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16 - 15.10.2012
RESUMEN
-
UNDÉCIMA CONGREGACIÓN GENERAL (LUNES, 15 DE OCTUBRE DE 2012 - POR LA
MAÑANA)
- CAMPANAS DE EUROPA
-
EXPOSICIÓN EN OCASIÓN DE LA ASAMBLEA SINODAL
- AVISOS
- ERRATA CORRIGE
UNDÉCIMA CONGREGACIÓN GENERAL (LUNES, 15 DE OCTUBRE DE 2012 - POR LA
MAÑANA)
- INTERVENCIONES
EN EL AULA (CONTINUACIÓN)
Hoy, lunes, 15 de octubre de 2012, memoria de Santa Teresa de Jesús,
virgen, doctora de la Iglesia, carmelita descalza, a las 9:00, ante
la presencia del Santo Padre, con el canto de la Hora Tercia,
ha comenzado la Undécima Congregación General para la continuación
de las intervenciones de los Padres sinodales en el Aula sobre el
tema sinodal «La nueva evangelización para la transmisión de la
fe cristiana».
Presidente Delegado de turno S. Em. R. Card. John TONG HON, Obispo
de Hong Kong (CHINA).
Al final de la
Congregación, el Secretario General del Sínodo de los Obipos S.E. R.
Mons. Nikola ETEROVIĆ, Arzobispo tit. de Cibale (CIUDAD DEL VATICANO),
ha presentado al Santo Padre un volumen sobre la X Asamblea General
Ordinaria del Sínodo de los Obispos que se celebró en 2001 sobre el
tema: “El Obispo: servidor del Evangelio de Jesucristo para la
esperanza del mundo”. El Santo Padre ha regalado una copia a cada
Padre Sinodal y a cada participante a esta Asamblea.
En esta Congregación General, que concluyó a las 12.30 con la
oración del Angelus Domini, estaban presentes 251 Padres.
INTERVENCIONES EN
EL AULA (CONTINUACIÓN)
Han intervenido los siguientes Padres:
-
S. Em. R. Card. Josip BOZANIĆ, Arzobispo
de Zagreb (CROACIA)
-
S. Em. R. Card. Antonio Maria VEGLIÒ, Presidente del Pontificio
Consejo para la Pastoral de los Emigrantes e Itinerantes (CIUDAD DEL
VATICANO)
-
S. E. R. Mons. Luigi NEGRI, Obispo de San Marino-Montefeltro
(ITALIA)
-
S. E. R. Mons. Vincenzo PAGLIA, Arzobispo-Obispo emérito de
Terni-Narni-Amelia, Presidente del Pontificio Consejo para la
Familia (CIUDAD DEL VATICANO)
-
S. E. R. Mons. Francis Xavier Kriengsak KOVITHAVANIJ, Arzobispo de
Bangkok (TAILANDIA)
-
S. E. R. Mons. Jean-Baptiste TIAMA, Obispo de Sikasso, Presidente de
la Conferencia Episcopal (MALÍ)
-
S. E. R. Mons. Olivier SCHMITTHAEUSLER, M.E.P., Obispo titular de
Catabum castra, Vicario Apostólico de Phnom-Penh (CAMBOYA)
-
S. E. R. Mons. Dominique REY, Obispo de Fréjus-Toulon (FRANCIA)
-
S. Em. R. Card. Lluís MARTÍNEZ SISTACH, Arzobispo de Barcelona
(ESPAÑA)
-
S. Em. R. Card. Francesco COCCOPALMERIO, Presidente del Pontificio
Consejo para los Textos Legislativos (CIUDAD DEL VATICANO)
-
S. E. R. Mons. Eusebio RAMOS MORALES, Obispo de Fajardo-Humacao
(PUERTO RICO)
-
S. Em. R. Card. Angelo SCOLA, Arzobispo de Milán (ITALIA)
-
S. E. R. Mons. Taras SENKIV, O.M., Obispo titular de Siccenna,
Obispo auxiliar, Protosincelo y Administrador Apostólico "ad nutum
Sanctae Sedis" de Stryj de los Ucranianos (UCRANIA)
- S. E. R. Mons. Stanisław GĄDECKI,
Arzobispo de Poznań (POLONIA)
-
S. E. R. Mons. Sebastian Francis SHAW, O.F.M., Obispo titular de
Tino, Administrador Apostólico de Lahore (PAKISTÁN)
-
S. E. R. Mons. Joseph ABSI, della Società dei Missionari di S.Paolo,
Arzobispo titular de Tarso de los Greco-Melquitas, Obispo Auxiliar y
Protosincelo de Damasco de los Greco-Melquitas (SIRIA)
-
S. E. R. Mons. Alexander Thomas KALIYANIL, S.V.D., Arzobispo de
Bulawayo (ZIMBABUE)
-
S. E. R. Mons. Berhaneyesus Demerew SOURAPHIEL, C.M., Arzobispo
Metropolitano de Addis Abeba, Presidente de la Conferencia Episcopal
de Etiopía y Eritrea, Presidente del Consejo de la Iglesia Etíope
(ETIOPÍA)
-
S. E. R. Mons. Filipe Neri António Sebastião DO ROSÁRIO FERRÃO,
Arzobispo de Goa y Damão (INDIA)
-
S. Em. R. Card. Antonio María ROUCO VARELA, Arzobispo de Madrid,
Presidente de la Conferencia Episcopal (ESPAÑA)
-
S. Em. R. Card. John NJUE, Arzobispo de Nairobi, Presidente de la
Conferencia Episcopal (KENIA)
-
S. E. R. Mons. Beatus KINYAIYA, O.F.M. Cap., Obispo de Mbulu
(TANZANIA)
-
S. E. R. Mons. Dominic Ryōji MIYAHARA,
Obispo de Fukuoka (JAPÓN)
-
S. E. R. Mons. William SLATTERY, O.F.M., Arzobispo de Pretoria,
Ordinario Militar para el Sudáfrica (SUDÁFRICA)
-
S. E. R. Mons. Virgil BERCEA, Obispo de Oradea Mare, Gran Varadino
de los Rumanos (RUMANIA)
-
S. E. R. Mons. John WONG SOO KAU, Arzobispo Coadjutor de Kota
Kinabalu (MALASIA)
Publicamos a continuación el resumen de las intervenciones:
- S. Em. R. Card. Josip BOZANIĆ, Arzobispo
de Zagreb (CROACIA)
En mi intervención me referiré sobre todo a las “raíces” del
inestimable don de la fe. Y me pregunto de qué modo nace, vive y
crece la credibilidad de un testimonio de fe.
Desde el inicio de la Iglesia y el Cristianismo, el tesoro de la fe
ha encontrado la manifestación más alta, y más fecunda, en el
valiente testimonio de los mártires.
La “profesión y confesión” de la fe es tangible, de hecho, en las
vidas entregadas por los pastores, sacerdotes, religiosos y
religiosas, pero también - hay que subrayarlo con fuerza - de los
fieles laicos, de sus familias. Todos, tanto los unos como los
otros, son testimonios humildes y valientes que muestran, con su
martirio, el lugar donde nace y crece una fe auténtica: el corazón y
la vida de quien se enamora de Cristo.
En la historia reciente de la Iglesia en Europa, pero también en
todas partes , existen testimonios y experiencias de este martirio
elevados también a iconos de santidad: y la memoria litúrgica que la
Iglesia celebra con veneración, es el signo perenne de que el
martirio es siempre la forma más explícita y convincente de
transmisión de la fe.
Me permito también atraer su atención sobre las “nuevas formas de
martirio”, incruento pero sufrido, presentes y solicitadas hoy en el
contexto de un mundo globalizado.
Un interrogante que nos podemos plantear es si nosotros, como
Iglesia, y los fieles de nuestras comunidades, como Iglesias en
camino, sabemos estar cerca del testimonio cristiano que cruza los
desafíos del mundo hodierno.
Hay, en efecto, una pregunta ineludible, que todos nos debemos
plantear: “¿Dónde se convierte nuestra ausencia de credibilidad en
contra-testimonio para los otros?”.
La fe, efectivamente, no puede encerrarse jamás únicamente en la
dimensión de lo privado, porque el testimonio del cristiano es, por
su naturaleza, público.
También las peregrinaciones se convierten en un modo connatural al
hombre, que comparte la dimensión del “homo religiosus” y del “homo
ritualis” con la propuesta cristiana.
Todo ello se puede constatar, de manera particular, en los
santuarios marianos, metas bastante frecuentes de las
peregrinaciones donde los fieles se acercan, sobre todo, al
sacramento de la reconciliación y viven, así, un auténtico camino de
conversión.
Por último, la importancia y la necesidad de que se valorice la
extraordinaria cultura nacida de las raíces cristianas.
[00240-04.06] [IN175] [Texto original: italiano]
- S. Em. R. Card. Antonio Maria VEGLIÒ, Presidente del Pontificio
Consejo para la Pastoral de los Emigrantes e Itinerantes (CIUDAD DEL
VATICANO)
El ámbito de la movilidad humana ofrece posibilidades significativas
para la nueva evangelización, pues presenta a hombres y mujeres,
jóvenes y ancianos, marcados por fuertes experiencias de vida, por
proyectos, inseguridades y sufrimientos que sacan a la luz los
interrogantes más urgentes de su existencia, haciéndoles sentir la
necesidad de dar un significado a su vida diaria. Frente a los
interrogantes profundos, la fe se presenta como respuesta que los
interpreta, ilumina y llena de significado, y Cristo aparece como la
llave de lectura por excelencia de la vida humana.
