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JUAN PABLO II
ÁNGELUS
Domingo 3 de octubre de 2004
Amadísimos hermanos y hermanas:
1. En este primer domingo de octubre, mes dedicado de modo especial a la Virgen
del Rosario, os invito a rezar esta hermosa oración, imitando también en esto a
los nuevos beatos.
2. Saludo a los pastores y a los fieles de lengua francesa, sobre todo a los que
han venido de las diócesis de origen de los nuevos beatos, así como a los
representantes de la sociedad civil, a los hermanos trapenses y a las Religiosas
del Santísimo Sacramento. Quiera Dios que los beatos contribuyan a dar nuevo
impulso a vuestras comunidades eclesiales, cuya renovación espiritual pude
constatar en Lourdes.
3. Saludo cordialmente a los obispos, sacerdotes y fieles, así como a las
autoridades, venidos de Argentina a la beatificación de la madre
Ludovica de
Angelis y muy especialmente a las Hijas de Nuestra Señora de la Misericordia. Al
invitaros a imitar las virtudes de la nueva beata, recuerdo su devoción al santo
rosario, que ella siempre tenía entre sus manos.
4. Con gran alegría saludo a los peregrinos de lengua alemana, especialmente a
los numerosos fieles procedentes de Austria y de la diócesis de Münster, que han
venido a Roma para la beatificación del emperador
Carlos I y de
Anna Katharina
Emmerick. Saludo en particular a las delegaciones oficiales de Austria,
Liechtenstein y Luxemburgo, así como al archiduque Otto, hijo del emperador
Carlos, con su numerosa familia. Que el amor de Jesús os acompañe siempre.
Nos dirigimos ahora a María santísima, que precede a todos en el camino de la fe
y de la santidad.
© Copyright 2004 - Libreria Editrice Vaticana
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