115

Salmo 115 (114)

Grandeza del verdadero Dios

1 (9) No a nosotros, Señor, no a nosotros,

sino a tu nombre da la gloria,

por tu bondad, por tu lealtad.

2 (10) ¿Por qué han de decir las naciones:

«Dónde está su Dios?».

3 (11) Nuestro Dios está en el cielo,

lo que quiere lo hace.
 

4 (12) Sus ídolos, en cambio, son plata y oro,

hechura de manos humanas:

5 (13) tienen boca, y no hablan;

tienen ojos, y no ven;

6 (14) tienen orejas, y no oyen;

tienen nariz, y no huelen;

7 (15) tienen manos, y no tocan;

tienen pies, y no andan;

no tiene voz su garganta:

8 (16) que sean igual los que los hacen,

cuantos confían en ellos.
 

9 (17) Israel confía en el Señor:

él es su auxilio y su escudo.

10 (18) La casa de Aarón confía en el Señor:

él es su auxilio y su escudo.

11 (19) Los que temen al Señor confían en el Señor:

él es su auxilio y su escudo.
 

12 (20) Que el Señor se acuerde de nosotros y nos bendiga,

bendiga a la casa de Israel,

bendiga a la casa de Aarón;

13 (21) bendiga a los que temen al Señor,

pequeños y grandes.
 

14 (22) Que el Señor os acreciente,

a vosotros y a vuestros hijos.

15 (23) Benditos seáis del Señor,

que hizo el cielo y la tierra.
 

16 (24) El cielo pertenece al Señor,

la tierra se les ha dado a los hombres.

17 (25) Los muertos ya no alaban al Señor,

ni los que bajan al silencio.

18 (26) Nosotros, los que vivimos,

bendeciremos al Señor

ahora y por siempre.

¡Aleluya!