El Pontificio Consejo para la Pastoral de los Emigrantes e
Itinerantes desea subrayar la importancia que tiene el fenómeno
migratorio y, con éste, todo el ámbito de la movilidad humana. Esto
ofrece a la Iglesia nuevas ocasiones para la evangelización. En
referencia a cuantos no conocen a Cristo y se establecen en países
de tradición cristiana, se impone el reto de proponerles el kerigma.
Por otra parte, cuantos han sido evangelizados en el país de origen
necesitan un acompañamiento espiritual que les ayuda a mantenerse
firmes en la fe, mientras se convierten, a su vez, en
evangelizadores.
El fenómeno migratorio pone en discusión también las comunidades de
acogida, obligándolas no sólo a replantearse las propuestas de
evangelización, sino también poniendo a prueba la fe misma de sus
miembros, en particular en el momento de anunciarla a los otros.
Por la relación indisoluble entre el amor a Dios y el amor al
prójimo, la presencia de personas en movilidad ha necesitado también
una respuesta solidaria por parte de la Iglesia, que es al mismo
tiempo evangelizadora, pues la caridad es “anuncio y testimonio de
la fe” (Benedicto XVI, Caritas in veritate, n. 15). La esfera del
sufrimiento y de la solidariedad se presenta como un espacio para el
diálogo con el mundo y un ámbito para el testimonio de la fe, donde
la caridad es un instrumento fundamental para la nueva
evangelización.
El desafío principal es saber conjugar estos dos aspectos
inseparables, evangelización explícita y promoción humana, evitando
reducir nuestra acción sólo a unos de ellos, o conformándonos con un
simple testimonio silencioso o una evangelización implícita.
En efecto, entre los operadores pastorales de este sector crece la
conciencia de que tanto la atención social como la evangelización
explícita forman parte de la misión a ellos confiada.
En el contexto de la movilidad humana, también la peregrinación es
un campo favorable para la nueva evangelización. En los últimos
decenios hemos tomado conciencia de esta posibilidad, pasando de una
práctica devocional a una pastoral de la peregrinación, descubriendo
que este momento se convierte en ocasión de renovación de la fe y,
también, de primera evangelización. En este sentido, subrayo cinco
ideas que pueden profundizarse: ante todo, hay que utilizar la
capacidad de llamamiento que caracteriza la peregrinación al
santuario; después, debemos poner atención en la pastoral de
acogida; sintonizarnos sobre las preguntas que surgen del corazón
del peregrino; tener en cuenta que nuestra propuesta debe ser fiel
al carácter cristiano de la peregrinación, sin reducirlo y, por
último, ayudar al peregrino a descubrir que su camino tiene una meta
concreta.
Por todo esto, el actual fenómeno de la movilidad humana aparece,
ciertamente, como una oportunidad providencial para el anuncio del
Evangelio en el mundo contemporáneo.
[00243-04.07] [IN178] [Texto original: italiano]
- S. E. R. Mons. Luigi NEGRI, Obispo de San Marino-Montefeltro
(ITALIA)
La Iglesia nunca ha contrapuesto a la ideología atea una ideología
religiosa, sino la vida del pueblo cristiano en el testimonio del
Señor Resucitado. El pueblo cristiano siempre ha gritado la belleza
de la fe, la intensidad de la esperanza, la fuerza de la caridad,
incluso en los espacios mínimos consentidos por las dictaduras.
De este modo, nunca han sido necesarias hipótesis de mediación para
decidir en qué espacios la Iglesia podía ser una presencia: se ha
tratado sólo de “iniciar a construir el cristianismo”
Nueva evangelización significa proponer de nuevo el acontecimiento
de la fe como certeza explícita de la presencia de Jesús en la vida
de la Iglesia, que es el instrumento educativo en el que la fe se
consolida y se dispone a vivir la misión como propia auto
realización La fe se hace cultura, “entusiasmo crítico de la fe”,
capacidad de diálogo en el horizonte de la caridad. Esto implica una
razón abierta a la realidad, ajena a un uso tecno-cientista que
tiende a la posesión de ésta.
Nueva evangelización es un flujo de vida que toma formas diversas
que se han de reconocer, valorar, corregir cuando sea necesario,
favoreciendo su encuentro en la vida de la Iglesia. Es la acción del
Espíritu, que es preciso favorecer, la que no se puede sustituir con
proyectos humanos.
[00134-04.04] [IN103] [Texto original: italiano]
- S. E. R. Mons. Vincenzo PAGLIA, Arzobispo-Obispo emérito de Terni-Narni-Amelia,
Presidente del Pontificio Consejo para la Familia (CIUDAD DEL
VATICANO)
El Santo Padre en la homilía de apertura del Sínodo ha subrayado:
“El matrimonio constituye en sí mismo un Evangelio, una Buena Nueva
para el mundo actual” porque “se funda en la gracia que viene de
Dios Uno y Trino”.La unión entre el hombre y la mujer habla con
fuerza de Dios. Es una buena nueva porque responde a la necesidad
radical de familia, inscrita, desde el origen, en lo profundo del
hombre y de la mujer. Dios dijo: “No es bueno que el hombre esté
solo. Voy a hacerle una ayuda adecuada” (Gn 2, 18). El hombre solo
no es nada: todo se juega en la interdependencia. Sin embargo, tanta
historia occidental se ha concebido como liberación de todo vínculo,
incluso de los familiares. La deflagración de la familia se presenta
como el problema número uno de la sociedad contemporánea, aunque
pocos se den cuenta de ello. Pero no es así para la Iglesia, de
verdad “experta en humanidad”, como afirmó Pablo VI. Nosotros no
podemos callar. Y no por conservadores o defensores de una
institución obsoleta. Se cuestiona la misma estabilidad de la
sociedad. Ciertamente, es urgente, muy urgente, efectuar una
reflexión cultural más atenta para que la Familia conquiste el
centro de la política, de la economía, de la cultura, y una
estrategia más solícita para defender los derechos en las sedes
nacionales e internacionales. Se ha de subrayar otro aspecto. Aunque
sean una minoría, son innumerables las familias cristianas que
viven, a veces heroicamente, la fidelidad y el compromiso
matrimonial y familiar. Esta tlineextraordinaria luz de amor se ha
de poner en el candelero para que ilumine y caliente nuestro mundo
tan entristecido y ofuscado. La Iglesia ha de ser cada vez más la
familia de las familias, también de las que están heridas, viviendo
un recíproco movimiento de dar y tener. Aquí se abre el amplio
espacio de la familia como sujeto de evangelización. Juan Pablo II
sostenía: “la futura evangelización depende en gran parte de la
iglesia doméstica”. La experiencia nos dice que la Iglesia atrae, si
vive verdaderamente de manera familiar. Y si en tantos rincones del
mundo constatamos una infecundidad pastoral, ¿no es porque somos más
institución que familia? Viviendo la Iglesia de manera familiar y la
familia como pequeña iglesia - es el desafío a una Iglesia de
comunión, como deseaba el Vaticano II - saborearemos también hoy la
alegría de la primera comunidad cristiana cuando “el Señor agregaba
al grupo a los que cada día se iban salvando” (Hch 2, 47).
[00153-04.06] [IN122] [Texto original: italiano]
- S. E. R. Mons. Francis Xavier Kriengsak KOVITHAVANIJ, Arzobispo de
Bangkok (TAILANDIA)
La Conferencia de Obispos Católicos de Tailandia opina que es
necesario que todos los Obispos, sacerdotes, hombres y mujeres
religiosos y laicos sean reavivados de forma concreta en la fe y la
vida cristiana con el objetivo de “Ser discípulos y compartir la
Buena Nueva” en referencia a la enseñanza de la Iglesia, la
liturgia, la vida de oración, la formación continua, usando los
medios “BEC” (Basic Ecclesial Communities - Comunidades Eclesiales
de Base), a través de la coordinación de varias entidades católicas
y las comisiones de la Conferencia de Obispos Católicos, sobre todo
la Comisión Episcopal para el Cuidado Pastoral de los Cristianos. La
comunidad parroquial hará posible que las BEC sean un signo de vida
activa de la parroquia, que será una nueva comunidad, una “comunidad
de comunidades”, basada en la cultura del amor y, también, un buen
acceso para el cuidado pastoral y la misión “ad gentes”.
La Iglesia Católica de Tailandia está en medio de hermanos y
hermanas de otros credos. La Iglesia es, esencialmente, un signo y
un instrumento para anunciar el Reino de Dios, y todos los
discípulos de Cristo están llamados a anunciar y compartir la Buena
Nueva, tanto a quienes aún no la han oído como a quienes no están en
el mismo redil. El modo apropiado para que haya una comprensión
mutua en la sociedad es a través del “Diálogo Interreligioso”, que
es el modo adecuado para nuestra nueva evangelización.
