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SYNODUS EPISCOPORUM
BOLETÍN

XIII ASAMBLEA GENERAL ORDINARIA
 DEL SÍNODO DE LOS OBISPOS
7-28 de OCTUBRE 2012

La nueva evangelizació para la transmisión de la fe cristiana


Este Boletín es solo un instrumento de trabajo para uso periodístico.
Las traducciones no tienen carácter oficial.


Edición española

09 - 10.10.2012

RESUMEN


- CÍRCULOS MENORES - PRIMERA SESIÓN (MIÉRCOLES, 10 DE OCTUBRE DE 2012 - POR LA MAÑANA)
- QUINTA CONGREGACIÓN GENERAL (MIÉRCOLES, 10 DE OCTUBRE DE 2012 - POR LA TARDE)
- AVISOS

CÍRCULOS MENORES - PRIMERA SESIÓN (MIÉRCOLES, 10 DE OCTUBRE DE 2012 - POR LA MAÑANA)

Hoy, miércoles 10 de octubre 2012, por la mañana, han comenzado los trabajos de los Círculos Menores de la XIII Asamblea General Ordinaria del Sínodo de los Obispos, en los que estaban presentes 250 Padres, para la elección de los Moderadores y de los Relatores de los Círculos Menores y para abrir la discusión sobre el tema sinodal.

Los nombres de los Moderadores y de los Relatores de los Círculos Menores elegidos, que ha dado a conocer el Secretario General del Sínodo de los Obispos durante la Quinta Congregación General de esta tarde, aparecen publicados en este Boletín.

QUINTA CONGREGACIÓN GENERAL (MIÉRCOLES, 10 DE OCTUBRE DE 2012 - POR LA TARDE)

-LISTA DE LOS MODERADORES Y RELATORES DE LOS CÍRCULOS MENORES
-INTERVENCIONES EN EL AULA (CONTINUACIÓN)
-INTERVENCIÓN DE S. G. DR. ROWAN DOUGLAS WILLIAMS, ARZOBISPO DE CANTERBURY, PRIMADO DE TODA INGLATERRA Y DE LA COMUNIÓN ANGLICANA (GRAN BRETAÑA)

A las 16:30 de hoy, miércoles 10 de octubre 2012, con el rezo del Salmo 22 (23), ha comenzado la Quinta Congregación General, para la continuación de las intervenciones de los Padres Sinodales en el aula sobre el tema sinodal:
«La nueva evangelización para la transmisión de la fe cristiana».

Presidente Delegado de turno S. Em. R. Card. Laurent MONSENGWO PASINYA, Arzobispo de Kinshasa (REP. DEM. DEL CONGO).

A las 18:00, ante la presencia del Santo Padre, el Presidente Delegado ha dado la palabra a S. G. Dr. Rowan Douglas WILLIAMS, Arzobispo de Canterbury, Primado de toda Inglaterra y de la Comunión Anglicana (GRAN BRETAÑA).
Al término de la Congregación, el Arzobispo de Canterbury ha sido recibido en audiencia por el Santo Padre en el estudio del aula del Sínodo.

Siguió luego un tiempo para las intervenciones libres.

En esta Congregación General, que concluyó a las 19.00 con la oración del Angelus Domini, estaban presentes 250 Padres.


LISTA DE LOS MODERADORES Y RELATORES DE LOS CÍRCULOS MENORES

Tras la apertura de la Quinta Congregación General, el Secretario General del Sínodo de los Obispos S.E.R. Mons. Nikola ETEROVIĆ, Arzobispo tit. de Cibale (CIUDAD DEL VATICANO) ha leído la Lista de los Moderadores y Relatores de los Círculos Menores, elegidos en la Primera Sesión de esta mañana:


Moderadores

Anglicus A
- S. Em. R. Card. Wilfrid Matthew NAPIER, O.F.M., Arzobispo de Durban (SUDÁFRICA)

Anglicus B
- S. E. R. Mons. Diarmuid MARTIN, Arzobispo de Dublin (IRLANDA)

Anglicus C
- S. Em. R. Card. Oswald GRACIAS, Arzobispo de Bombay, Secretario General de la "Federation of Asian Bishops' Conferences" (FABC) (INDIA)

Anglicus D
- S. Em. R. Card. George PELL, Arzobispo de Sydney (AUSTRALIA)

Gallicus A
- S. Em. R. Card. Jean-Louis TAURAN, Presidente del Pontificio Consejo para el Diálogo Interreligioso (CIUDAD DEL VATICANO)

Gallicus B
- S. E. R. Mons. Yves PATENÔTRE, Arzobispo de Sens (FRANCIA)

Germanicus
- S. E. R. Mons. Ägidius Johann ZSIFKOVICS, Obispo de Eisenstadt (AUSTRIA)

Hispanicus A
- S. E. R. Mons. Carlos AGUIAR RETES, Arzobispo de Tlalnepantla, Presidente de la Conferencia Episcopal, Presidente del Consejo Episcopal Latinoamericano (CELAM) (MÉXICO)

Hispanicus B- S. E. R. Mons. Julio César TERÁN DUTARI, S.I., Obispo de Ibarra (ECUADOR)
Italicus A
- S. Em. R. Card. Leonardo SANDRI, Prefecto de la Congregación para las Iglesias Orientales (CIUDAD DEL VATICANO)

Italicus B
- S. Em. R. Card. Angelo BAGNASCO, Arzobispo de Génova, Presidente de la Conferencia Episcopal (ITALIA)

Italicus C
- S. Em. R. Card. Fernando FILONI, Prefecto de la Congregación para la Evangelización de los Pueblos (CIUDAD DEL VATICANO)

Relatores

Anglicus A
- S. E. R. Mons. Joseph Edward KURTZ, Arzobispo de Louisville, Vicepresidente de la Conferencia Episcopal (ESTADOS UNIDOS DE AMÉRICA)

Anglicus B
- S. E. R. Mons. Bernard LONGLEY, Arzobispo de Birmingham (GRAN BRETAÑA)

Anglicus C
- S. E. R. Mons. Philip TARTAGLIA, Arzobispo de Glasgow (ESCOCIA)

Anglicus D
- S. E. R. Mons. Kieran O'REILLY, S.M.A., Obispo de Killaloe (IRLANDA)

Gallicus A
- S. E. R. Mons. Dominique REY, Obispo de Fréjus-Toulon (FRANCIA)

Gallicus B
- S. E. R. Mons. Claude DAGENS, Arzobispo de Angoulême (FRANCIA)

Germanicus
- S. E. R. Mons. Ladislav NEMET, S.V.D., Obispo de Zrenjanin (SERBIA Y MONTENEGRO)

Hispanicus A
- S. E. R. Mons. Ricardo BLÁZQUEZ PÉREZ, Arzobispo de Valladolid (ESPAÑA)

Hispanicus B
- S. E. R. Mons. Santiago Jaime SILVA RETAMALES, Obispo titular de Bela, Obispo auxiliar de Valparaíso, Secretario General del Consejo Episcopal Latinoamericano (CELAM) (COLOMBIA)

Italicus A
- S. E. R. Mons. Salvatore FISICHELLA, Arzobispo titular de Voghenza, Presidente del Pontificio Consejo para la Promoción de la Nueva Evangelización (CIUDAD DEL VATICANO)
Italicus B
- S. E. R. Mons. Bruno FORTE, Arzobispo de Chieti-Vasto (ITALIA)

Italicus C
- Rev.do P. Renato SALVATORE, M.I., Superior General de los Clérigos Regulares Ministros de los Enfermos (Camilos) (ITALIA)

INTERVENCIONES EN EL AULA (CONTINUACIÓN)

Han intervenido los siguientes Padres:

