|
26 - 15.10.2009
RESUMEN
-
DECIMOQUINTA CONGREGACIÓN GENERAL (JUEVES, 15 DE OCTUBRE DE 2009 POR
LA MAÑANA)- CONTINUACIÓN
- CALENDARIO
DECIMOQUINTA CONGREGACIÓN GENERAL (JUEVES, 15 DE
OCTUBRE DE 2009 POR LA MAÑANA)- CONTINUACIÓN
RELACIONES DE LOS CÍRCULOS MENORES - CONTINUACIÓN
-
Anglicus A: S. E. R. Mons. Anthony John Valentine OBINNA, Arzobispo
de Owerri (NIGERIA)
-
Anglicus C: Rev.do Mons. Obiora Francis IKE, Director del "Catholic
Institute for Development, Justice and Peace" (CIDJAP), Enugu,
Nigeria (NIGERIA)
-
Gallicus C: S. E. R. Mons. Philippe OUÉDRAOGO, Arzobispo de
Ouagadougou (BURKINA FASO)
-
Anglicus B: S. E. R. Mons. Sithembele Anton SIPUKA, Obispo de Umtata
(SUDÁFRICA)
-
Gallicus B: S. E. R. Mons. Louis PORTELLA MBUYU, Obispo de Kinkala,
Presidente de la Conferencia Episcopal (REPÚBLICA DEL CONGO)
-
Anglicus E: S. E. R. Mons. Martin Igwemezie UZOUKWU, Obispo de Minna
(NIGERIA)
-
Gallicus D: S. E. R. Mons. Denis Komivi AMUZU-DZAKPAH, Arzobispo de
Lomé (TOGO)
-
Anglicus D: S. E. R. Mons. Lucas ABADAMLOORA, Obispo de
Navrongo-Bolgatanga, Presidente de la Conferencia Episcopal (GHANA)
Publicamos a continuación los resúmenes de las Relaciones de los
Círculos Menores presentadas en la Decimoquinta Congregación
General, no entregadas por los Relatores de los Círculos Menores:
-
Anglicus A: S. E. R. Mons. Anthony John Valentine OBINNA, Arzobispo
de Owerri (NIGERIA)
1. Recomendamos que se utilicen todos los medios de comunicación a
nivel nacional y local para difundir la información sobre los frutos
del Sínodo.
2. Ha sido una experiencia positiva y sana de comunión eclesial a
través del Sínodo. Llevémosla al interior de nuestras Iglesias y de
nuestros organismos.
3. Existe la apremiante necesidad de curar nuestro corazón, nuestras
conciencias, heridas por los pecados personales y sociales: del
egoísmo al tribalismo, al sistema de clanes, al partidismo del que
ni siquiera se han salvado nuestras Iglesias. El Sínodo nos permite
analizar en profundidad nuestra consciencia de estas heridas y nos
dispone a su curación.
4. La espiritualidad de este Sínodo está plasmada por ser hijo
autotrascendente y autosacrificante de nuestro Señor Jesucristo.
5. Aunque se respete el contenido doctrinal y evangelizador de los
Sacramentos, en particular los del matrimonio y la reconciliación,
se pueden introducir elementos de la cultura africana que pueden
ayudar a edificar una Iglesia familia de Dios en África.
6. Los fieles laicos deben ser conscientes de su papel de agentes de
reconciliación, justicia y paz en sus áreas operativas o esferas de
actividad.
7. Aunque apreciemos la obra de las Comisiones Iustitia y Pax, estas
debería ser reforzadas aún más.
8. Para reforzar a la familia africana no son suficientes las
condenas: hay que tomar unas iniciativas positivas para sanar las
situaciones irregulares.
9. Para responder a las numerosas víctimas de la injusticia en el
continente, a los no nacidos (aborto), a los huérfanos, a los niños
de la calle, a los discapacitados, a los prisioneros, a las
comunidades perseguidas y marginadas, hay que crear unas estructuras
de justicia, paz, solicitud pastoral, comprensión y empatía dentro
de la Iglesia y por parte de esta.