En el contexto de las múltiples culturas de Asia, el diálogo con
respeto ampliará el espacio en el que se escuchen las respectivas
experiencias religiosas y se coopere de forma recíproca. De esta
forma, los fieles católicos, a través de la Comunidad Eclesial de
Base, estarán llenos de fe, amor y esperanza y podrán dialogar no
sólo con nuestros hermanos y hermanas cristianos de varias
denominaciones, sino también con los budistas, la mayoría de la
población de Tailandia, para colaborar y crear, juntos, una
verdadera unidad y paz en la sociedad tailandesa. Y con el Señor
Resucitado en medio de “dos o tres, unidos en Su nombre”, nosotros,
los fieles católicos de Tailandia, podremos compartir el amor de
Dios con todos.
[00167-04.06] [IN130] [Texto original: inglés]
- S. E. R. Mons. Jean-Baptiste TIAMA, Obispo de Sikasso, Presidente
de la Conferencia Episcopal (MALÍ)
Mali es un país sahariano situado en el oeste de África, con una
población de 15 millones de habitantes, la mayoría de los cuales
vive de la agricultura y del pastoreo. Se puede estimar que los
cristianos son el 3-5% de esta población, que es de mayoría
musulmana (80% en el sur y 100% en la parte septentrional).
La situación político-social fue tranquila y estable desde 1991
hasta diciembre de 2011. A partir de enero de 2012, la rebelión en
el norte del país, alimentada por los movimientos islamistas armados
y sostenidos por Al Qaeda vino a perturbar esa quietud. Ese
movimiento ocupa hoy dos tercios del país, y amenaza la democracia y
la existencia de las demás religiones. Preconiza la instauración de
la ley islámica en todo el territorio nacional.
Este es el contexto en el cual la Iglesia prosigue la nueva
evangelización, entendida como el arraigo de la fe de los fieles y
el paso del testigo de la Misión entre misioneros extranjeros y
pastores autóctonos. Desde 1988, celebración del centenario de la
presencia de los misioneros, la Iglesia se esfuerza por ayudar a
hacerse cargo de ellos material y humanamente, para la formación de
pastores locales y de animadores de comunidades, la elaboración de
documentos de catequesis, la inculturación de la liturgia, para
reforzar los conocimientos de la primera evangelización.
La Iglesia se esfuerza por elaborar planes culturales, crear nuevas
parroquias y poner en marcha comunidades cristianas de base vivas y
dinámicas en el testimonio y el anuncio. Los puntos fuertes de esta
iniciativa son:
- Formación de los pastores locales y de los laicos (creación de
seminarios y centros de formación);
- traducción de la Palabra de Dios en las lenguas locales, a fin de
hacerla más accesible, y organización de sesiones de formación
bíblica para los laicos;
- elaboración de programas de catequesis.
[00168-04.04] [IN131] [Texto original: francés]
- S. E. R. Mons. Olivier SCHMITTHAEUSLER, M.E.P., Obispo titular de
Catabum castra, Vicario Apostólico de Phnom-Penh (CAMBOYA)
El genocidio Khmer rojo ha asesinado a obispos, sacerdotes,
religiosos y a la mayoría de los cristianos. Desde hace 20 años
vivimos de nuevo el tiempo de los Hechos de los Apóstoles, con un
primer anuncio de la Buena Nueva asegurado por el pequeño número de
supervivientes, sostenido por la llegada masiva de misioneros. Hoy,
nosotros tenemos aproximadamente 200 bautismos de adultos cada
año... la pequeña Iglesia de Camboya es, de alguna manera, un
laboratorio de evangelización en un mundo budista, que ha entrado
plenamente en el proceso de secularización dirigido por la
globalización a semejanza de los dragones asiáticos. La Misión Ad
Extra está íntimamente ligada a la Misión Ad Intra. Ad Extra y Ad
Intra se enriquecen mutuamente, alentándose entre ellas al servicio
de una misma y única Misión de Evangelización.
He aquí algunos puntos significativos para un primer anuncio de
Jesucristo que también pueden servir para una reflexión sobre la
nueva evangelización.
Dos fundamentales:
El verdadero encuentro de Jesucristo abre el corazón a la caridad y
a la experiencia del perdón que conducen al descubrimiento del don
de la vida.
Los laicos son apóstoles en este mundo (Apostolicam Actuositatem).
¿Cómo puede ser la Iglesia sacramento de Cristo en el mundo a través
de una nueva evangelización en la práctica y en la verdad?
Una Iglesia que llega al corazón.
Una Iglesia sencilla.
Una Iglesia hospitalaria.
Una Iglesia que reza.
Una Iglesia alegre.
[00169-04.04] [IN132] [Texto original: francés]
- S. E. R. Mons. Dominique REY, Obispo de Fréjus-Toulon (FRANCIA)
La evangelización tiene como finalidad la conversión de los hombres,
es decir, la acogida de la novedad de Cristo (cf. Instrumentum
Laboris, nº 24). Esta conversión comienza dentro de la Iglesia, por
los cambios pastorales que hay que hacer. En los países de antigua
cristiandad se trata de pasar de un cristianismo de tradición a un
cristianismo de adhesión personal a Jesucristo y de compromiso
misionero.
Esta conversión pastoral concierne a todos los bautizados y todos
los agentes de la vida eclesial, pero en especial a los pastores:
Obispos y sacerdotes. Para que la nueva evangelización no quede
reducida sólo a un eslogan o a un catálogo de acciones que
emprender, para que el inmovilismo, la burocracia y el clericalismo
no la asfixien, es importante que todos los pastores estén mejor
preparados para el ejercicio del ministerio pastoral.
Esta conversión de los pastores requiere primero un trabajo de
santificación personal.
Esta conversión debe ir acompañada por una lectura nueva y profunda
de los textos conciliares y del Magisterio de la Iglesia, a fin de
entrar en una inteligencia eclesial y teológica de renovación
misionera de la cual es el ministro.
Esta conversión requiere a su vez un aprendizaje de una nueva manera
de ejercer la responsabilidad pastoral: situar el anuncio directo de
la fe a la vanguardia de la pastoral ordinaria; promover una
catequesis de iniciación de tipo neocatecumenal para quienes
comienzan y quienes recomienzan, y recorridos apologéticos
adaptados; desarrollar una eclesiología de comunión que haga
justicia a la complementariedad de los estados de vida y a la
acogida de los carismas; favorecer la creación de lugares de acogida
y de diálogo abiertos a las expectativas espirituales; suscitar en
los cristianos el testimonio de la caridad.
La nueva evangelización exige, por último, “un nuevo estilo de vida
pastoral” (Pastores dabo vobis, n 18) para los sacerdotes y los
Obispos.
[00170-04.04] [IN133] [Texto original: francés]
- S. Em. R. Card. Lluís MARTÍNEZ SISTACH, Arzobispo de Barcelona
(ESPAÑA)
La archidiócesis de Barcelona ha vivido unos acontecimientos
altamente evangelizadores. La visita del Papa Benedicto XVI para
dedicar la Basílica de la Sagrada Familia, que ha dinamizado a los
diocesanos con nuevo ardor para el anuncio del Evangelio. La
celebración, junto con otras once grandes ciudades europeas, de la
Missio Metropolis, y el Atrio de los Gentiles, acontecimientos que
han abierto a nuestra Iglesia diocesana a un nuevo estilo de
anunciar a Jesús y su Evangelio.
Aspectos relevantes en orden a la Nueva Evangelización:
l. Centrarse en el redescubrimiento del Evangelio con su anuncio y
su centro que es Jesucristo, capaz de interpelar al hombre de hoy.
2. Prestar especial atención al laicado, que ya tiene una larga y
fecunda tradición en la Iglesia de Barcelona.
3. Potenciar la misa dominical para que sea punto de referencia para
la Nueva Evangelización.
4. Ofrecer espacios, momentos y movimientos para la espiritualidad y
la experiencia personal cristiana entre los laicos.
5. Fomentar reflexiones pastorales de lectura creyente de la
realidad que vivimos y de los signos de los tiempos sobre nuestro
mundo y los desafios que se dan para que la Evangelización sea
realmente Nueva.
[00171-04.04] [IN134] [Texto original: español]
- S. Em. R. Card. Francesco COCCOPALMERIO, Presidente del Pontificio
Consejo para los Textos Legislativos (CIUDAD DEL VATICANO)
Querría atraer vuestra atención sobre un punto que, en mi opinión,
no ha recibido una especial atención. El gran obstáculo de la nueva
evangelización es, sin duda, la división entre los cristianos.
Podría, pues, presentar la cuestión mediante la formulación de esta
pregunta: al llevar a cabo la tarea de la nueva evangelización
¿sería posible pensar en alguna forma de cooperación entre la
Iglesia católica y las demás Iglesias y Comunidades eclesiales?
Creo que se debe dar una respuesta afirmativa a esta pregunta.
El compromiso por la “nueva evangelización”, en los países de
antigua cristiandad, requiere una renovada relación entre la Iglesia
católica y las demás Iglesias y Comunidades eclesiales. Si esto es
verdad en todas las partes del mundo, lo es aún más en Europa. La
división entre los cristianos, además, no es totalmente inocente en
la descristianización del primer continente ni en su actual
debilidad, política y cultural, en el concierto de las naciones. Por
eso resulta prioritario un compromiso común de los cristianos para
una “nueva evangelización”.