- S. Em. R. Card. Jean-Louis TAURAN, Presidente del Pontificio Consejo para el Diálogo Interreligioso (CIUDAD DEL VATICANO)
- S. E. R. Mons. Pascal WINTZER, Arzobispo de Poitiers (FRANCIA)
- S. E. R. Mons. Louis PELÂTRE, A.A., Obispo titular de Sasima, Vicario Apostólico de Istanbul, Administrador Apostólico del Exarcado Apostólico de Istanbul (TURQUÍA)
- S. E. R. Mons. Luis Augusto CASTRO QUIROGA, I.M.C., Arzobispo de Tunja (COLOMBIA)
- S. E. R. Mons. Christopher Charles PROWSE, Obispo de Sale (AUSTRALIA)
- Rev.do P. Adolfo NICOLÁS PACHÓN, S.I., Prepósito General de la Compañía de Jesús (Jesuitas)
- S. E. R. Mons. Joseph KALLARANGATT, Obispo de Palai de los Siro-Malabareses (INDIA)
- S. Em. R. Card. Vinko PULJIĆ, Arzobispo de Vrhbosna (BOSNIA Y HERZEGOVINA)
- S. E. R. Mons. Joseph ATANGA, S.I., Arzobispo de Bertoua, Presidente de la Conferencia Episcopal (CAMERÚN)
- S. E. R. Mons. Sérgio DA ROCHA, Arzobispo de Brasilia (BRASIL)
- S. E. R. Mons. Ricardo BLÁZQUEZ PÉREZ, Arzobispo de Valladolid (ESPAÑA)
- S. E. R. Mons. Héctor Rubén AGUER, Arzobispo de La Plata (ARGENTINA)
- S. E. R. Mons. Benedito Beni DOS SANTOS, Obispo de Lorena (BRASIL)
- S. E. R. Mons. William Charles SKURLA, Arzobispo de Pittsburg de los Bizantinos, Presidente del Consejo de la Iglesia Rutena (ESTADOS UNIDOS DE AMÉRICA)
- Rev.do P. Josep María ABELLA BATLLE, C.M.F., Superior General de los Misioneros Hijos del Inmaculado Corazón de María (Claretianos)
- S. Em. R. Card. Stanisław DZIWISZ, Arzobispo de Cracovia (POLONIA)

Ofrecemos a continuación el resumen de las intervenciones:

- S. Em. R. Card. Jean-Louis TAURAN, Presidente del Pontificio Consejo para el Diálogo Interreligioso (CIUDAD DEL VATICANO)

Hago referencia al n. 73 del Instrumentum laboris. Leemos: “el contexto interreligioso y la confrontación con las grandes religiones de Oriente es visto como una ocasión ofrecida a nuestra comunidades cristianas para profundizar la comprensión de nuestra fe, gracias a los interrogantes que tal confrontación suscita en nosotros”.Algunos cristianos, ignorando a menudo el contenido de su fe e incapaces por ello de vivirla y vivir en ella, no son aptos para el diálogo interreligioso que empieza siempre afirmando las propias convicciones: ¡no hay espacio para el sincretismo ni el relativismo! Frente a los adeptos de otras religiones con una fuerte identidad religiosa, es necesario presentar a unos cristianos motivados y doctrinalmente formados. Ello hace que la nueva evangelización sea una prioridad, dirigida a formar cristianos coherentes, capaces de rendir cuentas de su propia fe, con palabras sencillas y sin miedo.
El diálogo interreligioso se convierte así en una ocasión de profundización y en un testimonio de su fe. Creo que hoy los creyentes deben aceptar tres retos:
El reto de la identidad: ¿Quién es mi Dios? Mi vida, ¿está en armonía con mis convicciones?
El reto de la alteridad: aquel que practica una religión distinta a la mía no es necesariamente un adversario, sino más bien un peregrino de la verdad;
El reto del pluralismo: Dios obra en cada persona por vías que sólo Él conoce (AG 7).
Por supuesto no se trata de poner entre paréntesis nuestra fe, de doblegarnos ante las persecuciones y discriminaciones de las cuales son víctimas tantos de nuestros hermanos y hermanas del mundo, especialmente los cristianos. Al contrario, es necesario denunciar con la mayor fuerza posible la violencia que hiere y mata. Ésta es aún más injustificable si se escuda en la religión.
Sin embargo, debemos recordar también los aspectos positivos, como la amistad diaria expresada por gestos de fraternidad y proximidad. La armonía entre creyentes a menudo aporta a las sociedades de las que son miembros una dimensión espiritual de la vida, antídoto a la deshumanización y a los conflictos.
Pienso, por ejemplo, en las jornadas que acabamos de vivir en Líbano. Usted nos ha recordado, Santo Padre, que vivir juntos implica confiar en el otro, rechazar la venganza, reconocer los propios errores y tener la valentía de perdonar. Entonces, y cito: “sólo entonces podrá crecer el buen entendimiento entre las culturas y las religiones, la consideración sin conmiseración de unos por otros y el respeto de los derechos de cada uno” (Palacio Presidencial de Baabda, 15 de septiembre de 2012).Y hemos oído al Muftí de la República afirmar: “Para nosotros, musulmanes, los cristianos son una riqueza”. Tenemos que mencionar también que la cadena televisiva Al Jazeera ha transmitido prácticamente en directo los distintos actos de este viaje apostólico, cuyo mensaje ha llegado también a miles de familias musulmanas.
En medio de tanta aprensión, es saludable mencionar estos signos positivos que pavimentan el largo camino que lleva hacia un diálogo sereno y fecundo.
El 28 de octubre de 1965, los Padres Conciliares, refiriéndose a las tradiciones religiosas orientales, no dudaron en afirmar que: “La Iglesia católica no rechaza nada de lo que en estas religiones hay de santo y verdadero... (y que) no pocas veces reflejan un destello de aquella Verdad que ilumina a todos los hombres “ (Nostra Aetate, 2). Sin duda alguna, podemos aplicar este principio a otras religiones.
En todo caso, a pesar de las dificultades, las ambigüedades y los retrocesos, ninguna de las partes comprometidas en este diálogo entre creyentes lo ha cuestionado. Quizás porque aquí o allá, hombres y mujeres han tenido el valor de perseverar demostrando así que la creencia religiosa inspira la paz, fomenta la solidaridad, promueve la justicia y defiende la libertad.

[00102-04.11] [IN079] [Texto original: francés]


- S. E. R. Mons. Pascal WINTZER, Arzobispo de Poitiers (FRANCIA)

La Iglesia en el mundo de este tiempo tiene la misión de anunciar el Evangelio a los hombres de este tiempo. En 50 años, la noción de “mundo” ha pasado del singular al plural: es cierto que estamos en un mundo globalizado, pero también dividido. De ahí un desafío esencial, el de la unidad, de la comunión, de las sociedades, de las personas, y con certeza, de la única Iglesia de Jesucristo.
En 2012, al menos en Occidente, la Iglesia católica sabe que es diversa de la sociedad; presente en ella, pero sin poderla abrazar totalmente
Como el Señor se pone a la escucha de lo que se dice de Él: “¿quién dicen los hombres que es el Hijo del hombre”? (Mt 16,13), la Iglesia debe también escuchar lo que se dice de ella; ella no se da una identidad, sino que la recibe: de su Señor en primer lugar, pero también de lo que los hombres dicen de ella.
Pienso que el término comunidad no se ha de emplear de forma exclusiva. Entre los que siguen al Señor, en el Evangelio, están los discípulos, pero está también la muchedumbre.
Los obispos no pueden dirigirse sólo al primer grupo, sino que siguiendo al Señor, hablan a todos, particularmente a los otros.
El discurso comunitario me parece peligroso y falso si es el único en el que nos situamos.
El mundo ha cambiado, y también ha cambiado el lugar de la Iglesia en el mundo; soñar en un regreso de la cristiandad es un engaño, una ilusión, y se apoya en la sacralización de una forma histórica de la presencia de la Iglesia católica.
La Iglesia no debe temer mostrarse al mundo, manifestarse a la sociedad. La Iglesia debe ser un testimonio audible y creíble en sus instituciones, sus finanzas, su manera de presentarse claramente.
Se trata de ir hacia adelante, de vivir, de proclamar el gozo de la Iglesia: su Señor.

