VIAJE APOSTÓLICO DEL SANTO PADRE LEÓN XIV A FRANCIA
Y VISITA A LA SEDE DE LA ORGANIZACIÓN DE LAS NACIONES UNIDAS
PARA LA EDUCACIÓN, LA CIENCIA Y LA CULTURA (UNESCO)
25-28 DE SEPTIEMBRE DE 2026
CONFERENCIA DE PRENSA DEL SANTO PADRE
DURANTE EL VUELO DE REGRESO METZ-ROMA
Vuelo Papal
Lunes, 28 de septiembre de 2026
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Matteo Bruni
Buenas noches, Santidad, gracias por estos días de viaje, gracias por este intenso viaje. Sin duda, era un viaje muy esperado, un viaje que ha hecho muy felices a muchos franceses con su presencia, con sus palabras, y creo que con sus palabras ha llegado también a lo más profundo del corazón del pueblo francés. Así mismo, pienso que ha hecho felices a muchos católicos, a muchos cristianos, que se han sentido reafirmados en la fe. Pero quizá, si le parece, podría empezar usted por contarnos cómo ha vivido este viaje.
León XIV
Empezaré hablando en inglés. Y luego, si necesitan traducción, podemos ayudarlos con eso. En primer lugar, gracias de nuevo por el trabajo que han realizado. Imagino que han estado bastante ocupados durante los últimos cuatro días pues, en cierto sentido, fue un programa muy intenso.
Esos cuatro días estuvieron literalmente llenos de numerosas bendiciones. Diría que casi fueron milagros, sobre todo el tiempo que pasé en Lourdes, caminando y acompañando a tantas personas enfermas y que sufren, y viendo cómo la gracia de la presencia de Dios, que se manifiesta de muchas y variadas formas, toca el corazón de las personas, transforma sus vidas y, por utilizar una expresión que mencioné allí, devuelve la dignidad a los enfermos, a los mayores y a aquellos que, en algunos sectores de la sociedad, son marginados.
Así pues, hubo muchos signos, muchas expresiones, muchos símbolos a lo largo de esos cuatro días. Personalmente, me siento muy afortunado de haber tenido el privilegio de visitar Francia para animar, sobre todo, a los jóvenes que, evidentemente, están buscando algo.
Se notó claramente en el estadio, esa noche en la que se reunieron 80 000 jóvenes de toda Francia, con su entusiasmo, su alegría y esa sensación de esperanza que transmitían, que pienso ellos mismos recibieron y podrán compartir con los demás.
Así pues, entre las muchas cosas que celebramos y vivimos durante estos cuatro días, diría que esos son algunos de los momentos más destacados —sin excluir otros, pero estos fueron bastante significativos—. Me siento muy contento de que me hayan acompañado en este viaje, y con gusto responderé si tienen preguntas.
Matteo Bruni
La primera pregunta es de Cyriac Zeller, que trabaja para la agencia de comunicación francesa llamada I-Media.
Cyriac Zeller
Buenas noches, Santidad. Ayer, durante la conferencia de prensa, las víctimas con las que se reunió nos dijeron que usted había reconocido ante ellas la naturaleza sistémica del abuso sexual dentro de la Iglesia. ¿Es eso cierto? ¿Podrías explicarnos su postura al respecto? ¿Considera que los abusos sexuales en la Iglesia son un problema sistémico?
León XIV
Me parece que sea muy importante ―sin querer contradecir a nadie―en primer lugar, señalar que, al reunirme con esas siete víctimas, les pedí que me ayudaran también a transmitir a otras víctimas la voluntad —tanto mía como de la Iglesia— de escucharlas y acompañarlas en su camino hacia la sanación, reconociendo el dolor que ha sido causado en sus vidas como consecuencia de situaciones de abuso.
Varios de ellos hablaron de abusos sistémicos. Personalmente, prefiero expresarlo de otra manera, aunque es verdad que mencioné algunas organizaciones dentro de la Iglesia que, en ocasiones, por así decirlo, han actuado abusivamente de manera sistemática.
