Bishops Robert Kurtz (Hamilton,
Bermuda) and Donald Reece (St. John’s/Bassterre,
Antigua) on their
ad Limina visit called on His Eminence, Paul Cardinal Poupard, on Saturday
11th May, 2002. Present at the Meeting were Fr. Bernard Ardura
O.Praem., Secretary, and Monsignor Alex Rebello, who served as translator and
interpreter.
The Bishops mentioned how their geographical zone was diverse
with a Babel of languages and dialects. Their culture was not uniform because it
has African, Spanish, English, Irish, Portuguese, Dutch origins – not to mention
the constant influence that the United States and Canada have on the people,
particularly the youth. While English is the link language for catechesis and
the liturgy, mass is also celebrated in Portuguese and in other languages
depending on the need of the people and the availability of priest celebrants.
Given the variety of peoples, the culture of this geographical territory is both
rich and complex. They would for example inaugurate the beach season on Good
Friday or have young people playing football on Good Friday!
Ethnically, 60% of the population is black and 40% white. The
Conference is poor and lacks funds but is doing its best to meet the pastoral
challenges that the situation offers.
The challenge that perhaps is
the strongest comes from the youth. They are caught between two cultures: the
ancient values in which they have been brought up and the secular culture that
impinges on them. In this sense, the
youth do suffer. There is besides poverty and unemployment and the breakdown of
family life. It is the woman who manages the home and 80% of the children born
are illegitimate. In the regional seminary therefore students find it rather
difficult to understand and experience the concept of God as Father because they
have no personal experience of human fatherhood and authentic masculinity. This
also causes later problems of authority with their bishop.
The Episcopal Conference is planning a Study Seminar on
Inculturation that would take into account both the liturgy and Missiology. Fr.
Bernard Ardura gave them the name of a possible contact person in a Benedictine
Monk who could help in this matter.
In all this diversity be it of culture, ethnic origin or
language, the common factor is humanity. That is where the Gospel must reach and
that is what the Gospel must transform.
Bishop Donald Reece remarked how while pilgrimaging with the
youth what made an impression both on him and on them was the lived experience
of a real Christian culture in places like Lourdes and Rome. Some of the youth
were so deeply touched as to shed tears.
The Bishops ended their visit
assuring the Pontifical Council for Culture of every support and were given a
kit containing copies of: Towards a Pastoral Approach to Culture, Cultures
and Faith, the International Directory of Catholic Cultural Centres, the Acts of
the Puebla Convention (which Bishop Kurtz attended) and an invitation to the
Twentieth Anniversary Study Day to be held on Tuesday, 14th May,
2002. All said, it was a wonderful meeting warm, fraternal and informal but very
practical and pastoral.

VISITA AD
LIMINA DE LOS OBISPOS DE ECUADOR
En la visita a este Dicasterio, el 17 de Mayo, los Obispos
de Ecuador afirmaron que en el País hay una cultura que se ha ido forjando en
cinco siglos donde el elemento fundamental es el cristianismo. En el mestizaje
que caracteriza esta población, constituye el factor de la unidad en las
distintas culturas Cristo. Los principales problemas son de sobrevivencia. La
Comisión de Episcopal de Cultura distingue entre “cultura”, refiriéndose al
mundo de la educación y las artes, y “culturas”, para referirse a los distintos
pueblos que componen la población ecuatoriana. Existen la cultura blanca, la
indígena (25%+/-) con nueve etnias, la negra, la mestiza. En la parte indígena
la etnia más grande es la Quechua. De la mano de los sacerdotes y los
catequistas se trabaja por la dignidad humana, por tener un puesto en la
sociedad. También se busca impulsar en la sociedad ecuatoriana la inculturación
del Evangelio en todos los campos posibles. Con esta intención se ha traducido
la Biblia al Quechua y en la liturgia se ha iniciado la celebración en lenguas
nativas, sin la aprobación de los textos, aunque se ha hecho con mucho esfuerzo
y delicadeza. Las lenguas son muy diversas con algunas raíces comunes. En muchas
zonas la educación se realiza de modo bilingüe, aunque predomina el español como
lengua oficial del Estado. La catequesis se intenta hacer en la lengua original
de cada pueblo.