Sin querer afrontar toda la compleja cuestión, sólo subrayaré su
urgencia en el contexto de las relaciones entre la Iglesia católica
y las Iglesias ortodoxas, entre las que, de manera especial,
considero que son urgentes los contactos con la Iglesia ortodoxa
rusa y con la Iglesia ortodoxa rumana.
A diferencia de los decenios pasados -los de la opresión comunista-
los pueblos del Este se encuentran hoy con que deben afrontar una
situación, social y cultural, que es nueva y los acerca a la de los
pueblos occidentales. El consumismo y el relativismo también se han
convertido para ellos en el sutil veneno que los empuja, por
desgracia, a una devastadora secularización. La Iglesia ortodoxa
rusa, por ejemplo, está llamada a afrontar la nueva condición de las
jóvenes generaciones, faltas de todo ideal y con el riesgo de ser
fagocitadas por la invasión consumista.
Por eso es urgente proponer unos momentos de reflexión común, o
incluso algunas bases sencillas de reunión y colaboración entre las
Iglesias, para una estrategia pastoral que lleve a las distintas
tradiciones cristianas a revitalizar y hacer eficaz su compromiso
misionero. Y la tradición de la Iglesia católica puede, sin duda,
ser un notable estímulo de apoyo, sobre todo, para las Iglesias
ortodoxas.
Al mismo tiempo, la Europa civil tiene una extrema necesidad de
cohesión entre los cristianos, también en relación con los grandes
retos, éticos y sociales, que debe afrontar al inicio de este
milenio. Nunca ha sido tan urgente una atención más orgánica en esta
nueva perspectiva. Ya existe una relación entre el Consejo de las
Conferencias Episcopales Europeas y la Conferencia de las Iglesias
Europeas. Existe el reciente acuerdo entre la Iglesia católica en
Polonia y el patriarcado ortodoxo de Moscú. Me pregunto, por tanto,
si no se debe reforzar nuestro compromiso precisamente en el
contexto de la “nueva evangelización”.
Por eso resulta evidente la gran ventaja ecuménica que se
conseguiría con dicha cooperación, así como se consolidaría el
frente de las fuerzas que luchan contra la secularización. Y también
sería una extraordinaria señal frente al Islam.
[00172-04.03] [IN135] [Texto original: italiano]
- S. E. R. Mons. Eusebio RAMOS MORALES, Obispo de Fajardo-Humacao
(PUERTO RICO)
Desde Puerto Rico, acogemos con esperanza y alegría esta Asamblea
Sinodal sobre la nueva evangelización. Agradecemos al Santo Padre,
Benedicto XVI, por esta convocatoria, urgente y necesaria, para
atender a los graves problemas que afronta la humanidad hoy; los
cuáles, se convierten retos y desafíos para la propuesta de la Nueva
Evangelización.
Ante esta Asamblea Sinodal, presentamos la situación de la familia
como institución vital de la sociedad y ente de evangelización,
pero, cuestionada e inmersa en un proceso de transformación que
avanza con rapidez. Es indiscutible que una nueva cultura va
surgiendo en torno a esta institución básica de la sociedad, al
margen del Evangelio y la Doctrina Social de la Iglesia.
Hoy, no solo se cuestiona a la familia como modelo cristiano, sino
que, surgen otras posibilidades que responden a intereses
ideológicos o particulares de grupos, pretendiendo equipararla con
esta o restarle valor. Ciertamente, hay familias en situaciones
irregulares o en condiciones difíciles, que, debemos de atender a
nivel pastoral y espiritual. Por tanto, la nueva evangelización
tiene de frente al ámbito de la familia, que nos pide urgencia
misionera y pastoral.
El Papa Juan Pablo nos indicaba en Familiaris Consortio que la
“futura evangelización depende en gran parte de la Iglesia
doméstica”. También, en un discurso a las familias del año 94, nos
decía que era “la hora de la familia, que está llamada a desempeñar
un papel de protagonista en la tarea de la nueva evangelización”.
Por tanto, siendo la familia “patrimonio de la humanidad, tesoro de
nuestros pueblos ... , escuela de fe, palestra de valores humanos y
cívicos ...“, como nos lo señaló Su Santidad, Benedicto XVI, en
Aparecida, proponemos en esta Asamblea Sinodal una opción
prioritaria por la familia en el marco de la Nueva Evangelización.
[00173-04.04] [IN136] [Texto original: español]
- S. Em. R. Card. Angelo SCOLA, Arzobispo de Milán (ITALIA)
¿Cuáles son las dimensiones constitutivas que no pueden faltar nunca
en la evangelización? A través del sumario de los Hechos de los
Apóstoles (Hch 2, 42.46-47), podemos identificar cuatro: 1. “Se
mantenían constantes... en la fracción del pan y en las
oraciones...”: la Eucaristía es la fuente inagotable de la vida de
la comunidad. 2. “Se mantenían constantes en la enseñanza de los
apóstoles”, heraldos de la Palabra de Dios en todos los ámbitos de
la existencia humana. San Pablo habla de educación al “pensamiento
de Cristo” (cf. 1 Co 2, 16). San Máximo el Confesor lo describe de
este modo: “También yo, de hecho, digo que tengo el pensamiento de
Cristo, es decir, el pensamiento que piensa según Él y piensa Él a
través de todas las cosas”. 3. “Se mantenían constantes... en la
comunión”: si tienen en común a Jesucristo, los cristianos tienden
libremente a compartir con todos los hermanos su propia existencia.
La comunión para el cristiano precede cada cosa, es el “a priori”
necesario. 4. “... el Señor agregaba al grupo a los que cada día se
iban salvando”: la misión de la Iglesia es el testimonio grato que
deja ver la alegría del encuentro con Jesús, que se convierte en
ansia por que todos los hombres sean salvados. El método, no un
método, de la nueva evangelización consiste en proponer una vida de
comunidad en la cual los fieles concientemente practiquen, de forma
regular, estas cuatro dimensiones constitutivas, indicadas en el
texto de los Hechos de los Apóstoles.
[00174-04.04] [IN137] [Texto original: italiano]
- S. E. R. Mons. Taras SENKIV, O.M., Obispo titular de Siccenna,
Obispo auxiliar, Protosincelo y Administrador Apostólico "ad nutum
Sanctae Sedis" de Stryj de los Ucranianos (UCRANIA)
El hombre de hoy se encuentra en un ambiente de caos natural, que
deforma la comprensión de la Verdad y la Bondad, y lo lleva al
aislamiento en el subjetivismo. Como consecuencia de la mentalidad
consumista aparece el relativismo moral y religioso, que se
transforma en las distintas formas de pseudo religiosidad, y la
inconsciente apertura del hombre al diálogo con la divina
trascendencia, en un acto religioso. Estas tendencias pueden ser
denominadas “religiosidad autónoma”. En cualquier caso, todo esto
puede considerarse un espacio para la evangelización.
La evangelización es la predicación de la palabra, la cual es
respuesta a la Palabra escuchada de Dios y, por tanto, es una
realidad divino-humana expresada en forma de diálogo interpersonal.
Este diálogo de la evangelización es el principio del nacimiento y
crecimiento de la fe personal, como una experiencia dialógica, y con
su ayuda toda alienación personal es superada por la libre relación
con Dios, con el prójimo, consigo mismo. El objetivo de la
evangelización es el de reanimar en el hombre la exigencia esencial
de Dios que salva, y convencerlo de que su vida tiene sentido sólo
mediante la comunión con Cristo en la comunidad de la Iglesia,
convencerlo a que se abra al Salvador allí donde tiene necesidad de
ser salvado.
El diálogo de la evangelización debe llegar a la profundidad de las
expectativas humanas, su esencia, cuya revelación puede ser muy
dolorosa porque pone al hombre ante la radicalidad de una elección:
la oferta de la salvación no se reduce a satisfacer los deseos
subjetivos, pues evita la posibilidad de sustituir el deseo
escondido de salvación por un deseo de confort psicológico o
material.
Por tanto, es necesario redescubrir la fe como vía para una
auténticas relaciones, en las cuales se afirma la dignidad absoluta
de los demás: esa fe que tiene como fundamento la Palabra que exige
obediencia, cuya razón es el amor que anticipa su comprensión.
[00175-04.05] [IN138] [Texto original: italiano]
- S. E. R. Mons. Stanisław GĄDECKI,
Arzobispo de Poznań (POLONIA)
Nuestros jóvenes se encuentran hoy en una situación insostenible.
Por una parte, son lanzados con gran antelación respecto a su edad
mental a un mundo de grandes riesgos a nivel de información, saber,
sensaciones, oportunidades de encuentro y, por otra parte, los
adultos los abandonan en su recorrido formativo.
Ninguna época como la nuestra ha conocido una libertad personal y
colectiva como la que experimentan nuestros jóvenes. Pero a esta
libertad no se corresponde ninguna promesa sobre el futuro, porque
la vieja generación ha desertado de su papel educativo.
El problema actual es la falta de cuidados que los adultos
manifiestan hacia las nuevas generaciones. No significa que los
adultos, en general, no estén preocupados por el futuro de sus
hijos; pero su preocupación no coincide con el cuidado de los
mismos. La preocupación de los padres no consigue ofrecerles apoyo
en la formación: como en una especie de Edipo al revés, son los
padres los que matan a sus hijos.
