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21 - 12.10.2009
RESUMEN
-
DÉCIMA CONGREGACIÓN GENERAL (SÁBADO, 10 DE OCTUBRE DE 2009 - POR LA
MAÑANA) - CONTINUACIÓN
-
DUODÉCIMA CONGREGACIÓN GENERAL (LUNES, 12 DE OCTUBRE DE 2009 - POR
LA TARDE)
- RUEDAS DE PRENSA
DÉCIMA CONGREGACIÓN GENERAL (SÁBADO, 10 DE OCTUBRE DE
2009 - POR LA MAÑANA) - CONTINUACIÓN
-
AUDICIÓN DE
LOS OYENTES (III) - CONTINUACIÓN
AUDICIÓN DE
LOS OYENTES (III) - CONTINUACIÓN
Publicamos a continuación un nuevo resumen de una intervención en la
Auditio auditorum (III), que sustituye el texto publicado en el
Boletín N. 16 del 10 de octubre de 2009, a petición del Oyente.
- Prof. Edem KODJO, Ex secretario da la Organización para la Unidad
Africana (O.U.A.); ex Primer Ministro, Profesor de Patrología del
Instituto St. Paul de Lomé (TOGO)
África anhela profundamente la reconciliación, la justicia y la paz.
La Iglesia de África y sus cristianos son interpelados por esta
misión más que otros. ¿Cómo reconciliar a los africanos entre sí?
El proceso no es fácil. La reconciliación es, antes que nada, una
actitud, una disposición de corazón, una mirada de amor hacia el
otro, que supone la conversión del ser, es una verdadera “metanoïa”,
una transformación total que solo la gracia que nace de la oración
puede acordar.
Sí, nosotros africanos debemos, primeramente, reconciliarnos con
Dios a través de la penitencia y la oración.
La reconciliación con los demás supone que cada uno tenga en sí la
fuerza y el valor del perdón.
La reconciliación humana da un lugar privilegiado a la confesión que
lleva a la verdad, a la verdad indispensable y a la justicia.
Reconciliación, justicia y verdad se encuentran en una especie de
relación de tipo trinitario.
¿Los cristianos están formados para desempeñar ese papel? ¡No es
seguro! Y todavía menos entre los hombres políticos cristianos. El
corazón del hombre, al ser oscuro por naturaleza y la política al
ser fangosa por excelencia hacen que estos hombres se expongan, más
que a otras personas, a la traición de su fe. Denunciarles o
vilipendiarles no es suficiente. Hay que cambiar sus corazones
porque no todos deben condenarse. ¿Acaso Julius Nyerere no es
susceptible de ser beatificado? Hay que rezar por ellos. Hay que
formarlos. En su defecto, habría que inventar la formación
pos-catequética de nuestra Iglesia. ¿Qué se conoce realmente de la
Doctrina social de la Iglesia en estos círculos de poder?
La escuela Cristiana, en cuanto a ella, debe ser cristianizada de
nuevo, el laicado valorizado y asociado de una manera mejor,
desempeñando una función plena.
Necesitamos tener capellanes para los hombres políticos en todas
partes, en nuestras diócesis.
En todo caso, los pueblos de África esperan de este Sínodo un
mensaje fuerte que diga basta a las desviaciones políticas y a las
manipulaciones de todo tipo, al deseo de perpetrarse en el poder
haciendo trampa, al acaparamiento de riquezas en las manos de
algunos, a la enajenación de nuestros recursos mineros, a la venta
de nuestras tierras a firmas transnacionales capitalistas, a la
destrucción de nuestro medio ambiente.
Los pueblos saben que la voz de la Iglesia es fuerte. Que la voz del
Santo Padre es fuerte. Los pueblos conocen el valor moral y
espiritual de la gran envergadura de la Iglesia. Ellos esperan, ¡no
les decepcionemos!
[00242-04.04] [UDO14] [Texto original: francés]
DUODÉCIMA CONGREGACIÓN GENERAL (LUNES, 12 DE OCTUBRE
DE 2009 - POR LA TARDE)
- INTERVENCIONES
EN EL AULA (CONTINUACIÓN)
- AUDICIÓN DE LOS OYENTES (V)
-
INTERVENCIÓN DEL INVITADO ESPECIAL JACQUES DIOUF, DIRECTOR GENERAL
DE LA FAO
A las 16:30 de hoy, lunes 12 de octubre de 2009, con la oración Pro
felici Synodi exitu, guiada por el Santo Padre, ha comenzado la
Duodécima Congregación General, para la continuación de las
intervenciones de los Padres Sinodales en el aula sobre el tema
sinodal La Iglesia en África al servicio de la reconciliación, de la
justicia y de la paz “Vosotros sois la sal de la tierra ... Vosotros
sois la luz del mundo” (Mt 5, 13.14).
Presidente Delegado de turno S.Em. Card. Théodore-Adrien SARR,
Arzobispo de Dakar (SENEGAL).
A las 18:00 el Presidente Delegado ha dado la palabra al Invitado
Especial Jacques Diouf, Director General de la FAO.
En esta Congregación General, que se ha concluido a las 19:00 horas,
con la Oración del Angelus Domini, estuvieron presentes 210 Padres.
INTERVENCIONES EN
EL AULA (CONTINUACIÓN)
Intervinieron a continuación los siguientes Padres:
-
S. E. R. Mons. Robert MUHIIRWA, Obispo de Fort Portal (UGANDA)
-
S. E. R. Mons. Kyrillos WILLIAM, Obispo de Assiut de los Coptos
(EGIPTO)
-
S. E. R. Mons. Philippe RANAIVOMANANA, Obispo de Ihosy (MADAGASCAR)
-
S. E. R. Mons. Laurent MONSENGWO PASINYA, Arzobispo de Kinshasa
(REPÚBLICA DEMOCRÁTICA DEL CONGO)
-
S. E. R. Mons. Raymond Leo BURKE, Arzobispo Emérito de Saint Louis,
Prefecto del Tribunal Supremo de la Signatura Apostólica (CIUDAD DEL
VATICANO)
-
S. E. R. Mons. Tesfaselassie MEDHIN, Obispo de Adigrat (ETIOPÍA)
-
S. E. R. Mons. Norbert Wendelin MTEGA, Arzobispo de Songea
(TANZANIA)
-
S. E. R. Mons. Krikor-Okosdinos COUSSA, Obispo de Iskanderiya de los
Armenios (EGIPTO)
-
S. E. R. Mons. Denis WIEHE, C.S.Sp., Obispo de Port Victoria,
Presidente de la Conferencia Episcopal (C.E.D.O.I.) (SEYCHELLES)
-
S. E. R. Mons. Ludwig SCHICK, Arzobispo de Bamberg, Presidente de la
Comisión "Weltkirche" de la Conferencia Episcopal Alemana (ALEMANIA)
Damos a continuación los resúmenes de las intervenciones
- S. E. R. Mons. Robert MUHIIRWA, Obispo de Fort Portal (UGANDA)
Hablo del gran desafío de la pobreza que veo en mi país, Uganda y,
en particular, en mi diócesis de Fort Portal, que tiene una
población de aproximadamente un millón de católicos. Tenemos
alrededor de 2000 catequistas. Creo que mi diócesis, como muchas
otras en África, tienen un gran potencial. Ejemplo de ello es la
cantidad de buena tierra de las áreas rurales, de las ciudades
pequeñas y grandes. Sin embargo, con la actual situación financiera
no estamos en condiciones de hacer que esta tierra sea productiva y
de sostenernos económicamente. Ésta es la razón por la que seguimos
pidiendo ayudas financieras a nuestras Iglesias hermanas en Europa,
América y otros países desarrollados para poder construir iglesias,
rectorías para nuestras parroquias, conventos, y para tener medios
de transporte que nos permitan llevar a cabo nuestras tareas
pastorales, etc. Estamos realmente agradecidos por la ayuda que
recibimos.
