|
13 - 12.10.2012
RESUMEN
-AUDIENCIAS
Y COMIDA CON EL SANTO PADRE
-
OCTAVA CONGREGACIÓN GENERAL (VIERNES, 12 DE OCTUBRE DE 2012- POR LA
TARDE)
- COMPOSICIÓN
DE LA COMISIÓN PARA EL MENSAJE
- AVISOS
AUDIENCIAS Y COMIDA CON EL SANTO PADRE
Esta mañana el Santo Padre Benedicto XVI ha recibido en audiencia
privada a Su Santidad BARTOLOMÉ I, Arzobispo de Constantinopla,
Patriarca Ecuménico (TURQUÍA), con su séquito.
A continuación ha recibido, en la Sala Clementina, a los Obispos que
han participado en el Concilio Ecuménico Vaticano II junto a los
Patriarcas y a los Arzobispos de las Iglesias Orientales Católicas y
a los Presidentes de la Conferencia Episcopal que ayer han
concelebrado en la Plaza de San Pedro con ocasión de la Apertura del
Año de la Fe, en el 50º aniversario del inicio de los trabajos
conciliares.
Después, en el Aula Pablo VI, el Santo Padre ha ofrecido una comida
a los Padres Sinodales y a los demás participantes en la XIII
Asamblea General Ordinaria del Sínodo de los Obispos y a los
prelados precedentemente recibidos en audiencia.
En la comida han participado el Patriarca Ecuménico y su Gracia
Rowan Douglas WILLIAMS, Arzobispo de Canterbury, Primado de toda
Inglaterra y de la Comunión Anglicana (GRAN BRETAÑA).
Al final de la comida, el Santo Padre ha dirigido a los presentes
las siguientes palabras:
Santidad,
Su Gracia,
Queridos Hermanos:
Para empezar, desearía anunciar un poco de gracia, es decir, esta
tarde empezaremos, no a las cuatro y media - me parece deshumano -,
sino a las seis menos cuarto.
Es una bella tradición creada por el Beato Papa Juan Pablo II
coronar el Sínodo con una comida común. Para mí es una gran alegría
tener a mi derecha a Su Santidad el Patriarca Bartolomé, Patriarca
Ecuménico de Constantinopla y al otro lado al Arzobispo Rowan
Williams, de la Comunión Anglicana.
Para mí, esta comunión es un signo de que estamos en el camino hacia
la unidad y que en el corazón vamos hacia adelante. El Señor nos
ayudará a avanzar también exteriormente. Esta alegría, creo, nos da
fuerza también en el mandato de la evangelización. Synodos
significa «camino común», «estar en un camino común», y así la
palabra synodos me recuerda el famoso camino del Señor con
los dos discípulos de Emaús, que son un poco una imagen del mundo
agnóstico de hoy. Jesús, su esperanza, había muerto; el mundo,
vacío; parecía que realmente Dios no estaba o no se interesaba por
nosotros. Con esta desperación en el corazón y, sin embargo, con una
pequeña llama de fe, siguen adelante. El Señor camina
misteriosamente con ellos y les ayuda a entender mejor el misterio
de Dios, su presencia en la historia, su caminar silenciosamente con
nosotros. Al final, en la cena, cuando ya las palabras del Señor y
su escucha habían encendido el corazón e iluminado la mente, lo
reconocen en la cena y por fin el corazón empieza a ver.
También en el Sínodo estamos juntos con nuestros contemporáneos en
el camino. Oremos al Señor para que nos ilumine, para que encienda
nuestro corazón a fin de que vea, para que ilumine nuestra mente; y
oremos para que en la cena, en la comunión eucarística, estemos
realmente abiertos para poder verlo y así encender también el mundo
y dar su luz a este mundo nuestro.
En este sentido, la cena - así como el Señor ha tomado con
frecuencia la comida y la cena como símbolo del Reino de Dios -
podría ser también para nosotros un símbolo del camino común y una
ocasión para rezar al Señor a fin de que nos acompañe y nos ayude.
Con este sentido recemos ahora la oración de agradecimiento...
¡Que tengan un buen descanso, nos vemos en el Aula del Sínodo!
¡Gracias!