La parte afro, descendientes de esclavos, está
caracterizada por algunos rasgos comunes en todo el Atlántico, que se
diferencian de esta cultura en Brasil. Los negros de la zona atlántica están
caracterizados por una profunda espiritualidad, fe en un Dios bueno y un Cristo
cercano. Esto ha ayudado a asumir con más calma su historia y preservar
vestigios en la formación de la familia. Se cuenta en la zona con 10 sacerdotes
afros muy entregados a su ministerio. Se acompaña y se promueve la cultura
manteniendo la identidad cultural con la ayuda de la Conferencia Episcopal. El
continente corría el riesgo de “brasilianizar” las comunidades negras, pero se
ha logrado una nivelación y respeto por la diversidad. Los del Brasil se
caracterizan por los fetiches o vudús propios del Africa Occidental. En el
Atlántico se ha mantenido la tradición oral que porta de generación en
generación el amor a Dios y a la Virgen. El pueblo negro es muy pobre y se corre
el riesgo de que al emigrar se hace un pueblo invisible difícil de localizar
para hacer cualquier tipo de trabajo con ellos.
La cultura urbana, el 50% de la población, está marcada por
una gran emigración. Se dice que el 10% de los ecuatorianos está fuera del País.
En la Pastoral universitaria se ha venido haciendo un buen trabajo en los
últimos 10 años. El tema de la globalización comienza a sentirse, especialmente
con los medios de comunicación. Un siglo de gobierno laicista que no permitía un
trabajo religioso (sólo en 1994 se acepta la educación religiosa en los
establecimientos públicos), hace del Ecuador un país vulnerable a esta realidad
posmoderna.
En Ecuador, entre indígenas y negros suman aproximadamente
un 29% de la población. El 70% restante, los mestizos, blancos, etc., son los
más vulnerables especialmente en lo económico con la dolarización. Además se ha
cambiado el horizonte de la teología de la liberación. Ya no se toma al pobre
como principio, sino la alteridad. Esta alteridad llevada a la cultura se
absolutiza y no se respeta al hombre, sino la cultura. El centro del Evangelio
es el hombre, no se puede llamar cultura a cualquier cosa; hay muchas
anticulturas que no ayudan a la realización plena del hombre. Se llega también a
un reduccionismo hablando de las culturas oprimidas. El Evangelio tiene que
estar abierto a todas las culturas y en ellas particularmente al oprimido. Esto
genera:
·
Una falsificación de las culturas. Se
presentan culturas que no tienen nada de autóctono y se aprovecha para la
promoción del ateísmo o el panteísmo;
·
La desviación de la sana orientación de la
ecología sacrificando intereses. Por ejemplo la construcción del oleoducto que
ha encontrado opositores en los movimientos ecologistas;
·
Un laicismo que busca reducir la fe a la
sacristía. Se habla de educación en Valores, pero no se sabe cuáles son los
valores reales. No se quiere tener cuentas con lo cristiano y no se considera al
hombre en su relación con Dios.
Se dio un
despertar de ataques a la religión con la celebración de los 500 años del
descubrimiento de América, pero han ido desapareciendo. El trabajo de la
interculturización, sin marginar a nadie, teniendo un puesto justo en la
sociedad sin perder la identidad, es lo que ha marcado mayormente el
acercamiento de la gente a la Iglesia. El discurso que se hace
desde
fuera, cambia cuando se está en medio de la sociedad compartiendo la realidad de
la gente. En lo concreto no se habla de posiciones ideológicas, se habla de la
vida o la muerte de las personas, de unos pueblos marginados. Hay un pecado
social de una minoría que despoja a estas gentes de su riqueza, no ayuda a la
nación, sino a personas particulares para acumulación personal. Las ideologías
que se presentan vienen de reflexiones hechas desde afuera.
Se habla mucho de la moral
pero en lo práctico se le quitan los fundamentos: Dios, la ley natural y las
tradiciones eclesiásticas. El campo más afectado es la sexualidad y la
constitución de la familia. Faltan propuestas concretas en este medio
especialmente en el campo universitario.