Pero creo que es importante hacer una distinción. El abuso sexual es, ante todo, un problema humano. Cuando ocurre dentro de la Iglesia, en realidad adquiere otra dimensión completamente diferente, porque la vida de fe de las personas queda profundamente herida y, a veces, incluso destruida.
La Iglesia tiene la responsabilidad específica de acompañarlos y ayudarles a buscar la sanación. En ese sentido, hablé con ellos sobre cómo, en ciertos aspectos, se ha considerado a la Iglesia responsable, pero también sobre cómo, en mi opinión, la Iglesia asimismo desempeña un papel importante a la hora de ayudarles a encontrar la sanación.
Matteo Bruni
Gracias, Cyriac. La segunda pregunta, Santidad es de Xavier Normand, que trabaja para la revista francesa Le Pèlerin.
Xavier Normand
Santo Padre, buenas noches. En primer lugar, quería darle las gracias por su viaje apostólico a Francia. Durante cuatro días, nuestro país ha vivido al ritmo del entusiasmo general que ha suscitado su visita. Lo cual, en Francia, es toda una hazaña. Gracias, Santo Padre.
Continuaré con mi pregunta en inglés. El lema de su viaje apostólico fue “para que el mundo tenga vida”. El tema de los cuidados al final de la vida surgió en repetidas ocasiones en sus discursos. De hecho, creo que lo mencionó en más de la mitad de sus discursos en Francia. Pienso, en concreto, en el discurso al Palacio del Elíseo y en el de ayer en Lourdes, cuando mencionó que lo que es legal no es necesariamente moral, era una clara referencia a la reciente legalización sobre la eutanasia en Francia. En Francia también tenemos el principio de “laicidad”, que supone la separación entre religión y política. ¿Cree usted que, cuando es importante, cuando hay mucho en juego, se debe cruzar esta frontera, esta línea, en nombre de la primacía de la conciencia? Y, si es así, ¿ha cruzado usted esa línea?
León XIV
Gracias por su pregunta. Diría que, según la concepción que tiene la Iglesia de la separación entre la Iglesia y la política, o entre la Iglesia y el Estado, no la he traspasado. Y le invito a leer o releer Magnifica humanitas, donde hablo de la doctrina social de la Iglesia en la primera sección, en los dos primeros capítulos, y afirmo que cuando la Iglesia habla de defender la vida, cuando aborda cuestiones de doctrina social, no estamos entrando en política, sino que estamos aplicando el Evangelio a la vida de las personas.
Y pueden ser políticos, por así decirlo, tanto de izquierda como de derecha, los que defienden que “la religión sólo debe pertenecer a la esfera privada”. Dejen que la gente haga lo que quiera por su cuenta, pero que, como Estado, tengamos que mantener la separación. Mi visita a Francia fue principalmente para predicar el Evangelio, para predicar la Buena Nueva, para reafirmar lo que el propio Jesucristo dice cuando afirma: «Yo soy el camino, la verdad y la vida», es decir, proclamar la verdad que Jesús nos ofrece.
La defensa de la vida, como todos saben, es algo que la Iglesia enseña y en lo que cree profundamente. Así pues, el tema era evidente, sabiendo, que en Francia ha sido aprobada recientemente la ley; también en otros países de Europa, así como en otras partes del mundo se está debatiendo ampliamente sobre las cuestiones relacionadas con el final de la vida.
Pero estar en un lugar como Lourdes, donde la gente está en busca de algo mucho más profundo y donde comprende que sus vidas, incluso en medio de la enfermedad, la discapacidad o el dolor de diversa índole, tienen sentido. La Iglesia, gracias al propio Jesús, quiere estar cercana a esas personas y reafirmar los valores que, en mi opinión, la vida misma encierra para todos nosotros.
Así, yo diría que, si eso es política, lo hice, pero no fue para involucrarme en la política francesa, sino para enseñar lo que la Iglesia realmente cree.
Matteo Bruni
Gracias Santidad. La próxima pregunta es de Íñigo Domínguez de EL PAÍS.