[00063-04.05] [IN040] [Texto original: francés]

- S. E. R. Mons. Louis PELÂTRE, A.A., Obispo titular de Sasima, Vicario Apostólico de Istanbul, Administrador Apostólico del Exarcado Apostólico de Istanbul (TURQUÍA)

La Iglesia de Turquía se encuentra en continuidad con la primera evangelización de Asia Menor por los Apóstoles, Después de varios períodos de prosperidad, las vicisitudes de la historia han reducido el número de cristianos a menos del 1% de la población.
Los destinatarios de la evangelización son hoy día: el pequeño grupo de fieles practicantes, la multitud de católicos no practicantes, las otras confesiones cristianas y la casi totalidad de los habitantes del país, practicantes o sociológicamente musulmanes.
Sobre estos últimos, nos sentimos concernidos por el N. 74 del Instrumentum Laboris: “No es necesario medir la evangelización con parámetros cuantitativos de éxito”. La Redemptoris Missio N. 55 y 56 afirma claramente que “el diálogo es un camino hacia el Reino”. Es lo que constatamos cuando vemos que se realizan actividades interreligiosas, como esta coral que se compone de 5 confesiones que ejecutan los cantos religiosos de unos y de otros.
En ciertas circunstancias, el anuncio de Jesucristo es también posible. El Catecismo de la Iglesia Católica se ha traducido al turco con otras publicaciones. La generación joven se instruye sobre la fe cristiana a través de Internet. No teniendo acceso prácticamente a las radios y televisiones públicas, se pueden utilizar las redes privadas, mucho más utilizadas por los protestantes que por los católicos.
De aquí la necesidad de obreros bien preparados y cualificados para la misión que nos espera. Este apostolado específico no se puede atender con la buena voluntad y la improvisación.

[00064-04.03] [IN041] [Texto original: francés]

- S. E. R. Mons. Luis Augusto CASTRO QUIROGA, I.M.C., Arzobispo de Tunja (COLOMBIA)

El corazón le habla al corazón. El primer anuncio sale de un corazón que ha vivido personalmente la experiencia de Jesús y, por diversos caminos, llega a otro corazón para el cual es una novedad y un desafío. En este proceso hay tres pasos indispensables que pueden resumirse en la fórmula EPM.
E: Encuentro del discípulo con Jesús, un encuentro amoroso, asombroso, transformador y personal.
P: Parecerse a Jesús. Orígenes anotaba que la tarea del Espíritu Santo es llevarnos a que nos parezcamos a Jesús.
M: Mostrar, como buenos testigos, esa experiencia de Jesús a los demás. Es hacer público lo que es privado. Es comunicar lo vivido. Es vivir la experiencia pero para contarla, para derramarla, no sobre la tierra fértil sino sobre tierra árida, carente de fe en Jesús.
Es tarea del Espíritu Santo que este sencillo primer anuncio se convierta en la puerta de la fe.
Esta fórmula tan sencilla EPM: encuentro - parecerse - mostrar-, debe estar acompañada de otra fórmula:VHD: Vayan, Hagan Discípulos. Es un mandato de Jesús.
Me he referido solamente al comienzo de la nueva evangelización, a lo menos cuidado, a lo más olvidado, a lo que hay volver a sentir en profundidad. Es como el primer llamado antes de todo lo demás. Es como la frase de Jesús a Zaqueo:"Hoy quiero entrar en tu casa" Los primeros cristianos, gracias a la fuerza del primer anuncio, llevaron a Jesús a todas partes, sin tener a
favor ni la cultura, ni el Estado, ni las religiones, ni la opinión pública. Así está la Iglesia hoy en tantos lugares de la tierra. Inventemos, construyamos caminos y formas nuevas que ayuden a sembrar la semilla del primer anuncio de Jesús, en las vidas de quienes ya no creen en Él.

[00065-04.05] [IN042] [Texto original: español]

- S. E. R. Mons. Christopher Charles PROWSE, Obispo de Sale (AUSTRALIA)

Tanto los Lineamenta (nº 19) como el Instrumentum Laboris (nº 139, 140) hacen una distinción entre el primer anuncio del Evangelio y la catequesis. La proclamación kerigmática exige la conversión a Nuestro Señor Jesucristo resucitado, mediante el Bautismo. La catequesis, de un modo distinto aunque no separadamente, promueve la educación a la vida cristiana y su crecimiento. Ambos constituyen dos aspectos de una única acción pastoral.
Está claro que, gracias al documento que representa nuestra carta magna, el Catecismo de la Iglesia Católica, a lo largo de los últimos 20 años, ha hecho mucho para expresar las enseñanzas de la Iglesia Católica en forma de compendio. Esto ha sido una gracia especial del Espíritu Santo, que sigue inspirando la catequesis en toda la Iglesia.
¿Acaso ha llegado el momento de intentar hacer una recopilación semejante del primer anuncio de la Iglesia Católica? A lo largo de los siglos ¿cómo se ha ido expresando la proclamación inicial del Evangelio? ¿Con qué ejemplos de efusión del Espíritu Santo contamos en nuestra historia Católica? ¿Cuáles han sido los grandes enfoques del anuncio inicial con los que se han expresado los santos y los misioneros? En nuestro tiempo, ¿cuáles son los ejemplos de la “nueva” evangelización?En este último punto, el Instrumentum Laboris (nº 141-146), por ejemplo, menciona las Jornadas Mundiales de la Juventud, los viajes apostólicos del Santo Padre, las misiones populares locales y nacionales y los encuentros religiosos, la predicación, el Sacramento de la Reconciliación, etc. Asimismo, son otro gran don del Espíritu Santo los nuevos Movimientos eclesiales, que contribuyen a desarrollar la “Cultura de Pentecostés”.
La proclamación inicial del Evangelio y la catequesis deben cantar al mundo juntas, en perfecta armonía, un dúo que responda de nuevo al mandato de Nuestro Señor Jesucristo: “Id por todo el mundo y proclamad la Buena Nueva a toda la creación” (Mc 16, 15).

[00066-04.03] [IN043] [Texto original: inglés]

- Rev.do P. Adolfo NICOLÁS PACHÓN, S.I., Prepósito General de la Compañía de Jesús (Jesuitas)

Una Nueva Evangelización tiene que aprender de los aspectos buenos y no tan buenos de la tlineprimera Evangelización. Vengo de una tradición de Evangelización y Espiritualidad que anima a “encontrar a Dios por encima de todo”.
Me temo que nosotros, los misioneros, no lo hemos hecho con la suficiente profundidad y, por tanto, no hemos enriquecido a la Iglesia Universal como la Iglesia se esperaba de nosotros. Hemos buscado los signos occidentales de la fe y la santidad y no hemos descubierto de qué manera ha obrado Dios en otros pueblos. Y eso nos ha empobrecido a todos. Hemos perdido de vista las claves, las perspectivas y los descubrimientos importantes.
Hemos aprendido del pasado cómo se puede comunicar de manera eficaz el Evangelio: el camino de la humildad, el conocer las limitaciones humanas cuando se trata de expresar el Espíritu, la sencillez del mensaje, la generosidad y la alegría al reconocer lo que es bueno y santo, nuestra vida como un factor de credibilidad, perdón y Reconciliación, el mensaje de la Cruz como renuncia de nosotros mismos.