Sin embargo, si queremos ser una Iglesia madura, una iglesia viva
que sea autosuficiente y se propague, entonces necesitamos también
ser más autónomos y depender de los recursos que nosotros mismos
logremos recabar. Ello nos situará en una posición tal que nos
permitiría sostener los programas de la Iglesia y pagar unas
retribuciones justas a nuestros catequistas, religiosos e incluso a
los sacerdotes, ya que esto podría ayudarles a no abandonar
voluntariamente nuestras diócesis para buscar pastos más verdes en
otros lugares. Además, tenemos que elaborar programas para los
jóvenes con objeto de que no sean captados por los musulmanes y las
iglesias pentecostales, que están invirtiendo millones de dólares en
nuestros países para acercarlos a sus religiones.
¿Podremos tener un mayor diálogo sobre el modo en que nuestras
Iglesias y diócesis hermanas en el mundo desarrollado nos asisten?
¿Por ejemplo, ayudando a las diócesis hermanas y a las conferencias
en lo que se refiere a las posibilidades de hacer inversiones para
lograr nuestra autonomía, de tal modo que estemos en condiciones de
pagar un sueldo a nuestros agentes de pastoral, en especial a los
catequistas y demás? ¿Conseguiremos crear con nuestros propios
medios algunos programas pastorales, superando la síndrome de
dependencia que hace que algunos de nuestros donadores se hayan
cansado? Dejad que la sabiduría de este dicho popular resuma mi
intervención: “Dad a un hombre un pez y volverá a vosotros todos los
días, pero dadle un anzuelo y él mismo pescará cada día”.
[00207-04.03] [IN155] [Texto original: inglés]
- S. E. R. Mons. Kyrillos WILLIAM, Obispo de Assiut de los Coptos
(EGIPTO)
De una población total de 80 millones de personas, los cristianos en
Egipto son aproximadamente 10 millones, de los cuales unos 300.000
son católicos, repartidos en coptos católicos, que forman la
mayoría, melquitas, maronitas, siros, armenios, caldeos y algunos
latinos.
La Iglesia Católica en Egipto es una pequeña comunidad que mantiene
su sello de Iglesia universal y también tiene las mismas
preocupaciones de todas las Iglesias en África pero conservando su
especificidad, ya que vive en un contexto árabe-musulmán diferente
del de los demás países africanos.
Es también una Iglesia local rica en tradiciones, culturas, ritos y
con su propia una liturgia.
La Iglesia en Egipto está presente a través de las actividades
socio-pastorales que organizan las diócesis, las congregaciones
religiosas y los organismos laicos.
Dicha presencia se manifiesta de maneras diferentes:
Damos prioridad a la educación. En la escuela les enseñamos a los
niños la tolerancia, el respeto a los demás, los valores humanos.
Esta formación crea unos puentes entre los diferentes ámbitos
religiosos y sociales.El desarrollo socio-económico, como la
promoción de la mujer, la animación rural (alfabetización, salud,
micro-proyectos, etc).
Algunos de los desafíos de la Iglesia Católica en Egipto: el
fundamentalismo religioso, la emigración de los mandos cristianos,
los refugiados, el trabajo ecuménico que deja que desear, la
formación adecuada de los sacerdotes, de los religiosos y religiosas
y de los laicos, para afrontar los cambios de la sociedad egipcia y
sus nuevas exigencias. Promover la comunión entre los diferentes
ritos y los nuevos movimientos en el seno de la Iglesia.
[00225-04.02] [IN156] [Texto original: francés]
- S. E. R. Mons. Philippe RANAIVOMANANA, Obispo de Ihosy
(MADAGASCAR)
No podemos dejar de dar las gracias a los organismos europeos,
católicos o no católicos, que han ayudado financiera y materialmente
a las Iglesias del hemisferio sur y a algunas diócesis a dotarse de
medios de comunicación. La Iglesia en África agradece al norte sus
distintas ayudas.
De todos modos, a menudo los donadores imponen unas condiciones para
las ayudas. Un gran número de programas de la Iglesia en África
depende todavía ampliamente de las condiciones de los donadores. El
riesgo, por una parte, es que esta situación hipoteque la autonomía
y la propiedad de los programas, y por otra parte, se corre el
riesgo de crear unos proyectos o estructuras inadecuados para la
Iglesia local y para los beneficiarios. Por ello son necesarias una
confianza y una comprensión mutua de las dos partes, con el fin de
evitar regalos envenenados.
La inversión en medios de comunicación social tiene que llegar a los
pueblos aislados y enclavados fuera del del mundo. Los campesinos,
que constituyen el 85% de la población, no tienen acceso a la
información y la formación, y así se ven privados de los derechos y
deberes elementales como ciudadanos y cristianos, cuando en realidad
han sido llamados a ser artesanos de la reconciliación, de la paz y
de la justicia.
¡La formación del personal para manejar estos medios de alta
tecnología que no dejan de evolucionar cuesta cara! La formación,
que a menudo hay que adquirir en Europa, es una necesidad, pero
queda fuera de las posibilidades financieras de la diócesis. Por
otro lado, para evangelizar bien a los medios, es necesario que los
animadores tengan una formación cristiana sólida. Es la condición
para el éxito...
La creación de radios diocesanas tiene como primer objetivo la
comunión en cada diócesis. Pero la creación de una red-satélite
contribuirá enormemente a los intercambios interdiocesanos y
nacionales a través de un programa común. Tiene la misión favorecer
la comunión en el esfuerzo de evangelización en las diócesis.
[00227-04.03] [IN158] [Texto original: francés][227-03] [RAPH
(IN158)]
- S. E. R. Mons. Laurent MONSENGWO PASINYA, Arzobispo de Kinshasa
(REPÚBLICA DEMOCRÁTICA DEL CONGO)
La paz va de la mano con la justicia, la justicia con el derecho y
el derecho con la verdad.
Sin justicia, la paz social es frágil. Por lo tanto, es necesario,
promover el estado de derecho cueste lo que cueste, en el cual la
ley tenga el primado, sobretodo el derecho constitucional; estados
de derecho en los cuales la arbitrariedad y la subjetividad no
generen la ley de la selva; estados de derecho en los cuales la
soberanía nacional es reconocida y respetada; estados de derechos en
los cuales a cada uno se le da lo que le corresponde en forma
equitativa.
Sin la verdad es difícil asegurar la justicia y proclamar el
derecho. La consecuencia sería que el derecho y la falta de derecho
tendrían el mismo derecho de ciudadanía, y esto haría imposible un
orden armonioso de las cosas, osea la “tranquillitas ordinis”. “En
la verdad, la paz” (Benedicto XVI).
Es por esta razón que la búsqueda de soluciones pacíficas, por todos
los medios, especialmente los diplomáticos y políticos, deberá ser
orientada a restablecer la verdad, la justicia y el derecho.
Cristo es nuestra paz. Él ha realizado la paz, ha proclamado la paz,
porque hizo un solo pueblo de hebreos y paganos. Y esto lo realizó
no dejando que unos u otros tuvieran privilegios y derechos, lo
realizó aboliendo la exclusión, derrumbando el muro de separación
cultural y social, destruyendo el odio que crucificó su cuerpo en la
cruz. Hebreos y gentiles no son más extranjeros entre ellos, ni
personas distantes sino cercanas, conciudadanos con los santos, los
unos y los otros participan de la misma herencia (Ef 3, 6), desde
entonces son un solo Israel.
Él, Jesús, realizó así un hombre nuevo, para reconciliarlos con Dios
y para dar, por medio del Espíritu, el acceso al Padre.
Es eliminando todas las barreras, la exclusión, las leyes
discriminatorias en el culto y en la sociedad y, sobre todo,
suprimiendo el odio, que se reconcilian los hombres y se realiza la
paz.
[00228-04.03] [IN159] [Texto original: francés]
- S. E. R. Mons. Raymond Leo BURKE, Arzobispo Emérito de Saint
Louis, Prefecto del Tribunal Supremo de la Signatura Apostólica
(CIUDAD DEL VATICANO)
La Iglesia, como Esposa de Cristo, es el espejo de la justicia. Debe
anunciar y salvaguardar la verdad, citando las palabras del Papa
Benedicto XVI, “y conoceréis la verdad, y la verdad os hará
libres”(cfr. Jn 8, 32) y “de la que pueda resultar un desarrollo
realmente humano” (Caritas in veritate, n.9). Su enseñanza y su
disciplina con respecto al santo matrimonio, por medio del cual la
familia, célula primaria de la vida de la Iglesia y de la sociedad,
se debe formar y alimentar, es fundamental por su fidelidad como
espejo de la justicia en el mundo.-
El tribunal de la Rota, en el que el obispo diocesano ejercita su
función de juez en nombre de los fieles que acusan de nulidad el
propio matrimonio, es una parte esencial del ministerio de justicia
de la Iglesia. Cada obispo, por lo tanto, debe prestar atención e
instituir y ordenar de forma adecuada el tribunal de la Rota,
responsabilidad que puede cumplir también conjuntamente con un
tribunal interdiocesano.
