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MENSAJE DEL SANTO PADRE FRANCISCO
PARA EL LANZAMIENTO DEL "FAMILY GLOBAL COMPACT"

[30 de mayo de 2023] 

 

Queridos hermanos y hermanas:

En la Exhortación apostólica Amoris laetitia he señalado que «el bien de la familia es decisivo para el futuro del mundo y de la Iglesia» (n. 31). Con esta convicción deseo apoyar el Family Global Compact, un programa compartido de acciones dirigido a entablar un diálogo entre la pastoral familiar y los centros de estudio e investigación sobre la familia presentes en las universidades católicas de todo el mundo. Se trata de una iniciativa del Dicasterio para los Laicos, la Familia y la Vida junto con la Pontificia Academia de las Ciencias Sociales, nacida a partir de los estudios y las investigaciones sobre la relevancia cultural y antropológica de la familia, así como sobre los nuevos desafíos que esta debe afrontar.

El objetivo es la sinergia, para garantizar que el trabajo pastoral con las familias en las Iglesias particulares pueda beneficiarse más eficazmente de los resultados de las investigaciones y del esfuerzo didáctico y formativo que se realiza en las universidades. Juntos, universidades católicas y pastoral, pueden promover mejor una cultura de la familia y de la vida que, a partir de la realidad, ayude a las nuevas generaciones —en este tiempo de incertidumbre y de falta de esperanza— a valorar el matrimonio, la vida familiar con sus recursos y sus desafíos, y la belleza de generar y custodiar la vida humana. Es necesario, en resumen, «un esfuerzo más responsable y generoso, que consiste en presentar […] las motivaciones para optar por el matrimonio y la familia, de manera que las personas estén mejor dispuestas a responder a la gracia que Dios les ofrece» (ídem, 35).

A las universidades católicas se les confía la tarea de desarrollar profundos análisis de naturaleza teológica, filosófica, jurídica, sociológica y económica sobre el matrimonio y la familia para sostener su importancia efectiva dentro de los sistemas de pensamiento y de actuación contemporáneos. A partir de los estudios realizados se constata un contexto de crisis de las relaciones familiares, alimentado tanto por las dificultades contingentes como por los obstáculos estructurales, lo que hace más difícil formar serenamente una familia si faltan los respaldos adecuados por parte de la sociedad. Por esto también muchos jóvenes rechazan la decisión del matrimonio inclinándose por relaciones afectivas más inestables e informales. Las investigaciones, sin embargo, ponen también de manifiesto cómo la familia sigue siendo la fuente prioritaria de la vida social y muestran la existencia de buenas prácticas que merecen ser compartidas y difundidas globalmente. En este sentido, las mismas familias podrán y deberán ser testigos y protagonistas de este itinerario.

El Family Global Compact, en efecto, no quiere ser un programa estático, cuya finalidad es cristalizar algunas ideas, sino un camino, articulado en cuatro pasos:

1. Activar un proceso de diálogo y de mayor colaboración entre los centros universitarios de estudio e investigación que se ocupan de temáticas familiares, para hacer más fecunda su actividad, en particular creando o dando nuevo impulso a las redes entre los institutos universitarios que se inspiran en la Doctrina social de la Iglesia.

2. Crear una mayor sinergia, en cuanto a los contenidos y los objetivos, entre las comunidades cristianas y las universidades católicas.

3. Favorecer la cultura de la familia y de la vida en la sociedad, de modo que surjan propuestas y objetivos útiles para las políticas públicas.

4. Armonizar y sostener, una vez que hayan sido individuadas, las propuestas planteadas, para que el servicio a la familia se enriquezca y sea sostenido en sus facetas espiritual, pastoral, cultural, jurídica, política, económica y social.

En la familia se realizan gran parte de los sueños de Dios sobre la comunidad humana. Por ello no podemos resignarnos a su declive a causa de la incertidumbre, del individualismo y del consumismo, que plantean un futuro de individuos que piensan en sí mismos. No podemos ser indiferentes al futuro de la familia, comunidad de vida y de amor, alianza insustituible e indisoluble entre el hombre y la mujer, lugar de encuentro entre generaciones, esperanza de la sociedad. La familia
—recordémoslo— tiene efectos positivos sobre todos, en cuanto es generadora del bien común. Las buenas relaciones familiares representan una riqueza irremplazable no sólo para los esposos y los hijos, sino para toda la comunidad eclesial y civil.

Agradezco por tanto a cuantos se han unido y a cuantos se unirán al Family Global Compact y los invito a dedicarse con creatividad y confianza a todo lo que puede ayudar a colocar la familia en el corazón de nuestro compromiso pastoral y social.

Roma, San Juan de Letrán, 13 de mayo de 2023.

Francisco



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