10. Los laicos deben recibir una mejor formación para estar en
condiciones de servir en la Iglesia y en la sociedad.
11. El Compendio de la Doctrina Social de la Iglesia debería ser un
texto obligatorio para la formación y la adquisición de habilidades
de los laicos.
12. El auténtico sentido africano y cristiano de la familia debe
seguir siendo subrayado y ponderado.
13. Hay que usar los textos oficiales sobre la vida humana y sobre
la sexualidad para enseñar a los seminaristas y a los jóvenes la
doctrina cristiana y la manera de enfocar la sexualidad.
14. La Sagrada Familia de Jesús, María y José debería presentarse a
cada familia como modelo para crecer en amor, armonía y paz.
15. La catequesis sobre la familia debería promoverse a partir del
Compendio de la Doctrina Social de la Iglesia.
16. Las mujeres deberían desempeñar un papel en la Iglesia como
miembros de pleno derecho. Hay que hacer nuevos esfuerzos para
eliminar la discriminación contra todas las mujeres en todos los
ámbitos.
17. La estructuras de soporte y apoyo a la religión deberían ser más
funcionales.
18. Es necesaria una conversión más profunda en nuestra relación con
Cristo para superar el egoísmo.
[00302-04.03] [CM003] [Texto original: italiano]
-
Anglicus C: Rev.do Mons. Obiora Francis IKE, Director del "Catholic
Institute for Development, Justice and Peace" (CIDJAP), Enugu,
Nigeria (NIGERIA)
Nuestra propuesta concierne a la realización de unas estructuras que
refuercen la unidad episcopal en las comunidades eclesiales de todos
los continentes, en solidaridad y corresponsabilidad recíprocas. La
SECAM (Simposio de las Conferencias Episcopales de África y
Madagascar) será reforzada y, si es necesario, también revisada y
reformada para ser una estructura episcopal continental y pastoral
eficiente, al servicio de las necesidades africanas, con países
miembros, poniendo también a disposición recursos materiales,
financieros y humanos.
A los obispos africanos les preocupa mucho la libertad de movimiento
y los derechos de los emigrantes y de los trabajadores que sufren en
todo el mundo unas políticas restrictivas, y que a menudo están
obligados a vivir en unas condiciones inhumanas. En muchos países se
está produciendo un recrudecimiento enorme del racismo y de la
xenofobia, y son muchos los africanos que se convierten en víctimas
de este tratamiento inhumano. Es necesario tratar a las personas con
dignidad y respeto también en los países de destino. Por nuestra
parte tenemos que intentar comprender por qué tantos jóvenes, a
menudo profesionales, dejan sus países de origen.
También sería necesario crear unas comisiones en cada diócesis de
África para promover la dignidad y el papel de la mujer en la
Iglesia y en la sociedad.
Otro aspecto que hay que considerar en concreto es la falta de
conocimiento de las enseñanzas de la Iglesia y de sus
potencialidades en el campo de la educación y de la formación para
mejorar la calidad de la vida. Por ello exhortamos a dar vida a una
formación permanente, con programas de reconciliación, justicia y
paz.
A pesar de las grandes potencialidades de los pueblos africanos,
observamos que nuestros países sufren a causa de una pobreza extrema
y del mal gobierno. Afrontar esta situación es para nosotros un
reto. Por tanto, repitamos el principio de “Ecclesia in Africa” nº
104 que, con este objeto, exhorta claramente a una acción urgente de
la Iglesia en África (nº 104).
También es de especial importancia la formación de los agentes
pastorales que deben insistir en la difusión del concepto de
dignidad del trabajo, en la movilidad de los ahorros, en la
fiabilidad, en el uso de una planificación adecuada, y en la
creación de unos bancos de microcrédito para sostener a los pequeños
ahorradores, a los empresarios, y para financiar proyectos
agrícolas, escuelas e infraestructuras que puedan garantizar a la
Iglesia la autosuficiencia.
Por último, deseamos que el Sínodo exhorte a crear un Consejo
Africano de Paz que intervenga y asista a la Iglesia local en la
resolución de los conflictos y en la edificación de la paz en el
continente.
