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MENSAJE DEL SANTO PADRE LEÓN XIV
CON MOTIVO DEL ENCUENTRO DE LA
TONIOLO YOUNG PROFESSIONAL ASSOCIATION (TYPA)

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Dirigiéndome a ustedes, queridos becarios, deseo recordar una historia que no solo queda detrás de ustedes, sino que está delante de ustedes: la de su Universidad Católica del Sagrado Corazón.

Esta surgió «desde abajo», del valor y la visión de hombres y mujeres como el Beato Giuseppe Toniolo, el padre Agostino Gemelli y la Beata Armida Barelli, respaldados por la fe activa de un pueblo. No fue obra de unos pocos, sino una auténtica opus totius Ecclesiae: una comunidad que quiso dar forma, en la cultura, a una presencia viva, pensante, capaz de dejar huella en la historia.

Esa misma responsabilidad recae hoy sobre ustedes.

En una época plenamente global, su compromiso renueva ese impulso fundacional: están llamados a estar presentes allí donde se forman las ideas y se orientan las decisiones que atañen al destino de los pueblos. El suyo no es solo un camino de excelencia: es una misión. No se les pide que destaquen, sino que sirvan. No que se afirmen, sino que hagan fructífero lo que han recibido.

«Que ustedes puedan desaparecer para que Cristo permanezca»: esta palabra no disminuye, sino que libera. Los libera de la búsqueda del consenso, para arraigarlos en la verdad; los libera de la apariencia, para entregarlos a la esencia del bien.

Custodien, pues, la herencia que les ha sido confiada por la Universidad Católica. Ustedes, que son parte viva de esa comunidad universitaria, apoyen a la Universidad para que prospere en la comunión y continúe cumpliendo la misión educativa que le ha sido confiada y que en ustedes ha dado grandes frutos, incluso en beneficio del compromiso diplomático de la Santa Sede.

Que la pluralidad de sensibilidades eclesiales que la componen no se convierta en competencia, sino en armonía; que la diferencia no se convierta en distancia, sino en riqueza compartida. Una comunidad dividida se debilita. Una comunidad unida se convierte en historia.

«In Illo uno unum»: es en Cristo donde encontrarán la unidad que hace fecunda toda obra. Solo así la Universidad Católica podrá seguir siendo verdaderamente una casa común, un centro de estudios de todos los católicos italianos, un signo creíble de una Iglesia que vive de la comunión y la hace visible.

Confío una oración al Instituto Toniolo, para que siga custodiendo con sabiduría y fidelidad este vínculo, acompañando con vigilancia y espíritu de servicio el camino de la Universidad en un momento decisivo.

Expreso, además, mi viva gratitud a quienes apoyan esta obra. Así como en sus orígenes fue determinante la dedicación de la Acción Católica promovida por la Beata Armida en todas las parroquias italianas a través de la Jornada Universitaria, de la que mañana se cumple el 102.º aniversario, así hoy es providencial la contribución de tantos: en particular, este proyecto, tan importante para la labor de las Representaciones de la Santa Sede ante las Organizaciones Internacionales, debe agradecer la generosidad de la Fundación Arvedi-Buschini. A ellos va nuestro más sincero reconocimiento, junto con una oración sincera.

Pero es sobre todo en la vida de ustedes, becarios, donde este don debe hacerse visible. Lo que han recibido no quede como un privilegio: que se convierta en responsabilidad. No quede como un título: que se convierta en estilo.

Sean una presencia viva de la Iglesia en los lugares donde operan. En las instituciones internacionales, en la diplomacia, en las organizaciones, en el mundo laboral. Sean hombres y mujeres que construyen puentes, mientras otros levantan muros.

Sean creíbles en el silencio de las obras, antes que visibles en las palabras.

Sean un signo, no solo una presencia.

Así es como continuará esta historia.

Y así es como, también a través de ustedes, el Programa de Becas Toniolo y toda la Universidad Católica podrán seguir generando futuro durante muchos años más.

Les aseguro mi oración e imparto a todos mi bendición apostólica.

Desde el Vaticano, 18 de abril de 2026

LEÓN PP. XIV

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Boletín de la Oficina de Prensa de la Santa Sede, 18 de abril de 2026