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JUAN PABLO II

REGINA CAELI

Domingo 4 de mayo de 1997

 

1. En esta celebración he tenido la dicha de elevar a los altares a cinco nuevos beatos, que testimonian también la diversidad de caminos en que se puede seguir la común vocación a la santidad. Nos disponemos ahora a honrar a la Virgen María con el rezo del Regina caeli, oración mariana propia del tiempo pascual.

En medio de este gozo, deseo saludar con afecto a los numerosos obispos, autoridades civiles y peregrinos venidos desde España y América Latina para venerar a estos grandes hijos de la Iglesia. Que su ejemplo resplandezca en vuestros países y que su intercesión os sostenga en vuestras tareas. María santísima, de quien los nuevos beatos fueron hijos devotos, haga sentir el calor de su protección materna sobre todos vosotros y vuestras familias.

2. Dirijo un saludo especial a los peregrinos de lengua italiana que han venido para participar en esta celebración. En particular, saludo al arzobispo, a los sacerdotes y a los fieles de la diócesis de Reggio Calabria, a cuyo clero perteneció el beato sacerdote Gaetano Catanoso. Saludo, asimismo, al obispo y a los fieles de la diócesis de Cremona, donde vivió y trabajó el beato Enrico Rebuschini. Ojalá que el excepcional testimonio de estos dos nuevos beatos, su ardiente fe, su generosa entrega a los que sufrían y a los marginados, renueven en cada uno, amadísimos hermanos y hermanas, la alegría de seguir a Cristo, para ser sal y luz en todo ambiente de vida.

Dirijo también un cordial saludo a los miembros de las comunidades calós, rom, sinti, manusch y caolie y de las demás comunidades nómadas. Habéis venido en gran número y llenos de entusiasmo a participar en la beatificación de un hijo de vuestro pueblo, Ceferino Giménez Malla: ¡sed bienvenidos! O del andatumen kate naisisaras sia le devles. T'aven bahtale tai saste tai train miro! (Dios os ha traído aquí; demos todos gracias al Señor. Os deseo que gocéis de buena salud y viváis en paz).

3. María, Reina de todos los santos, nos alcance la gracia de imitar el luminoso ejemplo de los nuevos beatos, para experimentar la fuerza de su intercesión y gustar de antemano el vínculo de comunión que esperamos gozar eternamente en la casa del Padre.

 

© Copyright 1997 - Libreria Editrice Vaticana

 

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