En la cultura contemporánea, es fundamental que la Iglesia anuncie
la verdad sobre la unión conyugal entre un hombre y una mujer que,
por su misma naturaleza, es exclusiva, indisoluble y ordenada a la
procreación. El respeto, por parte de los fieles, de la disciplina
de la Iglesia con respecto al matrimonio es uno de los instrumentos
válidos para “asistir a las parejas y guiar las familias en los
desafíos que encuentran” y para purificar a la cultura de prácticas
como los “matrimonios forzados” y la poligamia.
Las decisiones del Tribunal de la Rota reflejan, para los fieles y
para la sociedad en general, la verdad sobre el matrimonio y la
familia. Los miembros del tribunal, por lo tanto, deben estar bien
preparados por medio del estudio del derecho canónico y de la
experiencia.
Que pueda la Iglesia, con la celebración de esta Asamblea especial,
inspirada en el espíritu peculiar de la cultura africana, ser de
manera cada más perfecta el espejo de la justicia relativa al
matrimonio y a la familia para el bien de los pueblos de África y
del mundo entero.
[00229-04.04] [IN160] [Texto original: inglés]
- S. E. R. Mons. Tesfaselassie MEDHIN, Obispo de Adigrat (ETIOPÍA)
Considero que no se ha dedicado la suficiente atención a la
formación, que es un tema central para la Iglesia en África mientras
desarrolla su servicio para la reconciliación, la justicia y la paz,
“...sal de la tierra... y luz del mundo”
La Iglesia desarrolla su misión a través de sus estructuras e
instituciones, y más concretamente a través de los obispos, los
sacerdotes, religiosos y religiosas, los catequistas y los fieles
laicos que, cada cual según su nivel respectivo, deben ser guías y
modelos para las comunidades cristianas, como “reconciliadores”,
“personas justas” , “artífices de paz”.
La formación de los sacerdotes es fundamental si se quiere alcanzar
este objetivo.
Por lo tanto, debemos asegurarnos que la formación que impartimos a
nuestros futuros sacerdotes y agentes de evangelización los ayude a
ser conscientes de los desafíos, a ser ministros seguros de ellos
mismos, equilibrados y maduros, capaces de resistir las graves
turbulencias del tiempo.
Recomendaciones.
- Existe una fuerte exigencia por comprender las presiones
destructivas y los desafíos a los cuales se enfrentan nuestras
sociedades en África hoy, con una atención particular por las
familias y por los jóvenes. Esto exige por parte de la Iglesia la
realización de programas de formación específicos.
- Los programas de formación en los Seminarios mayores y en las
Casas de formación religiosa
requieren mucha atención y una evaluación muy atenta con el fin de
determinar la calidad y la eficacia de la formación de los miembros
de la Iglesia que puedan ser testigos auténticos de la
reconciliación, de la justicia y de la paz.
- Utilizar nuestros Institutos de estudios superiores para instituir
una facultad que desarrolle e integre en los programas, en lo que
concierne a los mecanismos de reconciliación, las mejores prácticas
y los modelos culturales africanos más eficaces para proporcionar la
formación de un personal al servicio de la reconciliación, de la
justicia y de la paz, que podría desarrollar el propio servicio a
nivel nacional regional y continental, según las exigencias.
- La atención por la diversidad existente en nuestras sociedades
africanas es una realidad que no debe subestimarse.
[00226-04.04] [IN157] [Texto original: inglés]
- S. E. R. Mons. Norbert Wendelin MTEGA, Arzobispo de Songea
(TANZANIA)
Mucha de nuestra gente es torturada, hostigada, asesinada
simplemente debido a sospechas maliciosas infundadas, fomentadas por
la brujería y por brujos. No hay leyes que defiendan a las personas,
los gobiernos condonan. Algunos líderes conspiran con los brujos y
algunos gobiernos los legalizan. Muchos líderes creen en la
brujería, en la superstición y en el ocultismo. Por ello se
requiere: una evangelización más profunda, apoyo y una voz profética
que se dirija a nuestros gobiernos.
La sobrevivencia de nuestros agricultores es precaria. Sus
dificultades, con frecuencia, ni siquiera son contempladas en los
presupuestos de nuestros gobiernos y se los engaña continuamente. La
Iglesia en África debe luchar en favor de los agricultores y
pastores: ellos deben obtener su participación en el presupuesto. Se
les deben garantizar las infraestructuras básicas y las necesidades
fundamentales para su trabajo y sus productos. Se deben tomar
medidas para lograr mercados estables y válidos. Se deben proteger
los mercados internos. Se debe introducir a los agricultores al
ahorro y a los préstamos a través de cooperativas de micro
financiación.
Para nuestros políticos, paz significa “una atmósfera tranquila que
les permita robar y aprovecharse del dinero de sus países”. Para
ellos “elecciones libres y justas” significa “suceso en hacer que la
gente vaya a las urnas en el total desconocimiento de sus derechos”y
de las maliciosas maniobras de los candidatos”. Los políticos creen
que ser elegidos significa tener la autorización para robarle al
país.
Amamos a los musulmanes. Vivir con ellos forma parte de nuestra
historia y cultura. Pero el peligro que amenaza la libertad de
África, su soberanidad, democracia y derechos humanos es en primer
lugar, el factor político islámico, es decir, el plan previsto y el
claro proceso de “identificar el Islam con la política y viceversa”
en cada uno de nuestros países africanos. El segundo lugar, lo ocupa
el factor monetario islámico mediante el cual enormes cantidades de
dinero provenientes de países en el extranjero se vierten en los
nuestros, para desestabilizar la paz y erradicar la cristiandad.
La etnicidad es un cáncer que atormenta África. Debemos inculcar
inmediatamente la reconciliación como nuestra espiritualidad y vida
y también como acción inmediata.
[00230-04.03] [IN161] [Texto original: inglés]
- S. E. R. Mons. Krikor-Okosdinos COUSSA, Obispo de Iskanderiya de
los Armenios (EGIPTO)
Quisiera hacerlos partícipes del testimonio dado por la Iglesia
armenia, que desde el genocidio de 1915 está presente en todo el
mundo en su diáspora.
En 1915 los otomanos, movidos por los celos, han masacrado al pueblo
armenio presente en la gran Armenia y en la pequeña Armenia
(Turquía). Un millón y medio de personas murieron en ese genocidio.
Los armenios partieron, dispersándose primero en Medio Oriente,
luego por el mundo entero. La Iglesia armenia, fue acogida en todos
los lugares donde se establecía, y ha llevado su idioma, su fe, sus
tradiciones y su cultura.
En 2001 hemos celebrado los 1700 años del bautismo de Armenia y el
Papa Juan Pablo II beatificó al arzobispo de Mardine, Ignazio
Maloyan, el cual, como cabeza de su pueblo, dio la vida para no
renegar de la fe en Cristo.
En este momento en el que se desarrolla el Sínodo, es decir a 94
años de la masacre, siguiendo el llamado de Cristo a perdonar a los
enemigos, los dirigentes del Estado armenio y los jefes de las
Iglesias en Armenia (católica, ortodoxa y evangélica), realizamos un
acto público de perdón a los turcos. Lo hacemos pidiendo a los
turcos el reconocimiento del genocidio para rendir homenaje a los
mártires y conceder a los armenios sus derechos civiles, políticos y
religiosos.
El camino de reconciliación entre ambos Estados ha sido ya tomado.
Por este motivo, hago un llamado a los dirigentes políticos para que
sostengan nuestro caminar hacia los turcos, con la Iglesia universal
y con la Iglesia africana en necesidad.