En el oriente ecuatoriano hay minorías étnicas a las que se
les llega por medio de la educación y en lo cultural se busca retomar su propia
historia presentando el Evangelio de modo inteligible en sus propias lenguas. Se
crea una conciencia entre lo que significa salud y ecología por la explotación
de la palma africana y el petróleo, porque se ha detectado que donde se
desarrollan estas actividades son zonas sensibles al cáncer.
Termina el encuentro con las palabras del Cardenal Paul
Poupard quien recuerda la Plenaria con el tema “Transmitir la fe en el corazón
de las culturas”. La reflexión común se basa en la cultura tradicional, pero la
preocupación es la cultura adveniente secularizada donde los valores cristianos
están ausentes. El indiferentismo pone retos al mantenimiento de la cultura
cristiana y al diálogo con los no creyentes. Esta cultura moderna no es tan
indiferente, pone valores contrarios a los de la fe. Tenemos que tomar
conciencia y hacer tomar conciencia de esta realidad. Es un “monstruo” al que
tenemos que hacer frente. No podemos ser ingenuos y debemos tomar actitudes
concretas. Los padres de la Iglesia han aprovechado la cultura pagana y han
dicho sin temor lo que creían y esperaban comunicando la fe. En los 500 años la
cultura ha estado acompañada del cristianismo.

VISITA AD
LIMINA DE LOS OBISPOS DE VENEZUELA
Por su parte, el 13 de Junio visitaron el Consejo los
Obispos de Venezuela. Monseñor Ramón Ovidio Pérez Morales, Obispo de Los Teques
hizo una presentación general del tema de la cultura, que en el Concilio
Plenario de Venezuela, que se está realizando, ha ocupado la mayor importancia
en dos de los tres documentos de trabajo. Desde el siglo XVI, la fe católica
marcó progresivamente el alma del pueblo, en el que crecía el mestizaje, hasta
llegar a formar parte de la identidad nacional. Venezuela cuenta con el 92.7% de
población que se reconoce católica, pero con gran ignorancia religiosa y grandes
incoherencias en lo que respecta a la relación fe – vida. Se experimentan los
desafíos de un secularismo que invade todos los estamentos dando como resultado
una cultura marcada por el relativismo, el subjetivismo y el pragmatismo. Una
nueva evangelización exige apoyarse en la religiosidad popular y atender
seriamente la inculturación del Evangelio y la evangelización de la cultura. Se
piensa en la formación y promoción de los laicos, en la labor educativa, en la
acción social, en las iniciativas de la comunicación y una actuación más
explícita en lo ético, lo político y lo social en general. Hacer énfasis en una
cultura de diálogo y de paz, de la vida y la solidaridad.
El Padre Fabio Duque
Jaramillo, Subsecretario del Pontificio Consejo de la Cultura, toma la palabra
para expresar la alegría de poder compartir esta visita que tiene dos elementos
fundamentales. Primero, escuchar a los Obispos porque la evangelización de la
cultura se realiza en las personas concretas, es decir en la misión de las
iglesias particulares. Segundo, compartir lo que se hace en este Dicasterio como
pastoral transversal para coordinar y motivar la inculturación de la fe y la
evangelización de la cultura.
Se está hablando de dos cosas concretas: De evangelización
y de cultura, que se encuentran como misión y
realidad en las Iglesias particulares. En la presentación que se ha hecho
es evidente que la Conferencia Episcopal Venezolana ha comprendido qué es
cultura. No es sólo arte o sus expresiones, es todo y sólo aquello que ayuda al
ser humano a realizarse plenamente. Es necesario clarificar el término cultura
diciendo que, la cultura no es lo absoluto. Lo absoluto es el Evangelio y por
ello debemos purificar los valores de las culturas. Para el Pontificio Consejo
de la Cultura es de mucho valor poner en común lo que se hace en las diócesis
con este objetivo. La cultura se evangeliza en la medida en que se evangeliza al
hombre. Las dificultades o crisis que se viven a nivel nacional en Venezuela
evidencian la contra-cultura que pone barreras al Evangelio. Hay que hacer de
las culturas la síntesis del Evangelio.
