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VIAJE APOSTÓLICO DE SU SANTIDAD EL PAPA LEÓN XIV
A ARGELIA, CAMERÚN, ANGOLA Y GUINEA ECUATORIAL
(13-23 DE ABRIL DE 2026)

CONFERENCIA DE PRENSA DEL SANTO PADRE
DURANTE EL VUELO DE REGRESO MALABO-ROMA

Vuelo papal
Jueves, 23 de abril de 2026

[Multimedia]

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Matteo Bruni:

Buenos días a todos, buenos días Santidad; muchas gracias por estos días de viaje, y también por sus palabras en estos días. Seguramente, se ha tratado de un viaje complejo, articulado pero completo, rico en tantas imágenes y palabras. Usted ha dicho hoy que nos llevamos con nosotros un tesoro de fe, esperanza y caridad. Y gracias además por sus palabras de estos días, también por aquellas que nos ha dirigido a nosotros, que quizá nos han ayudado a distanciarnos un poco de la actualidad más inmediata y a contemplar la historia de estos países, de estos pueblos, con un poco más de profundidad, así como el futuro de estos pueblos, regado e impregnado por el Evangelio, un poco como nosotros, que nos hemos mojado tras dos días de lluvia.  

No tenemos a bordo ningún periodista de Guinea Ecuatorial, que fue la última etapa de este viaje. Podría empezar, si le parece bien, contándonos sus impresiones sobre esta última etapa.

Papa León XIV:

Buenos días a todos. Espero que todos estén bien, listos para otro viaje; con las pilas ya cargadas. Bueno. Cuando realizo un viaje —y lo digo por mí mismo, pero hoy como Papa, Obispo de Roma—, es sobre todo un viaje apostólico, pastoral, para encontrar, acompañar y conocer al Pueblo de Dios. Muchas veces el interés que suscita es más bien político: ¿qué dice el Papa sobre tal o cual tema? ¿Por qué no juzga al gobierno de un país o de otro? Hay muchas cosas que decir, sin duda; he hablado de justicia y de algunos otros temas… Pero eso no es lo más importante. El viaje debe interpretarse sobre todo como una expresión de la voluntad de anunciar el Evangelio, de proclamar el mensaje de Jesucristo. Es, pues, una forma de acercarnos al pueblo en su alegría, en la profundidad de su fe, pero también en su sufrimiento. Entonces sí, es cierto que muchas veces es preciso hacer comentarios o tratar de ver cómo animar al mismo pueblo a que asuma responsabilidades para su vida. Es importante hablar también con los Jefes de Estado para fomentar quizá un cambio de mentalidad, una mayor apertura para pensar en el bien del pueblo, una posibilidad de abordar cuestiones como la distribución de los bienes en un país. En las conversaciones que hemos mantenido hemos tratado un poco de todo. Pero [la misión] consiste sobre todo en ver, en salir al encuentro de la gente con este entusiasmo. Estoy muy contento por todo el viaje, pero vivir, acompañar y caminar con el pueblo de Guinea Ecuatorial ha sido verdaderamente una bendición… con el agua. Ellos estaban contentos bajo la lluvia el otro día; pero sobre todo con este signo de compartir, como Iglesia universal, lo que celebramos en nuestra fe.

Matteo Bruni:

Santidad, gracias también por esta interpretación del viaje actual como de los viajes [en general]. Hay algunas preguntas de los periodistas; la primera es de Ignazio Ingrao, de Tg1.

Ignazio Ingrao, RAI Tg1:

Gracias, Santidad. Esta es la oportunidad para la pregunta de los colegas de lengua italiana. En primer lugar, gracias por su disposición a responder a nuestras preguntas, gracias por este viaje que ha estado tan lleno de encuentros, historias y rostros. En el Encuentro por la paz de Bamenda, Camerún, usted describió un mundo al revés, donde un puñado de tiranos amenaza con destruir el planeta. “La paz —dijo— no hay que inventarla, hay que acogerla”. Partiendo de estas palabras, y notando que las negociaciones para detener el conflicto en Irán están sumidas en el caos, con graves repercusiones también en la economía. me gustaría le preguntarle, pues, en primer lugar: ¿espera usted un cambio de régimen en Irán, teniendo en cuenta también que la sociedad civil y los estudiantes han salido a la calle en los últimos meses? Y hay preocupación en el mundo por su carrera en conseguir la bomba atómica. Pero, sobre todo, le preguntaría: ¿qué llamamiento dirige a Estados Unidos, a Irán y a Israel para salir del estancamiento y detener la escalada? ¿Deberían la OTAN y Europa involucrarse más?

