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JUAN PABLO II

ÁNGELUS

Borno, Valcamónica
Domingo 19 de julio de 1998

 

Amadísimos hermanos y hermanas:

1. Con gran alegría me encuentro hoy en Borno, en el estupendo marco de estas montañas, que se elevan al cielo imponentes y majestuosas. Os saludo cordialmente a todos, queridos borneses, y os agradezco vuestra acogida. Saludo a los veraneantes que vienen aquí durante el verano para respirar aire puro y buscar descanso entre vuestros pinares y vuestros montes, y extiendo mi saludo a toda la región de Valle Camónica, rica en tradiciones religiosas y bellezas naturales. Un saludo particular al obispo de Brescia, monseñor Bruno Foresti; al obispo auxiliar, monseñor Vigilio Olmi, y a vuestro párroco, don Giuseppe Maffi, a quien doy las gracias por sus palabras de bienvenida. Me alegra, además, poder encontrarme aquí, en su pueblo natal, con monseñor Giovanni Battista Re, mi íntimo, queridísimo y fidelísimo colaborador.

2. Queridos borneses, habéis querido acogerme ante vuestra iglesia parroquial, que destaca sobre vuestras casas y es punto de referencia significativo de vuestra fe e historia. Desde este lugar tan querido para vosotros, desearía deciros a todos: amad vuestra fe, testimoniadla con alegría y ponedla en práctica mediante el amor fraterno, el perdón generoso y la ayuda recíproca y solidaria.

A cuantos están alejados de la Iglesia o no son creyentes quisiera dirigirles esta invitación: no tengáis miedo de buscar a Dios, porque él os está buscando y os ama. A los jóvenes, que son la esperanza del tercer milenio, quisiera decirles: invertid bien vuestra vida, que es un talento destinado a dar fruto; recordad que se vive una sola vez.

Precisamente pensando en los jóvenes, me complace recordar que Giovanni Battista Montini, que fue luego el Papa Pablo VI, durante los años de su juventud solía pasar con sus padres, aquí en Borno, sus vacaciones de verano. En 1920, pocas semanas después de su ordenación sacerdotal, celebró la santa misa en vuestra iglesia. Este año se cumple el centenario de su nacimiento y, en espera de conmemorarlo solemnemente en septiembre, en Brescia, quisiera ahora invitaros a orar para que, siguiendo su ejemplo, muchos chicos y chicas de la comunidad de Borno, de Valle Camónica y de toda la diócesis bresciana sigan su ejemplo de adhesión fiel al Señor en el camino del sacerdocio o de la vida consagrada.

3. Amadísimos hermanos y hermanas, en este maravilloso escenario de la naturaleza es más fácil elevar la mirada al Creador y alabarlo por sus obras. En la carta apostólica Dies Domini puse de relieve que precisamente esta mirada contemplativa debe caracterizar al domingo, día del Señor.

Os deseo que el período de las vacaciones constituya un tiempo favorable para redescubrir el sentido cristiano del domingo, día de descanso, pero sobre todo de oración comunitaria; día en que Cristo resucitado nos colma de esperanza y alegría; día dado al hombre para su bien.

Que la Virgen santísima, a quien nos dirigimos con la plegaria del Ángelus, nos ayude en este esfuerzo de profundización espiritual y os ayude a todos vosotros a reavivar constantemente vuestra fe y vuestra adhesión a los valores cristianos que están en el origen de Borno y de las tradiciones de vuestros valles, ricos en religiosidad y en fidelidad activa al Evangelio.

 



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