El momento exige una nueva
visión para una cultura de diálogo, de respeto por la verdad, valorar lo
religioso y superar un clima de odio reinante. La Iglesia Católica sigue siendo
la institución de mayor credibilidad para la población venezolana, pero se
quiere hacer de ella otra institución más. Aparece también el tema indígena que
anteriormente se abordaba con indiferencia. Claro que cuando se hablaba de
cultura se hablaba en relación a los indígenas. Sólo ahora se toma la cultura en
su significado amplio.
Uno de los elementos importantes del Concilio Venezolano
fue recuperar el elemento de la evangelización de la cultura, recordando a Pablo
VI, que decía que hay que evangelizar al pez y al agua del pez. Es decir, tomar
en serio la misión de transmitir el Evangelio en el corazón de la cultura. La
crisis venezolana tiene un trasfondo que deja claro que el Evangelio no se ha
encarnado en la política y en los otros mundos en los que se mueve la sociedad.
En America Latina se recalca la necesidad de inculturar el
Evangelio. Es un cuestionamiento a la labor que se realiza porque se habla mucho
del tema, pero en la práctica se hace poco. No hay ecuación entre lo que se
plantea y lo que se práctica. El desafío es muy grande y debe ser asumido con
más radicalidad por las Iglesias particulares.
En la antigüedad se usó el arte para evangelizar. Se ha
perdido este canal. No se hacen esfuerzos por inculturar la música, el teatro,
la danza, etc., y esto nos pone en deuda con las expresiones culturales al
servicio del Evangelio. También se da un divorcio con el mundo intelectual que
se ha reducido a un pensamiento positivista. Los últimos treinta años comienzan
a dar una esperanza con leves acercamientos, pero falta más compromiso y
dedicación. Hay una oportunidad muy grande en la Pastoral Universitaria con los
con los centros de fe y cultura que el Santo Padre propone en el documento
Iglesia en Africa.
Sobre los elementos de la cultura que se proponen desde
este Dicasterio, se tiene claro que nos une la persona humana como sujeto de
salvación, de ser redimido, de llevarle los valores del Evangelio. Hay una
crisis de la Verdad. Todos creen tener su verdad o una verdad particular. Hay
una sola Verdad para nosotros: Jesucristo. Se insiste además en la
evangelización de la cultura y la inculturación del Evangelio. Estas dinámicas
no se pueden separar, se trata de hacer que el Evangelio se haga cultura. Otro
problema es la separación de la teología de la pastoral, se vacía la pastoral de
contenidos. Se debe buscar la unidad entre la teoría y la práctica, la fe y la
razón.
La Pastoral de la Cultura es una pastoral transversal que
debe estar presente en todas las pastorales específicas. El trabajo en la
Universidad es fundamental porque la universidad crea líneas de acción y
pensamiento. La cultura es el modo de ser de un pueblo. El Pontificio Consejo de
la Cultura coordina los Centros Culturales Católicos, desde donde se puede crear
el diálogo entre la fe y la cultura. También se lleva adelante la relación
ciencia-fe que encuentra eco en la trascendencia. Muchos científicos se
encuentran en sus investigaciones con el asombro. De otra parte se fomenta el
diálogo con los no creyentes. En America Latina el fenómeno es el indiferentismo
que es más fuerte en las personas que han pasado por las sectas. También se
busca la comunión con los Nuncios, las Conferencias Episcopales y las Iglesias
Particulares. Existen las Academias Pontificias que coordinadas por este
Dicasterio buscan un humanismo cristiano, Jesucristo hecho Hombre que busca al
hombre. Se promueven, además, los encuentros continentales con los Miembros y
los Presidentes de las Comisiones de Cultura de las Conferencias Episcopales.
Venezuela, por ejemplo, no tiene Comisión de Cultura en la Conferencia Episcopal.
Es necesario formarla para entrar en un contacto más activo y compartir
experiencias.