Íñigo Domínguez
Buenas tardes Santidad, gracias por compartir este momento con nosotros. Usted ha hablado muchas veces ―también en este viaje― sobre la cultura del descarte que nos rodea, de la marginación de quienes no se consideran productivos, entre ellos los ancianos, los discapacitados. En España tenemos en estos días, un caso que representa un poco todo esto y que ha causado una gran indignación en el país; es el de Mari Carmen: una mujer de 87 años con discapacidad a la que han echado de la casa en la que vivía en Madrid, porque no podía pagar el alquiler. Se lo subieron cinco veces de golpe. No sé si conoce este caso, el caso de Mari Carmen. Pero, en cualquier caso, ¿qué opina del problema de la vivienda que existe en toda Europa, en todo el mundo, donde la especulación inmobiliaria expulsa a los vecinos de las ciudades y los jóvenes no pueden permitirse una casa? ¿Qué opina de todo este problema?
León XIV
Yo creo que es un buen ejemplo donde la Iglesia como comunidad, o como seres humanos, aún para las personas que no tienen fe, tiene que buscar soluciones más justas para que no sucedan estos casos. No conozco el que usted refiere, pero me parece que sería una situación en la que los vecinos, la comunidad, la parroquia, la diócesis o el Estado tendrían que acercarse para decir ¿cómo es posible que suceda algo así? ¿Cuál es el problema en un sistema que permite que una anciana, además con discapacidad o con alguna dificultad sea echada de su casa? La Iglesia habla mucho del descarte y habla también de justicia. Invita, promueve, busca despertar en todos, la capacidad de responder con un sentido más humano, ser de verdad sensibles al dolor, al sufrimiento de los demás. El problema de la escasez de vivienda que hoy existe en muchos países es un problema que ninguna parroquia, ninguna diócesis, ni la Iglesia misma podrá solucionar. Pero creo que este sea un desafío grande en el que tenemos que exigir también a los líderes políticos, a las autoridades, a que le busquen solución. Porque evidentemente está aumentando; y muchas veces se reacciona sólo al momento de emergencia. Sin embargo, tenemos que ver en realidad cuál es la causa sistémica de este problema y como ayudar.
Matteo Bruni
Santidad, la próxima pregunta la hace Manuela Tulli de la Agencia ANSA
Manuela Tulli, Ansa
Buenas noches, Santidad. Hoy, y de hecho a lo largo de todo este viaje, ha subrayado la necesidad del diálogo y, al dirigirse a Europa, ha hablado de la ilusión del rearme, pero al mismo tiempo ha dicho que hay que tener el valor de hacer renuncias y sacrificios por el bien mayor de la paz. El actual conflicto en Europa es el que enfrenta a Rusia y Ucrania; ¿a qué se refería cuando hablaba de esos sacrificios? Además, porque tiene a sus enviados —primero fue Monseñor Gallagher y estos días está el Cardenal Zuppi—, ¿cree usted en la negociación?; pero ¿cómo se puede dialogar con un Estado que ataca, bombardea y amenaza no sólo a Ucrania, sino también a otros Estados europeos? Gracias.
León XIV
Gracias. La primera cosa sería subrayar los principios de la doctrina social de la Iglesia, donde se busca no promover la violencia, el odio, armamentos, los peligros que hay en el mundo de hoy, incluso de algunos líderes de países que empiezan de nuevo a hablar de armas nucleares, de guerras que cada vez son más y más destructivas, sobre todo en lo referente a la cuestión de la vida humana. Continuar a armarse, a gastar en esa tremenda industria militar, que ya desde hace muchas décadas, ―el año pasado hizo cinco años―, que continúa a promover el gasto militar. Algunos pocos se están enriqueciendo muchísimo con una industria que promueve la guerra. Mientras que con estos miles de millones de euros o de dólares se podrían solucionar problemas como el hambre en el mundo, la falta de vivienda, situaciones de desempleo, etc. Todos están buscando una voz que pueda ofrecer otro camino, que no sea el de gastar más en las armas, que sólo promueve una creciente tensión que podría resultar en la explosión de otra guerra, de otro conflicto. Y vemos la violencia que esas potencias buscan siempre imponer con poder, en vez de dialogar y promover negociaciones para solucionar las diferencias, que naturalmente pueden existir; por el contrario, nos estamos acercando cada vez más a una guerra o a varias guerras, o a conflictos como los que vemos en el mundo de hoy. Yo no conozco otros caminos, y no se trata de ser político o no político, sino que se necesita una voz que trate de promover los valores de la dignidad humana, de la importancia de la vida, de la posibilidad de gastar más en salud y educación y menos en las armas; y creo que sea la Iglesia la que tiene la responsabilidad de promover estos valores, invitando continuamente a líderes, como los de Rusia y de Ucrania, y de otros países, a venir, a sentarse, a dialogar, a buscar cómo solucionar los problemas sin continuar esas guerras que ya no tienen sentido. A este respecto, la Iglesia continúa alzando la voz. No podemos obligar a nadie, a veces parece que puede ser inútil, pero vamos a seguir hablando, vamos a seguir invitando, vamos a seguir anunciando el evangelio.
