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El Papa Juan Pablo II concede la personalidad jurídica canónica pública a «Cáritas internationalis», confirmando
sus Estatutos y su Reglamento La carta pontificia Durante
la última Cena, del 16 de septiembre de 2004, marca la etapa conclusiva
del itinerario de vida de la Confederación de los diversos organismos
caritativos eclesiales, que desde hace más de cincuenta años actúa
eficazmente en todo el mundo. Con su actividad de asistencia, que, en diversos
niveles, beneficia a millones de personas necesitadas, sigue la larga tradición
eclesial de solicitud por los más pobres. Actúa sobre todo con ocasión de
calamidades y crisis humanitarias, granjeándose la estima y la gratitud tanto
en la Iglesia y en los Estados como en la opinión pública. La Santa Sede, ya desde el
nacimiento del organismo, en 1951, ha seguido con particular atención ese
itinerario. En efecto, el 20 de octubre de ese año aprobó los Estatutos de
la entonces llamada «Conferencia internacional católica de la caridad», que
congregaba a instituciones caritativas católicas de trece países. Más
tarde, la Conferencia tomó el nombre de Cáritas internationalis. El
Papa Pablo VI, que siendo sustituto de la Secretaría de Estado favoreció con
gran empeño el nacimiento de la Confederación, la ensalzó en su carta encíclica
Populorum progressio, del 26 de marzo de 1967. El 19 de julio de 1976
se otorgó a Cáritas internationalis la personalidad jurídica civil
del Estado de la Ciudad del Vaticano. En el año 2003, el cardenal Angelo
Sodano, secretario de Estado, convocó un grupo de trabajo para evaluar la
actual situación canónica de la Confederación. Con la reciente disposición,
el Santo Padre ha concedido la personalidad jurídica canónica pública a Cáritas
internationalis. La carta pontificia Durante la última Cena está
dirigida al presidente de Cáritas internationalis, mons. Youhanna
Fouad El-Hage, arzobispo de Trípoli del Líbano, y a él se la entregó
oficialmente el arzobispo Paul Josef Cordes, presidente del Consejo pontificio
Cor unum, en las oficinas del dicasterio durante la mañana del pasado
día 13 de noviembre. Se hallaban presentes, además de los superiores y
oficiales del Consejo pontificio, los miembros del Bureau de la
Confederación. El documento, además de
conferir una figura jurídica canónica a Cáritas internationalis,
confirma los Estatutos y el Reglamento, haciendo más firmes los vínculos con
la Santa Sede. Asimismo, en él se encuentran las coordenadas fundamentales a
cuya luz deberán interpretarse los mismos Estatutos y organizarse las
actividades de esta benemérita institución. Cáritas internationalis
se presenta como «una Confederación de organismos caritativos, por lo
general Cáritas nacionales» que «se inspira para su acción en el
Evangelio y en la tradición de la Iglesia» (n. 2). Por «el vínculo
especial de Cáritas internationalis con la Sede apostólica», el
Santo Padre se reserva algunas decisiones de particular importancia en la vida
de la Confederación: la aprobación de modificaciones de sus Estatutos, el
traslado de su sede social, la aprobación de la lista de candidatos a los
cargos de presidente y secretario general, y el nombramiento del consiliario. Además, en
la carta, Su Santidad encomienda «al Consejo pontificio Cor unum
la tarea de seguir y acompañar la actividad de Cáritas internationalis,
tanto en el
ámbito internacional como
en sus organizaciones regionales» (n. 4). Eso corresponde al mandato del
dicasterio de «favorecer y coordinar las iniciativas de las instituciones católicas»
en el campo humanitario (constitución apostólica Pastor bonus, art.
146, § 2). Esta tarea de seguir y acompañar se concreta, entre otras formas,
en la participación en las reuniones de los órganos de la Confederación, en
la información sobre sus actividades, en el cuidado de mantener su espíritu
eclesial, en el fomento de la colaboración con las Iglesias locales, y en la
atención a las publicaciones de la Confederación (cf. n. 4). Gracias a estas nuevas normas, para Cáritas internationalis, que cuenta con 184 miembros y actúa en todo el mundo con un amplio aprecio, se abre una nueva fase de servicio caritativo, caracterizado por una comunión de objetivos cada vez más estrecha con el Sucesor de Pedro, que en la Iglesia tiene la misión de presidir la caridad. La carta pontificia Durante la última Cena ciertamente contribuirá a hacer aún más visible la identidad cristiana de Cáritas internationalis en un mundo donde se están multiplicando las iniciativas de promoción humana.
(L'OSSERVATORE
ROMANO - Edición en lengua española del 26 de noviembre de 2004)
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