Esta situación necesita una respuesta adecuada. Los adultos,
especialmente ellos al haberse alejado de la Iglesia, deben retomar
su responsabilidad.
En nuestra diócesis hemos intentado ayudarles, proponiendo una
catequesis de adultos impartida por otros adultos. Visto que las
nuevas generaciones suelen confrontar su fe con la fe de los
adultos, los padres bautizados pueden de nuevo - a causa del amor
hacia sus hijos - convertirse en sus primeros e indispensable
catequistas.
Son los catequistas adultos quienes, como testimonios de fe y
portadores de los contenidos de la fe, prepararan, a veces mejor que
los sacerdotes, a los demás adultos en su tarea educativa.
Pero esto no es posible sin el apoyo de comunidades evangelizadoras,
las cuales ayudarán a las personas evangelizadas (tanto a los
adultos no bautizados que necesitan ser conducidos al encuentro con
Cristo, como a los adultos bautizados que se han alejado de la fe o
que desean profundizar en ella).
El camino para llegar a los adultos que se han perdido no debería
pasar necesariamente a través de las parroquias, sino más bien a
través de los ámbitos con los cuales se identifican: las comunidades
(los clubs, los hospitales, las cárceles, las casas para madres con
niños, los padres de los niños que se preparan para la Primera
Comunión o el Bautismo, los centros de actividades) y los lugares
educativos (las guarderías, las escuelas, las universidades, el
mundo de la cultura, los medios de comunicación).
[00176-04.06] [IN139] [Texto original: italiano]
- S. E. R. Mons. Sebastian Francis SHAW, O.F.M., Obispo titular de
Tino, Administrador Apostólico de Lahore (PAKISTÁN)
La Nueva Evangelización ha sido muy bien acogida por la Iglesia en
Pakistán, esperando que mediante la evangelización la Iglesia
encuentre la buena voluntad de aceptar las realidades actuales de
forma objetiva, encontrando soluciones concretas para vivir el
Evangelio de Cristo hoy. Por eso, la Conferencia de Obispos
Católicos de Pakistán siente la necesidad de traducir el Catecismo
de la Iglesia Católica en urdu, la lengua nacional, para que la
gente tenga acceso a la base de nuestra fe.
Antes de compartir las actividades planificadas para la Nueva
Evangelización, quiero destacar que Pakistán es un país
predominantemente islámico con una Ley sobre la Blasfemia. Me
gustaría agradecer al Santo Padre y a otros líderes eclesiásticos y
políticos su intervención para salvar la vida de Asia Bibi, acusada
falsamente de blasfemia. La población de Pakistán es de 180 millones
de personas, de los cuales sólo el 2% es cristiano. Como tales, no
podemos apoyarnos en ninguno de nuestro países vecinos: Afganistán,
India, Irán o China, para programas de formación religiosa.
Para la Nueva Evangelización es esencial un sentido saludable de las
relaciones humanas, como hizo Jesús. Sin embargo, hoy existe un
sentido desechable de las relaciones, al estar nuestra vida diaria
dominada por el consumismo. Por poner un ejemplo, la mentalidad
existente detrás del uso de un pañuelo de papel es muy importante,
en el sentido de que no importa lo caro o perfumado que el pañuelo
sea, ya que la relación con él termina en el momento en que lo usas
y lo tiras. Esta es la mentalidad que, desgraciadamente, domina hoy,
sin darnos cuenta, nuestras relaciones en la familia, la parroquia,
el lugar de trabajo, etc.
A pesar de los retos que plantea el fundamentalismo religioso a
nuestra fe católica en Pakistán, nosotros, en la Iglesia, a través
del diálogo interreligioso invitamos a los estudiantes islámicos, a
la sociedad civil y a otras minorías religiosas, a intentar
construir una sociedad armoniosa en la cual todos los pakistaníes
puedan vivir los valores religiosos comunes que profesamos juntos,
como la justicia, la paz, el respeto por el medio ambiente, el buen
gobierno con amor e interés recíprocos. Por último, les solicito
humildemente que nos recuerden en sus oraciones para que así
nosotros, “pequeño rebaño” de Cristo en Pakistán, podamos seguir
siendo el faro de fe para la transformación de la gente, la cultura
y la sociedad, reavivada por la Nueva Evangelización.
[00178-04.06] [IN141] [Texto original: inglés]
- S. E. R. Mons. Joseph ABSI, della Società dei Missionari di
S.Paolo, Arzobispo titular de Tarso de los Greco-Melquitas, Obispo
Auxiliar y Protosincelo de Damasco de los Greco-Melquitas (SIRIA)
La Iglesia vive en un contexto pluralista a nivel mundial. De ello
deriva un contacto abierto a todas las posibilidades. Uno de los
resultados de este contacto es la apertura de ciertos musulmanes al
cristianismo, ayudada, sin duda, por los actuales medios de
comunicación. Algunos de ellos han llegado incluso a descubrir en
Cristo el rostro amoroso de Dios Padre.
Dado que se trata de la nueva evangelización del mundo occidental en
general, no es necesario perder de vista que, para los musulmanes,
la descristianización de Europa no ha borrado de este viejo
continente cristiano su identidad cristiana. Los musulmanes no
logran distinguir entre cristianos y occidentales, porque no
distinguen entre lo que es religioso y lo que es político y social.
Lo que viene de los occidentales, los musulmanes lo consideran como
proveniente de los cristianos. Ahora bien, el comportamiento de los
occidentales, sobre todo a nivel cultural y político, perjudica, de
manera general, la sensibilidad religiosa y nacional de los
musulmanes, sus valores, su ética y su cultura. Constituye, por
consiguiente, un obstáculo a su apertura al cristianismo y a su
eventual evangelización.La mayor parte de los musulmanes están
convencidos de que el relajamiento de las costumbres, la explotación
de los pueblos débiles y pobres y el desprecio de la religión
musulmana que ellos encuentran en los occidentales, provienen de los
cristianos o de cristianos. ¿Cómo y qué hacer para impedir que los
musulmanes no confundan cristianismo y Occidente, cristianos y
occidentales, y no se sientan engañados ni defraudados? El Sínodo,
en su configuración de la nueva evangelización, debe pensar en esta
cuestión, para saber cómo hacer para evitar, en lo posible, las
tensiones y malentendidos, y qué hacer para que los musulmanes sean
más receptivos por lo que se refiere a la Iglesia y el Evangelio.
[00198-04.04] [IN142] [Texto original: francés]
- S. E. R. Mons. Alexander Thomas KALIYANIL, S.V.D., Arzobispo de
Bulawayo (ZIMBABUE)
Tradicionalmente Zimbabue es una nación temerosa de Dios y
profundamente religiosa. Aquí, las distintas tribus creen
profundamente en Dios Omnipotente. La nación da un gran valor a los
principios cristianos en todas sus políticas y todos sus programas.
Sin embargo, las tendencias modernas en la política local, el
secularismo y la libertad personal han disminuido estos sagrados
principios cristianos. En los últimos 50 años, más o menos, han
surgido iglesias cristianas autóctonas que integran los principios
cristianos con las prácticas tradicionales. Éstas parecen atraer a
mucha más gente que las iglesias tradicionales, especialmente por su
forma de ver la enfermedad, el sufrimiento y el mal.
Desde los años 80, la idea de la iglesia como familia ha sido
ampliamente aceptada con la introducción de las Pequeñas Comunidades
Eclesiales. Hay, además, varias asociaciones laicales, tanto para
niños como para adultos, que son muy populares. Las personas siente
que se pertenecen las unas a las otras, por lo que estos dos
planteamientos parecen ser muy efectivos en la evangelización. Hay
muchas áreas nuevas que aún necesitan recibir la primera
evangelización. Los catequistas tienen un papel vital en este
proceso evangelizador.
Los retos a los que se enfrenta la Iglesia: los conflictos entre las
prácticas culturales y la fe; el aumento de las iglesias autóctonas;
el rápido crecimiento de las iglesias pentecostales; la politización
de las iglesias por el gobierno; el materialismo y el secularismo;
la falta de iniciativa de los sacerdotes y los religiosos; la
debacle económica y la emigración; el HIV y el SIDA; las divisiones
tribales y étnicas; la falta de libertad de expresión de los medios
de comunicación; las familias incompletas.
Las instituciones católicas, como escuelas y hospitales, han perdido
su fe. Los retos mencionados más arriba son una oportunidad para que
volvamos a plantear nuestros métodos de evangelización en Zimbabue.
El Año de la Fe llega en el momento justo para poner en su sitio las
medidas necesarias para gestionar estos retos. Confiamos en que este
año marque un nuevo inicio en nuestros planteamientos pastorales.
[00199-04.04] [IN143] [Texto original: inglés]
- S. E. R. Mons. Berhaneyesus Demerew SOURAPHIEL, C.M., Arzobispo
Metropolitano de Addis Abeba, Presidente de la Conferencia Episcopal
de Etiopía y Eritrea, Presidente del Consejo de la Iglesia Etíope
(ETIOPÍA)
Las Pequeñas Comunidades Cristianas, establecidas como la presencia
más local de la Iglesia Católica Universal, comparten esta misión.