[00304-04.05] [CM005] [Texto original: italiano]
-
Gallicus C: S. E. R. Mons. Philippe OUÉDRAOGO, Arzobispo de
Ouagadougou (BURKINA FASO)
Nuestro grupo ha tomado como esquema de reflexión la trilogía
propuesta por el Instrumentum laboris: Cristo nuestra
reconciliación, Cristo nuestra justicia, Cristo nuestra paz, y ha
añadido una cuarta dimensión: agentes de reconciliación, de justicia
y de paz.
1. Cristo nuestra reconciliación
Para la reconciliación se han identificado los aspectos positivos y
los negativos de la cultura y la tradición africanas que pueden
favorecer u obstaculizar la comprensión cristiana y la celebración
de la reconciliación. Entre los elementos negativos podemos citar:
el carácter colectivo de la culpa, la solidaridad del clan, una
categoría de culpas consideradas imperdonables, la no consideración
de la dimensión privada de la culpa, la venganza, que no permite la
reconciliación. Los elementos positivos de las costumbres africanas,
útiles en la catequesis y en la celebración del Sacramento de la
Reconciliación, son en cambio: la costumbre de la confesión, la
sanción y la reparación, los signos de reconciliación, o sea el vino
de palma, el don de una hija en matrimonio, la invocación de los
antepasados, el juramento o el compromiso de no volver a cometer el
mismo error.
2. Cristo nuestra justicia
El hombre creado a imagen de Dios debe ser respetado, sobre todo en
sus derechos fundamentales, especialmente los de las mujeres, que en
África son las primeras víctimas de la injusticia. La
Iglesia-familia de Dios en África debe comprometerse a aceptar este
desafío mediante comisiones de justicia y paz, la alfabetización, la
enseñanza de los derechos del ciudadano.
3. Cristo nuestra pazEl testimonio de la Iglesia tiene que ir
acompañado de un compromiso concreto por la paz de cada uno de sus
miembros. No hay justicia sin el respeto de la ley. Hay que ayudar a
nuestros gobernantes a restablecerla y a consolidar el estado de
derecho predicando en todas las ocasiones oportunas y no oportunas,
según el mandato del apóstol Pablo. Constatamos el poder creciente
del dinero en todos los niveles de la vida social, política y
económica. De aquí la necesidad de una mejor catequesis sobre el
valor y el uso de los bienes materiales.
4. Agentes de reconciliación, de justicia y de paz
Siguiendo el ejemplo de Cristo y a través de sus miembros, la
Iglesia es enviada a construir el reino de Dios: un reino de
reconciliación, de justicia y de paz. Todos los bautizados, cada uno
según su propia vocación, están llamados a desempeñar un papel
insustituible. Por tanto, la Iglesia tiene que impulsar una pastoral
adecuada al servicio de la familia. Tiene que valorizar a las
mujeres y su papel en la comunidad, y acompañar a los laicos para
que su compromiso sea eficaz en el campo social y rico de valores
evangélicos. Del mismo modo, los sacerdotes, al estar al servicio de
Dios y de los hombres, tienen que vivir de manera coherente con su
vocación, para dar ejemplo. Los medios de comunicación, que son
medios modernos inevitables en la comunicación, tienen que ser
evangelizados y utilizados por la Iglesia para educar las
conciencias al discernimiento de las informaciones, con el fin de
contribuir al bien de la humanidad y no a su mal.
Reconciliación, justicia y paz constituyen los desafíos actuales y
complejos para África y para el mundo. Los discípulos de Cristo, por
tanto, deben tomar conciencia de la situación y movilizarse en mayor
medida por un mundo más reconciliado, más justo y pacífico.
[00305-04.03] [CM006] [Texto original: italiano]
-
Anglicus B: S. E. R. Mons. Sithembele Anton SIPUKA, Obispo de Umtata
(SUDÁFRICA)
Observamos que la falta de publicidad sobre el Sínodo refleja
nuestra debilidad en la comunicación, por lo que necesitamos
comunicar a nuestro regreso de qué hemos discutido y qué hemos
decidido aquí. Podríamos dar más publicidad a los resultados del
Sínodo en Sudáfrica para compensar la falta de la misma durante su
preparación. Observamos que existe un vínculo entre este y el último
Sínodo, familia de Dios, y el objetivo es cómo mantenerlos unidos.