[00193-04.07] [NNNNN] [Texto original: italiano]
OCTAVA CONGREGACIÓN GENERAL (VIERNES, 12 DE OCTUBRE
DE 2012- POR LA TARDE)
-
INTERVENCIÓN DEL INVITADO ESPECIAL, PROF. WERNER ARBER, PROFESOR DE
MICROBIOLOGÍA EN EL BIOZENTRUM DE LA UNIVERSIDAD DE BASILEA;
PRESIDENTE DE LA PONTIFICIA ACADEMIA DE LAS CIENCIAS (SUIZA)
Hoy, viernes 12 de octubre de 2012, a las 18:05, ante la presencia
del Santo Padre, con la oración Pro felici Synodi exitu ha
comenzado la Octava Congregación General.
Presidente Delegado de turno S. Em. R. Card. Francisco ROBLES
ORTEGA, Arzobispo de Guadalajara (MÉXICO).
Al inicio de la Congregación, el Secretario General ha comunicado la
composición de la Comisión para el Mensaje, que publicamos en este
Boletín.
Después, el Presidente Delegado le ha dado la palabra al Invitado
Especial, Prof. Werner ARBER, Profesor de Microbiología en el
Biozentrum de la Universidad de Basilea; Presidente de la Pontificia
Academia de las Ciencias (SUIZA), quien ha hablado del tema:
“Reflexión sobre las relaciones entre las ciencias y la fe
religiosa”.
A continuación se ha dado espacio para las intervenciones libres.
En esta Congregación General, que concluyó a las 18:55 con la
oración del Angelus Domini, estaban presentes 232 Padres.
INTERVENCIÓN DEL INVITADO ESPECIAL, PROF. WERNER ARBER, PROFESOR DE
MICROBIOLOGÍA EN EL BIOZENTRUM DE LA UNIVERSIDAD DE BASILEA;
PRESIDENTE DE LA PONTIFICA ACADEMIA DE LAS CIENCIAS (SUIZA)
El Invitado Especial ha sido presentado por el Presidente Delegado
con las siguientes palabras:
Werner Arber es un microbiólogo y genetista suizo. En 1978, junto a
los científicos Hamilton Smith y Daniel Nathans, compartió el Premio
Nobel de Fisiología o Medicina por el descubrimiento de las
endonucleasas de restricción. El concepto de virus transductores
híbridos sirvió más tarde como modelo para los vectores de clonación
en la tecnología del ADN recombinante.
Entre sus muchos premios, galardones y academias, Werner Arber es
miembro del Comité Científico para el Diálogo sobre Conocimiento
Mundial; Miembro de la Academia de Ciencias para el Mundo en
Desarrollo (TWAS sus siglas en inglés) (1997) y Presidente del
Consejo Internacional de Uniones Científicas (CIUS) (1996-1999).
Desde 1981 es miembro de la Pontificia Academia de las Ciencias. En
enero de 2011, el Santo Padre, Papa Benedicto XVI, lo nombró
Presidente de la Pontificia Academia de las Ciencias, siendo el
primer Protestante en ejercer este cargo.
Y ahora ante Ustedes, el Profesor Werner Arber.
[00179-04.06] [NNNNN] [Texto original: español]
A continuación, el Invitado Especial ha pronunciado su conferencia:
Introducción
La curiosidad es una característica fundamental de la mente humana.
Por una parte, ésta es la fuerza motriz para la investigación
científica que busca la identificación de las leyes naturales. Por
la otra, la curiosidad está también en la base del interés que cada
ser humano muestra por conocer las leyes fundamentales de la
naturaleza, que son esenciales para su búsqueda de significado y de
verdad. Mientras que la ciencia hasta ahora no ha podido encontrar
las respuestas relevantes a todas las cuestiones planteadas, sobre
todo las que trascienden la esfera natural, varias creencias
(incluidas las que encuentran su origen en la religión) tienen un
papel en la respuesta a tales interrogantes. Éstas constituyen una
parte esencial del saber orientativo, que hace de básica guía de las
actividades humanas. En este contexto planteamos aquí la cuestión
sobre las mutuas relaciones y compatibilidades entre el conocimiento
científico y los contenidos basilares de la fe.
Contexto e impacto del saber orientativo
El saber orientativo se construye y se actualiza en la mente humana
durante el trascurso de toda nuestra vida. Contiene elementos ya
adquiridos durante el desarrollo embrionario y la primera infancia.
