Aguantaré de pie en mi guardia,
me mantendré erguido en la muralla y observaré a ver qué me responde,
Nueva pregunta del profeta
cómo replica a mi demanda.
La respuesta del Señor: el justo por su fe vivirá
2 Me respondió el Señor:
Escribe la visión y grábala
en tablillas, que se lea de corrido;
3 pues la visión tiene un plazo,
pero llegará a su término sin defraudar.
Si se atrasa, espera en ella,
pues llegará y no tardará.
4 Mira, el altanero no triunfará;
pero el justo por su fe vivirá.
5 ¡Cuánto más el orgulloso
se portará como traidor y fanfarrón,
saliéndose de sus límites!
Ese que abre sus fauces como
el Abismo es como la muerte y no se sacia;
juntó para sí a todos los pueblos
y reunió para sí a todas las naciones.
6 ¿Y no pregonarán todos estos un poema,
una adivinanza, un enigma a su costa?
Ayes contra los asirios
Dirán:
¡Ay del que acumula
lo que no es suyo!
¿Hasta cuándo amontonará
para él prendas empeñadas?
7 ¿No se levantarán de pronto tus acreedores,
se despertarán los que te asustan
y te saquearán en su provecho?
8 Puesto que expoliaste incontables pueblos,
te expoliarán todos los demás,
por la sangre humana y la violencia
en el país, sus ciudades y sus habitantes.
9 ¡Ay del que enriquece su casa con pérfidas ganancias,
poniendo bien alto su nido
para protegerse así de la adversidad!
10 La vergüenza de tu casa has planeado
y has pecado al exterminar tantas naciones;
11 las piedras de los muros gritan,
las vigas de madera claman.
12 ¡Ay del que construye su ciudad
con sangre y la asienta en el crimen!
13 ¿No es voluntad del Señor del universo
que se afanen las naciones para el fuego
y los pueblos trabajen en vano?
14 Pues se llenará la tierra
del conocimiento de la gloria del Señor,
como las aguas cubren el mar.
15 ¡Ay del que hace beber a su compañero,
mezclando su bebida hasta embriagarlo y ver así su desnudez!
16 Te saciaste de vergüenza, no de gloria,
bebe también tú, y enseña tu prepucio.
Que el Señor te haga beber
la copa de su cólera,
y cambie tu gloria en vergüenza.
17 Pues la violencia hecha al Líbano caerá sobre ti
y el exterminio de sus fieras te aterrará,
por la sangre humana y la violencia en el país,
en sus ciudades y en todos sus habitantes.
18 ¿Para qué sirve un ídolo
si es ídolo de artesano,
una imagen fundida,
un oráculo engañoso?
¿Cómo confía el artesano en su producto,
si fabrica dioses mudos?
19 ¡Ay del que dice a la madera: ¡levántate!,
y a la piedra muda: ¡despierta!
¿Es ella quien enseña?
Ahí está, chapada de oro y plata,
pero sin rastro de espíritu en su seno.
20 Pero el Señor está en su santo templo:
¡Silencio ante él toda la tierra!
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