SALUDO DEL SANTO PADRE LEÓN XIV
A LOS MIEMBROS DE LAS
ESCUELAS DE EVANGELIZACIÓN “SAN ANDRÉS”
Sala Clementina
Viernes, 29 de agosto de 2025
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En el nombre del Padre, del Hijo y del Espíritu Santo.
La paz esté con ustedes.
Queridos hermanos y hermanas, muy buenos días y bienvenidos.
Han venido a Roma en este Año jubilar desde distintos países, como peregrinos de esperanza. Les doy la bienvenida. Saludo a Su Eminencia, el cardenal Gérald Cyprien Lacroix, arzobispo de Quebec, al señor José Prado Flores y también a su familia y a todos los miembros de las Escuelas de Evangelización “San Andrés” que están aquí presentes.
Como saben, hoy en la Iglesia universal se celebra la memoria litúrgica del martirio de san Juan Bautista. Su figura puede ayudarnos mucho a reflexionar sobre la misión de los evangelizadores en la actualidad en la Iglesia y en el mundo. En el Prólogo del evangelio de san Juan se afirma que «la Palabra se hizo carne y habitó entre nosotros» (Jn 1,14), y después se indica que Juan, el Bautista, da testimonio de ello (cf. v. 15). Si releemos con atención los primeros capítulos del cuarto evangelio podemos descubrir cuál es la clave de toda escuela de evangelización: dar testimonio de aquello que se ha contemplado, del encuentro que se ha tenido con el Dios de la vida. Así también nos lo dice el evangelista en su primera carta: «Lo que hemos visto y oído, se lo anunciamos también a ustedes, para que vivan en comunión con nosotros. Y nuestra comunión es con el Padre y con su Hijo Jesucristo» (1 Jn 1,3). Esta es la misión de la Iglesia, esta es la misión de todo cristiano.
Queridos hermanos y hermanas, esta es nuestra vocación como bautizados, por eso, hemos de transmitir lo que a su vez hemos recibido, para que todos lleguemos a ser uno en Cristo. Durante estos días de peregrinación, los invito de manera especial a contemplar las vidas de los santos que, como san Juan el Bautista, han sido fieles seguidores de Jesucristo, manifestándolo en palabras y obras de bien.
Les agradezco la fecunda labor que llevan adelante en favor de la evangelización, a través de distintos medios, y los animo a seguir caminando con renovada esperanza. Que Dios los bendiga y Nuestra Señora de Guadalupe los proteja siempre en su misión. ¡Buen camino!
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