La situación secularizada de Venezuela invita a la
Encarnación de la fe en los sectores de la vida nacional, proponiendo el desafío
de la evangelización de la cultura, creando contactos con los canales que
promueven o generan cultura, como la educación y los medios de comunicación. La
Pastoral debe estar iluminada por la fe para que la fe se haga cultura. Se debe
aprovechar la religiosidad popular, riqueza con la que cuenta el pueblo
venezolano.
En Venezuela se viene dando un cambio total de la realidad
y de las tradiciones. De una nación que tenía un 75% de población rural y un 25%
de población urbana, se pasó, de un momento a otro, a un 80% de población urbana
y un 20% de población rural. La tecnología va afectando a la población
reclamándonos una valoración distinta y haciendo lo que corresponda para atender
esta realidad. En Venezuela ha sido difícil encontrar quien asuma esta
responsabilidad pastoral entrando en contacto con distintas asociaciones para
bajar la pastoral de la cultura a la realidad venezolana. Existe un rechazo a
pertenecer a asociaciones que se identifiquen como católicas.
Esta Visita Ad Limina ha sido de gran importancia para el
episcopado venezolano y sienten clara la motivación de un trabajo por la
evangelización de la cultura que abra las puertas a solucionar la crisis de
valores que afecta a todo la nación.
Concluye el Señor Cardenal
Paul Poupard, hablando de la búsqueda del hombre como es, en su realidad, en su
cultura. Motiva el trabajo con los artistas pues estos tienen una visón profunda
de los deseos escondidos del hombre.

VISITA AD
LIMINA DE LOS OBISPOS DEL PERÚ
En la visita a este Dicasterio, el 20 de junio, el Obispo
Monseñor José Ramón Gurruchaga, Presidente de la Comisión de la Cultura de la
Conferencia Episcopal del Perú, expresa el deseo de hacer más en este campo. El
Perú goza de una cultura milenaria donde la Iglesia ha jugado un papel
protagónico. Se ha buscado el diálogo entre la fe y la cultura encontrándose con
la gran riqueza de los países andinos que se mezclan en culturas criollas,
mestizas y modernas. Al recordar al Obispo Oscar Alzamora, fallecido, le
reconoce la creación y el trabajo constante en el campo de la cultura que ha
quedado cimentado, no obstante sea incipiente, a la base de las tareas
evangelizadoras. Es una herencia que se quiere consolidar en la Conferencia
Episcopal, ubicándose en el nuevo marco de la historia y los nuevos planes de la
misma Conferencia que se está reestructurando con una visión de educación y
promoción de la cultura. En el diálogo con el
Cardenal Poupard, se ha llegado a la conclusión de la necesaria fuerza que se
debe dar a la educación universitaria. Se está consolidando un grupo de
consultores, especialmente con la participación de los rectores de la
universidades. El objetivo es contar con Centros Culturales Católicos en las
circunscripciones eclesiásticas. Para ello es el Obispo de cada Iglesia
particular el que tiene la última palabra. Hacer esto es urgente y necesario.
El Cardenal Paul Poupard, al exaltar la importancia de todo
lo que se haga para la evangelización de la cultura, evidencia la confrontación
de la cultura milenaria con el modernismo asfixiante.
En esta nación el pensamiento católico ha sido dominante
pero aparece un grupo considerable de intelectuales que se declara agnóstico, no
obstante los temas cristianos son respetados. El arte y la cultura en general
tienen una implicación religiosa a la que no se puede permanecer ajeno. Sería
mayor el resultado si se trabaja con fuerza en el ambiente educativo. No se
puede dejar que la educación vaya por otra dirección. Se pretende recuperar una
cultura indígena que ya no existe. Lo incaico existe únicamente en los
monumentos históricos. Desde el siglo XIX hay una nueva cultura de origen
cristiano, reconocida por la constitución al pedir respeto por la Iglesia que ha
colaborado en la cultura.