Se enriquece luego con la educación y la búsqueda personal de la
verdad. El conocimiento científico adquirido se sitúa, así, junto a
las varias clases de creencias, incluyendo aquella de la fe
religiosa. Entre paréntesis, podemos considerar que aún los
agnósticos son personas con un credo específico, es decir, el del no
conocimiento de Dios. En muchas de nuestras actividades diarias, y
sobre todo cuando tenemos que tomar decisiones importantes, estamos
guiados conscientemente, y a veces, inconscientemente, por nuestro
saber orientativo. Podemos considerar el saber orientativo como un
elemento socializador en nuestra vida. De hecho, éste contribuye a
conciliar nuestras actividades con nuestra vida de comunidad y con
el uso sostenible de nuestro hábitat y de los recursos disponibles.
Evolución cósmica y evolución biológica como factores que
evidencian leyes importantes de la naturaleza
La Pontificia Academia de las Ciencias trata a menudo con
conocimientos científicos – en constante aumento – referidos sea a
la evolución del universo, sea a la evolución de la vida. Éstos se
basan en gran parte sobre la observación de la evolución in fieri.
Algunas de las nociones así obtenidas nos permiten además extrapolar
el proceso evolutivo a sus orígenes. Sin embargo, hasta ahora, la
ciencia no tiene nociones precisas ni sobres las raíces de la
evolución cósmica (es decir, ¿de cómo surgieron las partículas
fundamentales, los elementos constitutivos de la materia?), ni sobre
los orígenes de la vida (o sea ¿de cómo se combinaron todos los
elementos necesarios para la vida?). En otras palabras, al presente
no tenemos aún una sólida evidencia científica de la denominada
creación ex nihilo, que sigue siendo un tema a estudiar desde
un punto de vista filosófico. Por otra parte, los continuos procesos
evolutivos del universo y de la vida son ahora hechos científicos
sólidamente establecidos que constituyen los elementos esenciales de
la creación permanente.
En los siglos pasados y, cada vez más en décadas recientes, gracias
a estrategias de indagación muy eficientes, las investigaciones
científicas han evidenciado que nuestro universo es un espacio
inmenso que contiene, además de un gran número de sistemas solares,
todavía envueltos en el misterio, también las denominadas materia y
energía oscuras. Y se sabe que todo este conjunto – en el cual
nuestro planeta Tierra es solamente un componente minúsculo – es
sujeto a una constante, pero lenta, evolución. En nuestro planeta la
evolución física a pasos relativamente pequeños, similares a los
deslizamientos de tierra, puede ser advertida por un observador
atento.
Hoy día imaginamos que la vida puede también existir en algunos
planetas extraterrestres, pero aún estamos esperando las evidencias
científicas de tal hipótesis. Por otro lado, las ciencias de la vida
han adquirido un amplio y sólido conocimiento sobre la complejidad
de los procesos vitales, tanto en lo que respecta a la actividad de
los organismos individuales como a la evolución biológica en curso a
nivel de las poblaciones.
Variaciones genéticas espontáneas como fuerza motriz de la evolución
biológica
Desde hace aproximadamente 60 años sabemos que las actividades
vitales dependen de la información genética codificada en filamentos
muy largos del ácido nucleico ADN. La secuencia lineal específica de
sólo cuatro partículas elementales (nucleótidos) codifican todas las
actividades vitales y el control de sus expresiones en los tiempos y
lugares necesarios dentro de los organismos. Si comparamos las
secuencias de nucleótidos con las secuencias de letras en nuestros
escritos, la información genética de una bacteria unicelular
corresponde al contenido de un libro. Por poner un ejemplo, la
bacteria E. coli, ampliamente estudiada, puede compararse con
la información contenida en la Biblia. En contraste, las plantas y
animales multicelulares tienen una información genética que
corresponde a una enciclopedia que tiene entre 100 y 1.000 volúmenes
de las dimensiones de la Biblia. El genoma humano corresponde a unos
700 de esos volúmenes.
La información genética se hereda de generación en generación. Sólo
de vez en cuando hay una alteración en este proceso relativa a la
secuencia del nucleótido de los padres. Algunos de estos cambios
causan una alteración del rasgo fenotípico del organismo en
cuestión. Estas alteraciones, más que ofrecer una ventaja funcional
al organismo en cuestión, suelen tener a menudo un efecto negativo
en las actividades de la vida. Además, una parte considerable de las
alteraciones espontáneas que tienen lugar en la secuencia no tienen
ningún efecto inmediato en las funciones vitales.
