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VIDEOMENSAJE DEL SANTO PADRE LEÓN XIV
CON MOTIVO DEL II ENCUENTRO
"REJOICE" - JORNADA NACIONAL DE LA JUVENTUD

[Lamego (Portugal), 24-26 de julio de 2026]

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Queridos jóvenes,

«¡Alégrense siempre en el Señor!» (Fil 4, 4), allí, en Lamego, y en todos los lugares: en sus familias, en las escuelas, en las parroquias, en los movimientos y en los distintos grupos juveniles de los que forman parte. Alégrense en el Señor junto con sus obispos y los líderes que los acompañan a ustedes y a muchos otros jóvenes en Portugal. Alégrense con ellos, quienes los ayudan a crecer en la fe y a abrir las puertas de su corazón a Cristo, el Camino, la Verdad y la Vida.

Me ha alegrado saber que procuran mantener viva la llama de la Jornada Mundial de la Juventud 2023. Fueron días espléndidos y felices, por la concordia entre todos; por la armonía entre las diferentes lenguas y culturas; pero, sobre todo, por el intenso encuentro con el Señor Jesús y por la experiencia de las maravillas que el Cristo Viviente obra cuando nos reunimos en su nombre. ¡Él está con nosotros y es Él la razón de nuestra alegría! Él es la causa de nuestra unidad. In illo uno unum: «Aunque nosotros somos muchos, formamos un solo cuerpo en Cristo» (Rom 12, 5).

Lo que viví en Lisboa pude revivirlo hace un año con motivo del Jubileo y también, recientemente, durante el viaje apostólico a España. Siempre es especial estar con los jóvenes, ¡porque el entusiasmo de su fe es contagioso! ¡El amor que demuestran por Cristo es reconfortante! Es maravilloso, en nuestros días, ver a jóvenes - ¡como ustedes!- llenos de fe y sin miedo a expresarla. Es hermoso constatar que tienen una profunda sed de verdad y que la buscan con corazón sincero. Es hermoso ver que tienen hambre de justicia y de caridad, y que no se conforman con valores efímeros. Es hermoso observar que aman la belleza, en particular esa belleza tan antigua y tan nueva que es nuestro Dios, quien nos espera en lo más profundo de nuestro ser.

Con este saludo, quisiera, pues, animarlos a seguir adelante. Una de las características de los jóvenes es ser inquietos. ¡No tengan miedo de la inquietud que llevan dentro! Aprovechen ese impulso para acercarse aún más a Cristo y para dar testimonio de los valores del Evangelio. Bien anclados en la Palabra de Jesús, leyendo el Evangelio cada día, nunca dejen de soñar con una Tierra donde reine la paz y la fraternidad, de mirar el mundo con asombro, de afrontar el futuro con la luz de la esperanza. Queridos jóvenes, ¡no permitan que nada ni nadie les robe la esperanza!

Los animo además a aprovechar lo que les inquieta para —en momentos de oración y silencio, en diálogo con Dios— preguntarle: Señor, ¿qué quieres que haga en la Iglesia y en el mundo? ¿Cuál es mi vocación? ¿Me llamas a formar una familia a través del matrimonio? ¿O me llama a la vida sacerdotal? ¿O a la vida religiosa? Son preguntas que es importante hacerse, sin olvidar una certeza que da unidad a nuestra vida interior. Dios siempre nos llama a ser santos, y los santos son profundamente humanos. Sean, entonces, humanos como lo es Cristo y, sin duda, cambiarán este mundo para mejor. ¡Que Nuestra Señora de Fátima la Madre del Buen Consejo, los ayude!

Queridos amigos, invoco ahora sobre ustedes, sobre todos los jóvenes de Portugal, sobre sus pastores y sobre sus responsables de la pastoral juvenil, la abundancia de las gracias del Cielo. Que Dios Todopoderoso, Padre, Hijo y Espíritu Santo, los bendiga. [Amén!].

¡Que continúe de la mejor manera este feliz encuentro en la ciudad de Lamego! Y espero verlos en agosto de 2027 en Seúl. ¡Gracias!
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Boletín de la Oficina de Prensa de la Santa Sede, 25 de julio de 2026