Otra realidad presentada es la de los medios de
comunicación y particularmente las novelas que nunca tienen elementos que
valoren la misión y dignidad de la Iglesia. Por el contrario la ridiculizan y
atacan. Tampoco se encuentra un mensaje positivo en el lenguaje escrito que con
lo subliminal deteriora la identidad de ésta. La prensa debe ser un vehículo de
cultura, pensado de un modo más atrevido ya que no se ha trabajado este campo de
la comunicación.
El Consejo de la Conferencia Episcopal de la Cultura, no es
de los Obispos, es un consejo católico de laicos. Los centros culturales son
importantes y los Obispos no los conocen bien. Aunque se llamen católicos, si no
están bajo una visión cristiana, no son de la Iglesia.
La religiosidad popular es una riqueza en un pueblo que se
manifiesta multitudinariamente mostrando su fe con un potencial que se opone al
secularismo. Es una riqueza que tiene Latinoamérica, como ningún otro
lugar, que se opone a la secularización con raíces religiosas profundas de un
pueblo que porta muchos valores. Dicha religiosidad es una gran fuerza que se
identifica con Cristo crucificado, la Eucaristía y la Virgen. La clase prestante,
aunque se llama católica, no tiene esta fuerza para manifestarse públicamente.
En Europa había raíces cristianas profundas pero, ¿qué paso?
No se puede descuidar un trabajo que esté atento a lo universal que se impone.
Muchos católicos no están preparados o suficientemente convencidos o convertidos
para defender la doctrina. La cultura en su comprensión debe ser positiva. Es
necesario conocer la fe y la cultura de la gente, acercarse a ella.
Para ello la colaboración de los laicos es una ayuda inestimable. Se
habla mucho de purificar la religiosidad popular, es necesario advertir que
purificar no quiere decir acabar, porque hay muchas cosas buenas que algunos
movimientos están acabando, haciendo vivir una fe hacia adentro, sin la
expresividad externa que atrae. Las sectas aprovechan más la mentalidad de la
gente. Un caso concreto es la liturgia donde es necesario unir los contenidos de
la fe a la religiosidad popular para hacer dinámica la parte celebrativa.
El Cardenal Poupard, recoge todo lo dicho valorando el
campo inmenso que han presentado partiendo de la positiva fe expresada en la
religiosidad popular e insistiendo en que purificar no quiere decir matar. Pone
dos ejemplo en el trabajo evangelizador de la cultura; por una parte los Padres
de la Iglesia que trabajaron el mundo intelectual y por la otra la religiosidad
popular que llega a la gente sencilla.
Advierte además que los medios son agresivos cuando
muestran una visión que se opone a Dios o actúa como si Dios no existiera,
dejando la realidad en lo mundano y quitando todo aviso de trascendencia. La
Pastoral de la Cultura no es sectorial, sino transversal. Es decir, interesa a
todas las pastorales. El trabajo concreto depende de cada nación, de su realidad
histórica. Es a los Obispos en la Iglesia Particular a quienes compete llegar a
una cultura que con la educación supera las contraculturas del mundo actual. No
existe un hombre o una mujer fuera de la cultura, por eso es la cultura la que
se debe evangelizar en su dinamismo. Si el Obispo no se ocupa de la cultura, la
cultura actual se ocupará de sus sacerdotes y sus fieles.

IL FORUM ORIENT-OCCIDENT
L’Altro dell’Europa – Seminario
internazionale
Si è aperto il 16 giugno 2001, a
Lubiana, Slovenia, il Forum Orient-Occident promosso dall’Istituto
Internazionale Jacques Maritain – Sezione del Friuli-Venezia Giulia
con sede a Trieste, Italia, dall’Associazione Kud-Logos di Lubiana,
Slovenia, e dal Forum studi e ricerche per la cultura di Gorizia, Italia.
La prima sessione, dedicata alla tematica specifica del dialogo con la
contemporaneità, ha avuto luogo il 2 febbraio 2002, a Trieste (vedi Culture e
Fede, Cultures et Foi, Cultures and Faith, Culturas y Fe, Vol. X, n.
1/2002, p. 65).