Según la teoría de la evolución biológica basada en los postulados
de Charles Darwin sobre la selección natural que actuaría sobre la
variante fenotípica, la generación espontánea de variantes genéticas
es la fuerza motriz de la evolución biológica. Durante las
investigaciones científicas de las últimas décadas, se hizo evidente
que una multitud de mecanismos específicos distintos podían
contribuir a la generación de variantes genéticas nuevas. Éstos que
hasta ahora son conocidos como mecanismos moleculares pueden
contribuir a una, y en algunos casos, a dos estrategias mutagénicas
generales en el mundo de los vivientes. Una de estas estrategias
naturales de variación genética implica un cambio en la secuencia
del nucleótido local, como puede ser la sustitución del nucleótido,
la deleción (pérdida) de uno o varios nucleótidos adyacentes, la
inserción de uno o más nucleótidos adicionales o, por último, el
reordenamiento casual de algunos nucleótidos adyacentes. Esto puede
ocurrir durante la replicación de moléculas de ADN o por el impacto
de un agente mutagénico. Una segunda estrategia natural de variación
genética provoca un reajuste del segmento de la información genética
disponible de un organismo. Esto puede determinar una duplicación,
una translocación o la deleción de un parte habitualmente pequeña de
la información genética del organismo en cuestión. La tercera
estrategia natural de variación genética consiste en la adquisición
de un segmento relativamente pequeño de información genética desde
otro tipo de organismo a través de la denominada transferencia
horizontal de genes.
Será la selección natural la que organice y mantenga esas variantes
escasas que dan al organismo una ventaja funcional. Podemos observar
además que cada una de esas tres estrategias naturales de variación
genética contribuye en diferente medida a la evolución biológica.
Los cambios locales en las secuencias del ADN pueden contribuir a
una mejoría gradual de una función particular. Los reajustes del
ADN, en los segmentos de la información genética disponible, pueden
provocar nuevas fusiones de sectores funcionales o la fusión de un
gen existente con un elemento alternativo para el control de la
expresión del gen. Por último, la estrategia de adquisición del ADN
es vista como una participación en el éxito funcional de otro tipo
de organismo vivo.
La potencia natural para evolucionar y su impacto en la
biodiversidad
En la generación natural de variantes genéticas están generalmente
involucrados tanto algunos productos genéticos particulares como
algunos elementos no genéticos. Los productos de los denominados
genes evolutivos actúan aquí como generadores de variantes y/o
moderadores de los índices de variación genética. Los elementos no
genéticos pueden ser consecuencia de agentes mutágenos químicos o
físicos, de encuentros aleatorios y flexibilidades estructurales,
como las formas isoméricas de las moléculas biológicas. Se puede
sostener que en el largo proceso transcurrido de la evolución, los
genes evolutivos se hayan acordado para ejercer sus funciones
evolutivas consistentes en la generación ocasional de nuevas
variantes genéticas. Estos procesos son las más veces contingentes
respecto al sitio de la alteración de la secuencia del ADN y también
respecto al tiempo de la mutagenesis. En la naturaleza, los índices
de cualquier tipo de variación genética se mantienen bastante bajos.
Esto asegura una cómoda estabilidad a la información genética de los
organismos vivos, que es un requisito esencial para una vida
sostenible en las poblaciones. En resumen, el mundo viviente se
ocupa activamente de la evolución biológica gracias a su potencia
natural para afrontar la evolución biológica. En otras palabras, la
evolución biológica es un proceso natural continuo y constante de
creatividad permanente y gradual.
Somos conscientes de que la potencia natural para evolucionar es la
base de la biodiversidad y que la evolución biológica permanente
también garantiza una constante, aunque lenta, reposición de la
biodiversidad. Sin embargo, considerando la generación en gran parte
contingente de variantes genéticas, no podemos esperar que la
biodiversidad perdida se pueda reconstituir exactamente en el
progreso evolutivo futuro. Se puede más bien presumir que la nueva
biodiversidad sea representada por nuevos tipos de organismos
mutantes.
Valores culturales del conocimiento científico
Las visiones científicas de las leyes y constantes de la naturaleza
son valores culturales desde los dos siguientes puntos de vista. Por
un lado, el conocimiento científico adquirido enriquece nuestra
visión del mundo y, por tanto, contribuye a nuestro saber
orientativo. Por otro lado, el conocimiento científico puede abrir
nuevos caminos a las aplicaciones e innovaciones tecnológicas que
benefician tanto nuestras vidas como el medio ambiente. Visto que
dichas innovaciones contribuyen las más veces a configurar el
futuro, deberíamos idealmente postular que cualquier decisión al
respecto dependiera de una evaluación tecnológica diligentemente
ejecutada y, por otro lado, que la sociedad civil y la Iglesia estén
preparadas a asumirse la corresponsabilidad con los científicos y la
economía, para así llevar a cabo un nuevo modelo de futuro que
comporte beneficios para la humanidad y su ambiente. Tales medidas
podrían contribuir a la sostenibilidad del proceso y, por lo tanto,
al desarrollo a largo plazo de nuestro planeta.