[00067-04.03] [IN044] [Texto original: inglés]

- S. E. R. Mons. Joseph KALLARANGATT, Obispo de Palai de los Siro-Malabareses (INDIA)

La misión de los apóstoles y su continuidad en la Iglesia primitiva sigue siendo el modelo básico de evangelización en todas las épocas, como una misión a menudo marcada por el martirio (IL 35). Mientras hablamos de nueva evangelización, los Padres de la Iglesia Siríaca tiene un papel único, pues representan un mundo extraordinario de evangelización. Desde un punto de vista histórico y cultural, el Oriente Siríaco está directamente vinculado a la atmósfera del mundo bíblico. En el periodo de formación de la Cristiandad, tenían una crónica creativa y dinámica del servicio al Evangelio y a la cultura humana. Los Padres Siríacos tenían una gran pasión por la Biblia y sus interpretaciones. Afrahat, Efrén, Cirilo, etc. produjeron un mosaico de modelos en el campo de la evangelización. Sus comentarios son fieles interpretaciones genuinas de la Biblia, usando una gran riqueza de símbolos para hacer constar los distintos niveles de significado. Sus comentarios bíblicos son místicos, holísticos, mistagógicos, simbólicos y alegóricos. Son principalmente homilías catequísticas. Utilizaban también la poesía como el mejor instrumento de evangelización.
En los Lineamenta se mencionan a algunos Padres (notas 7 y 19), pero en el Instrumentum laboris sólo hay una anotación de pasada sobre los “Padres de la Iglesia” (IL 40). Es verdad que los Padres no son categorías perennes, pero son modelos. Entre los Orientales hay incluso un dicho: la Iglesia es apostólica porque es patrística. El sentido es que han sido los Padres de la Iglesia los que han revelado la verdadera naturaleza del carácter apostólico de la Iglesia. Sin una base sólidamente patrística, los nuevos métodos de evangelización podrían degenerar en meros ardides de modernización.
Nuestra visión del mundo tiene un papel determinante en nuestra posiciones teológicas. Para una nueva evangelización es un imperativo volver a reproducir la filosofía y la visión del mundo de los Padres de la Iglesia. Esto nos ayudará a ir hacia adelante y preparar el futuro.

[00068-04.03] [IN045] [Texto original: inglés]

- S. Em. R. Card. Vinko PULJIĆ, Arzobispo de Vrhbosna (BOSNIA Y HERZEGOVINA)

Hoy tenemos las dolorosas experiencias de la guerra, donde la mitad de los católicos han sido literalmente expulsados de sus casas y tierras. Después de la guerra, con los juegos de los políticos locales e internacionales, los católicos no podían regresar; posteriormente, hemos sido inundados por la democracia europea y el relativismo, que han debilitado los valores de la familia, de tal forma que también nosotros, hoy, sentimos una gran necesidad de la Nueva Evangelización.
Todas las enseñanza y el anuncio de la verdad del Evangelio van, normalmente, por la vía del conocimiento, mientras que la familia transmite la fe con el corazón, con la vida y con la práctica. Esto dispone en el camino de la fe lo que con amor se acepta y con la razón se conoce.
Pero mantengo que el primer éxito de la Nueva Evangelización será devolver la dignidad a la familia, incorporando en ella esos valores que la hacen el verdadero nido de amor, de solidaridad y de unidad. En esto se manifestará el sentido más importante de la evangelización. Como párroco he comprobado que mi trabajo pastoral sólo incrementa en parte el construido por la familia. Allí tenía éxitos tanto con los jóvenes como con los niños. Esto valía también para el despertar de nuevas vocaciones, porque la familia era la primera escuela de fe que, de forma sincera, llevaba hacia el encuentro personal con Cristo. La familia era también el primer seminario. Diría que esta es la experiencia personal que aporto de mi vida.
La Nueva Evangelización tendrá éxito si consigue devolver el valor de la sacralidad al matrimonio, que es el nido familiar del amor, de forma que se convierta en pequeña Iglesia. Así, la comunidad parroquial será un resistente motor de evangelización, porque tendrá unos conductores fuertes hacia Cristo.
Lo más importante en la evangelización es el encuentro con Cristo, saber amar y aceptar a Cristo. Esto se produce a través del testimonio de fe más profundo. La familia es el testigo más fuerte de la fe, pues la transmite con el corazón. Después de la familia, como testigo de fe llega el sacerdote. Puedo decir que éste transmite la fe mucho más con lo que es que con lo que dice. La verdad de la vida es aquello que se ama, por lo que uno se sacrifica y, si es necesario, muere. Aquello por lo que se está dispuesto a dar la vida no puede morir nunca, porque la fuerza del amor es más fuerte que la muerte.

[00078-04.03] [IN046] [Texto original: italiano]

- S. E. R. Mons. Joseph ATANGA, S.I., Arzobispo de Bertoua, Presidente de la Conferencia Episcopal (CAMERÚN)

Una gran etapa de la Evangelización fue inaugurada para nuestra Iglesia local mediante el acontecimiento de gracia que supuso el Concilio Vaticano II y el horizonte eclesiástico y pastoral esbozado y puesto en marcha por los Papas Juan XXIII, Pablo VI, Juan Pablo I y Juan Pablo II hasta hoy en día con Benedicto XVI.
Asumiendo la herencia de este gran Concilio de los tiempos (post)modernos, las aportaciones de las enseñanzas de los Papas después de 50 años sobre la urgencia y la permanencia de la misión cristiana ad intra y ad extra (Ad Gente, Evangelii Nuntiandi), sobre la actualidad de la misión redentora de Cristo (Redemptoris Missio Christi), sobre el testimonio y la ilustración del amor de Dios (Deus caritas est) y de las obras de fe (Caritas in veritate), han querido tener en cuenta los retos, y lo que está en juego, de la empresa de esta fe cristiana en la hora de la Ecclesia in Africa. Estos ritos, y lo que está en juego, describen los nuevos espacios de la misión y de la nueva evangelización, hoy y en el futuro, tanto en Camerún como en el resto de África. Debemos comprender que la Nueva Evangelización para la transmisión de la fe cristiana se reviste de un aspecto y de un rostro concreto en el contexto preciso que es el nuestro. Este se caracteriza por el vínculo indisoluble entre el destino del hombre africano en su situación y la aventura de la fe cristiana para aquel que la acoja. Este vínculo corresponde existencialmente a esta búsqueda fundamental de la vida y a esta preocupación extrema sobre la misma en todas sus formas: religiosas, culturales, socioeconómicas y étnicas.
Basándonos en los párrafos 131 y 31, entre otros, del Instrumentum laboris, queremos hacernos eco de la exigencia que hay hoy, en el contexto africano, de la Nueva Evangelización, donde se requiere que la fe cristiana lleve adelante sus pruebas como dinámica de una vida en plenitud con Jesucristo, a través de una fe proclamada, celebrada y vivida.

[00074-04.03] [IN047] [Texto original: francés]

- S. E. R. Mons. Sérgio DA ROCHA, Arzobispo de Brasilia (BRASIL)

Los catequistas ocupan un lugar especialmente importante en el deber de transmitir la fe y educar a la vida cristiana, especialmente en el contexto de la Nueva Evangelización. Alabamos al Señor por el valioso “don” que los catequistas representan para la Iglesia. Al mismo tiempo, reconocemos con el Instrumentum laboris (108) la necesidad de reflexionar “con mayor profundidad sobre la tarea que ellos desarrollan, dándoles mayor estabilidad, visibilidad ministerial y formación”. Diversos factores que emergen del actual contexto socio-cultural y eclesial nos llevan a reconocer y a fomentar, con especial cuidado, el valor de la catequesis y el servicio pastoral tan generosamente llevado a cabo por innumerables catequistas en toda la Iglesia. Necesitamos desarrollar con mayor esfuerzo la iniciación cristiana como auténtico proceso evangelizador, subrayado en el Instrumentum laboris (131-137). Continuando con las reflexiones que se han llevado a cabo en los últimos decenios, especialmente a la luz del Magisterio post-conciliar, es importante “configurar para el catequista un ministerio estable e instituido dentro de la Iglesia”, como sugiere el mismo Instrumentum laboris (108).