Il cammino verso l’integrazione europea è stato lo scenario
permanente su cui sabato 22 giugno, a Gorizia, si sono articolati i lavori della
seconda sessione del Forum Orient-Occident. Il Pontificio Consiglio della
Cultura è stato rappresentato da Mons. Gergely Kovács.
Ad introdurre il dibattito sono stati due apprezzati interventi
di don Bruno Forte e di Tatjana Goritcheva; il contributo del teologo ha
consentito di tracciare il quadro teoretico di riferimento per contestualizzare
il problema dell’alterità alla luce dell’esigenza di riconciliazione, che è in
fondo sottesa ad ogni incontro. La testimonianza dell’intellettuale di San
Pietroburgo ha poi offerto ai partecipanti uno scorcio della realtà culturale
russa di oggi, con particolare riferimento alle difficoltà – ma anche alle
potenziali ricchezze – del dialogo tra cattolici ed ortodossi. Tra i contributi
portati nel dibattito dai partecipanti al Forum si sono distinti quello
di Pavle Rak che, dal suo punto di vista di scrittore e viaggiatore, ha
individuato e dipinto una serie di confini invisibili che solcano l’Europa;
accanto a lui ancora la voce di Fabrizio Miani, che ha avvicinato il tema
dell’Altro dell’Europa dal versante delle arti figurative.
Dagli interventi e dal dibattito è
emersa anzitutto la consapevolezza che l’integrazione
Europea – la compenetrazione di tante “alterità” – è un fatto primariamente
culturale, che non si esaurisce certo nell’abbattimento dei confini nazionali
geografici pur essendone positivamente influenzato. La testimonianza di Tatjana
Goritcheva ha poi portato all’attenzione di tutti l’impoverimento e la barbarie
che derivano da una concezione di incontro tra popoli, religioni e identità
regolato esclusivamente dal mercato. Si è anche osservato che la cultura europea
oggi non sembra essere in grado di reagire con forza ad una visione del mondo incentrata sul denaro e sul profitto;
anzi essa molto spesso assume questa Weltanschauung, impostando di
conseguenza anche la questione dell’Altro, sia che si tratti
dell’alterità dei popoli dell’Europa Orientale oppure di quella dei popoli del
Bacino Mediterraneo che in maniera crescente giungono nel Vecchio Continente. Si
è dunque riaffermata l’urgenza di rilanciare una visione del mondo diversa, una
visione che attinga al patrimonio della cristianità orientale e occidentale
assieme; una Weltanschauung dunque che sappia restituire all’uomo il
primato sul profitto, alla cooperazione il primato sulla competizione e più in
generale allo spirituale il primato sul materiale. Forse, all’alba del terzo
Millennio, proprio questo modo di vedere la realtà risulterà essere il vero
Altro del pensiero e della cultura europea.
Tutti i contributi del Forum Orient-Occident sono disponibili
sul sito dell’Istituto Internazionale Jacques Maritain – Sezione del
Friuli-Venezia Giulia (www.maritain.org).
Cf.: Giovanni
Grandi, Segretario esecutivo,
Istituto Internazionale Jacques Maritain – Sezione del Friuli-Venezia Giulia,
Via Torrebianca, 13, I-34132 Trieste;
tel.: +39.040.365.017; tel./fax: +39.040.364.409; fvg@maritain.org;
www.maritain.org

SARAJEVO:
LA PASTORAL DE LAS VOCACIONES EN UNA EUROPA MULTICULTURAL
El Servicio Europeo para las Vocaciones (EUropean VOCATIOns
Service), reunió en Sarajevo, del 4 al 7 julio de 2002, a los responsables de
pastoral vocacional de Europa y trató de impulsar una pastoral vocacional común
en el Continente, donde junto a situaciones propias de cada país, los
principales problemas son comunes. El tema del encuentro de este año era La
pastoral de las Vocaciones en una Europa Multicultural, y tuvo lugar en el
significativo marco de Sarajevo, la ciudad de las tres culturas, símbolo por
excelencia de la Europa multicultural. La ciudad, en la que aún se aprecian las
heridas de la guerra reciente, se recupera lentamente y trata de recuperar el
ritmo normal. Los movimientos de población provocados por el conflicto han hecho
de ella la segunda ciudad musulmana de Europa, tras Estambul. La comunidad
católica, reducida ahora apenas a un escaso 8 o 10% –la guerra provocó la huída
o el exilio de casi la mitad de los católicos de la ciudad– acogió a los
responsables en el Seminario de la archidiócesis. El Congreso ha permitido a los
asistentes un conocimiento de primera mano de los sufrimientos de la Iglesia
católica en esta región, que vio completamente destruido el 80% de sus templos e
instalaciones, así como la muerte de numerosos sacerdotes, religiosos y fieles,
asesinados in odium fidei. Todos estos elementos han constituido el marco
ideal de reflexión acerca del tema, La Europa multicultural, sus
posibilidades y sus límites.