Es preciso organizar más sínodos, reforzar las comisiones sobre la
justicia y la paz, o bien instituirlas en el caso de que no
existieran, y formar pequeños comités para poner en práctica sus
deliberaciones. Es necesario también tener encuentros con nuestros
gobiernos y a partir de ahí difundir los resultados desde la base,
incluso antes de la publicación final de los resultados del Sínodo
por parte del Papa.
Asimismo, hay que considerar que las causas de los corazones heridos
son múltiples: desde el punto de vista de los culpables que están
heridos por el pecado y el orgullo, y desde el punto de vista de las
víctimas. Quien está herido por el pecado perpetra los conflictos,
quien es víctima de estos crímenes es propenso a la venganza.
Parte de la solución al problema de la inestabilidad está en
nosotros, los africanos. Por ejemplo, deberíamos realizar un buen
gobierno. Creo que los temas de nuestra conferencia, o sea, la
conversión del corazón y el influjo sobre la sociedad nos ayudarán a
resolver este problema.
Lamentablemente, no tenemos una formación permanente después del
Bautismo y la Confirmación, que ayudaría a que las personas
permanecieran en la Iglesia. Por eso tenemos que revisar nuestra
metodología actual de catequesis.
También existe un problema de estructura jerárquica en la sociedad
africana que impide que los superiores pidan perdón a los
inferiores. Por ejemplo, es impensable que un marido pida perdón a
su mujer o un anciano a un joven. Todo esto también vale para los
grupos étnicos: un grupo étnico no consideraría apropiado pedir
perdón a otro. Por otro lado, parece que las modalidades de
reconciliación tradicionales africanas son un obstáculo al ideal y a
la práctica cristiana de reconciliación.
[00306-04.03] [CM008] [Texto original: italiano]
-
Gallicus B: S. E. R. Mons. Louis PORTELLA MBUYU, Obispo de Kinkala,
Presidente de la Conferencia Episcopal (REPÚBLICA DEL CONGO)
El Círculo ha insistido mucho en la dimensión universal del Sínodo,
que implica la participación activa de la Iglesia de todos los
continentes en todas las fases de Sínodo, en concreto a través de la
presencia de los responsables de los dicasterios de la Curia Romana
y de los representantes de la Iglesia de los demás continentes. La
movilización ha sido grande también en África: sínodo diocesano,
reflexión - respuesta a los cuestionarios, encuentros de teólogos,
utilización de los medios de comunicación y la oración.
Además, se ha intentado que la comunión eclesial fuera efectiva a
todos los niveles (nacional, regional y continental).
África ha conocido heridas profundas, que han marcado duramente su
historia. Se impone, sin embargo, la necesidad de un camino de cura
de la memoria. Conviene, pues, comprometerse firmemente en una
dinámica de esperanza y de resurrección, como había recomendado el
primer Sínodo para África.
El Círculo ha subrayado también la importancia de una espiritualidad
que debe integrar la dimensión religiosa o mística con los programas
de acción. Es necesario, pues, desarrollar una espiritualidad de la
vida.
Nuestras culturas son ricas en elementos positivos, que pueden
contribuir a la reconciliación y a la paz, como las discusiones, la
fiabana en Madagascar, el parentesco como forma de un sólido vínculo
familiar, la mediación, el simbolismo del agua, que las personas
beben después haber reconocido y confesado las propias divergencias.
Otros elementos son, al contrario, obstáculos (odio, acusas de
brujería, sistema de castas, etc.). Una obra de evangelización
profunda permitirá, así mismo, superar la contradicción que a veces
existe entre el vínculo étnico y el vínculo eclesial.
El problema de la injusticia se refiere a los gobernantes y a las
sociedades que explotan nuestros recursos, más que a la Iglesia en
su funcionamiento interno.