[00240-04.03] [IN173] [Texto original: francés]
- S. E. R. Mons. Denis WIEHE, C.S.Sp., Obispo de Port Victoria,
Presidente de la Conferencia Episcopal (C.E.D.O.I.) (SEYCHELLES)
Las pequeñas islas del Océano Indico (Comores, Reunión, Mauricio,
Rodrigues y Seychelles), por su situación geográfica, su historia y,
en particular, su población, son muy diferentes a los grandes países
del continente africano, porque son tributarias no solamente de
África sino también de Asia y Europa. Sin embargo, a nivel pastoral
tenemos en común algunos temas, por ejemplo, algunos problemas
concernientes a la familia.
Los cristianos que se unen al Camino Neocatecumenal experimentan una
profunda transformación. A lo largo de mis visitas pastorales a
diferentes familias he sido testigo de la armonía que tienen en la
vida de pareja y en la relación con los hijos, así como de la
regularidad y profundidad de la oración en familia.
Las “sesiones CANA” organizadas por la Comunidad del Nuevo Camino:
cada vez participan unas veinte parejas, que transcurren juntas una
semana; se les propone ese tiempo para redescubrir el significado
verdadero de sus vida de pareja y de familia. Al mismo tiempo, en
otro lugar, los hijos de estas familias siguen un tiempo de
formación parecido, con una pedagogía adaptada a su edad. Durante el
último día de la sesión, los padres y los hijos se encuentran para
una fiesta en familia con todos los participantes. Seguidamente,
después de la sesión, se les propone a las parejas varias
actividades, como, por ejemplo, la de participar en las “Hermandades
CANA”.
“Couples for Christ” (“Las parejas para Cristo”), comunidad laica
que llegó de Filipinas, propone unos programas de formación no
solamente para las parejas, sino también para los jóvenes que se
preparan al matrimonio, para los adolescentes y para los niños. Los
diferentes programas propuestos están animados con canciones que
gustan mucho a los jóvenes...y a los menos jóvenes.
[00231-04.03] [IN163] [Texto original: francés]
- S. E. R. Mons. Ludwig SCHICK, Arzobispo de Bamberg, Presidente de
la Comisión "Weltkirche" de la Conferencia Episcopal Alemana
(ALEMANIA)
La asociación (partnership) entre las Iglesias en los diferentes
continentes deben ser promovidas. Esta asociación no deben
considerarse como caminos en un solo sentido. Deben llevar a un
intercambio de dones tanto espirituales como materiales entre las
Iglesias particulares en todo el mundo. Deben ser una asociación en
la oración, en el intercambio de experiencias y en la solidariedad.
Asociación significa participación recíproca en las alegrías y en el
sufrimiento de los otros. Este aparejamiento fortifica la Iglesias
locales en la fe, en la esperanza y en la caridad (cfr. Rm 1, 12).
Las partes se pueden ayudar con los sacerdotes, con los miembros de
las órdenes religiosas, especialmente las religiosas, y con los
expertos de ambos ámbitos.
Último y no menos importante, en nuestro mundo global, es la
necesidad del aparejamiento entre las Iglesias en los diferentes
continentes con la finalidad de proseguir, con una sola voz, el
diálogo con los gobiernos y las organizaciones políticas
internacionales. Únicamente las Iglesias unidas pueden alcanzar la
solución de los grandes problemas del comercio justo, de los cambios
climáticos, de la no proliferación de armas, de la explotación de
los recursos naturales, del comercio de esclavos, de las
migraciones, etc. La asociación entre las Iglesias particulares en
el mundo ayudan a las Iglesias locales para volverse instrumentos
mejores de la reconciliación, de la justicia y de la paz en el
mundo.
[00232-04.02] [IN164] [Texto original: inglés]
AUDICIÓN DE LOS OYENTES (V)
Han intervenido los siguientes Oyentes:
-
Dr. Alberto PIATTI, Secretario General da Fundación AVSI, Milano
(ITALIA)
-
Sr. Ermelindo Rosário MONTEIRO, Secretario General de la Commissión
Episcopal Justicia y Paz, Maputo (MOZAMBIQUE)
-
Sra. Barbara PANDOLFI, Presidente general del Institudo Secular de
las Missioneras de la Regalità de Cristo (ITALIA)
-
Rev.da Hna. Maria Ifechukwu UDORAH, D.D.L., Superiora General de las
Hijas del Divino Amor, Enugu (NIGERIA)
Damos a continuación los resúmenes de las intervenciones de los
Oyentes:
- Dr. Alberto PIATTI, Secretario General da Fundación AVSI, Milano
(ITALIA)
El tesoro más grande de África es la sed de Significado, de
espiritualidad de Dios que en la Europa ya saciada no existe más. La
revelación que Cristo es la respuesta a este deseo del ser humano,
concebido por su creador para tal fin, que se cumple aquí y ahora en
la Santa Iglesia.
Es este el encanto de la fe, que encuentra y se propone a la
libertad del hombre y es algo que también atrae a los jóvenes.
Hablo de encanto porque vivo, junto a mi esposa, la aventura de
criar y educar a 5 hijos (casi como una familia africana).
Lo que les mueve es el encanto de la fe como conocimiento de la
realidad, en su verdad más profunda, mas no las reglas y
consecuencias éticas y ambientales.
Me permito plantear, para vuestra reflexión, si esta tensión muchas
veces no parece ser una premisa ya que después, en la acción, esta
tensión no se mantiene, sino que se introduce un dualismo o un
relativismo en las consecuencias operativas, en nuestras obras. De
ese modo nuestra agenda, muchas veces, parece coincidir con la
agenda de los organismos internacionales y en particular con la de
las Naciones Unidas. El edificio de cristal parece ser el templo en
donde se celebra el rito de la nueva religión humanitaria y
relativista y su Secretario General de turno asume las vestiduras de
un papa laico.
Me refiero, brevemente, a dos aspectos fundamentales de nuestra
expresión caritativa de educación y salud.
- Consideramos que la educación permanente es un factor determinante
para la conciencia de los fieles porque expande la relación entre
Creador y creado, incluso en la acción. No solo es educación formal,
lo que nos lleva a preguntarnos ¿Cuáles son los contenidos
transmitidos en las escuelas católicas? No podemos contentarnos con
lo que prevén los objetivos del milenio “education for all”.
Señalo también la urgencia de tomar conciencia del valor de la
dignidad civil y social de las obras de la Iglesia como contribución
al bien común, según el principio de subsidariedad. La Iglesia
ofrece educación primaria al 50% de la población en edad escolar y
el 50% de los servicios sanitarios básicos en muchos países del
continente africano y esto no se reconoce como se debería.
Frente a estas dimensiones del servicio ofrecido a los hermanos de
la Iglesia, el fondo global para las tres grandes enfermedades
destina solo el 3.6 por cierto de todos los recursos que manejan las
“faith base organization” en su conjunto.
La Conferencia Episcopal Ugandesa ha trabajado intensamente en este
sentido, pero aún se puede hacer mucho más.
[00189-04.03] [UD021] [Texto original: italiano]
- Sr. Ermelindo Rosário MONTEIRO, Secretario General de la
Commissión Episcopal Justicia y Paz, Maputo (MOZAMBIQUE)
La Iglesia en África tiene muchos desafíos por enfrentar. En
Mozambique, por ejemplo, durante y después de la guerra civil, la
Iglesia Católica colaboró, de diversas maneras, para concienciar a
las personas para el perdón y la reconciliación nacional y de esa
forma recuperar el tejido humano y social del pueblo, para lograr la
paz. Organizó la unión de todas sus fuerzas vivas (laicos,
religiosos, sacerdotes) para movilizar la opinión pública para el
perdón y la reconciliación. Promovió la educación del pueblo para la
paz, a través de pronunciamientos públicos de sus Obispos en cartas,
comunicados y exhortaciones pastorales. Los mismos Obispos fueron
los protagonistas de encuentros sistemáticos de diálogo con las
autoridades gubernamentales y con los responsables del movimiento de
Resistencia Nacional para destacar que no eran las armas sino el
diálogo la vía más correcta para alcanzar la paz. La Iglesia además
formó más de 2000 Integradores sociales (Animadores de
reconciliación) que llevaron a todo el país el mensaje de perdón y
reconciliación para la paz. Los viernes se dedicaban a la oración
por la paz. En otras ocasiones se hacía oración ecuménica e
interreligiosa para la paz.
