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MENSAJE DE SU SANTIDAD BENEDICTO XVI
A LA UNIÓN CATÓLICA DE LA PRENSA ITALIANA
CON OCASIÓN DEL 50 ANIVERSARIO DE SU FUNDACIÓN

 

Ilustrísimo señor doctor
Massimo Milone
Presidente de la Unión católica de la prensa italiana

Me han informado de que la Unión católica de la prensa italiana (Ucsi), de la que usted es presidente, celebra en estos días su asamblea nacional, recordando su 50° aniversario de fundación. Aprovecho esta circunstancia para expresarle a usted y a sus colegas mi cordial felicitación y, a la vez, para manifestarles mi aprecio por el valioso servicio que la Ucsi ha prestado, a lo largo de sus cincuenta años de vida, a la Iglesia y al país.

A medio siglo de distancia de la fundación de la Unión han cambiado muchas cosas. De modo visible en sectores como los que van de la ciencia a la tecnología, de la economía a la geopolítica; y, de modo menos notorio, pero más profundo y también más preocupante, en el ámbito de la cultura popular, en la que parece haberse debilitado notablemente, no sólo el respeto a la dignidad de la persona, sino también el sentido de valores como la justicia, la libertad y la solidaridad, que son esenciales para la supervivencia de una sociedad.

Vuestro trabajo de periodistas católicos, apoyado en un patrimonio de principios arraigados en el Evangelio, hoy resulta aún más arduo. En efecto, además del sentido de responsabilidad y del espíritu de servicio que os caracterizan, debéis tener una profesionalidad cada vez más marcada y a la vez una gran capacidad de diálogo con el mundo laico, en busca de valores comunes. Encontraréis tanto mayor escucha cuanto más coherente sea el testimonio de vuestra vida. Entre vuestros colegas laicos no son pocos los que en su interior esperan de vosotros un testimonio silencioso, sin etiquetas pero sustancial, de una vida inspirada en los valores de la fe.

Soy consciente de que estáis comprometidos en una tarea cada vez más exigente, en la que los espacios de libertad a menudo se ven amenazados y los intereses económicos y políticos con frecuencia predominan sobre el espíritu de servicio y sobre el criterio del bien común. Os exhorto a no ceder a componendas en valores tan importantes, sino a tener la valentía de ser coherentes, incluso a costa de pagarlo personalmente:  la serenidad de la conciencia no tiene precio.

Os acompaño con mi oración, pidiendo al Señor que os ayude a estar siempre "dispuestos a responder a cualquiera que os pida razón de la esperanza que está en vosotros" (1 P 3, 15). Con este deseo, le envío a usted, señor presidente, a los dirigentes y a los miembros de la Unión católica de la  prensa italiana, así como a sus familias, una bendición apostólica especial, prenda de abundantes favores celestiales.

Vaticano, 19 de enero de 2008

BENEDICTUS PP. XVI

  



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