Las urgencias son, pues, numerosas: formar a los que tienen poder de
decidir ahora y en el futuro (una formación espiritual y doctrinal,
pero también técnica, que realizarán capellanes formados
adecuadamente); ofrecer a las mujeres el puesto que les corresponde;
educar a las personas, desde la infancia, en la paz y ayudarlas a
cambiar su modo de ver a los demás; lo mismo se ha de decir de la
educación sobre un estado de derecho y sobre los demás valores
cristianos que se refieren a la sociedad.
La familia, célula fundamental de la sociedad, merece una
movilización pastoral importante. La pastoral familiar comprende
todas las categorías: los niños y los jóvenes deben recibir una
educación esmerada, los esposos deben progresar en el amor conyugal;
los padres deben asumir la responsabilidad de ser los primeros
educadores. Los valores cristianos del matrimonio y de la familia
han de colocarse en el centro de iniciativas adecuadas.
La relación entre nuestra cultura y los Sacramentos de la Eucaristía
y de la Reconciliación nos orienta hacia una catequesis inculturada
de dichos Sacramentos. En este sentido, ¿por qué no pensar en un
congreso eucarístico continental, inspirado en una dinámica de
búsqueda teológica, de catequesis y de celebración inculturada?
La misión profética de la Iglesia exige un programa de acción
pastoral, que pone en el centro el análisis de las causas de los
conflictos y de las violencias a la luz de la Palabra de Dios y de
la doctrina social de la Iglesia, y exige también interpelar a los
responsables.
Los ministros ordenados han de ser, pues, verdaderos testigos de la
reconciliación, de la justicia y de la paz, y también maestros, como
afirma Pablo VI en la Evangelii nuntiandi.
[00307-04.07] [CM009] [Texto original: italiano]
-
Anglicus E: S. E. R. Mons. Martin Igwemezie UZOUKWU, Obispo de Minna
(NIGERIA)
La discusión se ha organizado sobre una serie de preguntas y
respuestas. Y éstos son los puntos más interesantes que han brotado
del diálogo. La formación del cristiano debería iniciar en la
iglesia doméstica, que es la familia, con una atención especial a la
traducción de los documentos a las lenguas locales y la difusión de
grabaciones y diapositivas. Debemos mostrar una actitud positiva
hacia las tradiciones africanas, verlas como una oportunidad y
examinarlas atentamente para purificarlas y utilizarlas en el
proceso de reconciliación. La diversidad se ha de ver también como
un don; ha sido creada por Dios y es una riqueza. Pero los políticos
utilizan, con frecuencia, nuestra nuestras diversidades para
introducir divisiones entre las etnias y crear tensiones y
conflictos; por esto la reconciliación ha de ser despolitizada,
liberada del chantaje de oscuras motivaciones políticas. No queremos
demonizar a los políticos en cuanto tales, sino recordar que tienen
necesidad, como todos, de formación y de corrección fraterna por
parte de quien se encuentra más adelante en el camino de la fe. El
criterio que se ha deseguir es el que nos ha sugerido el mismo
Cristo: condenar el pecado, pero amar y acompañar al pecador. Se ha
de dedicar una atención especial a la formación del clero, que, con
su trabajo, edifica cotidianamente el Reino de Dios. También el
sacerdote corre el riesgo de olvidar la grandeza de su vocación y
está amenazado por la mentalidad del mundo que difunde los valores
negativos del materialismo; el sacerdote debe imitar a Cristo en el
servir, no en el ser servido. Se debería enseñar a los seminaristas
a utilizar los nuevos medios, para que su formación sea más completa
y para que sean capaces de evangelizar sirviéndose también de
internet y de los demás medios que ofrece el progreso técnico. Se ha
de dedicar una atención especial al cine: en el caso de Nigeria, las
películas hablan, con demasiada frecuencia, de magia y brujería,
mientras deseamos una mayor presencia de artistas católicos en este
campo. Muchas intervenciones han pedido una mayor tutela de las
mujeres; recordamos, a este respecto, la presencia de los Wucwo
(unión de las organizaciones de mujeres católicas) que, con sus 60
millones de miembros, constituye una presencia influyente y activa.