Frente a las nuevas realidades y nuevos desafíos actuales se deben
tener en cuenta también los aspectos internos de la Iglesia que
pueden constituir un testimonio en contra de la reconciliación y la
justicia dificultando así la construcción de la paz.
Por todo esto y por mucho más, querría sugerir a nuestros pastores
que sigan perseverando en el anuncio de la verdad y en la denuncia
de todo lo que pueda herir la reconciliación, la justicia y la paz
en África, porque vuestro compromiso abnegado, señores Obispos, es
un ejemplo que se va a multiplicar en cada uno de los fieles que os
sean confiados.
Sugiero también a nuestros pastores que potencien cada vez más y
mejor las comisiones de Justicia y Paz para que contribuyan más
eficazmente, como sal de la tierra y luz del mundo, al servicio de
reconciliación, justicia y paz.
[00190-04.03] [UD022] [Texto original: portugués]
- Sra. Barbara PANDOLFI, Presidente general del Institudo Secular de
las Missioneras de la Regalità de Cristo (ITALIA)
La presencia de los Institutos Seculares es una presencia escondida,
aceptando la precariedad de la vida cotidiana, conjuntamente con los
otros, sin protección ni privilegios, en la búsqueda de caminos y
soluciones frecuentemente probables, vivida con el deseo de una
fraternidad universal.
Por esto, la vocación de los Institutos seculares evidencia la
exigencia de la promoción de un laicado maduro, que pueda contribuir
a la construcción de una sociedad civil basada en los valores
humanos del cristianismo.
En la búsqueda de la justicia y de la paz, especialmente de la
experiencia de los laicos consagrados, integrados en los diferentes
ámbitos de la vita social, se pueden favorecerse micro procesos de
reconciliación, contribuyendo a la conciencia crítica, identificando
a la luz del Evangelio, los caminos alternativos de la justicia y de
la participación.
Nuestra vida y experiencia nos lleva a mirar al mundo y a la
historia con juicio y sentido crítico, pero también con una visión
positiva que parte de la certeza que, dondequiera se puedan
encontrar los signos y el germen de la presencia de Dios que exigen
ser conocidos, promovidos y acompañados, se hace necesario el estilo
del diálogo e del testimonio.
Si la mujer es un eje central de la sociedad africana, mucha veces
lo es de manera de modo “escondido”, ni oficial ni reconocido, entre
dificultades y prejuicios.
Siendo Institutos femeninos la mayoría de los Institutos Seculares
en África, se presenta urgentemente la exigencia de favorecer y
promover la valorización de la mujer, no sólo porque esposa y madre,
sino en cuanto persona capaz de responsabilidad y de autonomía en
los diferentes ámbitos de la vida social, y en la urgencia de su
presencia especial y no sólo subordinada en la Iglesia.
Si la primera fractura en el género humano causada por el pecado, ha
sido entre un hombre y una mujer, uno de los signos de la paz y de
la reconciliación, quizás, pueda estar justamente dado por la
promoción de una real corresponsabilidad y de un efectivo
reconocimiento de igual dignidad entre hombres y mujeres, más allá
de todo dominio y discriminación.
Quizás haya llegado el momento en el que la mujer, con frecuencia y
tradicionalmente sujeta al hombre, pueda ser realmente y en todos
los campos de la vida social y eclesial, frente al hombre y en
diálogo con él. En este sentido el Evangelio puede volverse una
fuerza real de cambio.
[00191-04.02] [UD023] [Texto original: italiano]
- Rev.da Hna. Maria Ifechukwu UDORAH, D.D.L., Superiora General de
las Hijas del Divino Amor, Enugu (NIGERIA)
Apoyo el plan propuesto por su Excelencia Mons. Adewale Martins de
Nigeria dirigido a los jóvenes. Quisiera agregar, sin embargo, que
es necesario además prestar atención a los niños. La Holy Childhood
Association ya está desarrollando un trabajo importante en algunos
de nuestros países pero se podría dar una orientación más precisa a
sus programas para que se pueda enseñar mejor la cultura cristiana y
los valores católicos. Las diócesis podría preparar un programa para
ser utilizado en las escuelas católicas para la instrucción
religiosa. Esto significaría dedicar una mayor atención a la
formación espiritual de los niños en las escuelas primarias y
secundarias.
Un programa para las actividades de los jóvenes en las universidades
sería, por tanto, una continuación del trabajo ya comenzado, en este
sentido, en los niveles primario y secundario. En los próximos 10
años, por lo tanto la formación de los candidatos a la vida
religiosa y al sacerdocio que provendrán de la sociedad, será mucho
más simple.
Estoy de acuerdo con cuanto ha dicho Su Eminencia el Cardinal
Francis en lo que concierne a las personas consagradas, como se
indica en el Instrumentum laboris n.113 y 114. Quisiera agregar que
todos nosotros, agentes de evangelización, debemos considerarnos un
equipo que juega para la Iglesia Familia de Dios con el fin de dar
un testimonio eficaz y no entrar en competición entre nosotros. La
hermana Felicity Harry ha hecho el análisis de la situación de las
personas consagradas, a esto quisiera agregar una propuesta: la
organización de encuentros regulares para los sacerdotes diocesanos
y las personas consagradas que trabajan en las diócesis, en los que
poder dialogar y compartir ideas. Se podría además aprovechar estas
ocasiones para realizar talleres sobre el espíritu y el trabajo en
equipo para todos los agentes de evangelización.
Muchas congregaciones religiosas locales se dedican hoy al trabajo
misionero ad intra ad extra y deben afrontar el desafío de la falta
del apoyo adecuado a su trabajo por parte de la Iglesia - Familia de
Dios-. Propongo que los padres sinodales dediquen un poco de su
atención a estas temáticas.
[00192-04.03] [UD024] [Texto original: inglés]
INTERVENCIÓN DEL INVITADO ESPECIAL JACQUES DIOUF, DIRECTOR GENERAL
DE LA FAO
Querría ante todo saludaros con gran respeto y afecto.
Es para mí un gran honor haber sido invitado a intervenir ante esta
augusta a Asamblea y siento una gran emoción. Deseo expresar mi
profunda gratitud por vuestra invitación, pues reconozco que es un
hecho excepcional. Es una distinción especial que me invitéis a
participar en vuestras reflexiones sobre algunos de los problemas
cruciales del mundo, sobre todo la inseguridad alimenticia, que me
habéis pedido que afronte junto con vosotros.
Nuestro diálogo no podía concebirse sin la intermediación de la
palabra, que simboliza lo humano, a la vez que es el vector del
mensaje universal de paz, de solidaridad y de fraternidad.
Vuestro solemne encuentro está bajo el signo de la trilogía:
“Sínodo”, “Obispo”, “Africano”.
Como tengo el gran privilegio de tomar la palabra ante el Santo
Padre, debo beber de las fuentes de la sabiduría de los antiguos
para evitar aventurarme en el laberinto intelectual de los dos
sustantivos “Sínodo” y “Obispo”. Osaría, pues, aventurarme sólo por
el camino menos escarpado del sustantivo “Africano”.
África significa, primeramente, valores comunes de civilización
basados en una conciencia histórica de pertenencia a un mismo
pueblo. Este pueblo, que partió de la zona de los grandes lagos
durante la prehistoria para huir de la desertización, fundó durante
la protohistoria las civilizaciones sudano-nilótica y egipcia. La
ocupación extranjera de Egipto en el siglo VI provocó las
migraciones hacia el sur y el oeste, desde el valle del Nilo. Desde
comienzos del primer siglo hasta las invasiones ultramarinas se
sucedieron los grandes imperios y reinos florecientes: Ghana, Nok,
Ifé, Malí después Songhai, Haoussa y Kanem-Bornou, Zimbabue y
Monomotapa, Congo. Estos valores se apoyan en una conciencia
geográfica, un territorio que es un triángulo delimitado por el
Océano Atlántico, el Océano Índico y el Mar Mediterráneo.África,
martirizada, explotada, expoliada por la esclavitud y la
colonización, pero ahora políticamente soberana, no debe replegarse
en el rechazo y la negación, aunque tenga el deber de recordar. Debe
tener la grandeza del perdón y seguir desarrollando una conciencia
cultural basada en una identidad propia que rechaza la asimilación
alienante. Debe profundizar en los conceptos operativos de negritud
y de africanidad, incluyendo la diáspora, que se basan en el
arraigamiento, pero también en la apertura.