[00075-04.03] [IN048] [Texto original: italiano]


- S. E. R. Mons. Ricardo BLÁZQUEZ PÉREZ, Arzobispo de Valladolid (ESPAÑA)

Los catecúmenos van uniendo de manera honda y clara la dimensión personal y eclesial de la fe cristiana. Descubren el sentido de la Iglesia en la participación asidua de la comunidad. Se crea una profunda fraternidad que tiene también repercusión en las relaciones humanas y sociales. La persona se siente apoyada por los otros hermanos para poder vivir cristianamente en medio de una sociedad muchas veces indiferente e incluso hostil a la fe cristiana y a la Iglesia.
A través del catecumenado descubren los participantes las realidades fundamentales de la fe cristiana: El Credo, los Mandamientos de Dios con el espíritu del sermón del monte, la oración del Padre Nuestro y de los Salmos, los sacramentos particularmente la Eucaristía y la Penitencia, la dimensión apostólica de la vida cristiana. No se inicia en aspectos particulares, complementarios o devocionales, sino en las realidades básicas de la fe, que actualmente no podemos dar por supuestas. Es un catecumenado postbautísmal para la mayor parte de los participantes, que a través del cual redescubren el sentido del bautismo ya recibido.
La celebración litúrgica es fortalecida en cada uno por el conocimiento y la lectura orante de la Sagrada Escritura. Durante mucho tiempo la extrañeza del latín ocultaba el desconocimiento de la Sagrada Escritura, pero ahora aparece al descubierto esa insuficiencia. La evangelización requiere que se unan Biblia, Sacramentos y vida cristiana.

[00076-04.05] [IN049] [Texto original: español]

- S. E. R. Mons. Héctor Rubén AGUER, Arzobispo de La Plata (ARGENTINA)

Entre las causas de la situación actual de la fe hay que considerar los errores teológicos y filosóficos que circulan en los centros académicos, seminarios y noviciados y que se divulgan mediante la predicación y la catequesis para confusión del pueblo de Dios. La nueva evangelización requiere superar esos defectos que debilitan la certeza de la fe; para ello, cuidar que la formación de los agentes pastorales se ajuste al magisterio de la Iglesia.
Ante la emergencia de la cuestión antropológica, importa destacar la mediación de la filosofía, de una consideración metafísica de la persona que recoja y trascienda los válidos aportes científicos. Desde allí, por vía de participación, se abre el acceso al fundamento absoluto, a Dios. En el pensamiento cristiano se armonizan teocentrismo y centralidad del hombre, como alternativa al antropocentrismo radical que proponen algunas corrientes contemporáneas.
Se hace necesario desarrollar una nueva apologética, un discurso en favor de la fe cristiana, tanto de nivel académico cuanto catequístico-popular, que sea un itinerario propuesto a la inteligencia y al corazón de los hombres y las mujeres de hoy.

[00077-04.04] [IN050] [Texto original: español]

- S. E. R. Mons. Benedito Beni DOS SANTOS, Obispo de Lorena (BRASIL)

El Papa Pablo VI escribió en la Carta Post-Sinodal Evangelii Nutiandi que evangelizar es anunciar el acontecimiento Jesucristo, Hijo de Dios: su vida, su Palabra, la manifestación del Reino, su muerte y su resurrección (cf. n. 22). Este es el contenido permanente de la evangelización. El método varía según los retos que nos lanza el contexto cultural y la realidad cambiante. La misión evangelizadora de la Iglesia siempre encuentra obstáculos y se enfrenta a unos retos. En tiempos de los Apóstoles - los primeros misioneros -, los obstáculos y los retos eran la idolatría, la magia, las largas distancias y, sobre todo, las persecuciones. Hoy, la cultura del cambio en nuestro días presenta otros retos: la dificultad de aceptar a Dios como Fundamento de la conducta humana, así como Fundamento de la justicia, la paz y la fraternidad; la dificultad de conciliar la experiencia democrática y el respeto por los valores morales.
En el substrato cultural de los pueblos de América Latina, en los cuales se mantienen algunos valores de la evangelización, incluso de la primera evangelización, se han introducido unos conceptos inaceptables: el racionalismo y el subjetivismo que vacían la ética natural y justifican los peores ataques a la dignidad de la persona y a la vida humana, con la pretensión de fundar el orden moral en el consenso social, sin ninguna referencia a la naturaleza de la persona y sus acciones. En estas posiciones se halla la opacidad de la dimensión transcendente del hombre, es decir, la exclusión de Dios y de la religión, consecuencia de la secularización.
Frente a estos retos culturales, el Beato Juan Pablo II se refirió a la Nueva Evangelización como sinónimo de nueva misionariedad, que no es la tarea de un círculo de especialistas sino de todos los bautizados.
La Nueva Evangelización está en fase de desarrollo en América Latina en los proyectos de misión permanente. En Brasil, con los movimientos y nuevas comunidades como Canção Nova y Heraldos del Evangelio. En esta tarea de evangelización, los cristianos laicos tienen un protagonismo, un papel relevante. Muchos de ellos dedican su vida a la misión evangelizadora de la Iglesia. Además de utilizar los modernos medios de comunicación, utilizan también el contacto directo con personas de diferentes grupos, sobre todo los jóvenes. Además de la música, utilizan como método la predicación kerigmática y la visita a escuelas y grupos de oración en familia.

[00079-04.03] [IN051] [Texto original: italiano]

- S. E. R. Mons. William Charles SKURLA, Arzobispo de Pittsburg de los Bizantinos, Presidente del Consejo de la Iglesia Rutena (ESTADOS UNIDOS DE AMÉRICA)

La intervención reflexiona sobre el proceso de evangelización en las personas. Hay varias fases de la vida antes de llegar a ser un católico adulto comprometido.

[00080-04.02] [IN052] [Texto original: inglés]

- Rev.do P. Josep María ABELLA BATLLE, C.M.F., Superior General de los Misioneros Hijos del Inmaculado Corazón de María (Claretianos)

La llamada a la Nueva Evangelización es, ante todo, una llamada a ser cristianos gozosos y responsables del siglo XXI, con una gran fidelidad al Evangelio y a la gente de nuestro tiempo, y con un nuevo estilo de misión. No se trata, pues, de una acción puntual o de una serie de actividades, sino de un “proceso” en el que entran en juego varios elementos.
La Nueva Evangelización parte siempre de la realidad, observada con el corazón compasivo de Jesús, porque de la permanente dialéctica entre el Espíritu y la realidad surgirá su novedad y las líneas-fuerza que la van a orientar.
Se concentra en el anuncio del Misterio íntegro de Cristo que proclamó, con su vida y su palabra, el Evangelio del Reino a todos, especialmente a los pobres, como liberación integral del hombre.
Tiene como sujeto activo y responsable a todo el Pueblo de Dios, hombres y mujeres, con sus diferentes carismas y ministerios.
Exige, para realizarla, evangelizadores del todo centrados en Dios-Padre, urgidos por la caridad de Cristo, guiados por su Espíritu y apasionados por sus hermanos.
Implica, consiguientemente, una fuerte llamada a la conversión personal, comunitaria e institucional, en el contexto de los signos de nuestro tiempo.
Requiere prestar mayor atención a la calidad que a la cantidad; a lo esencial, que a lo accidental; y favorecer un diálogo incansable.
Impulsa a renovar la dimensión misionera en el anuncio de Evangelio, educando para el diálogo con las culturas y las tradiciones religiosas de los pueblos.
Procura trabajar en red con otras personas y grupos que buscan también la transformación del mundo según el designio de Dios, que, para nosotros, significa construir el Reino.
Por todo ello, la Nueva Evangelización es una “aventura espiritual” que se expresará en opciones apostólicas diversas en los diversos contextos. Pero, sin una profunda “sensibilidad evangélica”, será muy difícil leer los signos de los tiempos y dar con iniciativas apostólicas adecuadas y creíbles.