Todos los miembros de nuestro Círculo Menor están de acuerdo en
reconocer el valor eclesial de esta ocasión: la Iglesia es el cuerpo
de Cristo, discutir y trabajar juntos es una experiencia preciosa,
que nos hace experimentar concretamente esta verdad de fe.
[00311-04.07] [CM010] [Texto original: italiano]
-
Gallicus D: S. E. R. Mons. Denis Komivi AMUZU-DZAKPAH, Arzobispo de
Lomé (TOGO)
Este segundo sínodo debe tener en cuenta el primero, en el que se
inscribe, manteniendo como objetivo divulgar los frutos que ha
producido a partir de su conclusión en las respectivas diócesis de
África, entre todos los agentes de evangelización (sacerdotes,
religiosos, religiosas, catequistas), sin olvidar a los jóvenes.
Para tener la seguridad de que sea bien acogido, el Mensaje del
Sínodo debe ser sencillo, comprensible y accesible al mayor número
posible de personas. El sínodo debe orientar la pastoral y la acción
pastoral.
Los retos y los problemas planteados en el sínodo no pertenecen sólo
a África, y sus resoluciones y recomendaciones sin duda serán
válidas también para otros continentes.
La desestabilización del continente africano se debe a los numerosos
corazones heridos por muchos males y por las injusticias que han
sembrando la rebelión. Este es el motivo por el que los padres
sinodales lanzan un llamamiento a la conversión y a la purificación
de la memoria y de los corazones.
El nº 66 del Instrumentum laboris hace referencia "a la alienación
cultural y a la discriminación racial que, a lo largo de la
historia, han generado un complejo de inferioridad, el fatalismo y
el miedo": es hora de que algo cambie en nosotros y a nuestro
alrededor, dicen los obispos, porque tenemos que ser los artífices y
los protagonistas de nuestro destino. Tenemos que redescubrir
nuestra cultura.
El primer sínodo fue un sínodo de esperanza y de resurrección; el de
ahora debe proseguir en este sentido y ser también un sínodo de
compromiso y de valentía. Es necesario seguir un programa
equilibrado de espiritualidad para reforzar la fe en nuestras
sociedades.
Hay que realizar un esfuerzo respecto a la celebración comunitaria y
a la práctica regular del Sacramento de la Reconciliación. Los
países y las diócesis deben establecer unas comisiones de justicia y
paz, intermediarias fiables para la reconciliación.
La educación de los jóvenes al respeto de los demás, al amor de la
verdad y a la búsqueda de la reconciliación es una prioridad, como
lo son la formación de los laicos y el apostolado de los
responsables de la sociedad. Es fundamental contemplar unas medidas
de tutela y de salvaguardia de la familia, a través de un programa
de "educación a la vida y al amor". La promoción de la dignidad de
la mujer necesita también unas medidas concretas.
Para desarrollar la espiritualidad eucarística ha sido propuesta la
celebración de un congreso eucarístico continental.