Estos valores se reflejan en una expresión artística (pintura,
escultura) que acentúa las formas y las dimensiones para transmitir
sobre todo un mensaje de amor o manifestar una emoción que sobrepasa
las oposiciones dicotómicas. Se expresan también mediante una música
y unas danzas más festoneadas de ritmo y de improvisación que de
lirismo y de solfeo. Estos valores también han producido un tipo de
arquitectura caracterizada por el paralelismo asimétrico en el que
dominan puntas, triángulos y cilindros, que contrastan con los
ángulos rectos, los cuadrados y los cubos en equilibrio en relación
a los ejes centrales, tan característicos de los edificios de otros
continentes.
Este terreno cultural es el zócalo duro sobre el cual África debe
construir su futuro en armonía con los demás pueblos del planeta
Tierra.
Siempre se presenta a África desde el punto de vista de sus
dificultades. Pero es una tierra de futuro que en los próximos
cuarenta años experimentará un fuerte crecimiento demográfico. En
2050 contará con dos mil millones de habitantes - el doble de los
que tiene hoy, superando así a la India (1.600 millones de
habitantes) y a China (1.400 millones de habitantes) y representará
el mayor mercado del mundo.
Con el 80% de los recursos mundiales de platino, el 80% de magnesio,
el 57% de los diamantes, el 34% del oro, el 23% de la bauxita, el
18% del uranio, el 9% del petróleo y el 8% del gas, África es
ineludible en el desarrollo económico del planeta. No obstante, este
potencial minero y energético no será una realidad hasta que no se
ponga al servicio de la emancipación económica de sus pueblos, y
África se libere del yugo del hambre y de la malnutrición. Para
ello, tiene que vivir en paz y unidad. La gestión de la ciudad en
los Estados se debe llevar a cabo en democracia, con transparencia,
primacía del derecho y aplicación de la ley por parte de una
justicia independiente, ante la cual todos los ciudadanos son
responsables de sus actos. La economía debe crear riqueza y
prosperidad en beneficio del pueblo, especialmente de las personas
desheredadas y más vulnerables.
La seguridad alimentaria es indispensable para la reducción de la
pobreza, la educación de los niños y la salud de la población, pero
también para un crecimiento económico duradero. Condiciona la
estabilidad y la seguridad del mundo. Cuando en 2007 y 2008 tuvieron
lugar los “motines del hambre” en 22 países de todos los
continentes, la estabilidad de los gobiernos se tambaleó. Todos se
han podido dar cuenta de que la alimentación también es una cuestión
social de primer orden y un factor esencial de seguridad global.
En 1996, la Cumbre mundial de la alimentación, organizada por la
FAO, se comprometió solemnemente a reducir a la mitad el hambre y la
desnutrición en el mundo. Para ello, había adoptado un programa
dirigido a la seguridad alimentaria duradera. Este compromiso fue
ratificado por la Cumbre del Milenio del año 2000, por la Cumbre
mundial de la alimentación cinco años más tarde, en 2002, y por la
Conferencia de alto nivel de la FAO sobre la Seguridad alimentaria
mundial que se celebró en junio de 2008.
Por desgracia, los datos más recientes recogidos por la FAO sobre el
hambre y la malnutrición en el mundo revelan que la situación actual
es aún más inquietante que en 1996. La inseguridad ha aumentado en
todas partes en el mundo a lo largo de los últimos tres años a causa
de la crisis mundial de 2007-2008 provocada por la subida repentina
de los precios de los productos alimenticios y exacerbada por la
crisis financiera y económica que afecta al mundo desde hace más de
un año. Todas las regiones del planeta se han visto afectadas. Por
primera vez en la historia de la humanidad, el número de personas
que pasan hambre ha alcanzado los mil millones, es decir, el 15% de
la población mundial.
En África, a pesar de los importantes avances que han realizado
muchos países, el estado de la inseguridad alimentaria es muy
preocupante. El continente cuenta actualmente con 271 millones de
personas malnutridas, es decir, el 24% de la población, lo cual
representa un aumento del 12% respecto al año anterior. Además, de
los treinta países en el mundo en estado de crisis alimenticia que
actualmente necesitan una ayuda urgente, veinte se encuentran en
África.
Los resultados de la agricultura africana a lo largo de las últimas
décadas han sido insuficientes. El crecimiento de la producción
agrícola (2,6% por año entre 1970 y 2007) se ha compensado con el de
la población (2,7% para el mismo período), por lo que no han
aumentado las disponibilidades alimentarias medias por persona. Sin
embargo, la agricultura representa el 11% de las exportaciones, el
17% del PIB del continente, y sobre todo el 57% de los empleos.
Sigue siendo un sector económico esencial y un factor de equilibrio
social sin igual.
A este propósito, la contribución de la mujer africana en la
producción y en el comercio agrícola, al igual que su papel en la
alimentación de toda la familia, son factores esenciales. De hecho,
ninguna iniciativa para hacer frente al problema de la inseguridad
alimentaria en África puede tener éxito si no se toma en
consideración esta realidad económica y social.
África necesita modernizar sus medios y sus infraestructuras de
producción agrícola. El uso de los abonos modernos actualmente es
muy insuficiente. Se utilizan sólo 16 kg de abonos por hectárea de
tierra cultivable, contra los 194 kg en Asia y los 152 kg en América
Latina. Ese porcentaje es todavía menor en el África subsahariana,
con sólo 5 kg por hectárea. El uso de las semillas seleccionadas,
que llevaron al éxito de la Revolución verde en Asia, es muy
reducido en África. Solamente un tercio de las semillas es sometido
a un sistema de control de calidad y de certificación.
Las infraestructuras de transporte, los medios de almacenamiento y
de envase son terriblemente deficientes en el continente. Los
caminos rurales están al nivel de la India de principios de los años
70. Las pérdidas de las cosechas representan del 40 al 60% en el
caso de algunos productos agrícolas.
Sólo se irriga el 7% de las tierras cultivables en África, frente al
38% de Asia. Ese porcentaje baja hasta el 4% para en el África
subsahariana, donde en el 93% de las tierras, la vida, debería decir
la supervivencia de las poblaciones, depende de la lluvia, un factor
cada vez más aleatorio a causa del calentamiento global. Sin
embargo, el continente no utiliza más que el 4% de sus reservas de
agua, frente al 20% de Asia.
Además, el comercio de los productos agrícolas intra-africano es
relativamente limitado. A pesar de la existencia de 14 grupos
económicos regionales, sólo el 14% de las importaciones de los
principales productos alimenticios para África provienen de la
región. Para los cereales, esta cifra es sólo del 6%. El comercio
intra-regional de los productos agrícolas en África, como sucede en
otras partes con otros productos, debería favorecerse más porque
tiene un papel determinante en la seguridad alimentaria del
continente.
Los agricultores africanos necesitan mejorar sus condiciones de
vida. Tienen que poder vivir dignamente, trabajando con los medios
de su época. Necesitan semillas de alto rendimiento, fertilizantes,
alimentos para el ganado y otros abonos modernos. No pueden seguir
como en la Edad Media, trabajando la tierra con los utensilios
tradicionales, en condiciones aleatorias, a merced de los caprichos
del tiempo.
Hay que decir y repetir que es imposible vencer el hambre y la
pobreza en África sin aumentar la productividad agrícola, ya que la
extensión de las superficies comienza a encontrar sus límites a
causa del impacto de la deforestación y de las incursiones en los
ecosistemas frágiles.
En julio de 2003, los Jefes de Estado y de Gobierno de la Unión
Africana adoptaron el Programa detallado de desarrollo de la
agricultura africana (PDDAA), preparado con el apoyo de la FAO, y
completado con los documentos sobre la cría de ganado, los bosques,
la pesca y la hidrocultura. Inmediatamente después, 51 países
africanos pidieron el apoyo de la FAO para aplicar ese programa en
sus Estados. Se prepararon, pues, programas nacionales de inversión
a medio plazo y proyectos de inversión por un total de
aproximadamente diez mil millones de dólares americanos.