Matteo Bruni
Gracias Santidad. La siguiente pregunta es de McLellan del National Catholic Reporter.
Justin McLellan, National Catholic Reporter
Gracias. Santo Padre, le haré mi pregunta en inglés. En París, usted habló de la urgente necesidad de un discernimiento ético en torno al desarrollo de la inteligencia artificial y, a raíz de los múltiples ciberataques perpetrados por agentes de IA rebeldes, varios líderes del sector tecnológico han advertido de que esta tecnología podría destruir el mundo. ¿Hasta qué punto le preocupa que la IA pueda suponer riesgos catastróficos para la humanidad o incluso acabar con ella por completo?, y ¿qué deben hacer las naciones, especialmente los Estados Unidos y China, para garantizar que sus tecnologías sean seguras para la humanidad?
Leone XIV
Muchas gracias. Si alguien me preguntara si estoy en modo pánico, le diría que no, que no lo estoy. Duermo por las noches. Sí creo que las preocupaciones planteadas por muchos de los expertos, especialistas en IA, deben tomarse en serio.
No creo que se trate de noticias falsas, como han dicho algunos, con el objetivo de obtener beneficios económicos o de otro tipo. Es interesante señalar cómo precisamente hoy leí que el director de NVIDIA afirma haber encontrado una forma de introducir en la IA ciertas barreras de seguridad, por así decirlo, o límites, para que no se salgan de sus unidades específicas y causen el daño del que se habla.
Sin embargo, él es el mismo que dice que no debería imponerse ningún límite ni haber regulación gubernamental, etcétera, etcétera. Este es un problema sobre el que creo que debemos sentarnos a hablar. Tenemos que seguir invitando a los líderes políticos, a los líderes en el ámbito de la IA, a las organizaciones sociales y a las asociaciones a reunirse y analizar lo que ya está ocurriendo y lo que podría suceder en el futuro.
Limitarse a decir: “Oh, eso no va a pasar”, y cerrar los ojos ante ello, creo que tal vez no sea la forma más responsable de abordar el tema. El Vaticano ha creado su propia comisión sobre inteligencia artificial, que, por un lado —si se quiere—, comenzó como un modo de coordinar lo que nosotros mismos estamos haciendo en la Santa Sede, cómo utilizamos la IA y cuáles son los riesgos y los beneficios.
Sin embargo, desde la publicación de Magnifica humanitas hemos recibido numerosas comunicaciones de personas provenientes de diversos sectores y disciplinas. Por eso, estamos tratando de seguir promoviendo el diálogo, el estudio y la investigación, para encontrar formas de garantizar que la IA no llegue a un punto en el que pueda destruir a la humanidad o dejarla al margen del debate.
Soy bastante optimista de que eso pueda pasar. Pienso que hay bastante gente interesada en serio y con ganas de ver más allá de los temas de siempre: el poder, quién gana la carrera, o qué va a pasar cuando la IA se transforme en Inteligencia Artificial General, etcétera.
Pero tenemos que seguir trabajando; no podemos limitarnos a quedarnos de brazos cruzados y fingir que no va a pasar nada.