[00312-04.03] [CM011] [Texto original: italiano]
-
Anglicus D: S. E. R. Mons. Lucas ABADAMLOORA, Obispo de
Navrongo-Bolgatanga, Presidente de la Conferencia Episcopal (GHANA)
Los retos que afronta la sociedad son retos también para la familia:
fidelidad, pobreza, violencia, control de los nacimientos, divorcio,
etc. De aquí la necesidad de alentar a los cristianos a prepararse
adecuadamente al matrimonio y a la generosidad en la procreación de
nuevas vidas. Es más, hay que reforzar el matrimonio cristiano en su
papel de Iglesia doméstica, y la familia africana en general no
tiene que cerrar los ojos ante las modernas amenazas que esta
institución está afrontando. La formación tiene un papel esencial y
hay que reforzarla en todos los campos. Los laicos necesitan una
formación permanente que contemple sus capacidades profesionales y
también para profundizar su vida espiritual y el conocimiento de la
doctrina social de la Iglesia, para que sean testigos de
reconciliación, justicia y paz en todos los ámbitos de la vida. Por
su parte, los laicos pueden ayudar en la formación de los
sacerdotes, para que estos enriquezcan su preparación, no sólo
académica, sino también espiritual y social. Los presbíteros
necesitan ayuda para profundizar su vocación y apreciar el sentido
de su ministerio. Pueden hacer mucho para curar las muchas heridas
que la gente tiene abiertas, fruto de los conflictos y los dramas
que ha sufrido el continente. En este sentido, se debería llevar a
cabo una purificación de la memoria como camino hacia la justicia y
la reconciliación. Puesto que "en la verdad se encuentra la paz",
con la luz de Cristo la Iglesia puede ayudar en este desafío a
través de la vida sacramental, las liturgias de perdón y unos
asesores bien preparados. Hay que valorizar también el papel de la
Iglesia en lo que se refiere al apostolado con los presos, la
promoción de su dignidad humana y el impulso de la reconciliación y
la integración en la vida social. La sociedad, además, tiene que
despertar ante el flagelo de la difusión del HIV, que está diezmando
las familias. Hay que dar más protagonismo a la juventud, porque
merece un acceso más amplio a la educación, a la formación integral
y a una catequesis que profundice su fe. De aquí la necesidad de una
formación religiosa más profunda también de los maestros. En todo
ello juega un papel de gran importancia la difusión y la
consolidación de los valores humanos, como la dignidad de la
persona, el bien común, el valor y la paz como justicia para el
desarrollo de la sociedad. Por eso la pastoral de la Iglesia en
África, en su diálogo con la sociedad, tiene que prestar gran
atención a la tarea de los medios de comunicación, sobre todo de los
católicos principalmente en la reconciliación, la justicia y la paz.
[00313-04.04] [CM012] [Texto original: italiano]
CALENDARIO
Una tarde de encuentro, promovido por el Movimiento de los Focolares
(Obra de María), con ocasión de la II Asamblea Especial para África
del Sínodo de los Obispos. Es la iniciativa prevista para el domingo
18 de octubre de 2009, que tendrá lugar en el Instituto Maria SS.
Bambina de Roma (en la via Paolo VI, 21), a partir de las 15:00.
Abre el encuentro el Padre sinodal S.E. Mons. Antoine Ntalu,
Arzobispo de Garoua (Camerún); sigue la intervención de Maria Voce
(Emmaus), Presidente del Movimiento de los Focolares, para una
“Breve introducción y experiencia sobre la continuación del carisma
de Chiara Lubitch”. El Prof. doctor Martin Nkafu Mkemnkia (Camerún)
hablará de “La presencia del Movimiento de los Focolares en África”;
Mafua Christina, Reina de Fontem de los Bangwa (Camerún) de “La
‘nueva Evangelización’ en la tribu de Bangwa y otras”. La doctora
Maria Magnolfi (Sudáfrica) afrontará el tema de “La ‘Escuela de la
inculturación’ y la vida del Evangelio”; representantes de la
Comunidad de San Egidio tratarán de la experiencia de “Promover la
paz y la justicia”. A las 16:40 varios relatores hablarán de las
“Experiencias africanas ante el SIDA, la corrupción, la familia, los
jóvenes” y “en el campo de la formación de los sacerdotes”. Cierra
la sesión el Padre sinodal S. E. Mons. Boniface Lele, Arzobispo de
Mombasa (Kenia). Después los participantes se unirán a la
concelebración eucarística con la Comunidad de San Egidio “Por la
paz y la justicia en África”, en la Basílica de Santa Maria in
Trastevere de Roma, y participarán en la fiesta de la plaza y en la
cena con las comunidades africanas de Roma.
[00066-04.04] [RE000] [Texto original: italiano]
Una Celebración Eucarística “por África”, con la participación de
los Padres Sinodales y una “Fiesta popular de amistad con África”.
Son iniciativas previstas por la Comunidad de San Egidio, el domingo
18 de octubre de 2009, con ocasión de la II Asamblea Especial para
África del Sínodo de los Obispos. La Santa Misa será celebrada a las
18 horas en la Basílica de Santa María en Trastevere, en Roma. A
continuación, en la plaza contigua, se realizará una fiesta dedicada
al continente africano.
[00298-04.02] [00000] [Texto original: italiano]
|