[00081-04.04] [IN053] [Texto original: español]

- S. Em. R. Card. Stanisław DZIWISZ, Arzobispo de Cracovia (POLONIA)

El Instrumentum laboris presenta la situación del hombre contemporáneo como la de un “prisionero en un mundo que prácticamente ha suprimido la cuestión de Dios de su horizonte”. La nueva evangelización -afirma el documento- debería probar a recuperar esta pregunta sobre Dios y ayudar al hombre a salir del “desierto interior” (cfr. N. 86).
Surge la pregunta de cómo hacer salir al hombre de este desierto. Una cosa es segura. La ciencia no es suficiente. Los documentos no son suficientes. Nuestros organismo eclesiásticos no son suficientes. Estos, como tales, no llegan todavía al corazón del hombre.
Un signo característico de nuestros tiempos es que la Iglesia hoy habla de manera más eficaz cuando se expresa con el mensaje de la Divina Misericordia. Parece que este discurso llega sobre todo al hombre cerrado en sí mismo, enredado en el pecado y en una aparente autosuficiencia, pero en busca del sentido de la vida y de unos motivos para la esperanza.
La Iglesia de Cracovia es el lugar y el centro privilegiado en el que el siglo pasado -marcado por el dominio de los sistemas totalitarios ateos y, como tales, inhumanos- se dejó oír la invocación de la misericordia. Dios se ha servido de una humilde religiosa, santa Faustina Kowalska, así como de un sabio y santo pastor, el cardinal Karol Wojtyła-Juan Pablo, para que la eterna verdad sobre Dios “rico en misericordia” (Ef 2,4) resonase de modo más relevante en el agitado mundo de hoy. “La humanidad no encontrará paz hasta que no regrese a la fuente de la misericordia”, que está en Jesús (Sor Faustina, Diario, n. 699). Parece que el hombre de hoy ha conseguido salvar en sí mismo la sensibilidad hacia una misericordia desinteresada. Y precisamente esta -la misericordia de Dios que se inclina sobre su suerte- puede hacerse oír y tocar las fibras sensibles más profundas del corazón humano.
La devoción a la divina Misericordia se ha convertido en un método de formación de cristianos observantes y responsables.
Hablo y doy testimonio de ello para indicar uno de los caminos comprobados a través del que podemos emprender la nueva evangelización. Cor ad cor loquitur. El corazón de Dios misericordioso habla al corazón del hombre.

[00082-04.03] [IN054] [Texto original: italiano]


INTERVENCIÓN DE S. G. DR. ROWAN DOUGLAS WILLIAMS, ARZOBISPO DE CANTERBURY, PRIMADO DE TODA INGLATERRA Y DE LA COMUNIÓN ANGLICANA (GRAN BRETAÑA)

Introduce al Arzobispo de Canterbury el Presidente Delegado con las siguientes palabras:

Su Gracia, el Reverendo y Honorable Dr. Rowan Douglas William, Obispo Anglicano, teólogo, poeta y prolífico escritor de talento. Es el centésimo cuarto (104) Arzobispo de Canterbury y actual Primado de toda Inglaterra y de la Comunión Anglicana, cargo que ejerce desde principios del año 2003. El Arzobispo Williams ha sido Obispo durante veinte (20) años, diez (10) como Obispo de Monmouth y Arzobispo de Gales (con lo cual ha sido el primer Arzobispo de Canterbury en tiempos modernos que no ha sido nombrado dentro de la Iglesia de Inglaterra) y diez (10) en su cargo actual. En los inicios de su carrera ha sido académico en las Universidades de Cambridge y Oxford sucesivamente. Desde su nombramiento como Arzobispo de Canterbury ha estado comprometido con fervor en la evangelización y la credibilidad de la fe en el mundo contemporáneo. El 16 de marzo de 2012, se anunció que había aceptado el cargo de Master del Magdalene College de la Universidad de Cambridge, del que tomará posesión en enero del año 2013. Espera su retiro del cargo de Arzobispo de Canterbury para diciembre de 2012.
Deseamos dar la bienvenida también a las personas que han acompañado a Su Gracia: Su Excelencia, el Reverendo Vincent Nichols, Arzobispo Católico Romano de Canterbury; Su Excelencia, el Honorable Nigel Marcus Baker, Embajador de Gran Bretaña ante la Santa Sede; el Canónigo David Richardson, Director del Centro Anglicano de Roma; Doña Margaret Richardson, su esposa; el Diácono Jonathan Goodall, Secretario del Arzobispo Williams y el Reverendo John O’Leary, Secretario del Arzobispo Nichols.
Y ahora, el Arzobispo Williams.

[00130-04.05] [NNNNN] [Texto original: inglés]

Después el Arzobispo de Canterbury pronuncia su intervención:

