¿Hasta cuándo, Señor?
1 Salmo de Asaf.
Dios mío, los gentiles han entrado en tu heredad,
han profanado tu santo templo,
han reducido Jerusalén a ruinas.
2 Echaron los cadáveres de tus siervos
en pasto a las aves del cielo,
y la carne de tus fieles a las fieras de la tierra.
3 Derramaron su sangre como agua
en torno a Jerusalén,
y nadie la enterraba.
4 Fuimos el escarnio de nuestros vecinos,
la irrisión y la burla de los que nos rodean.
5 ¿Hasta cuándo, Señor?
¿Vas a estar siempre enojado?
¿Arderá como fuego tu cólera?
6 Derrama tu furor sobre los gentiles que no te reconocen
y sobre los reinos que no invocan tu nombre,
7 porque han devorado a Jacob y han asolado su mansión.
8 No recuerdes contra nosotros las culpas de nuestros padres;
que tu compasión nos alcance pronto,
pues estamos agotados.
9 Socórrenos, Dios, Salvador nuestro,
por el honor de tu nombre;
líbranos y perdona nuestros pecados
a causa de tu nombre.
10 ¿Por qué han de decir los gentiles:
«Dónde está su Dios»?
Que a nuestra vista conozcan los gentiles la venganza
de la sangre de tus siervos derramada.
11 Llegue a tu presencia el gemido del cautivo:
con tu brazo poderoso, salva a los condenados a muerte.
12 ¡Devuelve siete veces más a nuestros vecinos
la afrenta con que te afrentaron, Señor!
13 Mientras, nosotros, pueblo tuyo, ovejas de tu rebaño,
te daremos gracias siempre,
cantaremos tus alabanzas de generación en generación.
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