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CARTA DEL SANTO PADRE LEÓN XIV
 AL CARDENAL GIOVANNI BATTISTA RE,
DECANO EMÉRITO DEL COLEGIO CARDENALICIO

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Al señor cardenal
GIOVANNI BATTISTA RE
Decano emérito del Colegio Cardenalicio

Venerado y querido hermano:

Después de haber aceptado su renuncia al oficio de decano del Colegio Cardenalicio, desempeñado egregiamente durante más de seis años, deseo expresarle mi gratitud por el servicio prestado por Vuestra Eminencia, que ha sido para mí y para todos un edificante testimonio de amor a la Iglesia y al Papa.

Llamado ya desde joven sacerdote al servicio de la Santa Sede, usted se convirtió, a través de los numerosos y delicados encargos desempeñados en la Curia Romana, en un colaborador de confianza de los Sumos Pontífices, en particular de san Juan Pablo II, quien lo quiso primero como asesor de la Secretaría de Estado, después como secretario de la Congregación para los Obispos y, posteriormente, como sustituto de la Secretaría de Estado.

Junto al Papa del Gran Jubileo del año 2000, usted dirigió y coordinó eficazmente los múltiples organismos puestos al servicio de su magisterio y de su misión pastoral, acompañándolo en una memorable serie de viajes apostólicos por Italia y por todo el mundo. Al comienzo del nuevo milenio, el Santo Pontífice lo puso al frente de la Congregación para los Obispos y lo creó cardenal.

Este largo camino le ha permitido adquirir un conocimiento extraordinario de la Iglesia universal, enriquecido por numerosísimas relaciones personales. Creo no equivocarme al decir que usted, Eminencia, ha sido y sigue siendo uno de los servidores de la Santa Sede más conocidos y estimados. A ello ha contribuido no poco su estilo abierto, cordial y franco, así como su capacidad para afrontar las situaciones y los problemas con sabiduría y sentido práctico, siempre fiel a las enseñanzas de la Iglesia y con un gran amor por el Sucesor de Pedro.

En el oficio de decano del Colegio Cardenalicio, su figura ha adquirido aún mayor visibilidad, y muchos, tanto en el Pueblo de Dios como fuera de él, han apreciado su testimonio sacerdotal en las celebraciones eucarísticas que usted ha presidido, la más reciente de ellas con ocasión de las exequias del Papa Francisco.

Querido y venerado hermano, todos hemos admirado siempre en usted el vigor de la fe y del celo en el ministerio, tan armoniosamente unidos a las cualidades de laboriosidad recibidas de sus raíces familiares y de la amada Val Camonica. Sin embargo, el lema que eligió al ser ordenado obispo, «Virtus ex alto», da testimonio de cuánto ha sabido usted invocar y recibir siempre la fuerza del Señor y de su gracia, lo que acrecienta la estima y la gratitud de quienes lo conocen.

Con estos sentimientos, le aseguro mi recuerdo en la oración, que encomiendo a la intercesión de la Virgen María y de san Juan Bautista, y de corazón le renuevo mi bendición, haciéndola extensiva de buen grado a sus familiares y seres queridos.

Desde el Vaticano, 11 de octubre de 2026

LEÓN PP. XIV


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Boletín de la Oficina de Prensa de la Santa Sede, 12 de octubre de 2026