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Salmo 95 (94)

Invitación a la alabanza y a la obediencia

1 Venid, aclamemos al Señor,

demos vítores a la Roca que nos salva;

2 entremos a su presencia dándole gracias,

aclamándolo con cantos.
 

3 Porque el Señor es un Dios grande,

soberano de todos los dioses:

4 tiene en su mano las simas de la tierra,

son suyas las cumbres de los montes;

5 suyo es el mar, porque él lo hizo,

la tierra firme que modelaron sus manos.
 

6 Entrad, postrémonos por tierra,

bendiciendo al Señor, creador nuestro.

7 Porque él es nuestro Dios,

y nosotros su pueblo,

el rebaño que él guía.
 

Ojalá escuchéis hoy su voz:

8 «No endurezcáis el corazón como en Meribá,

como el día de Masá en el desierto;

9 cuando vuestros padres me pusieron a prueba

y me tentaron, aunque habían visto mis obras».

10 Durante cuarenta años

aquella generación me asqueó, y dije:

«Es un pueblo de corazón extraviado,

que no reconoce mi camino;

11 por eso he jurado en mi cólera

que no entrarán en mi descanso».