Su Santidad,
Reverendos Padres,
Hermanos y hermanas en Cristo,
Queridos amigos:
1. Es para mi un honor haber sido invitado por el Santo Padre para hablar en esta asamblea: como dice el Salmista, ‘Ecce quam bonum et quam jucundum habitare fratres in unum’. La asamblea del Sínodo de los obispos para el bien del pueblo de Cristo es una de esas disciplinas que sostienen la salud de la Iglesia de Cristo. Hoy, en especial, no podemos olvidar la gran asamblea de ‘fratres in unum’ que fue el Concilio Vaticano II, que hizo tanto por la salud de la Iglesia, ayudándola a recuperar mucha de la energía necesaria para la proclamación de la Buena Nueva de Jesucristo de un manera eficaz en nuestro tiempo. Para mucha gente de mi generación, incluso más allá de los límites de la Iglesia Católica Romana, el Concilio fue un signo de gran promesa, un signo de que la Iglesia era suficientemente fuerte para plantearse cuestiones difíciles en cuanto a su cultura y sus estructuras y si éstas eran las adecuadas para la tarea de compartir el Evangelio con la compleja, a menudo rebelde y siempre inquieta mente del mundo moderno.
2. El Concilio fue, en muchos aspectos, un redescubrimiento de la inquietud y pasión evangélica, centrada no sólo en la renovación de la propia vida de la Iglesia, sino también en su credibilidad en el mundo. Textos como Lumen gentium y Gaudium et spes ofrecieron una visión fresca y gozosa de cómo la inmutable realidad de Cristo vivo en su Cuerpo en la tierra, a través del don del Espíritu Santo, puede hablar con palabras nuevas a la sociedad de nuestro tiempo, e incluso a quienes pertenecen a otros credos. No es sorprendente que, cincuenta años después, sigamos debatiendo sobre algunas de las mismas cuestiones e implicaciones del Concilio. Y pienso que la preocupación de este Sínodo por la nueva evangelización es parte de esa exploración continua de la herencia del Concilio.
3. Pero uno de los aspectos más importantes de la teología, según el Vaticano II, era la renovación de la antropología cristiana. En lugar de la narración neoescolástica, a menudo tergiversada y artificial, sobre cómo la gracia y la naturaleza se relacionan en la constitución del ser humano, el Concilio amplió los importantes elementos de una teología que volvía a fuentes más tempranas y ricas: la teología de algunos genios espirituales como Henri de Lubac, quien nos recordó lo que significaba para el Cristianismo primitivo y medieval hablar de la humanidad hecha a imagen de Dios y de la gracia como la perfección y transfiguración de esa imagen, durante mucho tiempo revestida de nuestra habitual ‘inhumanidad’. Bajo esta luz, proclamar el Evangelio es proclamar que por lo menos es posible ser adecuadamente humano: la fe Católica y Cristiana es un ‘verdadero humanismo’, tomando una frase prestada de otro genio del siglo pasado, Jacques Maritain.
4. Sin embargo, Lubac es muy claro sobre lo que esto no significa. Nosotros no sustituimos la tarea evangélica por una campaña de ‘humanización’. ‘¿Humanizar antes de Cristianizar?’, pregunta él. ‘Si la empresa tiene éxito, el Cristianismo llegará muy tarde: le quitarán el puesto. ¿Y quién piensa que el Cristianismo no humaniza?’. Así escribe Lubac en su maravillosa colección de aforismos, Paradojas. Es la fe misma quien forma el trabajo de humanización y la empresa de humanización estaría vacía sin la definición de humanidad dada en el Segundo Adán. La evangelización, primitiva o nueva, debe estar enraizada en la profunda confianza de que poseemos un destino humano inconfundible para mostrar y compartir con el mundo. Hay muchas maneras de decirlo, pero en estas breves observaciones quiero concentrar un único aspecto en particular.
5. Ser completamente humano es ser recreado en la imagen de la humanidad de Cristo; y esta humanidad es la perfecta ‘traducción’ humana de la relación entre el Hijo eterno y el Padre eterno, una relación de amor y adorada entrega, un desbordamiento de vida hacia el Otro. Así, la humanidad en la que nos transformamos en el Espíritu, la humanidad que queremos compartir con el mundo como fruto de la labor redentora de Cristo, es una humanidad contemplativa. Edith Stein observó que empezamos a entender la teología cuando vemos a Dios como el “Primer Teólogo”, el primero que habla acerca de la realidad de la vida divina, porque ‘todas las palabras sobre Dios presuponen la propia palabra de Dios’. De forma análoga, podríamos decir que empezamos a comprender la contemplación cuando vemos a Dios como el primer contemplativo, el paradigma eterno de la desinteresada atención al otro que no trae la muerte, sino la vida a nuestro yo. Toda contemplación de Dios presupone el propio conocimiento gozoso y absorto en sí mismo de Dios, mirándose fijamente en la vida trinitaria.
6.Ser contemplativo, así como Cristo es contemplativo, es abrirse a toda la plenitud que el Padre desea verter en nuestro corazones. Con nuestras mentes sosegadas y preparadas a recibir, con nuestras auto-generadas fantasías sobre Dios y sobre nosotros acalladas, estamos por fin en el punto donde quizás empecemos a crecer. Y el rostro que necesitamos mostrar a nuestro mundo es el rostro de una humanidad en crecimiento infinito hacia el amor, una humanidad tan contenta y partícipe de la gloria hacia la que nos dirigimos que estamos dispuestos a embarcanos en un viaje sin fin, para encontrar nuestro camino más profundo en él, en el corazón de la vida trinitaria. San Pablo habla de cómo “con el rostro descubierto, reflejamos, ... la gloria del Señor” (2 Co 3, 18), transfigurados por un resplandor cada vez mayor. Este es el rostro que debemos esforzarnos por mostrar a nuestro prójimo.7. Y debemos esforzarnos no porque estemos buscando alguna ‘experiencia religiosa’ privada que nos dé seguridad y nos haga más santos. Nos esforzamos porque en este olvidarse de uno mismo mirando fijamente hacia la luz de Dios en Cristo, aprendemos cómo mirarnos los unos a los otros, y a toda la creación de Dios. En la Iglesia primitiva había una comprensión clara de la necesidad de avanzar, desde una autocomprensión o autocontemplación instigada por la disciplina de nuestros ávidos instintos y ansias, hacia una ‘natural contemplación’ que percibía y veneraba la sabiduría de Dios en el orden del mundo, permitiéndonos ver la realidad creada por lo que realmente era a la vista de Dios - más de lo que era en el sentido de cómo podíamos usarla o dominarla. Y desde aquí, la gracia nos guiaría hacia la verdadera ‘teología’, mirando fija y silenciosamente a Dios, meta de todo nuestro discipulado.
8. En esta perspectiva, la contemplación está lejos de ser sólo un tipo de cosa que hacen los cristianos: es la clave para la oración, la liturgia, el arte y la ética, la clave para la esencia de una humanidad renovada capaz de ver al mundo y a otros sujetos del mundo con libertad - libertad de las costumbres egoístas y codiciosas, y de la comprensión distorsionada que de ellas proviene. Para explicarlo con audacia, la contemplación es la única y última respuesta al mundo irreal e insano que nuestros sistemas financieros, nuestra cultura de la publicidad y nuestras emociones caóticas e irreflexivas nos empujan a habitar. Aprender la práctica contemplativa es aprender lo que necesitamos para vivir de una manera verdadera, honesta y amorosa. Es una cuestión profundamente revolucionaria.
9. En su autobiografía, Thomas Merton describe una experiencia que le ocurrió poco después de entrar en el monasterio donde pasó el resto de su vida (Silencio elegido). Tenía la gripe y estuvo ingresado en la enfermería durante unos días y, dice, sintió una ‘alegría secreta’ por la oportunidad que este hecho le dio para rezar y ‘hacer todo lo que quería hacer, sin tener que correr por todo el lugar respondiendo a campanillas’. Está obligado a reconocer que su actitud revela que ‘todos mis malos hábitos... habían entrado subrepticiamente conmigo en el monasterio y habían recibido los hábitos religiosos conmigo: glotonería espiritual, sensualidad espiritual, orgullo espiritual’. En otras palabras, él intentaba vivir una vida cristiana con el bagaje emocional de alguien todavía profundamente desposado con la búsqueda de la satisfacción individual. Es un aviso poderoso: tenemos que tener cuidado que nuestra evangelización no sirva sencillamente como elemento de persuasión para que la gente le pida a Dios y a la vida del espíritu por los hechos dramáticos, excitantes o de autoadulación que tan a menudo satisfacen nuestra vida diaria. Esto fue expresado de forma más contundente hace algunas décadas por el estadounidense estudiante de religión Jacob Needleman, en un libro controvertido y desafiante titulado Cristianismo perdido: las palabras del Evangelio, dice, están dirigidas a los seres humanos que ‘ya no existen’. Es decir, responder, entregándose, a lo que el Evangelio pide de nosotros significa transformar completamente nuestro ser, nuestros sentimientos y nuestros pensamientos e imaginación. Convertirse a la fe no significa sencillamente adoptar un nuevo grupo de creencias, sino transformarse en una nueva persona, una persona en comunión con Dios y con otros a través de Jesucristo.