El problema del agua, evidentemente, es esencial, y lo será todavía
más a causa de las consecuencias del calentamiento global, que
tendrá un impacto especialmente negativo sobre las condiciones de la
producción agrícola en África. Según el Grupo intergubernamental de
expertos de la ONU sobre la evolución del clima (GIEC), los
rendimientos de los cultivos pluviales en África podrían reducirse
en un 50% de aquí al año 2020. Por este motivo, la FAO, con la
colaboración del Gobierno libio, organizó en Sirte, en diciembre de
2008, una reunión de los Ministros de agricultura, sobre los
recursos acuíferos y la energía. Se ha aprobado un conjunto de
proyectos por un total de 65.000 millones de dólares americanos para
un programa, a corto, medio y largo plazo, de irrigación e
hidroenergía, establecido para cada país por los gobiernos africanos
con el apoyo de la FAO.
Pero nosotros no podemos lograr nuestros objetivos sin recursos
financieros suficientes. De hecho, el problema de la inseguridad
alimentaria en el mundo actual es en primer lugar una cuestión de
movilización en los más altos niveles políticos para que los
recursos financieros necesarios estén disponibles. Es una cuestión
de prioridades ante las necesidades humanas más fundamentales.
Es conveniente recordar que cada año las ayudas a la agricultura de
los países de la OCDE alcanzan los 365 mil millones de dólares
americanos y los gastos en armas los 1.340 mil millones de dólares
americanos. Al año en el mundo. Por otra parte, deseo subrayar que
las financiaciones necesarias para la lucha contra el hambre
llegarían a 83 mil millones de dólares americanos al año, que
provienen de los mismo países en desarrollo, de las inversiones
privadas, principalmente de los mismos agricultores y, finalmente,
de la ayuda pública al desarrollo.
Hoy se constata el resultado de las decisiones tomadas basándose en
motivaciones materiales en perjuicio de las referencias éticas. De
ello resultan unas condiciones injustas de vida y un mundo desigual,
en el que un número restringido de personas se hace cada vez más
rico, mientras que la gran mayoría de la población es cada vez más
pobre.
Ciertamente, en la tierra existen suficientes medios financieros,
tecnologías eficaces, recursos naturales y humanos para eliminar
definitivamente el hambre del mundo. Existen, a nivel nacional y
regional, planes, programas, proyectos y políticas para lograr este
objetivo. En algunos países, el dos del cuatro por ciento de la
población es capaz de producir lo suficiente para alimentar a toda
la población e incluso exportar, mientras que la gran mayoría, el 60
del 80 por ciento de la población, no es capaz de satisfacer una
mínima parte de las necesidades alimentarias del país.
El mundo ha gastado el 17% de la ayuda pública al desarrollo en los
años 70 para evitar los riesgos de carestía en Asia y en América
Latina. Estos recursos eran necesarios para construir los sistemas
de riego, las carreteras rurales, los medios de almacenamiento, así
como los sistemas de producción de semillas, las fábricas de
fertilizantes y de alimentos para el ganado, que han constituido la
base de la Revolución verde.
Los recursos para desarrollar la agricultura africana deberán
provenir, en primer lugar, de los presupuestos nacionales. En
Maputo, en julio de 2003, los Jefes de Estado y de gobierno
africanos se comprometieron a aumentar la parte del presupuesto
nacional asignado a la agricultura al menos hasta el 10% durante los
próximos cinco años. Hasta el presente, solamente 5 países han
respetado este compromiso, aunque se han notado ciertos progresos en
otros 16 países.
A continuación, de acuerdo con los compromisos de Monterrey de 2002
y de Doha de 2008, la ayuda pública al desarrollo deberá aumentar.
La tendencia a la disminución parte de la ayuda pública al
desarrollo destinada a la agricultura, que ha descendido del 17% en
1980 al 3,8% en 2006, debe cambiar. Hoy, el nivel está en el 5%,
aunque para el 70% de los pobres del mundo
la agricultura sea su medio de subsistencia, pues ofrece alimento,
ingresos y empleo. Los mismos objetivos de crecimiento se han de
adoptar en las financiaciones de los bancos regionales y
sub-regionales, y de las agencias de ayudas bilaterales.
Por último, las inversiones del sector privado y alimentario se han
de impulsar mediante cuadros jurídicos estables. La colaboración
entre el sector privado y el sector público se ha de reforzar en el
marco de un partenariado que evite las trampas que evite las trampas
del intercambio desigual. Para ello es necesario, pues, adoptar y
aplicar un código internacional de buena conducta sobre las
inversiones extranjeras directas en la agricultura.
Por tanto, en este difícil contexto de crisis económica, la FAO ha
movilizado, en los dos últimos años, todos los medios técnicos y
financieros de que dispone para afrontar la crisis alimentaria.
Además de la asistencia ofrecida en el marco de los programas
nacionales y regionales de seguridad alimentaria y de los proyectos
de emergencia lanzados para hacer frente a los efectos de los
huracanes y otras catástrofes naturales, la FAO lanzó, el 17 de
diciembre de 2007, su “Iniciativa de lucha contra el alza de los
precios de los productos alimenticios”. El objetivo consistía en
facilitar el acceso de los pequeños agricultores a las semillas, a
los fertilizantes, a los utensilios agrícolas y a los equipos de
pesca. El presupuesto actual de los distintos proyectos que impulsen
dicha iniciativa se eleva a 52 millones de dólares americanos en
África. Además, en 16 países africanos, la FAO ha aplicado algunos
proyectos que corresponden a un presupuesto de 163,4 millones de
dólares americanos, gracias al apoyo de la Unión Europea en el marco
de su “Facilitación de mil millones de euros”. Estos recursos han
sido puestos a disposición de los países en vías de desarrollo, para
ayudarles a afrontar la crisis alimentaria. Ahora se trata de
extender, profundizar y aumentar dichos programas y proyectos.
Hoy, el flujo de la ola de emigrantes clandestinos que huyen del
hambre y de la pobreza trae a las costas del sur de Europa, el
triste espectáculo de los sueños destruidos de hombres, mujeres y
niños en busca de una vida mejor, y muchos de ellos encuentran un
fin trágico, lejos de horizontes y seres queridos.
El optimista por naturaleza que soy yo, cree con fervor que mañana,
gracias a las inversiones y a la formación, el reflujo de la marea
de hijas e hijos de África hacia las tierras fértiles y el agua
abundante del continente, creará las condiciones de un futuro
rebosante de trabajo y de prosperidad para aquellos que, durante
demasiado tiempo, fueron marginados, y que, en especial las mujeres,
tendrá todo lo necesario para poder nutrir al mundo.
Una planta liberada del hambre es el milagro que puede hacer una fe
inquebrantable en la omnisciencia de Dios y la fe indefectible en la
humanidad. He notado, pues, con gran satisfacción la iniciativa de
seguridad alimentaria de la Cumbre del G8 del Aquila del pasado mes
de julio, en el que yo participé, y que puso el acento, por vez
primera, en el desarrollo agrícola a medio y largo plazo, en favor
de los pequeños productores de los países en desarrollo. Se trata,
en efecto, de no contar solamente con la ayuda alimentaria a corto
plazo, sin duda indispensable en las numerosas crisis que las
catástrofes naturales y los diversos conflictos crean, pero que no
puede asegurar la alimentación cotidiana de mil millones de personas
que sufren hambre en el mundo.
El compromiso asumido en esta ocasión de movilizar 21 mil millones
de dólares americanos durante tres años para la seguridad
alimentaria es un signo estimulante, siempre que, esta vez, se pueda
aplicar concreta y rápidamente.
Yo he solicitado durante numerosos años, sin obtener mucho éxito,
inversiones para la pequeña agricultura de los países pobres, para
que encuentren una solución duradera al problema de la inseguridad
alimentaria. Y estoy especialmente contento de que hoy los
dirigentes del G8 se unan a este planteamiento.
Con la fuerza de esta perspectiva de poder movilizar más medios a la
altura de lo que está en juego, el Consejo de la FAO ha decidido
convocar una cumbre mundial sobre la seguridad alimentaria a nivel
de Jefes de Estado y de Gobierno, en la sede de la FAO, en Roma, del
16 al 18 de noviembre de 2009. Conviene, en efecto, lograr un amplio
consenso sobre la erradicación definitiva del hambre en el mundo,
para permitir a todos los pueblos de la tierra que se beneficien del
“derecho de alimentación, pues yo sé que esto es técnicamente
posible, y nosotros debemos fijar dicho objetivo para 2025, como ya
lo han hecho los dirigentes latinoamericanos para América Latina y
el Caribe.
