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DISCURSO DEL SANTO PADRE LEÓN XIV
AL COMITÉ ORGANIZADOR DE LA INICIATIVA 
"FROM CRISIS TO CARE: CATHOLIC ACTION FOR CHILDREN"

Sala Clementina
Jueves, 5 de febrero de 2026

[Multimedia]

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¡Bienvenidos todos!

Queridos hermanos y hermanas:

Mientras se reúnen para llevar adelante los compromisos fruto de la Cumbre Internacional sobre los Derechos de los Niños, convocada por mi predecesor, el Papa Francisco, en este mismo periodo del año pasado, les doy una cordial bienvenida a todos ustedes. Tengan la seguridad de que rezo por ustedes mientras tratan de discernir la voluntad del Señor y de leer los “signos de los tiempos” referidos al impacto de las crisis mundiales sobre los “más pequeños” de Dios.

Es realmente una tragedia que los niños y los jóvenes de nuestro mundo, aquellos que Jesús quería que fuesen a Él, se vean tan a menudo privados de cuidados y del acceso a los bienes de primera necesidad. Además, con frecuencia tienen pocas oportunidades de realizar el potencial que Dios les ha dado. Lamentablemente, veo que la situación actual de los niños no ha mejorado en este último año; asimismo, es profundamente preocupante saber que no se han hecho progresos en la protección de los niños contra el peligro. Cuando vemos que en nuestra familia humana global tantos niños viven aún en extrema pobreza, sufren abusos y son desplazados forzadamente, por no hablar del hecho de que no tienen una educación adecuada y son aislados o separados de sus familias, uno se pregunta si los compromisos para el desarrollo sostenible han sido abandonados.

Esto recuerda el fuerte énfasis del Papa Francisco en el “derecho [de todo niño] a recibir el amor de una madre y de un padre, ambos necesarios para su maduración íntegra y armoniosa” (Amoris laetitia, n. 172). Afirmemos y defendamos siempre la “profunda visión de la vida como un don que hay que apreciar, y de la familia como su guardiana responsable”, considerando “deplorable que se asignen recursos públicos para suprimir la vida, en lugar de invertirlos en apoyar a las madres y las familias” (Discurso a los miembros del Cuerpo Diplomático acreditado ante la Santa Sede, 9 de enero de 2026).

A este respecto, aprecio su esfuerzo por desarrollar formas eficaces de abordar las preocupaciones planteadas en la Cumbre sobre los Derechos de los Niños. Mientras realizan esta tarea, me gustaría mencionar dos puntos importantes. En primer lugar, ustedes hablan en nombre de quienes no tienen voz. Es una labor verdaderamente noble. Acuérdense de esto cuando llegue la tentación de sentirse desanimados a causa de iniciativas fallidas, de la falta de interés por parte de otros o de la sensación de que la situación no está mejorando. Dejen que el bien que saben que están haciendo los impulse a seguir adelante.

El segundo punto se refiere a la necesidad de concentrarse en las necesidades transversales de los niños, que pueden pasar inadvertidas fácilmente cuando el cuidado se centra solamente en el ámbito de una necesidad. En este sentido, soy consciente de que el modo particular en el que cada uno de ustedes está afrontando las necesidades de los niños está en conformidad con sus carismas específicos y sus especializaciones dentro de sus estructuras eclesiales locales, congregaciones religiosas y organizaciones de inspiración católica. Sin embargo, les exhorto a encontrar modalidades para trabajar juntos con mayor armonía, a fin de que los niños reciban una asistencia equilibrada que tenga en cuenta su bienestar físico, psicológico y espiritual. El Dicasterio para el Servicio del Desarrollo Humano Integral, así como la Pontificia Academia para la Vida, la Unión de los Superiores Generales y la Unión Internacional de Superioras Generales los acompañan en este esfuerzo, y los animo a todos ustedes a elaborar pasos concretos y planes de acción para afrontar las necesidades transversales de los niños.

El Papa Francisco nos recordó a menudo que es necesario escuchar a los niños, y demostró ser un maestro ejemplar a este respecto. Por tanto, quisiera concluir citando la carta que los niños le presentaron durante la Cumbre del año pasado: “Junto a ti, queremos limpiar el mundo de cosas malas, colorearlo con amistad y respeto, y ayudarte a construir un futuro maravilloso para todos”. Implorando la intercesión de María, Madre de la Iglesia, rezo para que Dios bendiga a todos ustedes y les dé fuerza y valor mientras ayudan a los niños a transformar estos sueños en realidad.

Gracias.

Pidamos la bendición del Señor para todos ustedes y recordemos especialmente en la oración a los niños, sobre todo a los que sufren y carecen de lo necesario para vivir: Padre nuestro