comprensión del Primado de Pedro. Los teólogos deben hallar
una nueva interpretación. ¿Por qué no llegar a la unidad en la fe,
pero en la diversidad? El Sínodo de Jerusalén del año 49 podría ser
un clave para hallar una solución a la división de las Iglesias. Lo
importante es escuchar el Espíritu....
Entonces, renovados por el Espíritu y unidos en la fe, la Iglesia
será “significativa”, será un “Signe inter Gentes” y atraerá a los
hombres a su seno para formar parte del Reino de Dios.
[00188-04.02] [IN124] [Texto original: francés]
SEGUNDA CONGREGACIÓN GENERAL (LUNES 11 DE OCTUBRE DE 2010, POR LA
TARDE) - CONTINUACIÓN
El siguiente Padre sinodale intervino durante la Segunda
Congregación General:
-
S. E. R. Mons. Clément-Joseph HANNOUCHE, Obispo de El Cairo de los
Sirios, Protosincelo de la Iglesia Sirio-Católica en Sudán
(REPÚBLICA ÁRABE DE EGIPTO)
Damos a continuación el resumen de la intervención:
- S. E. R. Mons. Clément-Joseph HANNOUCHE, Obispo de El Cairo de los
Sirios, Protosincelo de la Iglesia Sirio-Católica en Sudán
(REPÚBLICA ÁRABE DE EGIPTO)
El mundo progresa y se desarrolla a una velocidad impresionante
gracias a las ciencias tecnológicas modernas. Este progreso ha
producido una apertura que ha llevado al mundo a fuertes tensiones
contradictorias entre progreso y retraso, aceptación y rechazo. En
cuanto al Oriente Medio: no estaba listo, ni se había preparado para
enfrentar esta nueva revolución. Esto ha causado un sinnúmero de
problemas en la vida familiar, con muchos derrumbamientos, el
alojamiento de la fe y la existencia de un conflicto en el interior
de los hombres, entre su vida de fe y el mundo de hoy.
La Iglesia ha descubierto que el problema comienza en las familias
donde los niños no están orientados hacia una vida de oración, ni a
una frecuentación asidua a la Iglesia, ni a una participación en las
actividad es eclesiásticas. Por el contrario, las familias siembran
en ellos, cada vez más, el deseo de obtener ganancias rápidamente-
sin importar a través de que medio- y la búsqueda de una vida lujosa
acompañada de la pérdida de los valores morales cristianos.
Por esto, la Iglesia salió a buscar la oveja perdida, con paciencia
y perseverancia, llena de amor,
infundiendo la confianza, aceptando la participación de los
creyentes laicos para que ellos puedan contribuir en el trabajo en
el campo del Señor.
[00028-04.02] [IN007] [Texto original: árabe]
CONCIERTO EN HONOR DEL SANTO PADRE
Se interpretará la “Misa de Requiem” de Giuseppe Verdi durante el
concierto sinfónico previsto en el programa de la Asamblea Especial
para Oriente Medio del Sínodo de los Obispos. La cita es el sábado
16 de octubre de 2010 a las 18:00 en el Aula Pablo VI del Vaticano,
en presencia del Santo Padre Benedicto XVI. Será el maestro Enoch zu
Guttenberg quién dirija el coro “Chorgemeinschaft Neubeuern” y la
orquesta “Die Klang Vherwaultung”. Cantarán para el Santo Padre
también la soprano Susanne Bernhard, la mezzosoprano Gerhile
Romberger, el tenor Reto Rosin y el bajo Yorck Felix Speer.
La composición sacra es de 1874 y fue donada por Verdi a la ciudad
de Milán. El Requiem fue interpretado con ocasión del primer
aniversario de la muerte de Alessandro Manzoni, el 22 de mayo de
1874, en la iglesia de San Marcos de Milán. El éxito fue enorme y la
fama de la composición pronto superó las fronteras nacionales. En
1875 Verdi revisó el “Liber scriptus”, sustituyendo la fuga del coro
por un aria para mezzosoprano.
[00180-04.02] [NNNNN] [Texto original: italiano]
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