Invitado a este congreso era D. Melchor Sánchez de Toca
Alameda, oficial del Consejo Pontificio de la Cultura, quien en su intervención
habló sobre La Iglesia y la identidad cristiana en una Europa multicultural.
Consecuencias para el cristianismo y para la pastoral vocacional. En efecto,
el actual contexto de creciente diversificación cultural provocado por los
fenómenos migratorios y por profundos cambios sociales, está modificando
notablemente la fisonomía cultural de Europa. Es necesario estudiar en qué
medida tales cambios están afectando al modo en que viven su fe millones de
cristianos en el continente. Indudablemente hay una “multiculturalidad”
histórica en Europa, que constituye una de las fuentes de su riqueza y su
patrimonio espiritual. Esta diversidad, sin embargo, tiene un sustrato común
proporcionado por la fe cristiana. El actual pluralismo cultural tiene que ver
más bien con la llegada de grandes masas de immigrantes procedentes de áreas
extraeuropeas, con sus respectivas culturas. También con la desintegración o
fragmentación de las culturas tradicionales en Europa, que dan lugar a nuevos
modelos de referencias culturales, marcados a menudo por el secularismo, la
indiferencia religiosa e incluso por una abierta hostilidad hacia el
cristianismo. Es difícil evitar la sospecha de que cuando en ambientes políticos
europeos se habla de “multiculturalidad” o “multiculturalismo” no se trata
tanto de la descripción de un hecho cuanto de la imposición de un programa. Como
dice D. Peter Fleetwood, Oficial del Consejo Pontificio de la Cultura, se tiene
la impresión de que “multiculturalismo” no es un término descriptivo
sino prescriptivo, el ideal de una sociedad en la que todas las culturas
tienen el mismo valor, una sociedad sin clases en el plano cultural, que es en
realidad un burdo intento de marginar el cristianismo del proceso de
construcción europea y de crear una nueva identidad laica para el continente.
Naturalmente, este proceso cultural no deja de influir en
el modo de vivir la fe. En un ambiente impregnado de relativismo cultural y
ético, muchos cristianos padecen una fuerte crisis de identidad. Los compromisos
definitivos, que en la vocación al sacerdocio o a la vida consagrada hallan su
expresión en el celibato y en la profesión de los consejos evangélicos, se
difuminan y pierden sentido en un ambiente donde todo es relativo y revisable.
La componente carismática, no institucional, fuertemente subjetivista de la
cultura actual influye también en la percepción de la Iglesia como elemento
objetivo, visible y externo, que es considerado un estorbo.
Todos estos son factores
presentes en mayor o menor medida en todo el continente. Si el ambiente general
puede inducir al pesimismo, no podemos olvidar en cambio que ofrece también
grandes oportunidades para el anuncio del Evangelio. La presencia de grandes
comunidades de inmigrantes son una oportunidad para una nueva evangelización. Y
si bien el relativismo es un torpedo contra la línea de flotación de la fe, en
cambio es necesario decir que la tendencia al misticismo y a la interiorización
típicas de la religiosidad post-moderna constituyen un desafío para los
cristianos, un estímulo para vivir en profundidad los misterios de la fe y vivir
un cristianismo que, como señala Juan Pablo II en Nuevo Millennio Ineunte, se
distinga por el arte de la oración.