Grandeza del verdadero Dios
1 (9) No a nosotros, Señor, no a nosotros,
sino a tu nombre da la gloria,
por tu bondad, por tu lealtad.
2 (10) ¿Por qué han de decir las naciones:
«Dónde está su Dios?».
3 (11) Nuestro Dios está en el cielo,
lo que quiere lo hace.
4 (12) Sus ídolos, en cambio, son plata y oro,
hechura de manos humanas:
5 (13) tienen boca, y no hablan;
tienen ojos, y no ven;
6 (14) tienen orejas, y no oyen;
tienen nariz, y no huelen;
7 (15) tienen manos, y no tocan;
tienen pies, y no andan;
no tiene voz su garganta:
8 (16) que sean igual los que los hacen,
cuantos confían en ellos.
9 (17) Israel confía en el Señor:
él es su auxilio y su escudo.
10 (18) La casa de Aarón confía en el Señor:
él es su auxilio y su escudo.
11 (19) Los que temen al Señor confían en el Señor:
él es su auxilio y su escudo.
12 (20) Que el Señor se acuerde de nosotros y nos bendiga,
bendiga a la casa de Israel,
bendiga a la casa de Aarón;
13 (21) bendiga a los que temen al Señor,
pequeños y grandes.
14 (22) Que el Señor os acreciente,
a vosotros y a vuestros hijos.
15 (23) Benditos seáis del Señor,
que hizo el cielo y la tierra.
16 (24) El cielo pertenece al Señor,
la tierra se les ha dado a los hombres.
17 (25) Los muertos ya no alaban al Señor,
ni los que bajan al silencio.
18 (26) Nosotros, los que vivimos,
bendeciremos al Señor
ahora y por siempre.
¡Aleluya!
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