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JUAN PABLO II
ÁNGELUS
Domingo de Ramos, 16 de abril de 2000
1. Antes de concluir esta celebración, dirijo un afectuoso saludo a
todos los jóvenes presentes. Queridos hermanos, en el próximo mes de agosto
Roma acogerá el gran encuentro de la juventud de todo el mundo. Os agradezco a
todos vosotros, jóvenes romanos e italianos, el empeño y la disponibilidad con
que os preparáis para recibir a vuestros coetáneos. Expreso asimismo mi gratitud
a la región de Pulla, que ha regalado las plantas y los ramos de olivo para esta
fiesta.
2. Saludo cordialmente a los jóvenes de lengua francesa presentes en esta
liturgia de Ramos. Doy la bienvenida a Roma, para la
XV Jornada mundial de la
juventud, a todos los jóvenes, invitándolos a venir en gran número a ese
gran acontecimiento eclesial, en el centro del jubileo.
Doy una cordial bienvenida a los jóvenes de lengua inglesa, y pido a Dios que
esta Semana santa y Pascua sean para todos vosotros un tiempo de intimidad con
Cristo en la oración y de compromiso renovado en favor de la misión de la
Iglesia. La nueva evangelización necesita vuestras energías y vuestro entusiasmo. ¡Dios os bendiga!
Queridos jóvenes de países de lengua alemana, me alegra mucho vuestra presencia.
Hemos entrado con Jesús en la Semana santa y hemos cantado el Hosanna. Que esta
aclamación, después de pasar por la cruz, culmine en el canto gozoso del Aleluya.
Saludo a los jóvenes de lengua española. Hoy habéis acompañado con júbilo a
Jesús en su entrada a Jerusalén. Recibidlo también con gozo cuando llame a
vuestra puerta. Os invito a la Jornada mundial de la juventud del próximo agosto
en Roma y os bendigo con afecto.
Saludo con afecto a los jóvenes de Portugal y de Brasil, deseando a todos una
feliz Pascua en unión con Cristo resucitado. Espero encontraros nuevamente en la
Jornada mundial de la juventud de este año.
Saludo cordialmente a los jóvenes polacos presentes en la plaza de San Pedro. Os
agradezco vuestra participación en la liturgia de este domingo de Ramos, y doy
las gracias también a todos los que la han seguido a través de la radio y la
televisión. Os invito a todos a participar en la Jornada mundial de la juventud,
que tendrá lugar el próximo mes de agosto. Ciertamente los jóvenes polacos no
fallarán y muchos vendrán a Roma. ¡Dios os bendiga a todos!
3. Os encomiendo a todos vosotros, queridos jóvenes, a María santísima, y os
entrego de nuevo la oración del Ángelus, como hice en el Mensaje que os dirigí.
Meditadla cada día para que, a ejemplo de la Virgen de Nazaret, lleguéis a ser
auténticos discípulos de Jesús y testigos de su Evangelio.
© Copyright 2000 - Libreria Editrice Vaticana
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