Las Pequeñas Comunidades Cristianas proporcionan un contexto
pastoral ideal para establecer y desarrollar los ministerios
laicales. Una de las diferencias más significativas entre las
Asociaciones Católicas tradicionales y las Pequeñas Comunidades
Cristianas reside en la orientación apostólica de las últimas.
Las Pequeñas Comunidades Cristianas no están construidas sobre la
santidad personal de sus miembros, sino sobre su disponibilidad
humilde y su fidelidad a la misión apostólica; la santidad personal
es un requisito y una consecuencia de la misión, no su propósito
final. Las Pequeñas Comunidades Cristianas tienen una espiritualidad
apostólica esencial orientada hacia la misión. Sin ésta, las
Pequeñas Comunidades Cristianas, como también la Iglesia universal,
sería infieles a la verdadera vocación fundamental de ser testigos
del Evangelio. Esta misión se convierte en una realidad concreta con
el establecimiento de ministerios laicales que deben ejercerse en el
área restringida de la comunidad.
Los Ministerios Laicales, por lo tanto, no deben concebirse como un
accesorio o como unas actividades opcionales de las Pequeñas
Comunidades Cristianas para aligerar el trabajo del sacerdote. Son
una parte integrante de su vida y su crecimiento, y cuando los
ministerios disminuyen, toda la vida de la comunidad disminuye. La
experiencia nos ha demostrado suficientemente que las asociaciones
religiosas centradas sólo en la oración y la devoción pueden
convertirse en una especie de club espiritual exclusivo para
miembros santos, o más fieles a los detalles minuciosos prescritos
en el libreto escrito por su fundador que a las peticiones de Jesús
en el Evangelio.
Este campo es amplio y está abierto a la creatividad pastoral. Sin
embargo, cuando se establecen nuevos ministerios laicales, se debe
observar el diálogo, la consulta y la comunión con el Obispo local y
llevar a cabo periódicamente evaluaciones para que un número variado
de ministerios laicales no se realicen sin una visión común y unas
directrices pastorales, lo que crearía desconcierto y confusión
entre el pueblo de Dios.
Este es el reto más grande de la nueva evangelización. A pesar de
que es necesaria una reeducación importante de nuestros cristianos
en el campo de los ministerios laicales, ciertamente no serán ellos
lo que presenten objeciones y resistencia. Los cristianos están
impacientes por participar de una manera más activa en la vida y el
crecimiento de la Iglesia.
[00200-04.06] [IN144] [Texto original: inglés]
- S. E. R. Mons. Filipe Neri António Sebastião DO ROSÁRIO FERRÃO,
Arzobispo de Goa y Damão (INDIA)
La parroquia es el lugar en el cual los fieles se reúnen para hacer
crecer su fe, vivir el misterio de la comunión eclesial y participar
en la misión de la Iglesia (cfr. Ecclesia in Asia 25). La Iglesia en
la India ha adoptado “Un modo nuevo de ser Iglesia” a través de las
“pequeñas comunidades cristianas”. Los fieles de un vecindario
reflexionan en comunidad sobre la Palabra de Dios, rezan juntos y
practican la solidaridad, para un desarrollo total y una liberación
auténtica de la persona humana.
Haciendo experiencia de conversión, creciendo en el encuentro
personal con Jesús y reconociéndolo en el otro, los fieles ponen los
distintos dones y carismas del Espíritu al servicio de la misión
evangelizadora de la Iglesia y entablan en sus propios ambientes un
diálogo de vida y acción con las personas de otras creencias. Esto
exige un nuevo tipo de liderazgo, especialmente de los sacerdotes
que, rehuyendo todas las manifestaciones de dominación y actitudes
de arrogancia, siguen a Jesús siendo guías humildes, se vacían de sí
mismos, animan y alientan. Los fieles laicos están específicamente
llamados a buscar el Reino de Dios dedicándose a los asuntos
temporales y ordenándolos en el espíritu de Cristo, según el plan de
Dios en el vasto y complejo campo de la esfera socio-cultural de
nuestra sociedad moderna. Los pastores deben asegurar que los laicos
reciban una formación como evangelizadores, que sean capaces de
afrontar los desafíos contemporáneos, no sólo con la sabiduría
mundana y la eficacia, sino también inspirados en la verdad de
Cristo (cfr. Ecclesia in Asia 45). Esto requiere un cambio de
paradigma en nuestra forma de pensar y una redistribución radical de
nuestros recursos.
[00201-04.04] [IN145] [Texto original: inglés]
- S. Em. R. Card. Antonio María ROUCO VARELA, Arzobispo de Madrid,
Presidente de la Conferencia Episcopal (ESPAÑA)
Es imprescindible conocer “el sitio en la vida” de “la Nueva
Evangelización” si se quiere acertar con su planteamiento y con su
puesta en práctica. El secularismo es quizá su nota más
característica. La historia de la secularización, iniciada en el
siglo XVII, culmina en el siglo XX con el postulado de “la muerte de
Dios” y con la exaltación del “Superhombre”. Los dos más formidables
totalitarismo s de la época -comunismo y nacionalsocialismo-, así
como las dos grandes guerras mundiales, son inexplicables sin esas
dos tesis, que hacen crisis después de 1945. El Concilio Vaticano II,
convocado en esa encrucijada histórica para “un aggiornamiento” de
la doctrina y de la pastoral de la Iglesia, le ofreció el camino
para su superación “ad intra” y “ad extra” de sí misma. Sin embargo,
“la revolución del 68" lo relanzó y lo radicalizó hasta el extremo
de la negación de la dignidad de toda persona humana: una cría sana
de chimpancé vale más que. un niño discapacitado, sostenía un famoso
antropólogo anglosajón. ¿Estuvo la Iglesia -Obispos, sacerdotes,
religiosos y laicos- a la altura de este reto? ¿No se dejaron en
ocasiones influir por la ideología secularista? ¿No nos ha costado a
veces mostrar lo que somos y quienes somos interna y externamente en
“la plaza pública de la historia” (Benedicto XVI)? El Santo Padre
nos ha llamado a “la desmundanización”. ¡Urge responder con el
examen de conciencia de nuestros pecados y con la conversión del
corazón! Sin esta premisa, hondamente espiritual, el empeño de
evangelizar de nuevo sería vano. Iglesia evangelizada -Iglesia
evangelizadora: ¡es “la ecuación” de Juan Pablo II!
[00214-04.04] [IN160] [Texto original: español]
- S. Em. R. Card. John NJUE, Arzobispo de Nairobi, Presidente de la
Conferencia Episcopal (KENIA)
Hay poco interés por la religión, y menos aún por el tema de la
“verdadera religión”; lo que cuenta, al parecer, son más bien las
experiencias religiosas. La gente busca modalidades diferentes de
religión, que cada uno selecciona, dedicándose a lo que considera
agradable porque le asegura la experiencia religiosa más
satisfactoria de acuerdo a sus intereses o a las necesidades que
tiene en ese momento.
Actualmente, existe un considerable número de personas que no niegan
a Dios, sino que no lo conocen. ¿No es necesario examinar, desde
esta perspectiva única, la crisis actual en la que la sociedad se
encuentra? Es hora de abrir las puertas de nuestras Iglesias de par
en par y de volver a anunciar la resurrección de Cristo, del cual
somos testigos. Como el santo obispo Ignacio escribió “No es
suficiente llamarse católico. Debemos ser cristianos por nuestro
testimonio”. Si hoy alguien quiere reconocer a los Cristianos, debe
poder hacerlo no en base a sus intenciones, sino en base a su
compromiso en la fe. Tenemos la obligación de modelar a toda la
sociedad según las enseñanzas y el espíritu de Cristo.
La teología que enseñamos y vivimos actualmente tiene que ser una
ciencia de la fe que trate de ayudar a la razón humana para que
logre comprender mejor las verdades sostenidas por la fe.
Le fe y la razón deben colaborar para hacerlas más inteligibles a
los creyentes.
Los teólogos de hoy tienen que ser santos y no sólo instructores de
la verdad.
Necesitamos una auténtica y renovada conversión al Señor, único
Salvador del mundo.
Necesitamos una Fe que actúe a través del amor (Ga 5, 6).
El Credo debe ser esa oración diaria que ofrece una síntesis de fe
conocida y vivida.
Actualmente debemos enfrentarnos con honestidad y valor a los
desafíos de la fe que nos retan.
Debemos tomar conciencia del gran compromiso que la fe requiere.
Por lo tanto, dar razón de fe comienza con la credibilidad de vivir
como creyentes y con la convicción de que la gracia actúa y
transforma hasta el punto de llegar a convertir el corazón. Es un
camino que, incluso después de dos mil años de historia, tiene que
encontrar a Cristianos comprometidos. Lo que deseo y lo que me
gustaría escuchar aquí hoy es que, en respuesta a la { softlinepregunta:
“¿Qué estás haciendo tú, mi amigo?”, cada uno de nosotros pudiera
responder “Yo estoy creciendo visiblemente en la fe”.