10. La contemplación es un elemento intrínseco de este proceso de transformación. Aprender a mirar a Dios sin tener en cuenta mi propia satisfacción inmediata, aprender a escrudiñar y relativizar las ansias y fantasías que surgen dentro de mi - esto es permitir a Dios ser Dios y, así, permitir que la oración de Cristo, la propia relación de Dios con Dios, entre viva dentro de mí. Invocar al Espíritu Santo es pedir a la tercera persona de la Trinidad que entre en mi espíritu y traiga la claridad que necesito para ver dónde soy esclavo de ansias y fantasías, para que me dé paciencia y sosiego mientras la luz y el amor de Dios penetran en mi vida interior. Sólo si esto empieza a suceder estaré liberado de tratar los dones de Dios como otro grupo de objetos que compro para ser feliz o para dominar a otros. Y mientras este proceso se desarrolla, soy más libre - tomando prestada una frase de San Agustín (Confesiones IV.7) - para ‘amar a los seres humanos de una manera humana’, amarles no por lo que me prometan a mi, amarles no porque me den seguridad y confort duradero, sino como mi prójimo frágil sostenido en el amor de Dios. Descubro entones (como hemos observado anteriormente) cómo debo mirar a las personas y a las cosas por lo que son en relación con Dios, no conmigo. Y es aquí donde la verdadera justicia, como el verdadero amor, tiene sus raíces.
11. El rostro humano que los cristianos quieren ofrecer al mundo es un rostro marcado por esta justicia y este amor y, por tanto, un rostro formado en la contemplación, en la disciplina del silencio y en la separación de los objetos que nos esclavizan y de los instintos irracionales que nos decepcionan. Si la evangelización es una cuestión de mostrar al mundo el rostro humano ‘revelado’ que refleja el rostro del Hijo vuelto hacia el Padre, debe llevar en él el compromiso serio de fomentar y nutrir la oración y la práctica. No es necesario decir que esto no quiere en absoluto discutir que esta transformación ‘interna’ es más importante que la acción por la justicia; más bien quiere insistir en el hecho de que la claridad y la energía que necesitamos para llevar adelante la justicia requiere que demos espacio a la verdad, para que la realidad de Dios la atraviese. De lo contrario, nuestra búsqueda de la justicia o de la paz se convierte en otro ejercicio de voluntad humana, socavada por la autodecepción humana. Las dos llamadas son inseparables: la llamada a la ‘oración y la recta acción’, como dijo el mártir protestante Dietrich Bonhoeffer, escribiendo desde su celda en la cárcel en 1944. La verdadera oración purifica el motivo, la verdadera justicia es el trabajo necesario para compartir y liberar en otros la humanidad que hemos descubierto en nuestro encuentro contemplativo.
12. Los que saben poco y se preocupan aún menos de las instituciones y jerarquías de la Iglesia, estos días se encuentran a menudo atraídos y retados por vidas que muestran algo de esto. Son las comunidades nuevas y renovadas las que de manera más eficaz llegan a aquellos que nunca han creído o que han abandonado la fe por vacía o añeja. Cuando se escribe la historia cristiana de nuestro tiempo, en referencia a Europa y América del Norte especialmente, pero no sólo, vemos cuán central y vital ha sido el testimonio de lugares como Taizé o Bose, pero también el de otras comunidades más tradicionales, transformadas en centros para la exploración de una humanidad más amplia y profunda de lo que fomentan los hábitos sociales. Y las grandes redes de espiritualidad, como San Egidio, los Focolares, Comunión y Liberación, muestran también el mismo fenómeno: crean espacios para una visión humana más profunda porque todos ellos, de varias maneras, ofrecen una disciplina de vida personal y comunitaria que hace que la realidad de Jesús entre viva en nosotros.
13. Y, como muestran estos ejemplos, la atracción y el reto de los que estamos hablando pueden crear compromisos y entusiasmos que crucen las líneas confesionales históricas. Nos hemos acostumbrado a hablar en estos días sobre la importancia vital del ‘ecumenismo espiritual’: pero ésta no debe ser una cuestión que, de alguna manera, se oponga a lo espiritual y lo institucional, y no debe reemplazar los compromisos específicos con un sentido general de sentimiento común cristiano. Si tenemos una descripción sólida y rica de lo que la palabra ‘espiritual’ en sí misma significa, enraizada en los contenidos bíblicos como los del pasaje de la Segunda Epístola a los Corintios mencionada antes, entenderemos el ecumenismo espiritual como la búsqueda compartida para nutrir y sostener las disciplinas contemplativas con la esperanza de revelar el rostro de una nueva humanidad. Y cuanto más separados estemos como cristianos de distintas confesiones, menos convincente será ese rostro. He mencionado el movimiento de los Focolares hace un momento: Ustedes se acordarán de que el imperativo básico en la espiritualidad de Chiara Lubich era ‘haceros uno’ - uno con Cristo Crucificado y abandonado, uno a través de Él con el Padre, uno con todos los llamados a esta unidad y, por tanto, uno con los más necesitados del mundo. ‘Los que viven en unidad... viven haciendo que ellos mismos penetren más en Dios. Crecen siempre más cercanos a Dios... y lo más cercano que están de Él, lo más cerca que están de los corazones de sus hermanos y hermanas’ (Chiara Lubich: Escritos esenciales). El hábito contemplativo elimina una desatenta superioridad hacia otros creyentes bautizados y la suposición de que no tengo que aprender nada de ellos. En la medida en que el hábito de la contemplación nos ayuda a acercanos a esta experiencia como a un don, siempre nos preguntaremos qué es lo que el hermano o hermana puede compartir con nosotros - incluso el hermano o hermana que de alguna manera está separado de nosotros o de lo que suponemos que es la plenitud en la comunión. ‘Quam bonum et quam jucundum...’.
14. En práctica, esto puede sugerir que, allí donde se lleven a cabo iniciativas para alcanzar con nuevos medios a un público cristiano no practicante o post-cristiano, debe realizarse un trabajo serio sobre cómo este alcance se puede enraizar en una práctica contemplativa, compartida ecuménicamente. Además del modo sorprendente con el que Taizé ha desarrollado una ‘cultura’ litúrgica internacional accesible a una gran variedad de personas, una red como la Comunidad Mundial para la Meditación Cristiana, con sus fuertes raíces y afiliaciones benedictinas, ha traído nuevas posibilidades. Y lo que es más, esta comunidad ha trabajado con ahínco para crear una práctica contemplativa accesible a los niños y a los jóvenes, y ello necesita el mayor impulso posible. Habiendo visto de cerca - en escuelas anglicanas de Inglaterra - el modo caluroso con que los niños responden a la invitación ofrecida por la meditación en esta tradición, creo que su potencial para introducir a la gente joven en la profundidad de nuestra fe es verdaderamente muy grande. Y para quienes se han alejado de la práctica regular de la fe sacramental, los ritmos y las prácticas de Taizé o de la CMMC (WCCM sus siglas en inglés) son a menudo un camino de regreso al corazón y al hogar sacramental.
15. Gente de todas las edades reconoce en estás prácticas la posibilidad, bastante sencilla, de vivir más humanamente - vivir con una codicia menos frenética, vivir con espacio para el sosiego, vivir esperando aprender y, sobre todo, vivir con la conciencia de que hay un gozo sólido y perdurable pendiente de ser descubierto en las disciplinas en las que olvidamos nuestro propio yo, bastante distintas de la gratificación que viene de éste o aquel impulso del momento. A menos que nuestra evangelización abra la puerta a todo esto, corremos el riesgo de intentar sostener la fe basándonos en una serie inmutable de hábitos humanos - con el consiguiente resultado demasiado familiar de la Iglesia vista como una más de las instituciones puramente humanas, ansiosas, ocupadas, competitivas y controladoras. En un sentido muy importante, una verdadera tarea evangelizadora será siempre también una re-evangelización de nosotros mismos como cristianos, un redescubrir por qué nuestra fe es diferente, pues transfigura, y un recuperar nuestra propia humanidad.
16. Y, por supuesto, sucede de manera más eficaz cuando no estamos planificando o luchando por ella. Volviendo de nuevo a Lubac: ‘Aquel que responderá mejor a las necesidades de su tiempo será alguien que no habrá tratado de responder a ellas primero’ (op.cit.). Y ‘el hombre que busca sinceridad en lugar de buscar la verdad en el olvido de sí mismo, es como el hombre que quiere estar distante en lugar de abandonarse completamente al amor’ (op.cit.). El enemigo de la proclamación del Evangelio es la autoconciencia y, por definición, no podemos superarlo siendo más conscientes de nosotros mismos. Debemos volver a San Pablo y preguntarnos: ‘¿Qué buscamos?’ ¿Miramos con ansiedad los problemas actuales, la variedad de infidelidades o la amenaza a la fe y la moralidad, la debilidad de la institución? ¿O buscamos a Jesús, el rostro revelado de la imagen de Dios, a la luz del cual vemos la imagen de nuevo reflejada en nosotros y en nuestro vecinos?17. Esto nos recuerda sencillamente que la evangelización es siempre el desbordamiento de otra cosa: el viaje del discípulo hacia la madurez en Cristo; un viaje que no está organizado por un ego ambicioso, sino que es el resultado de la insistencia y de la atracción del Espíritu en nosotros. En nuestras deliberaciones sobre cómo hay que hacer para que el Evangelio de Cristo sea de nuevo apasionadamente atractivo para los hombres y mujeres de nuestros días, espero que nunca perdamos de vista qué es lo que hace que sea apasionante para nosotros, para cada uno de nosotros en nuestros diferentes ministerios. Les deseo alegría en estos debates, no sólo claridad o eficacia en la planificación, sino gozo en la promesa de la visión del rostro de Cristo y en el anuncio de esa plenitud en la alegría de la comunión uno con el otro, aquí y ahora.

[00115-04.27] [NNNNN] [Texto original: inglés]


AVISOS

- “BRIEFING


“BRIEFING”

Los Briefing del jueves 11 de octubre de 2012 quedan anulados.

Los Briefing del viernes 12 de octubre de 2012 se anticipan a las 12:30h para los Grupos lingüísticos italiano, inglés, francés y español.
El Briefing para el Grupo lingüístico alemán se confirma para las 13:30h.


 

 
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