El papel de las reglas de conducta para la humanidad
Somos conscientes de que nuestra sociedad exige algunas reglas
vinculantes de conducta que deben convertirse en parte integrante de
nuestro saber orientativo. En las sociedades modernas, la
legislación establecida políticamente garantiza que las reglas de
conducta oportunas sean ampliamente respetadas. La aceptación de
dichas reglas puede facilitarse si sus principios están enraizados
en la fe religiosa. En la sociedad cristiana, algunas importantes
reglas de conducta fueron promulgadas por Jesucristo durante su
vida, y desde entonces han sido ampliamente seguidas por los
cristianos. Sin embargo, es una importante tarea de las sociedades
hodiernas actualizar las reglas establecidas, prestando una especial
atención al conocimiento científico adquirido. En este contexto,
presumo que si Jesucristo viviera hoy entre nosotros, él estaría a
favor de la aplicación de un conocimiento científico sólido para el
beneficio a largo plazo de la humanidad y de su ambiente natural, al
menos en la medida en que esas aplicaciones configuraran el futuro
asegurando el pleno respeto a las leyes naturales relevantes.
Permítaseme ilustrar brevemente este postulado con un ejemplo
concreto. Gracias a los recientes avances de la genómica, la
proteómica y la metabolómica, se ha podido orientar la evolución
biológica en vistas de satisfacer mejor nuestras necesidades de una
alimentación más saludable como contribución a unas importantes
mejoras en el campo médico. La Pontificia Academia de las Ciencia
dedicó – en mayo de 2009 – una semana al estudio de tal cuestión,
prestando una atención particular sobre las plantas transgénicas
para la seguridad alimentaria en el contexto del desarrollo. Nuestra
Academia concluyó que los métodos establecidos recientemente en la
preparación de organismos transgénicos siguen las leyes naturales de
la evolución biológica y no conllevan riesgos vinculados a la
metodología de la ingeniería genética. Estos métodos, en efecto,
implican cambios en las secuencias locales, un reajuste de los
segmentos de la información genética disponible en el organismo en
cuestión y/o la transferencia horizontal de un segmento
relativamente pequeño de información genética desde un organismo a
otra especie de organismo. Como hemos subrayado antes, éstas son las
tres estrategias naturales de generación espontánea de las variantes
genéticas en la evolución biológica. Las benéficas perspectivas para
mejorar los cultivos alimenticios ampliamente utilizados podrían
aliviar la malnutrición y el hambre que aún existen entre las
poblaciones del mundo en desarrollo.
La compatibilidad entre conocimiento científico y fe religiosa
Durante largos periodos de tiempo, seres humanos curiosos
adquirieron el conocimiento científico principalmente mediante la
observación por medio de sus sentidos, ayudados por la reflexión
mental y el razonamiento lógico. El capítulo del Génesis del
Antiguo Testamento representa para mí un testimonio de una antigua
visión científica del mundo ya existente hace varios miles de años.
Tal capítulo refleja también la coherencia entre la fe religiosa y
el conocimiento científico hasta entonces alcanzado. El Génesis
propone una secuencia lógica de acontecimientos en la cual la
creación de nuestro planeta Tierra podría ser seguida por la
creación de las condiciones para la vida. Las plantas fueron
introducidas y éstas fueron, en un momento dado, el alimento de los
animales antes de la introducción final del ser humano. Dejando de
lado la cuestión de la Revelación, esto es claramente una narración
lógica del posible origen evolutivo de las cosas según unos
acontecimientos imaginados orientando la naturaleza, que observaban
{softlinelas antiguas poblaciones. Por la genealogía
descrita en el Antiguo Testamento, puedo también concluir que sus
autores eran conscientes de las variantes fenotípicas (o sea,
genéticas). Las personas descriptas tienen sus propias
características personales y, por tanto, no son clones genéticamente
idénticos de Adán y Eva. En estas narraciones podemos identificar
una gran coherencia entre la fe religiosa disponible entonces y el
conocimiento científico sobre el desarrollo evolutivo. Es nuestro
deber hoy en día mantener (y donde sea necesario, restablecer) dicha
coherencia basándonos en nuestro mayor conocimiento científico. Es
mi convicción que el conocimiento científico y la fe son, y deben
seguir siendo, elementos complementarios de nuestro saber
orientativo.