[00226-04.05] [IN163] [Texto original: inglés]
- S. E. R. Mons. Beatus KINYAIYA, O.F.M. Cap., Obispo de Mbulu
(TANZANIA)
El Instrumentum Laboris afirma en el n. 82 que “no faltan las
energías empleadas en esta operación: todas las respuestas indican
como primer recurso el número de laicos bautizados , que se
comprometen y continúan con decisión su servicio voluntario en esta
obra de animación de las comunidades parroquiales”
En África hemos notado la difusión del plan oculto de hacer
desaparecer sistemáticamente la influencia de la Iglesia y su guía
de las instancias públicas. Algunas de las nuevas leyes tienden a
eliminar el papel de la Iglesia de la enseñanza, de la sanidad, de
los servicios sociales a las comunidades y como voz moral que
defiende los valores fundamentales del Evangelio. Ante esta
situación, los laicos, cuya particular vocación los coloca en el
mundo y los hace responsables de tareas temporales de diverso
género, han de realizar la propia vocación bautismal en favor de la
evangelización del amplio y complejo mundo de la política, de la
economía, de la cultura, de la ciencia y del arte, sirviéndose de
los medios de comunicación social. Deben evangelizar: el amor
humano, la familia, la educación de los niños y de los adolescentes,
de los profesionales y de los que sufren. Cuantos más laicos
inspirados en el Evangelio se comprometan en estas realidades, más
éstas estarán al servicio del Evangelio.
Nosotros, líderes, tenemos el deber de formarlos adecuadamente,
poniendo a su disposición más centros de pastoral y Altas
Instituciones de Aprendizaje, convocando más sínodos locales que los
impliquen en todos los niveles y realizando para ellos más programas
de formación pastoral, como retiros y seminarios.
El mundo es una amplia viña. El dueño de la viña es el Señor y Él
invita a los hombres, mujeres y niños a ir a la viña y trabajar para
que produzca muchos frutos de buenas obras. En el compromiso de la
evangelización, corresponde a los fieles laicos infundir espíritu
cristiano en la mentalidad, en las costumbres, en las leyes y en la
estructura de la sociedad en que viven. Los laicos deberán impregnar
y perfeccionar el orden temporal con el espíritu del Evangelio.
[00224-04.05] [IN146] [Texto original: inglés]
- S. E. R. Mons. Dominic Ryōji MIYAHARA,
Obispo de Fukuoka (JAPÓN)
El año pasado, Japón fue afectado por el terrible terremoto y el
tsunami, a los que siguió el accidente nuclear; por este motivo, Su
Santidad Benedicto XVI, Cáritas internacional, numerosas
Conferencias episcopales y personas de buena voluntad enviaron al
pueblo japonés múltiples ayudas, oraciones y manifestaciones de una
cordial y sentida solidaridad.
Teniendo en cuenta esta situación social, que debe recuperarse de
una calamidad sin precedentes, sería mejor leer los documentos del
Concilio Vaticano II, especialmente Gaudium et Spes. Esta
constitución, al indicar claramente la posición y el papel de la
Iglesia en la sociedad, dice: “Los gozos y las esperanzas, las
tristezas y las angustias de los hombres de nuestro tiempo, sobre
todo de los pobres y de cuantos sufren, son a la vez gozos y
esperanzas, tristezas y angustias de los discípulos de Cristo. Nada
hay verdaderamente humano que no encuentre eco en su corazón.” (GS
1).
La Iglesia en Japón es consciente del papel y la misión original de
la Iglesia en la sociedad. En efecto, quienes van a los lugares
afectados por la calamidad para ayudar a los que sufren, a su vez
reciben mucho de ellos, por ejemplo, esperanza, ánimo, consuelo,
etc. Tal vez Jesús está escondido en la ciudad. Debemos buscar a
Jesús en la sociedad para encontrar a Jesús entre la gente,
escuchando la voz de los pueblos y también preguntando por sus
necesidades. La Iglesia desea ser como una arteria de la sociedad,
para transportar esperanza, ánimo, consuelo e infundir una nueva
energía a toda la sociedad, así como el cuerpo humano está
vitalizado por la acción de las arterias que transportan oxígeno y
alimento y eliminan las escorias. Si la Iglesia se aleja de la
sociedad, la evangelización no producirá frutos. Es indispensable
que, mediante la evangelización, la Iglesia infunda abundantemente
una nueva linfa en la vida social y familiar. Para hacerlo tiene,
ante todo, que mirarle a la cara a la realidad de la sociedad,
discernir en la actual situación los claros “signos de los tiempos”
para difundir la luz del Evangelio, y renovar desde dentro a toda la
sociedad.
Por último, espero que este Sínodo sea la ocasión para dar valor y
confianza a quienes viven sinceramente su fe y quieren mantenerla
firme, incluso en situaciones difíciles. En las tierras de misión,
sobre todo, no es raro ver que en las familias sólo haya un
creyente. Es más, estos casos son bastante numerosos. Estoy seguro
de que, si a través de este Sínodo infundimos valor, esperanza y
apoyo a estos sinceros creyentes, el Sínodo mismo producirá
numerosos y admirables frutos.
[00202-04.03] [IN147] [Texto original: italiano]
- S. E. R. Mons. William SLATTERY, O.F.M., Arzobispo de Pretoria,
Ordinario Militar para el Sudáfrica (SUDÁFRICA)
En las actuales estructuras de la Iglesia y a causa de la
importancia de la liturgia y la comunidad parroquial, muchas cosas
dependen de los sacerdotes (Instrumentum Laboris nº 81-89). Con tan
pocos formadores cualificados en numerosos seminarios, ¿los
seminaristas viven un encuentro personal con el Señor? ¿Y quiénes
disciernen?
Si los jóvenes sacerdotes salen del seminario con una formación
humana pobre, serán poco comprensivos e incapaces de suscitar en la
gente un sentido de pertenencia. La pertenencia es el corazón de la
comunidad, la pertenencia es una imagen del Espíritu Santo. Los
signos realmente significativos para los jóvenes, en esta edad tan
subjetiva, son los que ellos reconocen en el campo de la pertenencia
y de las relaciones interpersonales.
Si un joven sacerdote tiene una formación espiritual pobre, si no ha
contemplado personalmente la Belleza absoluta de Dios, carecerá de
celo para la oración y será ciego a la hora de discernir. Será
incapaz de educar a los demás a la santidad.
Sin una guía en la formación pastoral, es poco probable que el
sacerdote conoczca los dones del laicado y, por tanto, tenderá a
dominar más que a colaborar come sería deseable (véase nº 106 del
Instrumentum Laboris). Si la teología del sacerdote es pobre, será
el ciego que guía a otros ciegos.
En cuanto al trato con los medios de comunicación modernos (Instrumentum
Laboris 131), me gusta la política de la Iglesia de Inglaterra antes
de la visita papal: se seleccionaron cuidadosamente algunos jóvenes
brillantes y se les enseñó a defender y explicar su fe. Para hablar
de asuntos médicos, una joven y atractiva doctora es mucho más
eficaz en los medios de comunicación que un anciano obispo no
casado.
La evangelización de los jóvenes debe implicar: a) una relación con
el mundo de los pobres; b) hacer algo por Cristo, incluso algo tan
sencillo como una peregrinación y c) reflexionar juntos sobre estas
experiencias.
Me gustaría que de alguna manera se reconocieran formalmente los
servicios pastorales de los catequistas, los capellanes y los
directores espirituales, tanto hombres como mujeres, en la vida de
la Iglesia.
Para nosotros, los Obispos, las Conferencias episcopales deben crear
espacios para que podamos discernir la evangelización en nuestra
vida espiritual y pastoral. Como padres y hermanos, los obispos
debemos estar cerca de nuestros sacerdotes, valorando sus
apostolados parroquiales y mostrándoles siempre la luz de la
evangelización. Debemos acoger a los nuevos movimientos, pero
también debemos mantener con ellos la visión de la diócesis dentro
de los perímetros de sus carismas.
[00203-04.06] [IN148] [Texto original: inglés]
- S. E. R. Mons. Virgil BERCEA, Obispo de Oradea Mare, Gran Varadino
de los Rumanos (RUMANIA)
La nueva evangelización no puede llevarse a cabo de forma distinta a
la primera. Necesita santos, profetas, hombres y mujeres llenos de
Espíritu Santo. Por esta razón, los evangelizadores de hoy deben
redescubrir esas características, esos rasgos que han distinguido
desde siempre a los evangelizadores, pues sólo de este modo su
predicación es accesible y creíble.
Se viven nuevos retos para los que a menudo no estamos preparados;
un mundo lleno de nuevos ídolos ante los cuales el hombre de hoy se
inclina: espacios como clubs o supermercados abarrotados, respecto a
la frecuencia de la práctica litúrgica. Nuevos templos que exaltan
una manera distinta de vivir, paralela completamente a la propuesta
por la Iglesia. Sensaciones fuertes y rápidas, experiencias
intensas: esto es lo que buscan los jóvenes de hoy, y no sólo ellos.
Rumania vive hoy un fenómeno migratorio muy extendido (cfr.
Instrumentum laboris n. 55): más de cinco millones de emigrantes en
todo el mundo. Esta masiva emigración, desde las tierras de origen a
los países de Occidente, une al sufrimiento de la separación de la
propia tierra el recíproco intercambio de dones.
Ante todos estos retos tenemos que encontrar un lenguaje y un método
que puedan llegar al corazón del hombre de la post-modernidad.