Entre todos las laceraciones que conoce el continente africano, el
hambre sigue siendo la más trágica y la más intolerable. Cualquier
compromiso por la justicia y la paz en África no se puede separar de
una exigencia de progreso en la realización del derecho a la
alimentación de todos. Traería a colación el mensaje de Su Santidad
el Papa Bendicto XVI en junio de 2008 con ocasión de la conferencia
de alto nivel de la FAO sobre la seguridad alimentaria mundial en la
que precisamente declaró: “es necesario reafirmar con fuerza que el
hambre y la desnutrición son inaceptables en un mundo que, en
realidad, dispone de niveles de producción, de recursos y de
conocimientos suficientes para acabar con estos dramas y con sus
consecuencias”. Dichas palabras corroboran, por si fuera necesario,
la similitud de la visión de la Iglesia Católica y de la FAO sobre
esta cuestión fundamental. La Iglesia siempre se ha dado la tarea de
aliviar la miseria de los más desfavorecidos y el lema de la FAO es
“Fiat Panis” “pan para todos”.
Santo Padre, Usted en su última encíclica “Caritas Veritate”,
subraya que cualquier decisión económica tiene una consecuencia de
carácter moral. Y es justamente a este nivel que debemos elevarnos
ya que, como Usted escribe “En efecto, la economía tiene necesidad
de la ética para su correcto funcionamiento; no de una ética
cualquiera, sino de una ética amiga de la persona”. Permítanme citar
aquí a Léopold Sédar Senghor quien dijo: “hay que encender la
lámpara del espíritu para que la madera no se pudra, ni se enmohezca
la carne...”
La FAO hace esfuerzos, con los medios que tiene a disposición, y a
pesar de las limitaciones o los obstáculos que puede encontrar, para
movilizar a todos los actores y a quienes toman decisiones en favor
de la lucha contra el hambre y así desarrollar programas que apunten
a mejorar la seguridad alimentaria, principalmente en los países más
vulnerables.
Lo que nos anima es el rostro de este hombre, de esta mujer, de este
niño que nos miran fijamente, con el estómago vacío, esperando su
pan cotidiano y cuya tristeza y desesperación acosan nuestros sueños
más agitados. Es el principio de la “centralidad de la persona
humana” que Usted, Santo Padre ha oportunamente recordado en su
encíclica.
La visión de un mundo liberado del hambre es posible siempre y
cuando exista una voluntad política al más alto nivel. Muchos países
en África, en efecto, han podido reducir el hambre y se trata
principalmente de Camerún, Congo, Etiopía, Ghana, Nigeria, Malawi,
Mozambique y Uganda.
Las grandes fuerzas espirituales y morales son para nuestra acción
un apoyo inestimable. Porque la tarea es de hecho colosal y nuestras
capacidades de acción no están siempre a al altura de la voluntad
que nos anima. Nunca tendremos suficientes medios para satisfacer el
“derecho a la alimentación” de todos.
Quiero también rendir homenaje a la acción de la Iglesia en el
terreno, al lado de los más pobres. Los misioneros, los religiosos y
varias comunidades hacen frecuentemente un trabajo difícil, a veces
ingrato, pero siempre útil al lado de las organizaciones
intergubernamentales, de ONGs y de la sociedad civil. Quisiera
saludar a los hombres y mujeres que vi actuar en muchos países con
discreción y eficacia.
Quisiera sobre todo resaltar la convergencia de las enseñanzas
religiosas, principalmente aquellas de la Iglesia Católica y del
Islam sobre la necesidad de vigilar por un manejo racional de los
recursos, sobre la base de una estrategia de acción respetuosa de
las personas y de los bienes de este mundo, lejos del exceso y del
desperdicio. Todas estas enseñanzas subrayan el papel fundamental de
la responsabilidad social, recomendando la solicitud hacia los más
desfavorecidos, la “Doctrina Social de la Iglesia” es, desde este
punto de vista, una contribución esencial.
Permítanme terminar esta intervención citándoles el siguiente verso
del Corán:” Cuando queremos destruir una ciudad, ordenamos a
aquellos que allí viven en la opulencia, que se abandonen a su
iniquidad”(Sourate Al-Isra Verso 16)
¡Qué nuestro mundo pueda evitar este naufragio!
[00224-04.02] [RE000] [Texto original: francés]
RUEDAS DE PRENSA
La segunda Rueda de Prensa sobre los trabajos sinodales (con
traducción simultánea en italiano, inglés, francés y portugués)
tendrá lugar en el Aula Juan Pablo II de la Oficina de Prensa de la
Santa Sede, el miércoles 14 de octubre de 2009 (después de la
Relatio post disceptationem) aproximadamente a las 12:45 horas.
Intervendrán:
- S. Em. R. Card. Wilfrid Fox NAPIER, O.F.M., Arzobispo de Durban
(SUDÁFRICA), Presidente Delegado
- S. Em. R. Card. Théodore-Adrien SARR, Arzobispo de Dakar, Primer
Vice-Presidente del Simposio de las Conferencias Episcopales de
África y Madagascar (S.E.C.A.M.) (SENEGAL), Presidente Delegado
- S. Em. R. Card. John NJUE, Arzobispo de Nairobi, Presidente de la
Conferencia Episcopal (KENIA), Presidente de la Comisión para la
Informatión
- S. E. R. Mons. Manuel António MENDES DOS SANTOS, C.M.F., Obispo de
São Tomé e Príncipe (SANTO TOMÉ Y PRÍNCIPE), Representante de la
Comisión para la Informatión
- Rev.do P. Federico LOMBARDI, S.I., Director de la Oficina de
Prensa de la Santa Sede (CIUDAD DEL VATICANO)
La tercera Rueda de Prensa sobre los trabajos sinodales (con
traducción simultánea en italiano, inglés, francés y portugués)
tendrá lugar en el Aula Juan Pablo II de la Oficina de Prensa de la
Santa Sede, el viernes 23 de octubre de 2009 (después de la Nuntius)
aproximadamente a las 12:45 horas. Intervendrán:
- S. E. R. Mons. John Olorunfemi ONAIYEKAN, Arzobispo de Abuja
(NIGERIA), Presidente de la Comisión para el Mensaje
- S. E. R. Mons. Youssef Ibrahim SARRAF, Obispo de El Cairo de los
Caldeos (EGIPTO), Vicepresidente de la Comisión para el Mensaje
- S. E. R. Mons. Francisco João SILOTA, M. Afr., Obispo de Chimoio,
Segundo Vice Presidente del Simposio de las Conferencias Episcopales
de África y Madagascar (S.E.C.A.M.) (MOZAMBIQUE), Representante de
la Comisión para el Mensaje
- Rev.do P. Federico LOMBARDI, S.I., Director de la Oficina de
Prensa de la Santa Sede (CIUDAD DEL VATICANO)
La cuarta Rueda de Prensa sobre los trabajos sinodales (con
traducción simultánea en italiano, inglés, francés y portugués)
tendrá lugar en el Aula Juan Pablo II de la Oficina de Prensa de la
Santa Sede, el Sábado 24 de octubre de 2009 (después de la Elenchus
finalis propositionem) aproximadamente a las 12:45 horas.
Intervendrán:
- S. Em. R. Card. Peter Kodwo Appiah TURKSON, Arzobispo de Cape
Coast, Presidente de la Asociación de las Conferencias Episcopales
de África Occidentale (A.C.E.A.O./A.E.C.W.A.) (GHANA), Relator
General
- S. E. R. Mons. Damião António FRANKLIN, Arzobispo de Luanda,
Presidente de la Conferencia Episcopal (ANGOLA), Secretario Especial
- S. E. R. Mons. Edmond DJITANGAR, Obispo de Sarh (CHAD), Secretario
Especial
- Rev.do P. Federico LOMBARDI, S.I., Director de la Oficina de
Prensa de la Santa Sede (CIUDAD DEL VATICANO)
Se ruega a los operadores audiovisuales (cámaras y técnicos) y a los
fotógrafos que se dirijan al Consejo Pontificio para las
Comunicaciones Sociales para el permiso de entrada.
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