Conclusión
Subrayando la importancia de la evolución de la vida y su hábitat
ambiental, hemos expuesto aquí cómo puede influir el conocimiento
científico, junto a otros elementos de nuestro saber orientativo, en
las actividades humanas, incluida la aplicación del conocimiento
científico para el beneficio de la humanidad y de un ambiente
inalterado idóneo para el desarrollo sostenible a largo plazo de
nuestro planeta Tierra y sus habitantes. Los ejemplos dados aquí
pueden aplicarse a otras actividades viables basadas en el
conocimiento científico disponible que puede servirnos para un
desarrollo cultural sostenible. A este propósito, la Pontificia
Academia de las Ciencias intentar llevar a cabo su tarea de
seguimiento crítico de los avances en las investigaciones
científicas y los proyectos de aplicación de los conocimientos
adquiridos. Periódicamente publica, tanto en papel como en formato
electrónico (en su página web www.pas.va), sus libros para
información del mundo científico, la jerarquía de la Iglesia, todos
los cristianos y la gente de buena voluntad, ofreciendo también
importantes sugerencias en favor de un desarrollo seguro,
responsable y sostenible.
[00131-04.34] [SP000] [Texto original: inglés]
COMPOSICIÓN DE LA COMISIÓN PARA EL MENSAJE
Publicamos a continuación la composición de la Comisión para el
Mensaje, con los nombres del Presidente y el Vicepresidente de
nombramiento pontificio, los nombres de los 8 elegidos en la Sexta
Congregación de ayer por la tarde y los nombres de los 2 miembros de
nombramiento pontificio.
Presidente
- S. Em. R. Card. Giuseppe BETORI, Arzobispo de Florencia (ITALIA)
Vicepresidente
- S. E. R. Mons. Luis Antonio G. TAGLE, Arzobispo de Manila
(FILIPINAS)
Membros
- S. Em. R. Card. Polycarp PENGO, Arzobispo de Dar-es-Salaam,
Presidente del Simposio de las Conferencias Episcopales de África y
Madagascar (S.C.E.A.M. - S.E.C.A.M.) (TANZANIA)
- S. Em. R. Card. Christoph SCHÖNBORN, O.P., Arzobispo de Viena,
Presidente de la Conferencia Episcopal (AUSTRIA)
- S. Em. R. Card. Gianfranco RAVASI, Presidente del Pontificio
Consejo de la Cultura (CIUDAD DEL VATICANO)
- S. B. Em. Card. George ALENCHERRY, Arzobispo Mayor de
Ernakulam-Angamaly de los Siro-Malabareses, Jefe del Sínodo de la
Iglesia Siro-Malabar (INDIA)
- S. Em. R. Card. Timothy Michael DOLAN, Arzobispo de Nueva York,
Presidente de la Conferencia Episcopal (ESTADOS UNIDOS DE AMÉRICA)
- S. E. R. Mons. André LÉONARD, Arzobispo de Mechelen-Brussel,
Presidente de la Conferencia Episcopal (BÉLGICA)
- S. E. R. Mons. John Atcherley DEW, Arzobispo de Wellington,
Presidente de la Conferencia Episcopal, Presidente de la Federación
de las Conferencias Episcopales de Oceanía (FCBCO) (NUEVA ZELANDA)
- S. E. R. Mons. Sérgio DA ROCHA, Arzobispo de Brasilia (BRASIL)
- S. E. R. Mons. Socrates B. VILLEGAS, Arzobispo de Lingayen-Dagupan
(FILIPINAS)
- Rev.do P. Adolfo NICOLÁS PACHÓN, S.I., Prepósito General de la
Compañía de Jesús (Jesuitas)
AVISOS
-
HORARIO DE APERTURA DE LA OFICINA DE PRENSA DE LA SANTA SEDE
HORARIO DE APERTURA DE LA OFICINA DE PRENSA DE LA SANTA SEDE
Mañana, sábado 13 de octubre 2012, la Oficina de Prensa de la Santa
Sede estará abierta de 09:00 a 15:00.
|