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BENDICIÓN DE LA PRIMERA PIEDRA DEL "CENTRO CUORE - PAPA FRANCISCO" DEL POLICLÍNICO GEMELLI DE ROMA

DISCURSO DEL SANTO PADRE LEÓN XIV

Sala del Consistorio
Lunes, 27 de abril de 2026

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Queridísimos, ¡buenos días y bienvenidos!

Acojo con agrado su deseo de que el Papa bendiga la primera piedra del “Centro CUORE”, la nueva gran obra del Policlínico Gemelli, dedicada al Papa Francisco. El nombre CUORE, dado a la nueva estructura, mi brinda el punto de partida para la breve reflexión que comparto con ustedes.

En un primer sentido, digamos funcional, significa Cardiovascular Unique Offer ReEngineered. Es decir, indica, con un acrónimo eficaz por su inmediatez, aquella parte del vasto complejo que es el “Gemelli” donde se concentrarán los cuidados de las enfermedades cardiovasculares. Ustedes lo definen un nuevo modelo organizativo centras en la persona. Es un desafío exigente, que les deseo que enfrenten con entusiasmo, colaboración y también oración.

Pero la palabra “cuore” [corazón], para su Policlínico, dice mucho más, porqué ya está en el mismo nombre de la Universidad a la que pertenece: la Universidad Católica del Sagrado Corazón.

A este respecto, me gusta recordar un detalle histórico importante. Cuando llegó el momento tan esperado de solicitar el reconocimiento del Estado para la nueva Universidad, muchos aconsejaron al padre Gemelli que no se la dedicara al Sagrado Corazón, porqué ese título resultaría demasiado devocional. Y el fundador se planteó honestamente el problema. Pero la Beata Armida Barelli no tuvo dudas: la Universidad debía ser “del Sagrado Corazón”, porque precisamente al Corazón de Cristo se le debía la serie de “milagros” que habían hecho posible la empresa. Gemelli escuchó a su fiel colaboradora y el nombre fue aprobado también por las autoridades gubernamentales.

Hoy podemos decir que esa elección, profética en aquel entonces, sigue siéndolo, si pensamos que el Papa Francisco quiso su última Encíclica, Dilexit nos – casi un testamento –, estuviera dedicada “al amor humano y divino del Corazón de Jesucristo”.

En su primera parte recuerda la antropología cristiana, que entiende el corazón como el centro y síntesis de la persona humana. Quisiera citar solo un pasaje: «Ese núcleo de cada ser humano, su centro más íntimo, no es el núcleo del alma sino de toda la persona en su identidad única que es anímica y corpórea. Todo se unifica en el corazón, que puede ser la sede del amor con la totalidad de sus componentes espirituales, anímicos y también físicos. En definitiva, si allí reina el amor una persona alcanza su identidad de modo pleno y luminoso, porque cada ser humano ha sido creado ante todo para el amor, está hecho en sus fibras más íntimas para amar y ser amado.» (n. 21). En esta parte de la Encíclica pueden encontrar el marco de los principios y valores que constituyen la base de la formación en su Policlínico, formación que, en esta ocasión, me permito simplemente de alentar: cuan más crece el “Gemelli”, tanto más debe cuidarse la formación humana y cristiana de quienes trabajan allí.

El mensaje central de la Dilexit nos, sin embargo, es teológico y espiritual, centrado en el misterio de amor del Corazón de Cristo, fuente principal de inspiración y de apoyo para nuestra vida y para nuestra labor. Como una llama perenne, este amor suscitó en la Iglesia innumerables testigos de la caridad, también de la caridad educativa y social.  Entre ellos podemos mencionar al padre Gemelli, la Beata Armida Barelli y los demás fundadores de la Universidad Católica del Sagrado Corazón.

Sabemos cuánto había deseado Gemelli durante mucho tiempo la Facultad de Medicina y estamos seguros de que desde lo alto sigue acompañando los avances, en especial modo esta iniciativa del Centro Cuore. Con estos sentimientos, los bendigo a todos ustedes, y a la primera piedra de la nueva estructura, invocando la intercesión de María Santísima, Sede de la Sabiduría y Salud de los enfermos. ¡Gracias!
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Boletín de la Oficina de Prensa de la Santa Sede, 27 de abril de 2026