Papa León XIV:

Me gustaría empezar diciendo: hay que promover una nueva actitud, una cultura de paz. Muchas veces, cuando evaluamos ciertas situaciones, la respuesta inmediata es que hay que intervenir con violencia, con la guerra, atacando. En lo que hemos visto, muchos inocentes han muerto. Acabo de leer una carta, que quizá hayan visto ustedes también, de algunas familias de los niños que murieron en aquel primer día del ataque. Hablan de que ya han perdido a sus hijos, a sus hijas, niños que han muerto. Y yo digo: [la cuestión no es] si se trata del cambio de régimen, no es el cambio de régimen. La cuestión es cómo promover los valores en los que creemos sin la muerte de tantos inocentes. La cuestión de Irán es evidentemente muy compleja. En las mismas negociaciones que están intentando llevar a cabo, un día Irán dice “sí”, Estados Unidos dice “no”, y viceversa; y no sabemos adónde va esto; por consiguiente, se ha creado esta situación caótica, crítica para la economía mundial. Pero además hay toda una gran cantidad de personas inocentes en Irán que están sufriendo por esta guerra. Si es un cambio de régimen o no. Tras los primeros días de los ataques de Israel y Estados Unidos contra Irán, no está claro, en este momento, cuál es el régimen. A mí gustaría, sobre todo, animarlos a que continúe el diálogo por la paz: que las partes participen, que busquen, que pongan todo su empeño en promover la paz. [Y ante] la amenaza de la guerra [digo]: que se respete el derecho internacional. Es muy importante que se proteja a los inocentes, y esto no se ha hecho así en muchos lugares. Llevo conmigo una foto de un niño musulmán que, durante la visita al Líbano, estaba allí esperando con un cartel que decía: “¡Bienvenido, Papa León!”, y luego, en esta última parte de la guerra, fue asesinado. Son muchas las situaciones humanas y creo que debemos ser capaces de pensar de esta manera. Como Iglesia, como pastor, lo digo de nuevo: yo no puedo estar a favor de la guerra; quisiera animar a todos a esforzarse porque busquen respuestas que provengan de una cultura de paz y no de odio y división.

Matteo Bruni:

Gracias Santidad, gracias Ignazio. La segunda pregunta es de Eva Fernández, de Cope. Adelante.

Eva Fernández, Radio Cope:

Acabamos de visitar un continente en el que muchas de las personas desean, sueñan, viajar a Europa. Su próximo viaje va a ser a España, donde la cuestión migratoria va a ocupar un lugar importante, sobre todo en Canarias. Santidad sabe que el tema de la migración en España produce gran debate y polarización. Incluso entre los propios católicos no hay un criterio claro en su posición. ¿Qué podría decirnos a los españoles, en particular a los católicos, respecto a la inmigración? Y me permítame decirle: su próximo viaje va a ser a España, pero sabemos que tiene ilusión y el deseo de viajar a Perú, quizás también a Argentina y Uruguay, pero nuestra pregunta es además si ¿tiene ganas de saludar a la Virgen de Guadalupe?

Papa León XIV:

El tema de la inmigración es muy complejo y afecta a muchos países, no sólo a España, no sólo a Europa, o a Estados Unidos, ¡es un fenómeno mundial! Por eso, mi respuesta empieza con una pregunta: ¿qué hace el Norte del mundo para ayudar al Sur del mundo o a esos países donde los jóvenes hoy no encuentran un futuro y, por consiguiente, viven este sueño de querer irse al el Norte? Todos quieren irse al el Norte, pero muchas veces el Norte no tiene respuestas sobre cómo ofrecerles posibilidades; y muchos sufren.

El tema del tráfico de personas, el trafficking, también forma parte de la migración. Personalmente, creo que un Estado tiene derecho a poner reglas para sus fronteras: No digo que todos deban entrar —como sea, sin un orden; creando a veces en los lugares a los que van, situaciones más injustas que las que han dejado atrás—. Pero, dicho esto, me pregunto: ¿qué hacemos en los países más ricos para cambiar la situación en los países más pobres? y ¿Por qué no podemos intentar —tanto con ayudas estatales como con inversiones de las grandes empresas ricas, de las multinacionales— cambiar la situación en países como los que hemos visitado en este viaje? África, por muchas personas, es considerada como un lugar al que se puede ir a extraer minerales, a tomar sus riquezas para enriquecer a otros, en otros países. Quizá a nivel mundial deberíamos trabajar más para promover una mayor justicia, igualdad y el desarrollo de estos países africanos, para que no tengan la necesidad de emigrar a otros países, a España, etc. Y el otro punto que me gustaría abordar es que, en cualquier caso, son seres humanos y debemos tratar a los seres humanos de forma humana, no tratarlos muchas veces peor que a las mascotas de casa, que a los animales, etc. Entonces, hay un gran desafío: un país puede decir que no puede acoger a más personas, pero si llegan, son seres humanos y merecen el respeto que le corresponde a todo ser humano por su dignidad.

¿Y los próximos viajes?

Tengo muchas ganas de visitar varios países de América Latina. Por ahora no hay nada confirmado, ya veremos. Esperemos que sí.