Matteo Bruni
Gracias, Santidad. ¿Podríamos hacerle una última pregunta?, Ludwig Ring-Eifel, de KNA
Ludwig Ring-Eifel, KNA
Hoy hemos estado en Metz, muy cerca de la frontera alemana, pero, hasta ahora, usted aún no ha visitado Alemania. Por eso, mi pregunta fundamental es: ¿cuándo podemos esperar su visita al otro lado de la frontera, teniendo en cuenta dos acontecimientos que quizá también le preocupen: el constante declive de la Iglesia católica en Alemania y el sorprendente auge de los partidos extremistas en ese país, que amenazan con romper el consenso en torno a Europa, del que usted ha hablado hoy en Metz?
León XIV
Gracias por su pregunta. Con toda humildad, diré que sólo llevo unos quince meses como Papa. Hay muchos lugares que aún no he visitado. He recibido ya una invitación para visitar Alemania. Espero volver; es decir, ya he estado allí antes, pero no como Papa, y espero visitarla, como espero visitar muchos otros lugares. Pero aún no tengo un calendario.
Todavía estoy organizando el año que viene, y el único viaje que está definitivamente previsto es para la Jornada Mundial de la Juventud en Corea. Así que ya estamos en ello. Pero gracias por su paciencia y por su pregunta.
Se ha referido a que la Iglesia está muriendo en Alemania, o al descenso del número de fieles. Ya se ha dicho lo mismo de Francia en el pasado y, sin embargo, hemos visto lo que ha ocurrido en estos últimos cuatro días. Creo que, si encontramos el verdadero espíritu misionero y el camino adecuado para proceder, todavía hay muchísima gente en Alemania que quiere vivir y celebrar su fe cristiana y católica.
Y por eso, soy optimista al respecto, aunque reconozco los problemas y reconozco las distintas causas que han afectado muy duramente a la Iglesia, pero también han afectado —por así decirlo— muy duramente a la Iglesia evangélica o protestante, y a la sociedad de manera muy similar.
Pero sí, espero poder ayudar. Espero seguir colaborando con los líderes de la Iglesia en Alemania y encontrar formas para responder a ello. Sería interesante estudiar y analizar si existe alguna relación —y de qué manera— entre el crecimiento de estos grupos en la extrema derecha y el hecho de que incluso la extrema derecha se esté fragmentando ahora, ya que se observa que un grupo concreto se está volviendo aún más extremista en comparación con otros grupos denominados de extrema derecha.
Al mismo tiempo, se observa cierta combinación de estos puntos de vista de extrema derecha con un determinado tipo de religión, lo cual, no sólo en mi opinión, sino también según han señalado tanto los líderes de la Iglesia católica como los de la Iglesia protestante en Alemania, no constituye una expresión auténtica del cristianismo.
Y, una vez más, volvamos a los valores del Evangelio, que no tienen que ver con el odio ni con la división, sino con la comprensión, la compasión y el acompañamiento. Espero profundamente —y ojalá la Iglesia también pueda formar parte de ello— que podamos encontrar formas de llegar a la mayoría de las personas de buena voluntad, que comprenderán lo importante que es su compromiso, incluso en lo que respecta a la participación en los procesos políticos, para que puedan tomar decisiones claras en favor del bien común y no a favor de ideas extremistas que quizá causen mucho más daño del que somos conscientes en este momento.
Así que creo que todos nos animaremos mutuamente en ese sentido. Una vez más, nos corresponde a nosotros, como Iglesia y en el marco de su doctrina social, hablar, enseñar y predicar sobre lo que creemos que son estos valores vivificantes, y no sobre la destrucción, la división y el odio.
Matteo Bruni
Gracias, Santidad, gracias por sus palabras, por su amabilidad y muchas gracias por estos días de viaje juntos.
León XIV
Gracias de nuevo a todos por su servicio; quisiera aprovechar la ocasión para dar las gracias a tantas personas que trabajan entre bastidores y que no reciben los aplausos que recibe el Papa cuando pasa, pero que forman parte fundamental de la organización de este viaje: tanto las personas de la Santa Sede, como las de Francia, los obispos de Francia y muchísimos laicos que han trabajado en la organización de las diferentes actividades.
Por eso, quisiera dirigir unas palabras especiales de agradecimiento a todos ellos y a ustedes. Muchas gracias.
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