Creemos que las personas ejemplares, la oración que integra al
hombre en su totalidad (cuerpo-mente-corazón) y la escuela del icono
son métodos antiguos, pero siempre nuevos para la nueva
evangelización.
La Iglesia Greco-Católica de Rumania quiere compartir humildemente
su experiencia reciente. Deseamos que dicha experiencia pueda ser un
icono para toda la Iglesia. Los estigmas del testimonio, hasta el
derramamiento de sangre, de 12 obispos, sacerdotes y laicos,
fallecidos en las cárceles por la gran culpa de ser católicos
durante el régimen comunista, constituyen el camino principal para
las generaciones futuras. Detrás de los barrotes, sus oraciones eran
un apoyo para los que se habían quedado en casa y hoy se transforman
en un estímulo para la nueva evangelización. El testimonio, que se
hizo sangre y sufrimiento, humedeció nuestra tierra de Rumania y se
extiende a toda la Iglesia. El ejemplo de estos mártires evangeliza,
su testimonio fortifica y da valor para el nacimiento de nuevos
cristianos. Las personas ejemplares se han transformado en
oraciones, en iconos.
[00204-04.04] [IN149] [Texto original: italiano]
- S. E. R. Mons. John WONG SOO KAU, Arzobispo Coadjutor de Kota
Kinabalu (MALASIA)
La llamada a una nueva evangelización presupone darse cuenta de que
nuestros actuales métodos y expresiones ya no son atractivos o
interesantes para el mundo, sin rumbo, inmerso e incluso impulsado
por cambios acelerados por los progresos científicos y tecnológicos,
así como por la avidez de los hombres.
Después del Concilio Vaticano II se han organizado numerosas
reflexiones y conferencias a varios niveles, para tratar de leer y
comprender los signos de los tiempos. Asimismo, se han emitido
muchas declaraciones y exhortaciones a fin de que las Iglesias
locales respondiesen a las situaciones cambiantes con valentía y
esperanza. Pero estos mensajes no se han logrado transmitir de modo
suficientemente rápido y amplio. Tenemos que admitir con humildad
que en el pasado nuestras respuestas iban rezagadas respecto a los
cambios del mundo. Simplemente no somos capaces de ofrecer
soluciones a las personas y las sociedades atrapadas en estructuras
y ocasiones de pecado. Las leyes nacionales o las poderosas fuerzas
que controlan los medios de comunicación suprimen nuestras voces.
Deseo mencionar también la dimensión de un movimiento hacia el
fanatismo y el extremismo (cf. Instrumentum Laboris nº 63-67). Por
tanto, existe una necesidad urgente de revisar nuestros métodos para
transmitir las enseñanzas de la Iglesia en términos de léxico,
formato, expresiones y medios.
En un mundo en el que crecen los conflictos entre creencias e
ideologías, debemos preparar a nuestros laicos, minoritarios en
algunas regiones, como Asia, para que puedan responder a las
situaciones críticas, en las que su fe se ve amenazada. El diálogo
interreligioso tiene que ser un elemento crucial en sus programas
para una nueva evangelización. Al mismo tiempo, tenemos que
asegurarnos de que ante todo se protejan los derechos fundamentales
de los cristianos en cuanto minorías en determinadas regiones y se
fortalezca su fe.
Si los líderes de la Iglesia no son capaces de reaccionar ante los
cambios del mundo, ¿cómo podrán ayudar a los demás? Escándalos,
malos líderes, estilos de vida materialistas y la pérdida del celo
pastoral son algunas de las dificultades de nuestra misión
evangelizadora. En vista de la condición especial de los ministros
ordenados, es preciso reconsiderar seriamente la formación en los
seminarios. La vida casi monástica, intelectual, fácil y cómoda
(aislada del mundo) ha fracasado a la hora de formar pastores
competentes y que respondan a las necesidades de las personas hoy y
en el futuro.Por último, otra cuestión es cómo ayudar a nuestro
pueblo a seguir siendo testigos creíbles del Evangelio en el mundo
contemporáneo. Propongo que la Doctrina Social sea un elemento
esencial e indispensable de nuestra catequesis y homilías. La Buena
Nueva explicada a la luz de la Doctrina Social puede resultar más
aceptable para la mente inquisitiva del hombre moderno.
[00205-04.04] [IN150] [Texto original: inglés]
CAMPANAS DE EUROPA
Al final de la
Duodécima Congregación General de esta tarde, en el Aula del Sínodo,
se proyectará para los Padres Sinodales y los otros participantes la
película “Campanas de Europa: un viaje en la fe a través de Europa”.
Publicamos a continuación la ficha:
La película, realizada por el Centro Televisivo Vaticano con el
apoyo de distintas instituciones, contiene una excepcional serie de
entrevistas originales con las más importantes autoridades
religiosas de las principales confesiones cristianas: el Papa
Benedicto XVI, el Patriarca Ecuménico Bartolomé I, el Patriarca de
Moscú Kirill, el Arzobispo de Canterbury Rowan Williams, el Obispo
Luterano Huber, y con muchas otras personalidades del mundo de la
política y la cultura: Hans-Gert Poettering, ex Presidente del
Parlamento Europeo; Alexander Adveev, ex Ministro de la Cultura de
la Federación Rusa; P. Fr.-X. Dumortier, Rector de la Pontificia
Universidad Gregoriana y el Presidente italiano Giorgio Napolitano.
Todas estas voces reflexionan juntas sobre las razones para la
esperanza en un futuro común entre las Iglesias cristianas y los
hombres de buena voluntad del este y del oeste, sobre la
evangelización y el testimonio cristiano no sólo en Europa, sino
también en el mundo de hoy. La reflexión se ve acompañada por el
hilo conductor que es el sonido de las campañas con sus tañidos
provenientes de los distintos rincones del continente, y la música
del gran compositor estonio Arvo Pärt.
Puesto que la película contiene sólo breves extractos de las
entrevistas realizadas, que son muy amplias y constituyen una fuente
de gran riqueza, se ha preparado un fascículo en el cual se recogen
todos los textos completos de dichas entrevistas, tanto en versión
italiana como en versión inglesa. Se hará entrega de este fascículo
a los Padres Sinodales y a los otros miembros del Sínodo.
Los derechos de distribución de la película “Bells of Europe”, tanto
en transmisión televisiva como en home video, pertenecen a RAI
Cinema, que hizo una contribución esencial para su realización.
Esperamos que sobre todo en la versión home video y con el apoyo de
los textos íntegros de las entrevistas, la película pueda ser de
gran utilidad para estimular encuentros y reflexiones sobre la
relación entre la fe y el futuro de la humanidad, tanto en Europa
como en otras partes.
[00257-04.05] [NNNNN] [Texto original: italiano]
EXPOSICIÓN
EN OCASIÓN DE LA ASAMBLEA SINODAL
La nueva evangelización, a partir de los orígenes de la fe
cristiana. Éste es el sentido de la exposición preparada en el atrio
del Aula Pablo VI, organizada por los Museos Vaticanos en ocasión de
la XIII Asamblea General Ordinaria del Sínodo de los Obispos. Tres
son las piezas cristianas antiguas que “acompañan” el trabajo de los
Padres Sinodales y de los demás participantes en la asamblea
sinodal. Las obras, de gran valor histórico y artístico, provienen
de las catacumbas y representan imágenes simbólicas del cristianismo
primitivo; la elección de las mismas ha corrido a cargo del Museo
Pío Cristiano, donde se conservan las obras.
Las fichas de
las obras expuestas han sido publicadas en el Boletín n. 4 del 8 de
octubre de 2012.
[00021-04.03] [NNNNN] [Texto original: italiano]
AVISOS
- RUEDA DE
PRENSA
RUEDA DE
PRENSA
La segunda Rueda de Prensa sobre los
trabajos sinodales (con traducción simultánea en italiano, inglés y
francés) tendrá lugar en el Aula Juan Pablo II de la Oficina de
Prensa de la Santa Sede el jueves 18 de octubre de 2012 (después de
la Relación posterior a la discusión), a las 12,45
aproximadamente.
Intervendrán:
- S. Em. R. Card. John TONG HON,
Obispo de Hong Kong (Xianggang) (CHINA)
- S. Em. R. Card. Francisco ROBLES ORTEGA, Arzobispo de Guadalajara
(MÉXICO)
- S. Em. R. Card. Laurent MONSENGWO PASINYA, Arzobispo de Kinshasa
(REPÚBLICA DEMOCRÁTICA DEL CONGO)
- S. E. R. Mons. Ján BABJAK, S.I., Arzobispo Metropolitano de Prešov
para los católicos de rito bizantino, Presidente del Consejo de la
Iglesia Eslovaca (ESLOVAQUIA)
- S. E. R. Mons. José Horacio GÓMEZ, Arzobispo de Los Angeles
(ESTADOS UNIDOS DE AMÉRICA)
- Rev.do P. Federico LOMBARDI, S.I., Director de la Oficina de
Prensa de la Santa Sede (CIUDAD DEL VATICANO)
ERRATA CORRIGE
Las correcciones publicadas en la Errata Corrige del Boletín N°
14 han sido efectuadas directamente en los respectivos
Boletines publicados en estas páginas Internet.
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