Arthur Herlin, Paris Match:

Santo Padre, en nombre de todos mis colegas franceses le doy las gracias por este viaje increíble. Ha sido maravilloso. Santo Padre, durante este viaje se ha reunido con algunos de los líderes más autoritarios del mundo, ¿verdad? ¿Cómo puede evitar que su presencia confiera autoridad moral a esos regímenes? ¿No es eso una especie de, dígamos, “Pope-washing”?

Papa León XIV:

Gracias por su pregunta. Sin duda, la presencia del Papa junto a cualquier jefe de Estado puede interpretarse de diferentes maneras. Algunos pueden interpretarlo —y de hecho lo han interpretado— como “Ah, el Papa o la Iglesia están diciendo que está bien que vivan así”. Y otros pueden expresarlo de manera diferente. Volvería a algo que dije en mis comentarios iniciales sobre la importancia de comprender el propósito principal de los viajes que realizo, que realiza el Papa, para visitar a la gente, y sobre el gran valor que tiene el sistema que la Santa Sede mantiene —a veces— con gran sacrificio, para mantener relaciones diplomáticas con países de todo el mundo. A veces mantenemos relaciones diplomáticas con países que tienen líderes autoritarios. Tenemos la oportunidad de hablar con ellos a nivel diplomático, a nivel formal. No siempre hacemos grandes declaraciones, ya sea criticando, juzgando o condenando. Pero hay muchísimo trabajo que se lleva a cabo entre bastidores para promover la justicia, para promover causas humanitarias, en ocasiones situaciones en las que pueda haber presos políticos, para buscar y encontrar una forma de que sean liberados. Situaciones de hambre, de enfermedad, etc. Así pues, la Santa Sede, al mantener, por así decirlo, una neutralidad, y buscar formas de continuar nuestra relación diplomática positiva con tantos países diferentes, estamos en realidad tratando de encontrar una manera de aplicar el Evangelio a situaciones concretas para que la vida de las personas pueda mejorar. La gente interpretará el resto como quiera, pero creo que es importante que busquemos la mejor manera posible de intentar ayudar a la población de cualquier país.

Verena Stefanie Shälter, Ard Rundfunk:

Santo Padre, enhorabuena por su primer viaje papal al Sur Global. Hemos visto mucho entusiasmo e incluso euforia; me imagino que también ha sido muy emotivo para usted. Me gustaría saber cómo valora la decisión del cardenal Reinhard Marx, Arzobispo de Múnich y Freising, de dar permiso en esa diócesis para la bendición de parejas del mismo sexo. A la luz de las diferentes perspectivas culturales y teológicas, especialmente en África, ¿cómo piensa preservar la unidad de la Iglesia universal en ese asunto concreto?

Papa León XIV:

En primer lugar, creo que es muy importante comprender que la unidad o la división de la Iglesia no deben girar en torno a cuestiones sexuales. Tendemos a pensar que cuando la Iglesia habla de moralidad, el único tema moral sea el sexual. Y, en realidad, creo que hay cuestiones mucho más importantes, como la justicia, la igualdad, la libertad de hombres y mujeres, la libertad religiosa, que tendrían prioridad sobre ese tema concreto. La Santa Sede ya se ha comunicado con los obispos alemanes. La Santa Sede ha dejado claro que no estamos de acuerdo con la bendición formalizada de parejas, en este caso, de parejas homosexuales, como usted ha preguntado, o de parejas en situaciones irregulares, más allá de lo que, por así decirlo, permitió específicamente el Papa Francisco al decir que todas las personas pueden recibir la bendición. Cuando un sacerdote da una bendición al final de la misa, cuando el Papa da una bendición al final de una gran celebración como la que hemos tenido hoy, son bendiciones para todas las personas. La conocida expresión de Francisco “Tutti, tutti, tutti” [Todos, todos, todos] es una expresión de la convicción de la Iglesia de que todos son bienvenidos; todos están invitados; todos están invitados a seguir a Jesús, y todos están invitados a buscar la conversión en sus vidas. Más allá de eso, creo que el tema puede causar más desunión que unidad, y que deberíamos buscar formas de construir nuestra unidad centrados en Jesucristo y lo que Jesucristo enseña. De este modo respondería a esa pregunta.

Anneliese Taggart, Newsmax TV:

Santo Padre, muchas gracias. Durante este viaje ha hablado de cómo la gente tiene hambre y sed de justicia. Esta misma mañana se ha informado de que Irán ha ejecutado a otro miembro más de la oposición, y esto se produce tras las noticias de que el régimen también ha ahorcado públicamente a muchas otras personas, además de haber asesinado a miles de sus propios ciudadanos. ¿Condena usted estas acciones? ¿Tiene algún mensaje para el régimen iraní?

Papa León XIV:

Yo condeno todas las acciones injustas. Condeno el hecho de quitar la vida a otras personas. Condeno la pena capital. Creo que la vida humana debe ser respetada y que la vida de todas las personas —desde la concepción hasta la muerte natural— debe ser respetada y protegida. Por eso, cuando un régimen, cuando una nación, toma decisiones que quitan la vida a otras personas de forma injusta, es obvio que eso es algo que debe ser condenado.